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Benito Kamelas – Resiliencia

Ya se han apaciguado las aguas pero resulta paradigmático recordar el revuelo que se originó cuando Robe anunció en la rueda de prensa de presentación de su gira ‘Ahora Es El Momento’ que iba a cantar canciones de Extremoduro. A la postre, nombre de una banda asociada siempre a su nombre propio y figura. Digo esto porque el de Benito Kamelas es otro de esos casos en los que, al final, es el compositor principal, el letrista, el corazón de la banda quien decide qué, cómo y cuándo. Y él decidió seguir adelante pero manteniendo el nombre del grupo, pese a todo. Y es que cuando el Covid era algo que se veía por la tele desde China y se antojaba tan lejano que nos creíamos invencibles, Quini Ruano se quedaba sin todo el grupo que tan bien le había acompañado en los últimos años. Uno a uno, Ismael Vivó, David Marín, Isidro Ramírez y Vicente Tormo anunciaban su salida. Hubo algunos conciertos de despedida de la formación original y, en la práctica, Quini culminó la búsqueda de sus cuatro nuevos compañeros en las puertas del confinamiento severo de los meses de marzo, abril y mayo. Solo le dio tiempo a trabajar un par de nuevas canciones. En esa situación, el gigante corazón de Quini se mantuvo en pie, pese a todo, por amor a un grupo al que le ha dedicado ya 23 años. A distancia comenzaron a dar forma al resto de temas que acabarían formando Resiliencia, su disco más complicado, pero también el más empecinado en existir. Con esa fuerza de voluntad, Benito recupera las formas más veloces de los primeros tiempos, con ganas de demostrar que la energía sigue intacta. Hacía años que alguien me decía que eran como una eterna promesa de un equipo de fútbol, que nunca termina a convertirse en estrella. Bueno, ya lo cantaba el citado Robe en ‘Sucede’. Quien conoce a los Benito sabe de qué hablo.

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#Mis10de Benito Kamelas

 

Hablando del grupo, hace ya algunos años, en el foro de Maneras de Vivir alguien los definía como ‘los Guti’ del rocanrol. Algo así como una gran promesa con muchas cualidades y momentos brillantes, pero que nunca habían llegado a ser la gran estrella a la que podrían apuntar o llegar. La afirmación, además de la coincidencia del apellido Benito, no la suscribí al ciento por ciento, pero sí que, visto en perspectiva, se hubiese podido esperar algo más, pero no ya de la banda, sino del reconocimiento/acercamiento por parte del público. Es cierto que Buena Energía (2011) no alcanzó el nivel de su anterior de estudio Sueños Con Traje De Tinta (2007) o Sin Trampa Ni Cartón (2005), pero sí que recuerdo que las sensaciones con ese álbum concluían en que estaban ‘creciendo’ en el sonido de una manera mucho más natural y efectiva que, por ejemplo, Marea, que por aquel entonces lanzaba su En Mi Hambre Mando Yo (2011) cuya producción no le favoreció absolutamente en nada. El sonido de los valencianos no supeditaba las guitarras a las letras, compartían lecho, seguía habiendo fuerza… aunque no dejaba de ser una pequeña bajada de nivel también, como en el caso de los navarros. Seis años después y tras un escarceo en solitario de Quini, Los Benito volvieron con un disco enorme, El Rincón De Mi Cabeza, sin Kamelas y con ilusiones renovadas. Ilusiones que se han roto tras anunciarse que la banda como tal se disuelve, sin perder el nombre, y será Quini quien rearme de nuevo al combo, con nuevos nombres. Hoy, apetece dejarse llevar por las emociones de esas guitarras tan Maiden y esas letras tan llenas de sangre, verdad, bondad y sueños. De los que uno quiere que se cumplan.

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Benito Kamelas – Sin Trampa Ni Cartón (2005)

42 Benito Kamelas Sin Trampa Ni CartonAnda el grupo valenciano celebrando su decimoquinto aniversario con una gira especial. Motivo suficiente para que le tocara pasar por las críticas remember de RockSesión de los viernes. La elección del disco ha sido fácil. Sin Trampa Ni Cartón es el cuarto álbum de la formación y representa el equilibrio perfecto entre la primera época acelerada y cercana a ritmos más punk, con la fase más lírica y sentimental que desarrollarían posteriormente. Es además el disco que mayor número de canciones sigue aportando a los setlists en directo y con un valor sentimental y aceptación popular alta. Benito Kamelas (llámenme ingenuo, tarde en pillar la gracia del nombre…) se autodefine como “rock de barra” y creo que es fruto de su humildad y su llaneza, porque el tiempo ha demostrado que es algo más.

