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El Canto del Loco – El Canto del Loco (2000)

Bueno, si no me quitaron el carné de rockero de pro por hacer una crítica remember del Más de Alejandro Sanz, hoy vengo a arriesgar la apuesta con una banda que despertaba (y despierta) tantas pasiones como odios. El Canto del Loco. Sí señor. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero ya en aquellos años muchos de mis amigos más cercanos ‘les daban cera’. Les profeticé, compadres, ojalá todo lo que suene una y mil veces en las radios y en los locales de moda sea esto. Power pop o pop rock o como quieran llamarlo, pero con instrumentos de verdad. Con su batería, su bajo, sus guitarras y su actitud. Antes de que el electrolatino y demás devorara todo… Parece casi mentira. Y la realidad es que a mí me gustaban en su momento. No todo lo que hacían pero sí el innegable sonido de guitarras, las comprobables devociones e influencias al sonido de Radio Futura, Hombres G, Los Ronaldos… Incluso a Loquillo, Platero y Tú (hacían un guiño al Hay Poco Rocanrol en directo) o Porretas, por momentos. De hecho, Dani Martín es seguidor de los de Hortaleza y, tal y como me contó en un backstage un componente de Boikot, estuvo visitando a Pajarillo en el hospital casi todos los días mientras pasaba un trance de salud complicado. En definitiva, que una cosa es la imagen pública y otra lo que se es. Y el propio Dani lo viene demostrando en sus alusiones tuiteras con frecuencia, la última al hilo de decir que le gustaba el nuevo tema de La Polla Records. (También dijo que le gustaría cantar con Robe). Y es que la música es para sentir que somos libres. Ya se encargan otras muchas cosas de ponernos los límites.

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Los Tiki Phantoms – Y El Enigma Del Tiempo

En tiempos de carrera universitaria tuve en una de las emisoras de la Complutense una programa de radio al que le dediqué algo así como año y medio, que llamé ‘Rock Sin Palabras’. No es que estuviera dedicado monográficamente a la música instrumental, sino que me dedicaba a pasar la tarde pinchando canciones y haciendo algunas mezclas sin tener que pegarme un rollo microfónico tipo radio fórmula contando que si son las “x” sobre las “y” o faltan “w” minutos para las “z”. Básicamente, era lo mismo que hacía en mi habitación o lo que llevo haciendo toda la vida allá donde esté, pero emitiéndolo en directo. (Por cierto, que en muchos de los programas sí que me gustaba echar mano de alguna pieza, ahora mismo me viene el “Alegría” de Fito & Fitipaldis y alguna que otra de las de Rosendo). El caso es que dicha expresión siempre me viene a la cabeza cada vez que afronto la crítica de algún disco instrumental, como me ha pasado al escribir de Los Coronas, de Toundra, Jardín de la Croix, Los Mambo Jambo, El Altar del Holocausto… o el caso que nos ocupa, Los Tiki Phantoms que, después de guatequear con su colección de versiones populares, retoman las composiciones propias con quince cortes de los que ya venían avanzando alguno en directo, como hicieron en la última edición de Candil Rock, donde sucedieron en escena a El Drogas. Autodefinido como «su disco más equilibrado y melódico», Los Tiki Phantoms despliegan media hora de hedonismo y finura con el brío de querer mover el esqueleto, nunca mejor dicho.

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Los Discos del Año 2021 de RockSesión

