Buscar resultados para asfalto

Asfalto – Sold Out

No habrá nunca suficientes palabras de agradecimiento para Asfalto. Ni para ellos ni para tantos otros grupos de su generación que abrieron un camino donde antes solo había piedras, corrección, silencio y un régimen dictatorial. Vivieron el fin del franquismo, los años siguientes en los que la libertad creativa explotaba en un ambiente de incertidumbre y de ilusión. No hay otro grupo, no lo hay, que represente mejor esas ansias románticas de un mundo mejor que Asfalto, con Julio Castejón al frente. Canciones inolvidables que muchos, como yo, conoceríamos veinte años después pero que reflejan a la perfección un sentimiento. Una línea de compromiso con la bondad cercano al hombre natural que pide a gritos un contrato social ante la maldad que parece imponerse. Así, no se puede más que celebrar la existencia de, 45 años más tarde, este gran doble disco y DVD en directo que sirve de homenaje y reconocimiento a una banda que ha seguido componiendo grandes canciones de complejos desarrollos y vívidas emociones. Rodeados de invitados de todo tipo y con el merecido cartel de ‘no hay billetes’ en la puerta de La Riviera el pasado 4 de febrero.

Lee el resto de esta entrada

Asfalto – Crónicas De Un Tiempo Raro

Hay nombres fundamentales en la historia del rock en España y dos de ellos, indivisibles, son Asfalto y Julio Castejón. Tras una travesía por el desierto a mitad de los noventa y principios de la década siguiente, Asfalto vive un nuevo momento dulce en los últimos años, desde que saldarán la deuda pendiente del disco en directo en ¡Al Fin Vivos! (2008). El grupo celebró en febrero, al día siguiente del lanzamiento de este Crónicas De Un Tiempo Raro, su 45 aniversario con la grabación de otro directo con múltiples invitados (John Helliwell (Supertramp), Manolo García, José Carlos Molina (Ñu), Aurora Beltrán, El Drogas, Richie Benítez (ex cantante de Asfalto), Ángel Dry River) y con un gran ‘no hay entradas’ en La Riviera (esto es, cerca de 2.000 personas) y parece que poco a poco empieza a recuperar el reconocimiento que durante un tiempo se lleno del polvo del olvido. Este decimoséptimo álbum de Asfalto nos devuelve a un grupo con la chispa de la creatividad encendida y viva, manejando el gusto progresivo de Castejón con poses rockeras más dura y enérgicas, alguna derivación de jazz y hasta suntuosidad pop. Siempre desde el desencanto, siempre desde la filosofía crítica de su inconfundible líder.

Lee el resto de esta entrada

Asfalto – Asfalto (1978)

Asfalto AsfaltoMenuda joya de grupo y de debut. Nuestro rock es tan inmenso (y yo estoy tan loco) que después de más de 120 críticas de discos remember, todavía no había pasado por este viaje en el tiempo de los viernes ningún trabajo de esta banda fundamental para la historia del rock en España. Julio Castejón (guitarra y voz), Enrique Cajide (batería), Lele Laina (guitarra y voz) y José Luis Jiménez (bajo y voz) formaban en los inicios el grupo que comenzó versionando a The Beatles, pero que poco a poco fue cogiendo un repertorio propio que, tras ser rodado en directo, conformó su debut epónimo. Fue el primer disco que se grabó en Chapa, el sello derivado de Zafiro, que comandaba Vicente Romero ‘Mariscal’, y que supuso una apertura para mucho buenos grupos que no encontraban apoyo en el panorama desolador de la época. Por allí pasarían Leño, Ñu, Cucharada, Moris, Burning, Barón Rojo, Kaka de Luxe, Bloque y también Topo (los que no lo han hecho, ya pasarán por aquí), la banda que fundarían Laina y Jiménez tras salir de Asfalto poco después de que este disco viera la luz, aún transmite magia cuando se le da al play.

