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León Benavente. Almería. 24 de enero

 

Me tenían ganados con un par de temas, pero desde que los vi en directo en 2017, están en mi podio de ser una de las mejores bandas que se pueden ver en directo. Anoche lo volvieron a hacer. Escribí ya con su tercer disco (medalla en mis discos del año) que no traicionan la autenticidad que les ha encumbrado, con un sonido que combina tantas cosas que es imposible encasillarlo por más que lo intenten. Y solo hay que poner una dosis mínima de atención a sus canciones (sin prejuicios) para darse cuenta de ello. Si a su imponente ejecución, con César Verdú a la batería y percusiones, Luis Rodríguez a la guitarra y Eduardo Baos al bajo y sintetizadores, se le suma la gran capacidad lírica de Abraham Boba (voz, órgano, percusión…), el resultado es el que es. Que es una de los grupos más recomendables de toda esa escena en el saco sin fondo que se ha dado por llamar indie. Es un fallo y falla de ese sistema porque son muchísimo más. Gente que está ahí como podría estar en cualquier otro sitio. Espíritus libres y creíbles. Os comparto, a partir de este momento, la crónica realizada como agencia del Área de Cultura: Treinta segundos. Ese es el tiempo exacto que tardó el público que abarrotó anoche el Auditorio Municipal Maestro Padilla en levantarse de sus asientos y ponerse a bailar con la energía musical de León Benavente. Un concierto que, enmarcado en la gira de presentación de su último trabajo discográfico de estudio, el tercero, ‘Vamos a Volvernos Locos’, también pertenecía a la programación del Invierno Cultural puesta en marcha por el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería y a las actividades que Cooltural Fest desarrolla a lo largo del año. (FOTOS: José Antonio Holgado).

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León Benavente – Vamos a Volvernos Locos

 

Tercer larga duración para el cuarteto León Benavente. El difícil disco que viene tras la explosión definitiva de público que supuso su anterior y espectacular gira (doy fe). Quizá sea por esa dosis extra de responsabilidad, la banda se recluyó del ruido para no traicionar la autenticidad que les ha encumbrado, con un sonido que combina tantas cosas que es imposible encasillarlo por más que lo intenten. Y solo hay que poner una dosis mínima de atención a sus canciones (sin prejuicios) para darse cuenta de ello. Si a su imponente ejecución, con César Verdú a la batería y percusiones, Luis Rodríguez a la guitarra y Eduardo Baos al bajo y sintetizadores, se le suma la gran capacidad lírica de Abraham Boba (voz, órgano, percusión…), el resultado es el que es. Que es una de los grupos más recomendables de toda esa escena en el saco sin fondo que se ha dado por llamar indie. Pero, lo he escrito alguna vez, ellos, como Novedades Carminha, como Carolina Durante… son fallos y fallas en el sistema. Gente que está ahí como podría estar en cualquier otro sitio. Espíritus libres y creíbles. Siendo cuatro tipos, han optado porque todas las colaboraciones tengan voz de mujer: Amaral, María Arnal, Miren Iza (Tulsa), pero también Sara Condado y coros de Malena Morón, Martina Morón, Anna Mir… Así escuchamos Vamos a Volvernos Locos.

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León Benavente, Airbag y Novedades Carminha. Pulpop 2017. 8 de julio

Mejor sonido y más ambiente para la segunda jornada del Pulpop. Tras cumplir con el deber cubriendo otra actividad previa, llegamos a la plaza de toros de Roquetas de Mar, el tiempo justo para ver terminar a los británicos The Spitfires y situarnos para ver a la terna principal, tan heterogénea como de valores seguros: Airbag, con casi veinte años surfeando con espíritu ramoniano y haciendo del cine y los cómics canción; Novedades Carminha y su dinámica bailonga y tropical; y, entre ellos, León Benavente, el grupo al que tenía más ganas y con dos discos y un par de Ep’s llenos de canciones vibrantes. Tres nombres que se asocian al circuito indie pero que cualquier rockero de ‘postín’, con un poco de oído y criterio, querría para sí tras verlos en acción. Y es que cuando la calidad es notoria, ningún tipo de etiqueta, las limitantes, tiene sentido. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).