Tómese esta selección como una guía para acercarse a lo que no se conozca. O a darle otra oportunidad a un disco que no te llamó en la primera escucha. Es complicado emplearse a hacer listas así, porque siempre te queda la sensación de dejarte fuera gente que merece estar dentro. Tampoco ayuda el hecho de que por mis oídos pasen trabajos de cualquier género y que esta casa se vaya tomando más licencias controladas… ya que si escribiera de todo lo que escucho… se nos iría de las manos. Lo que sí os aseguro es que pocas web de listas pueden decir haber escuchado el 100% de los más de 100 discos que habéis votado en la otra lista popular, más otros tantos que ni aparecen votados. Empiezo con las exclusiones. Como siempre, no hay EP’s (Bunbury, Javi Robles…) ni directos. No he querido incluir una serie de discos que, aunque nuevos, son regrabaciones de grandes canciones originales de antaño, como los de Calamaro (con colección de invitados), Arco, Hora Zulú, Boikot, Saratoga, Dani Martín o incluso Mar de Fondo –cuyas tres canciones más destacadas lo son- o los de versiones de Medina Azahara y Miguel Campello o el mastodonte a la inversa de Saurom, con su cuádruple de otras bandas versionándolos. En ‘otras músicas’, mención especial para Mon Laferte, Zoo, Oques Grasses, Maria Arnal y María Rodés y quiero apuntar algo sobre El Madrileño de C Tangana. Cuando publicó el disco muchos críticos ‘respetables’ y medios ‘generalistas’ se encogían de hombros, se mofaban… después lo han acabado incluyendo en las listas a lo mejor del año. Aquí, en una web de rock, dimos la cara por el disco cuando lo más probable es que nos la partieran. No está en la lista por no desviarnos demasiado en esas ‘otras músicas’, por cuadrar la situación, pero estaría. Termino con mención para la constancia infalible de gente como Love of Lesbian, Los De Marras, Mamá Ladilla, El Reno Renardo y Los Benito o el nuevo regreso de Evaristo en Tropa do Carallo. Dicho esto, vamos, por noveno año: estos son los ochos oros, platas y bronces de RockSesión (todos llevan su enlace a crítica completa). Disparen al pianista.

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Stafas – Melodías Para Un Mundo De Locos

Siete añitos y medio, casi como los años de mala suerte que trae romper un espejo, ha tardado Stafas en volver al estudio de grabación para ofrecer un nuevo álbum de temas inéditos. La cabecera creada por Michel Molinera (Canallas y Johnny Juerga…) tras descartar el nombre de Leinad empezó fortísimo con dos discos que se separaron tan poco en el tiempo que casi se podrían tomar como aquellos Human Touch y Lucky Town de Bruce Springsteen, las dos partes de Use Your Illusion de Guns n’ Roses o los Keeper Of The Seven Keys de Helloween. Álbumes siameses que sirvieron para colocar al grupo en un buen impulso de conciertos, recogiendo ese rebufo de, como todo aquel que muere, generó de buen rollo la despedida de Canallas. Por Arte De Birlibirloque (2005) y Doble o Nada (2006) son dos trabajos nerviosos, todavía urbanitas y descabalgados, urgentes, pero ya se dejaba notar una querencia negra, tanto en los coros femeninos como en algunos arreglos más ‘de club’. Se dejó pasar cierto tiempo, entre unas cosas y otras, y pasaron cinco hasta que Volverán Los Viejos Tiempos  (2011) se convertía en un tercer asalto que, además de la nostalgia y el dolor marca de la casa, se apreciaba un mayor desencanto vital y una disminución de los tempos para entrar del todo en matices menos encorsetados. Dos años después Hotel Esperanza jugaría en los mismos términos y, aunque no terminó de recuperar el pulso popular, sí que dio lo suficiente para darse el lujo de grabar un cedé y deuvedé en directo en La Vida No Mata Ni Engorda, absolutamente imprescindible. Y, tras superar la maldición del espejo, el alma se libera de los pedazos rotos, como creían los romanos, repite con su banda en Melodías Para Un Mundo De Locos.

