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Hombres G – Resurrección

Casi nueve años después de su último lanzamiento de canciones inéditas (Desayuno Continental, 2010), el cuarteto que ha dado vida durante toda su trayectoria a Hombres G regresa con un nuevo álbum, Resurrección. El título sería válido para cualquier grupo que haya estado en silencio muchos años, pero no es su caso. La banda de David Summers, al bajo y voz, Dani Mezquita y Rafa Gutiérrez a las guitarras y Javier Molina a la batería no ha parado de girar a ambos lados del charco, llevando su pop-rock de accesibles influencias y melodías a un público que los adora y, los que no, los van empezando a respetar con el paso de los años. Y es que, si nos quitamos de prejuicios y zarandajas varias, negarles el reconocimiento tiene poca base objetiva. Su música adolescente de los inicios sigue funcionando y a ello han sumado experiencia, veteranía y la seguridad que esto te da para poder hacer lo que te venga en gana. Así, en esta Resurrección despachan un disco donde, pese a lo agresivo y malicioso de la portada y del título, encontramos una gran colección de medios tiempos sincopados y metalizados y baladas con arreglos sencillos de cuerda. Sin imposturas y sin tener que correr por correr. Un muy buen disco, fruto de cuatro años de composición y trabajo y que me apetece destacar en una semana donde también hemos recordado a otra de esas imprescindibles, como Los Rebeldes. Lee el resto de esta entrada

La Guardia – Vámonos (1988)

No salimos de Granada durante unos días. Si ayer le echamos un tiento al nuevo libro publicado desde editorial Efe Eme, Conversaciones con José Ignacio Lapido (músico granadino con cuarenta años en la escena, imprescindible tanto con 091 como con sus ocho discos en solitario), este viernes la crítica remember se queda con La Guardia, otro de los nombres propios históricos de la ciudad nazarí. El grupo de Manuel España (voz y guitarra) y Joaquín Almendros (guitarra) forma parte de una época dorada en la que, como dice el propio Lapido, tener uno o dos singles de éxito te garantizaba trascender a tu público, hincharte a vender discos (porque entonces se vendían como churros) y, por tanto, formar parte de las kilométricas giras de fiestas y festejos (muchas de ellas de caché completo cuantioso y entrada gratuita). Que grupos ‘normales’, de guitarras, bajo y batería, de canciones frescas, extendieran cientos de miles de copias de sus discos, como le pasó a La Guardia con este Vámonos y con el posterior Cuando Brille El Sol (1990) suena en nuestros días casi irreal. Como que La Frontera llenase pabellones con miles de personas, por ejemplo, que ‘la moda’ fuera precisamente esto. Ay, el buen gusto, dónde iría a parar. Entre todos lo mataron y él solo se murió. El caso que es que las menciones que se hace de la banda en dicho libro me encendieron la llama para traerlos (al fin) por aquí. Y si digo que no salimos de Granada en unos cuantos días es porque el lunes tenemos cita con los amigos de Hora Zulu y su álbum publicado hoy (Limpiar, Fijar y Dar Esplendor). No parece mal plan cuando hay tantas cartas el cajón y ninguna es de amor, cuando el camión nos atrapa entre la espada y la pared como si fuésemos un fantasma. Cuando no hay más tardes en las que esconderse, porque en la búsqueda de un corazón todas las calles llevan hacia ti. Vámonos, chica hacia el mar.