Lee el resto de esta entrada

Amset – Katarsis (2004)

Igual que lo de Ramoncín en el Viña Rock fue una de las grandes páginas negras de nuestro rock (por más que hay gente que todavía se lo tome a chufla), el escarnio sádico que se hizo contra Amset en su momento también tiene su aquel. ¿El motivo? Tan sencillo como el de dejarse llevar por unos supuestos de autenticidad o integridad que nada tiene que ver con la música o, al menos, con la escucha sin prejuicios de ella. Intento resumirlo. En unos años en los que heavy metal había vuelto a despertar algún creciente interés comercial (es lo que llamo la segunda época dorada, con Mägo de Oz, Avalanch – WarCry, Saratoga, la vuelta de Obús, Tierra Santa…) aparecieron a comienzos de la primera década del milenio unos jovencitos de apenas 18 años que se presentaban caracterizados, maquillados y con una maquinaria de inversión detrás, buscando el nicho de mercado del ‘shock metal’. Tanto que, de la nada, empezaron a aparecer en festivales, telonearon a Deep Purple a su visita en Madrid e hicieron una gran fiesta promocional en la capital donde hasta acabó yendo un programa del corazón de TeleCinco. Toda inversión venía de la mano del sello de reciente creación Rimer Rock, propiedad del padre del vocalista, que también acabaría fichando a Obús, que los llevarían de teloneros con este segundo disco y Fortu les produjo el debut. Todo eso provocó el rechazo de todo heavy metalero de pro, que lo consideró como una ofensa a los principios de cualquier superior chusquero: el que hay que comer mucha mierda antes de poder permitirse eso. No importaba si los chicos mejoraban o no, si buscaban cosas buenas o no. El estigma y el vapuleo fue tal que la banda nunca fue tomada en serio y tuvo que disolverse. Quienes siguieron en la música se hicieron hueco en los grupos de Ix Valieri, Bárbara Black, Silver Fist, Cuatro Gatos o Infernoise.

Lee el resto de esta entrada

Bloque – Hombre, Tierra y Alma (1979)

Como si de una conexión neuronal se tratara, escribir ayer de Topo y recordar a Asfalto y aquel final de la década de los setenta me trajo a la mente que casi diez años después de que abriéramos la persiana, todavía no había traído a la crítica remember de los viernes a esta excelente formación cántabra. Lo que dice mucho y bien, aproximándonos  a las trescientas críticas en esta sección del inabarcable número de ‘meritorios’ que tiene nuestro rock y nuestra música. A Bloque se le ha encuadrado habitualmente en el mismo movimiento que dichas bandas y aunque es cierto que comparten muchos elementos en común, como el mensaje humanista y ecologista, lo cierto es que el paso del tiempo les ha conferido un punto de rock primigenio y callejero (sumándolo a Leño, Coz y compañía) que no termina de ser correcto. Los de Torrelavega vinieron a ser la respuesta santanderina a las influencias de nombres como The Allman Brothers Band y también Yes o King Crimson. Pero, claro, cuando ellos empezaron a publicar el disco el género ya había declinado en el mundo anglosajón y España no les acompañó en demasía porque, por ese retraso cultural de la dictadura, aquí a principios de los 80 la cosa se sectorizó entre movida y rock urbano o hard rock macarra. Jose Carlos Molina y Ñu sí supieron adoptar esa actitud a su propuesta más compleja, pero Bloque se quedó un tanto descabalgado y acabaría sucumbiendo en 1983, tras despachar cuatro discos. Este Hombre, Tierra y Alma fue su segunda entrega, apenas un año después de su debut epónimo. Y es que venían muy rodados puesto que ya tocaban para grandes auditorios desde 1975. Hoy nos acordamos de ellos.