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Nat Simons – Felina

Lo queramos o no, en este país sigue siendo más complicado si cabe hacerse un hueco y obtener reconocimiento si cantas en inglés que en español. Las excepciones, como en casi todo, las hay. Tenemos a Dover, tenemos a Morgan, a Angelus Apatrida y Crisix en el lado más afilado… Pero está claro que no es lo habitual. Son muchos los grupos que empezaron en Shakespeare y terminaron en Cervantes, como Love Of Lesbian, Marlango, Corizonas… Una lista a la que suma ahora Nat Simons, que tras Home On High (Audiomatic Producciones, 2013) y Lights (El Dromedario Records – Autoeditado, 2018) ataca ahora con Felina (El Dromedario Records, 2021). Un cambio de registro que, a la postre, no solo se ha limitado al mero aspecto idiomático, sino que, con mayor amplitud de miras, ha llegado a la música, que ha sacudido ese aura polvorienta de la canción de género americana, para bañarse de una sonoridad sintética, de neón y glam, para lo que se ha valido de grandes nombres destacados del presente expertos en la materia, como Eduardo Baos de León Benavente, entre otros, o Igor Paskual, guitarrista de Loquillo, solista y antes también en Babylon Chat de los que algún día tendré que escribir al fin en la crítica remember de los viernes. Y como referente en el horizonte, el camaleón de los ojos de distinto color, David Bowie, de quien toma no solo algunas formas sonoras sino también ese impulso creativo de creación de un personaje en forma de alter ego que cuenta una ascensión y caída, como Ziggy Stardust. Con todos estos mimbres y mucha dedicación, Nat Simons presenta un disco corto pero muy aprovechado. Melodías directas y pegadizas, sin desmerecer la distorsión y el empaque, que abren una puerta de posibilidades y de crecimiento realmente amplias. El tiempo dirá.

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Conversaciones con Ana Curra – Sara Morales

Hace prácticamente una semana que concluí esta nueva joya que viene a engordar la bibliografía de nuestra música que merece ser guardada, la que da voz a personas que tienen una vida, una historia y una trayectoria profesional digna de ser contada. Pero lo cierto es que se hace complicado cuando casi no hay nada más que añadir. El libro de diez días de conversaciones compartidas por Ana Curra (Los Pegamoides, Parálisis Permanente, Seres Vacíos…) como protagonista y Sara Morales como periodista confidente es tan abrumador en información y sinceridad que casi acaba dejando al lector algo noqueado. En unos tiempos en los que hay quien asegura que ‘los youtubers’ les están comiendo la tostada a los periodistas, encontrar libros como el que nos ocupa (algo extrapolable a toda la colección de la editorial Efe Eme) es un caso ejemplar de la importancia que tiene preservar una cierta y necesaria deontología que se escapa a los neófitos de la comunicación. Se confunde alcance con calidad, facilidad en el consumo con profesionalidad, inmediatez frente a reflexión. Porque no hay otra manera de afrontar un ‘material sensible’ como el que se va revelando con el paso de las páginas en este volumen. La historia de una joven que pronto se sintió diferente. Desde la niñez hasta incluso en sus pasos en la música, puesto que era una ‘ilustrada’ en piano clásico en la sencillez formal de la Movida. Una persona que jugó con la muerte desde sus canciones y en la estética pero a la que pronto le vio la cara de cerca en más de una ocasión, llevándose cada tiempo a personas fundamentales de su vida personal y profesional. Tras años de mutismo y discreción, siempre de enorme respeto, Ana decide hablar, Sara es su instrumento y este libro el resultado.