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Pereza – Animales (2005)

Si una banda nace del mero hedonismo de juntarse para tocar canciones de Leño, nada puede salir mal. Después de casi 1.500 entradas en la web, después de haber escrito de los discos en solitario de Rubén (también con Lichis), de Leiva, haciendo referencia a ellos al escribir de Buenas Noches Rose o de Sidecars… Iba siendo hora de que un disco de Pereza asomara el hocico por las críticas remembers de los viernes. Y si de morro hablamos, qué mejor que este Animales de dual portada, cambiante en las múltiples ediciones posteriores que ha tenido el disco. No es para menos. Aunque en términos globales (porque también depende del día y el estado de ánimo) considero que su mejor disco es Aproximaciones, fue con este álbum con el que el dúo se colocó en el centro del foco de (quizá) la última gran época dorada del guitarreo inundando las radiofórmulas, antes de que las programaciones latinas se comieran a la distorsión. Lo he escrito ya más de una vez. Benditos tiempos en los que ‘lo comercial’ era Pereza, El Canto del Loco o La Oreja de Van Gogh, como antes lo fueron Piratas, M-Clan o Los Rodríguez o, más atrás, La Frontera, Seguridad Social, Hombres G, La Guardia o Gabinete Caligari. Por no hablar de cuando Los 40 fijaron su atención en los Dover, Extremoduro, La Fuga con Rulo o Marea. (¿En qué maldito momento se jodió todo?). Animales simboliza también el equilibrio entre los dos discos iniciáticos, más ‘primitivos’ (con los que abrían para bandas más rudas como Enemigos, Siniestro Total o hasta Porretas) y la posterior vuelta de tuerca, donde al guitarreo marca de la casa añadieron una dualidad de complejidad compositiva, a la vez que sobriedad acústica o, del otro lado, la búsqueda de singles descarados destinados a ampliar cada vez más el círculo. El tiempo le ha dado más valor si cabe a lo firmado.

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Luz Casal – Luz V (1989)

 

Posiblemente sea la artista española con mayor empaque en el mundo del rock en castellano desde hace más de cuarenta años… Sea con estructuras arquetípicas del género como con sus lecciones de estilo en el bolero y otros arreglos más delicados. Ahora que se aproxima el Día Internacional de la Mujer, en RockSesión queremos dedicar la crítica remember de cada viernes a una artista intachable. Desde sus discos iniciales, donde su descaro pulía la falta de golpeo directo de las producciones de la época, Luz (1982), Los Ojos del Gato (1984) o Luz III (1985), hasta su cambio de tono, más cabal y arrebatado en Quiéreme Aunque Te Duela (1987), que terminaría en una explosión más distorsionada en este Luz V que nos ocupa. Quizá sea su disco ‘más completo’ y sin fisuras de la década siguiente, pero curiosamente no el más vendido. Superó las 300.000 copias en su momento, pero A Contraluz (1991) lo dobló y Como La Flor Prometida (1995) se plantó en casi el millón. Junto a Un Mar de Confianza (1999), con otros 600.000, son los cuatro discos más populares de Luz, la que le llevaron a un podio del que no se ha bajado, haciendo frente a los duros avatares que pone la vida por el camino. El vinilo llevaba diez temas, pero la pronta reedición en CD le añadió cuatro temas más.

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The Buyakers – Entidad Cuernos

 

A lo largo de estos más de siete años y medio que lleva abierta esta casa, he escrito críticas de novedades de casi ya 600 discos distintos. Muchas de ellas del sota-caballo-rey de la escena metalera, heavy, punk y rock, pero también con un generoso espacio para otras formaciones noveles o ‘emergentes’ (manida palabra) a las que he considerado meritorias y dignas de llevar lo que yo llamo habitualmente ‘la pestaña de seguimiento’. Dentro de esa práctica, hay formaciones cuyos siguientes discos no me han llamado suficientemente la atención como para repetir con ellas (no puedo escribir de todo lo que sale, ya sabéis), pero otras que paso a paso me han ido convenciendo y sintiendo que valió la pena ‘la apuesta’ (por decirlo de alguna manera) que realicé por ellas desde el primer momento. Los manchegos The Buyakers forman parte de ese segundo bloque. Les descubrí con el videoclip de ‘No Somos Tarantino’, escribí de su debut Empieza La Función, continué con El Bar de los Muertos y también nos pusimos de etiqueta en su directo sinfónico, como Metallica (con un par), en Donde Caben Dos… Y muy poco después de la edición de dicho concierto (menos de un año) llega ahora su tercero de estudio, el cuarto de su carrera: Entidad Cuernos, con toda su parafernalia western, cactus, lagartos, saloon, etc. Más viejos, más castigados, pero más sabios y con las ganas de blanca diversión intactas.