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Los Discos del Año 2020 de RockSesión

Como siempre, ha de tomarse como una guía para acercarse a lo que no se conozca. O a darle otra oportunidad a un disco que no te llamó en la primera escucha. Es complicado emplearse a hacer listas así, porque siempre te queda la sensación de dejarte fuera gente que merece estar dentro. Tampoco ayuda el hecho de que por mis oídos pasen trabajos de cualquier género y que esta casa se vaya tomando más licencias controladas… ya que si escribiera de todo lo que escucho… se nos iría de las manos. Lo que sí os aseguro es que pocas web de listas pueden decir haber escuchado el 90% de los 170 discos que habéis votado, más otros tantos que ni aparecen votados. También excluyo como siempre EP’s (Mala Reputación, Código Vinagrio, Lendakaris…) y directos (Sôber, Leiva, La Polla Records, Whisky Caravan…). Entre las ausencias por diversos motivos, pero de los que recomiendo su escucha, os cito unos cuantos: las delicatesen de Sílvia Pérez Cruz y Juan Perro, los incontables proyectos colaborativos de Rocío Márquez, las delicias folk de Tanxugueiras o Balkan Paradise Orchestra, las sorpresas de Ginebras o El Meister, la constante media alta de Def Con Dos, Rozalén, Saurom, Triángulo de Amor Bizarro, el crecimiento de Sidecars, Aphonnic, Desvariados, Free City o las gratas confirmaciones de Versoix, Sin Mala Intención y Los Estanques o la canción heavy del año de Lords of Black. Mención de honor para ellos, vamos, por octavo año: estos son los ochos oros, platas y bronces de RockSesión. Disparen al pianista. (PD: intentaré que los discos que no tienen crítica completa en esta selección la tengan a lo largo del mes de enero).

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The New Raemon – Coplas Del Andar Torcido

 

Desgranado la mitad del álbum un goteo incesante de adelantos, por fin hace unas semanas veía la luz al completo el enésimo nuevo proyecto y trabajo de The New Raemon, el nombre de cabecera de Ramón Rodríguez y su banda, que mantiene su constante inquietud por bucear en el interior para ofrecer canciones cada vez mejores, con la pasmosa naturalidad de quien lo hace sin echarse a los brazos fáciles de las imposturas ni a los delirios trascendentales vacuos. He seguido su trayectoria con bastante aprobación desde su Libre Asociación y en cada paso ha demostrado inquietud, tranquilidad y templanza, que no está reñida, ni mucho menos, con el ejercicio sano de la valentía. Así, tras un notabilísimo Una Canción De Cuna Entre Tempestades (recomendable la colaboración de Rocío Márquez), en el que, como una Nana Cruel, se pespuntea la belleza entre el mundo hostil, Coplas Del Andar Torcido hace crecer ‘al niño’, que acaba mirándose al espejo, lejos de dramatismos, para crear una colección de canciones tan densas como sencillas, tan oscuras como titilantes en sus arreglos, con una lírica tan cotidiana como desafectada. Porque como recitaba Jaime Gil de Biedma, “que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde”. Lo peor es cuando lo es demasiado y es tarde para la acción, y este disco está justo en ese punto de consciencia. Por eso, apunta a ser un oro claro en Mis Discos del Año.

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Circodelia – Circodelia (2002)

 

Circodelia regresó a los escenarios el pasado fin de semana, el último de septiembre. Lo hizo en las fiestas del barrio El Tubo, de Zaragoza. Diez años habían pasado de su último concierto. En 2009, debido a la salida de su último batería, Javier Planelles, y que Víctor Pérez, su vocalista y letrista, la cosa no dio para más, quizá también auspiciado porque ‘los mass media’ habían dejado de prestarle atención, después de haber convertido en 2002 a ‘Las Chicas de las Canciones’ en la segunda canción más radiada del año. Fundados entre 1994 y 1995, Circodelia era entonces una banda madrileña que venía curtiéndose en pequeños escenarios y locales, haciendo versiones de The Clash, los Stones, Faces… Puro hedonismo y tocar entre colegas. Llegaron los primeros temas propios y las primeras victorias en concursos. El famoso Villa de Madrid les supuso el espaldarazo definitivo y todo comenzó a ir demasiado rápido. Pep Record’s (la casa discográfica con la que debutó Malú en 1998) vio claro el filón y contó con el productor ‘de oro’ del momento: Alejo Stivel. Venía de subir en una catapulta la carrera de Joaquín Sabina con 19 Días y 500 Noches, antes hizo lo propio con el debut de La Oreja de Van Gogh, venía de subir al carro de la accesibilidad a M-Clan con Usar y Tirar. Llegaría el debut de El Canto del Loco, el equilibrio entre la canalla y lo popular de La Cabra Mecánica en Vestidos de Domingo… Entre otros muchos éxitos artísticos y comerciales. Todo cuadraba. Circodelia nacían bendecidos y el glam rock hizo el resto.