Lee el resto de esta entrada

Topo – Duros y Dulces Años

Más de cuarenta años de rock contemplan a Topo. La histórica banda madrileña que nació al hilo de la salida de Lele Laina y José Luis Jiménez de Asfalto inició su camino alternativo en 1978 y en estos casi nueve lustros (con un interludio para una reunión de Asfalto en la primera de los noventa) ha despachado un total de ocho trabajos de estudio y dos en directo, de los que este Duros y Dulces Años es su última entrega, con Luis Cruz a la guitarra y Jesús Almodóvar ‘Almo’ en la batería. Lo hacen con la más absoluta modestia de quien no necesita ni pisar a nadie ni correr más que el de al lado para pasarlo bien escribiendo y dando forma a las canciones. Once nuevos cortes que vienen de la mano del sello discográfico Martin Music y que refrendan la temática habitual del grupo, pioneros en la defensa ecologista dentro del rock, de la creencia en la bondad de la persona al más puro estilo Rousseau, del disfrute de las pequeñas cosas de la vida de barrio, de la nostalgia que siguen transmitiendo a la perfección sus cuidadas, siempre afinadas y armonizadas voces. Con 73 y cerca de 70 años a sus espaldas, se sitúan en la posición diametralmente opuesta, por actitud vital y mensaje, de otros coetáneos que han ido radicalizando sus opiniones hasta llegar a ser una sombra siniestra de lo que fueron a cambio del aplauso y caso fácil.

Lee el resto de esta entrada

The New Raemon, David Cordero y Marc Clos – A Los Que Nazcan Más Tarde

Un año y unos pocos días más después de la declaración del confinamiento más severo a causa de la pandemia, todavía siguen apareciendo creaciones derivadas de ese impase temporal, más allá de los más o menos elaborados/cutres vídeos, conciertos desde el salón y canciones escritas en caliente. Los más madurados, lógicamente, son los que tienen mayor aspecto de perdurar en el tiempo, porque han sido cuidados, madurados, perfeccionados con mimo sin esa urgencia imperante de estar todos sacando contenidos. Es el caso del disco con el que cerramos la semana de novedades. A Los Que Nazcan Más Tarde es un disco compuesto a seis manos por Ramón Rodríguez (The New Raemon), David Cordero y Marc Clos. Del primero ya reconocimos sus grandes méritos en los últimos veinte años cuando escribí de su último en estudio, Coplas Del Andar Torcido, que parece haber encontrado su óptimo estado de forma lírico en los últimos tiempos. Para mí en especial desde Lluvia y Truenos (2016), Una Canción De Cuna Entre Tempestades (2018) y el citado Coplas, que bien le valió medalla en los discos del año de esta casa. Un autor de pop rock sin fronteras ni cortapisas, un músico curtido en el mundo del ambient y la electrónica minimalista y otra experto productor con un sólido trabajo en lo que tiene que ver con la música antigua y clásica (que son sinónimos). Los tres intercambiaron canciones de ida y vuelta, sumando arreglos y trabajando como si fuese una partida de tenis de mesa a tres bandas. El resultado es una elegante colección de canciones tan gélida como esperanzadora, tan introspectiva del interior como oteadora del exterior. Una reflexión atemporal donde la sutileza y la belleza titilan durante todo el metraje. Una banda sonora perfecta para unos tiempos (ojalá) irrepetibles.

Lee el resto de esta entrada

Los Rodríguez – En Las Ventas, 7 Septiembre 1993

Como casi todo en la vida, el mundo del rock tiene casuísticas de todo tipo que vienen a concluir que nunca hay reglas ni patrones fijos para determinar el éxito, vida y longevidad, continuidad, ascenso o caída de una banda. Tenemos grupos que no han roto su senda durante más de cuarenta años (Medina Azahara, Asfalto…), casi Obús, Barón (aunque sea con los Castro como continuidad), Ñu con Molina… Ejemplos de constancia que las han visto de todos los colores, crisis o menos crisis, años de bonanza, otros más crudos. Luego los hay que duran poco, desanimados porque la cosa ‘no tira’. Y los hay que firman una espectacular discografía en pocos años de trayectoria, con una influencia descomunal en su género. En ese grupo encontramos a Leño (sólo cinco años), Triana (sólo 8) o Los Rodríguez (sólo 6). Con solo tres discos de estudio (Buena Suerte 1991, Sin Documentos 1993 y Palabras Más, Palabras Menos 1995) y un directo con algún tema inédito (Disco Pirata 1992) su leyenda es gigantesca, como el dream team que los conformaba: Ariel Rot y Julián Infante se reunían de nuevo tras el furor de Tequila (también vida acelerada e intensa, con Alejo Stivel al frente), reclutando a un desconocido Andrés Calamaro desde Argentina y con Germán Vilella a la batería. En la coctelera, el descaro rocanrolero mantenido de la juventud pero con poso de madurez  y desencanto noctámbulo, desengaños y afrentas por tapices de crooner, de balada, de sones latinos o de rumba. Elegancia de teclas y riffs, una potente base rítmica y el alma en brindis constantes.