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Estopa – Fuego

 

Estopa es una de las numerosas excepciones ajenas al rock-punk-metal-heavy que nos marcamos en RockSesión en nuestra ya de por sí heterogénea forma de entender la música y, por tanto, de elegir los discos que traigo al escaparate de las críticas. Y, como diría uno de sus referentes, nos sobran los motivos para ello, muchos de los cuales ya he detallado en distintas publicaciones en esta casa (Estopa. Gira ‘Rumba a lo Desconodido’. Almería, 26 de agosto, Estopa – Rumba a Lo Desconocido, Estopa – Estopa (1999), Estopa – Crónica ‘A Solas’. 31 de mayo. Auditorio Maestro Padilla). En el día que se cumplían 20 años del lanzamiento de su exitoso debut, veía la luz el octavo disco de estudio del dúo de Cornellá, David y Jose Muñoz. Fuego no viene ni a repetir las fórmulas del éxito (como bien dicen, esas canciones ya están hechas) pero tampoco vienen a poner una ruptura hacia ningún sitio. Sin embargo, y hemos hecho que lo lógico parece que sea una excepción, sí que se aprecia una lógica madurez en la manera de encarar los textos (menos salvajes, más reposados) y, especialmente, en la forma de cantar de ambos hermanos, que relajan la tesitura para hacer todo más natural (lo que ha ido haciendo Robe con el paso de los años, vaya), como también ocurre con la música, que suena lo más elemental y relajada posible. Estopa entra con muy buen pie en su primer disco con la decena de los cuarenta.

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Los Nikis – Marines a Pleno Sol (1986)

Estaba claro que alguna vez tendrían que aparecer por aquí y estaba claro que sus posibilidades eran casi de probabilidad plena después de citarlos, ayer, al hablar del primer larga duración de Carolina Durante. Y es que, como estos, Los Nikis tuvieron que vivir siempre con el estigma de ser minusvalorados por venir de familias acomodadas. Lo mismo que le ocurre a los citados Carolina, lo que le ocurre a Hombres G, y a muchos de La Movida, metiendo de manera injusta a todos en el mismo caso. Sobre todo cuando el resultado, la música, que es lo que nos importa, lo hay más que satisfactorio en muchos casos. Curiosamente, el bueno de Jorge Ilegal también viene de familia con abolengo pero, claro, como se te ocurriera toserle igual te embestía con el stick de hockey. Por eso de tocar punk-pop gracioso rollo Ramones pero con polos en lugar de con camisetas con leyendas, pues siempre quita caché. Sin embargo, Los Nikis entroncan con la actitud humorística y ácida de muchos grupos de la época, aunque con el paso del tiempo tomaran caminos distintos. Siniestro TotalGlutamato Ye-YéDinamita Pa Los PollosPistones, Aerolíneas Federales y tantos otros que, insisto, dignifican lo que tan de moda está denostar. Y luego vinieron los del brazo en alto a hacer suya la canción de marras, que pretendía todo lo contrario.