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Tino Casal – Lágrimas De Cocodrilo (1987)

A veces tengo planificadas tres o cuatro semanas consecutivas, pero ya saben los más fieles del lugar que la elección de la crítica remember de los viernes tiene un punto azaroso bastante acusado. Es el caso de esta semana. La idea de traer a Tino Casal a la sección lleva rondándome desde el primer día (ya le dediqué un #Mis10de en twitter e incluía su Etiqueta Negra de 1983 en aquello de ‘un fav, un disco, tres canciones’) pero ha sido hoy cuando se ha concretado su presencia. Mera apetencia sobre todo, pero que viene motivada por escribir ayer de Manolo García que, como Tino, aúna a su faceta musical una gran producción pictórica y escultórica y, también, por una de las peticiones de tuitcríticas para este viernes, los alemanes Mono Inc, que a su metal y rock gótico añaden teclados y tintes electrónicos que me han hecho azuzar las ganas para elegir a este asturiano que perdió la vida en un accidente de tráfico, como otros grandes genios de la música de nuestro país… Jeanette, Jesús de la Rosa de Triana, Cecilia, Eduardo Benavente, Bruno Lomas, Manolo Caracol, Nino Bravo… Tantos. Tino Casal fue un artista total con una visión atrevida, completa y avanzada de lo que es la música y su tratamiento. Como en el caso de Camilo Sesto, el mundo heavy siempre le ha rendido pleitesía. Por ejemplo, Fortu habla maravillas de él, como productor de los primeros discos de Obús (también lo dejó por escrito en su autobiográfico Mil Demonios), también Leo Jiménez ha reivindicado su legado más allá de la versión que hizo Stravaganzza de ‘Eloise’ y también otros ilustres asturianos como el vocalista Víctor García (Warcry, Adventus, ex- Avalanch) o Igor Paskual no han dudado en recordar su figura con cariño y respeto. Era obligado que tuviera su lugar de honor en esta sección a apenas 6 días de lo que sería su 71º cumpleaños.

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Desakato – La Miel De Las Flores Muertas

 

Llevar más de 1.300 entradas en la web tiene que, a veces, los conceptos en torno a una banda se suceden cada vez que escribo de ella. Pero, claro, como los ‘te quiero’, no por saberse hay que dejar de decirlos. Si la semana pasada decía que se acaban los calificativos para mencionar los méritos rockeros de Sínkope, con más de una docena de discos a su espalda, con Desakato ocurre también otro tanto con respecto a su forma de encarar cada nuevo álbum. Los asturianos son una apuesta de esta casa desde casi el principio de su carrera y uno siente una pequeña dosis de satisfacción personal comprobando, en cada paso, que el resultado sigue sobrepasando cualquier previsión. La Miel De Las Flores Muertas es el séptimo trabajo de la banda, que sigue con su metrónomo puesto, publicando material cada dos años, cada par (casi todos lanzados en marzo y todos en el primer trimestre) y en él tenemos, como denominador común, la total y absoluta libertad creativa con la que afrontan el desarrollo de las canciones, su ambientación, los arreglos y su propia estructura. Los temas enganchan en la escucha desde el primer momento, captando la atención ante cómo se despliega ante nosotros, siempre con una potencia llena de seso y con una amplitud de miras muy poco frecuente en el circuito en el que se mueven. En poco más de diez años, Desakato son ya letras de oro en el rock duro de nuestro país.

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Décima Víctima – Décima Víctima (1982)

 