Lee el resto de esta entrada

Supersubmarina – Electroviral (2010)

Tenemos buenos motivos para saltarnos la norma no escrita que dice que en verano os doy una tregua con las críticas de novedades y remember. En primer lugar, nos basta resumiendo que se trata de un discazo de sobradas dimensiones como para que no hiciera falta añadir nada más. Bien, a ello se suma que la idea de escribir sobre este álbum de Supersubmarina me rondó la cabeza en varias ocasiones, pero siempre pensé que encontraría un momento mejor. Así que, este año he decidido saltar mi propia norma para poner un punto de inflexión entre la cobertura del pasado The Juergas Rock Festival, del que hemos dado buena cuenta esta semana, y el próximo Cooltural Fest (15 al 18 de agosto, en Almería), que me volverá a tocar cubrir (desde dentro y desde fuera) como en su estreno el pasado año. Y también ‘celebrar’ que cada año que pasa del fatídico accidente (ya van 3) significa que falta menos para que vuelvan. Nos sirve para cambiar el pulso y el paso durante unas semanas, aunque ya sabéis los fieles que aquí tampoco es que nos importe mucho hablar un día de un disco de metal extremo y al día siguiente traer una crítica remember de Mónica Naranjo. No me cansaré de decirlo, bastantes limitaciones nos pone ya la vida, tal y como está montada, como para ponernos fronteras con las canciones. Electroviral dio en la diana perfecta poco después de aprendernos de memoria el Un Día En El Mundo de Vetusta Morla. Ahí descubrí(mos) que también, como en la pasada década, y como hace dos, en lo que lleva la etiqueta ‘indie’ se pueden encontrar cosas de lo más respetables. Allá vamos.

Lee el resto de esta entrada

Ñu – Madrid Río

José Carlos Molina, el alma de Ñu, ha ido siempre contracorriente en esto del rock duro nacional. Como un salmón (aunque ‘el dueño’ de dicho apodo esté ahora en horas críticas de popularidad por su voxciferada incontinencia verbal). El caso es que el pasado 17 de febrero de 2018 decidió que la celebración del 43º aniversario de la banda era un buen momento para registrar su DVD en directo más completo y ambicioso. Algo que hiciera justicia al legado imponente de una cabecera imprescindible. Y, claro, para eso no hacen faltan cifras redondeadas. Cualquier número hubiera sido bueno, sea el 43 o el 44. Así, este Madrid Río se registro en la sala La Riviera de la capital con más de 2.000 almas que agotaron las entradas. Con una fama de tipo huraño que nunca ha rechazado, por ser de los pocos que se han atrevido a analizar la deriva del rock estatal a un ‘todo vale’ a costa de sacrificar la calidad en las composiciones y en los arreglos. Algo así como interpretar que ‘cualquiera puede cantar’ es una vulgarización y uno una democratización de la música. Decir esto en un país tan cainita como este -teniendo en cuenta que las voces de los grandes tótems suelen ser del corte lijoso-, pues claro, te hace ganarte fama. Pero aquí siempre nos ha importado más la música que todo el ruido y, por eso, Ñu siempre contará con el respeto que merecen más de cuatro décadas de gigantes canciones.

Lee el resto de esta entrada