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El Canto del Loco – El Canto del Loco (2000)

Bueno, si no me quitaron el carné de rockero de pro por hacer una crítica remember del Más de Alejandro Sanz, hoy vengo a arriesgar la apuesta con una banda que despertaba (y despierta) tantas pasiones como odios. El Canto del Loco. Sí señor. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero ya en aquellos años muchos de mis amigos más cercanos ‘les daban cera’. Les profeticé, compadres, ojalá todo lo que suene una y mil veces en las radios y en los locales de moda sea esto. Power pop o pop rock o como quieran llamarlo, pero con instrumentos de verdad. Con su batería, su bajo, sus guitarras y su actitud. Antes de que el electrolatino y demás devorara todo… Parece casi mentira. Y la realidad es que a mí me gustaban en su momento. No todo lo que hacían pero sí el innegable sonido de guitarras, las comprobables devociones e influencias al sonido de Radio Futura, Hombres G, Los Ronaldos… Incluso a Loquillo, Platero y Tú (hacían un guiño al Hay Poco Rocanrol en directo) o Porretas, por momentos. De hecho, Dani Martín es seguidor de los de Hortaleza y, tal y como me contó en un backstage un componente de Boikot, estuvo visitando a Pajarillo en el hospital casi todos los días mientras pasaba un trance de salud complicado. En definitiva, que una cosa es la imagen pública y otra lo que se es. Y el propio Dani lo viene demostrando en sus alusiones tuiteras con frecuencia, la última al hilo de decir que le gustaba el nuevo tema de La Polla Records. (También dijo que le gustaría cantar con Robe). Y es que la música es para sentir que somos libres. Ya se encargan otras muchas cosas de ponernos los límites.

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BSO La Bola de Cristal – ¿Qué Tiene Esta Bola? (2003)

No es la primera vez que ocurre, ni será la última. Las peticiones de las tuitcríticas que suelo pedir los jueves en Twitter suelen servir en ocasiones de fuente de inspiración a la hora de elegir la crítica remember completa que propongo, más amplia, en la web. Es el caso de esta semana, motivado por el reciente fallecimiento de Lolo Rico, su directora, está en el ambiente (si es que alguna vez se fue de entre los más acérrimos y/o nostálgicos) el recuerdo al programa infantil La Bola de Cristal, emitido desde 1984 a 1988. Aquel formato televisivo convertido en un símbolo de muchas cosas, posiblemente muchas de ellas excesivas para su pretensión inicial. Modernidad pseudo—electrónica y tecnológica y tintes de terror para divertir a la infancia de la época, con un toque irónico muy acusado y un libre pensamiento que no fue bien tolerado por todo el mundo. Especialmente, cuando Pilar Miró llegó al mando de RTVE en 1987 y decidió meter tijera. Aquello indignó a Rico, junto a la supresión de algunos gags, lo que llevó al fin de La Bola en 1988. Después llegaría el Cajón Desastre de Miriam Díaz Aroca y, a continuación, No Te Lo Pierdas, con Leticia Sabater. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? En algunos casos, la respuesta es clara.

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Motorzombis – Monster Rock n’ Roll

¿Os acordaréis de ellos? Unos de mis dibujos animados favoritos o que, al menos, me dejaron un recuerdo de enorme felicidad, eran los denominados Groovie Goolies, aquí traducidos como ‘Mis Queridos Monstruos’ o ‘Monstruos a Go-Gó’. Con un doblaje mexicano bastante particular solo se hicieron 16 capítulos, de los cuales en España solo se emitieron 12 y no los pusieron demasiado tampoco. ¿Y por qué me marcaron para siempre? Porque al divertido mundo de terror transmitido con su Frankenstein, Hombre Lobo y el Vampiro (no olvidemos que mi avatar en foros y demás es el Draco de Barrio Sésamo) y colección de personajes secundarios, se sumaba que en todos los capítulos, como interludio, bandas de rock ‘terroríficas’ interpretaban canciones con influencias que iban de los Beatles a Zeppelin, de Stones a Beach Boys… Y aquello me flipaba. El cariño viene porque, posiblemente, fue un anticipo de en qué ha acabado siendo mi trabajo. Todo esto para explicar que bandas como Los Carniceros del Norte o estos Motorzombis, me conectan con mi niñez. Rock monstruoso, divertido… ideal para cualquier día, pero más todavía en la víspera de Todos Los Santos.

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