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Julio Castejón – El Mono Loco

Que Julio Castejón es uno ‘de los grandes’ lo llevo opinando desde que tengo un mínimo de conocimiento de la escena musical de nuestro rock, escribiéndolo allí donde se me ha brindado la oportunidad y diciéndolo en numerosas conversaciones de barra, mesa, a los pies de un escenario y por vía telemática. Grabado en Sinestesia Estudio, con producción y mezcla del propio Julio y masterización de Diego Montoto, para esta aventura, la cuarta en solitario al margen de su firma en Asfalto, Castejón ha contado con José Martos a la batería, Josele Megía al bajo, Gustavo Martín a las guitarras y Lorenzo Azcona a los saxos. En estos deliciosos 46 minutos, encontramos la sabiduría y meditación reposada de un artista que sigue narrando desde su bonhomía a una sociedad corrupta y en un planeta ultrajado por el simio venido a más que es el ser humano. Con menos distorsión y con un gusto melódico excelente, su art-rock viaja por el post-rock y el pop más lírico, con esas teclas que tocan el alma y con ese timbre vocal incorruptible. Sí, claro que es uno de los grandes.

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El Noi Del Sucre – Utrera Calling. A Mi Manera vol. 3 y vol. 4

el-noi-del-sucre-utrera-callingLo bueno que tiene, entre otras cosas, El Noi del Sucre es que a estas alturas no engaña a nadie. Nunca lo pretendió, pero después de más de 25 años en la escena su propuesta, su ideología, su carácter y la forma de entender la vida en general es tan férrea a sus convicciones que es difícil no sentir algo de simpatía en esa especie de ‘empecinamiento’ tan raro de encontrar en los tiempos que corren. Lorenzo Morales demuestra en esta nueva entrega de sus A Mi Manera (si es que lo deja claro hasta en el título…) que su trabajo, denostado muchas veces o, quizá otras tantas, minusvalorado, no es fruto de la casualidad. Basándose en la autogestión, sin apoyo discográfico alguno, vuelve con un lanzamiento de auténtico lujo. Si hace meses fue una edición muy especial con dos tomos, la discografía, cerveza artesanal… ahora se marca un triple CD de audio y un doble DVD editados en un libro de tamaño vinilo, con impresión a todo color y calidad. Solo con conseguirlo y aguantar en esto merece nuestro más sincero reconocimiento. El trabajo recoge principalmente el directo grabado en la sala Palo Palo de Marinaleda (el simbolismo, una vez más, está claro) donde, además, se esforzó (como casi siempre) en ofrecer ‘algo más’.

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Cincuenta años del ‘pequeño gran rockero’, Fito Cabrales

fitoFito Cabrales cumple hoy 50 años. Medio siglo para el pequeño gran rockero de nuestra escena. Aunque buena parte del público que lo veneraba se hace cruces y maldice el sino por cómo ha evolucionado su obra creativa en la última década, nadie le discute su importante influencia y su notoriedad a lo largo de toda su carrera. Platero sigue generando reverencias con solo nombrarlo. Ahí quedó la composición poetizada del Extrechinato y Tú, en la que fue parte fundamental. Y acumula en su carrera con Fitipaldis una notable colección de discos. El rocanrol suele vivir en una urgencia en la que envejecer está mal visto y, si lo consigues, lo está que lo hagas madurando. O adaptando tu música a tus nuevas necesidades o apetencias. Fito ha sido víctima de todo ello, como también le ha tocado a Rulo, y le tocará a las futuras estrellas del mañana. Valgan estas líneas de felicitación.

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