Desde el nombre de la banda a sus primeros Ep’s con canciones como ‘El Signo De La Cruz’, ‘Tan Lejos’, ‘El Vacío’, ‘La Razón de la Discordia’ o ‘Sumido En La Depresión’. Décima Víctima es uno de los grupos malditos de una época que tiene mucho más enjundia de la que los detractores se empeñan en renegar. Que sí, que la movida tuvo mucho petardeo pero es innegable que permitió surgir un poso subrepticio que dejó mucho más de lo que ‘la vertiente’ más cerril se empeña en creer. Un ejemplo de ello (de tantos) es el caso que nos ocupa para la crítica remember de este viernes: Décima Víctima. Una banda cuya actividad se limita a solo dos años, de 1981 a 1984… si bien su último concierto, incluso, fue en 1983. Dejaron por el camino dos Ep’s previos, el LP que nos ocupa, tres singles, un maxi y un segundo largo, titulado Un Hombre Solo. Este trío, venido con el tiempo a cuarteto, ya que la batería al inicio se realizaba con una caja de ritmos, presenta la escuela más opresiva del punk deprimente. Mucho más apesadumbrado que una new wave demasiado sintética, bebiendo de referentes claros como Killing Joke, Joy Division, Siouxsie and the Banshees… y en nuestro país los inicios de Gabinete Caligari o Derribos Arias, que tenían componentes en común con Décima Víctima en los iniciáticos Ejecutivos Agresivos.

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Entrevista a El Drogas: “los compartimentos estancos dicen mucho de la capacidad intelectual de quien los maneja”

 

Son las once menos cuarto de la mañana del sábado, 25 de enero, y habíamos quedado con Enrique Villarreal, ‘El Drogas’, a las once en punto en el siempre acogedor e imponente Teatro Cervantes. Había liquidado la crónica de León Benavente de la noche anterior en apenas media hora por no llegar tarde. Juan, mi fotógrafo, y yo nos tomamos un café en un bar que está en ese punto en el que no se sabe si está abriendo o cerrando o si es que han entrado a robar la noche anterior. Deducimos que está abierto finalmente y mientras nos tomamos un café en la lluviosa mañana vemos a El Drogas y a su socia Mamen en la terraza de enfrente. Pañuelo verde, con su guitarra en la funda, con la mayor de las naturalidades. Antes de la hora, recibo la llamada de Mamen para decirme que ya estaban en la puerta. Vamos a la cita y, tras un par de llamadas, alguna errónea incluida (nervios mandan) consigo dar con la persona que llama al encargado de abrirnos las puertas. Nos ubicamos en el camerino y nos quedamos Enrique, Juan y yo. “¿Para cuánto tenéis?”, me pregunta Mamen. “Pues supongo que una media hora”, respondo. Mamen me mira con cara de extrañada y Enrique ya me avisa, “media hora… ya veremos”. Yo, que valoro mucho el tiempo de las personas y todavía soy de sentir las mariposas en estómago ante conversaciones que soportan mucha responsabilidad, enciendo dos grabadoras (siempre temí que una me falle) y comienza una conversación que dio para mucho, que fue un placer y un maravilloso aprendizaje que me llevo para siempre. Y quiero pensar que cerró algunas heridas. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).

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Los Discos del Año 2019 de RockSesión

Es complicado ponerse a hacer listas así, porque siempre te queda la sensación de dejarte fuera gente que merece estar dentro. Así que, como siempre, ha de tomarse como una guía para acercarse a lo que no se conozca. O a darle otra oportunidad a un disco que no te llamó en la primera escucha. Tampoco ayuda el hecho de que por mis oídos pasen trabajos de cualquier género. También el hecho de que haya sido un año muy ajetreado me ha impedido escribir de todos los discos que hubiese querido, por eso hay algunos de los que no hay crítica completa. Pecata minuta. También excluyo como siempre EP’s (Lichis y Rubén Pozo, Sínkope, Onza, Los Acordes Rotos, Luter…) y directos (Josele Santiago, Piperrak, Los De Marras, Rosendo, Poncho K, Bunbury…). Entre las ausencias por diversos motivos, pero de los que recomiendo su escucha, os cito unos cuantos: Rocío Márquez, Kiko Veneno, los dos post-Raíz Nativa y Valira, el suma y sigue de The Buyakers, el nuevo camino de Vita Imana, los resurgimientos en solitario de Leo Jiménez y Jose Andrea, la vuelta al buen camino de Mägo de Oz o el disco a la altura de la leyenda de Obús. Por séptimo año, estos son los ochos oros, platas y bronces de RockSesión. Disparen al pianista.

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