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Los Benito. Madchester Club. 16 de septiembre

“Nosotros somos artesanos de la música, artistas nos hacéis vosotros”. Con esa frase, justo antes de iniciar una generosa tanda de ocho bises, resumía Quini, alma y motor de Los Benito, la sencillez empática y cercana que transmite la banda en cada una de sus creaciones, más aún en cada uno de sus conciertos. Los amantes al rocanrol de emociones estamos de enhorabuena porque Los Benito han vuelto. Volvieron al estudio para parir El Rincón De Mi Cabeza, un disco que está a la altura de Sin Trampa Ni Cartón y que va serio candidato a mis ‘Oros’ en los Discos del Año de esta casa. Lo es porque han vuelto a la carretera, precisamente este fin de semana, con doblete en Murcia y Almería, con una gira de salas que nos permite disfrutarlos de cerca y a buen seguro nos los llevarán a numerosos festivales cuando empiece la temporada. (Gazpatxo, Viña, ¿Juerga’s?) Así debería ser porque Los Benito es una banda de las que no abundan. Rocanrol tan divertido como vibrante, riffs pegadizos, buenos coros y una blancura en las formas que se han echado tanto de menos… Los Benito han vuelto y el rock solo puede sonreír por ello. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).

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Los Benito – El Rincón De Mi Cabeza

Hablando del grupo, hace ya algunos años, en el foro de Maneras de Vivir alguien los definía como ‘los Guti’ del rocanrol. Algo así como una gran promesa con muchas cualidades y momentos brillantes, pero que nunca habían llegado a ser la gran estrella a la que podrían apuntar o llegar. La afirmación, además de la coincidencia del apellido Benito, no la suscribí al ciento por ciento, pero sí que, visto en perspectiva, se hubiese podido esperar algo más, pero no ya de la banda, sino del reconocimiento/acercamiento por parte del público. Es cierto que Buena Energía (2011) no alcanzó el nivel de su anterior de estudio Sueños Con Traje De Tinta (2007) o Sin Trampa Ni Cartón (2005), pero sí que recuerdo que las sensaciones con ese álbum concluían en que estaban ‘creciendo’ en el sonido de una manera mucho más natural y efectiva que Marea, que por aquel entonces lanzaba su En Mi Hambre Mando Yo (2011). El sonido de los valencianos no supeditaba las guitarras a las letras, compartían lecho, seguía habiendo fuerza… aunque no dejaba de ser una pequeña bajada de nivel. Seis años después y tras un escarceo en solitario de Quini, Los Benito vuelven sin Kamelas y con ilusiones renovadas.

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Los Benito – Directo Al Alma

194 Los BenitoNo le tenía demasiada fe a este nuevo directo de (ahora) Los Benito. Fue grabado durante el final de la gira ‘Réquiem’ en la sala Rock City de Valencia, los pasados días 12 y 13 de diciembre, y venía a ser el fin de la banda… como Benito Kamelas. La banda sigue, pero rebautizada como en los primeros tiempos, en un intento también de que las nuevas canciones, según explicaron antes de la idea de la gira ‘despedida’, surgieran con la energía o naturalidad de los primeros tiempos… Bueno. Podamos estar más de acuerdo o no, objetivamente este directo tan solo se lleva cinco años con el 100% BK, un tiempo en el que tan solo ha habido un nuevo disco en estudio, el Buena Energía que, para más ‘inri’ solo aporta tres temas al repertorio. De hecho, con respecto al primer directo solo se han caído tres temas (‘Furgoneta’, ‘Autobús’ y ‘Pikolo’). Con estos datos… ¿era necesario?

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Fito Mansilla – La Memoria Incendiaria

Entre la lista de cosas y causas pendientes se encontraba, además de varios discos lanzados justo al comienzo del verano (Benito Kamelas, Sôber, Javi Robles…) este tercer elepé de Fito Mansilla. Cierto, el álbum se publicó hace aproximadamente un par de años y medio pero entró en la lista de futuribles en el concierto de Robe en Rivas Vaciamadrid, ya que uno de esos fieles seguidores que ya tiene esta casa me avisó porque quería hacerme entrega de un obsequio. Dicho presente fue el disco que nos ocupa, La Memoria Incendiaria, tercer trabajo de estudio de este cantautor rockero que cuenta en su haber con tres epés (Lugares Perdidos, Nómadas y La Tormenta) y otros dos discos anteriores (Días Dorados y Pulsiones). Con el subtítulo de “Diario de un viaje inacabado”, este trabajo fue incluso editado por Warner Music que, lamentablemente, no apostó después por una correcta promoción que le permitiera llegar más lejos. Para este álbum Mansilla contó con colaboración de postín de artistas más o menos cercanos en la propuesta, como son Jorge Marazu, Marwan y Rebeca Jiménez. Además, hay que destacar que a los metales y arreglos de cuerdas que pueblan algunas canciones, Fito contó con la participación de Mara Barros en los coros y de Gino Pavone (habitual durante bastante tiempo en las grabaciones de Extremoduro) en las percusiones. Pese a todo, como decía, la promoción fue bastante escasa si bien Fito ha seguido pateándose decenas de escenarios de bar donde sigue emocionando con sus canciones. Tarde, pero no está de más dedicar unas palabras a artistas que, sin grandes focos, son capaces de compartir sus sueños en forma de buenas y honestas canciones.

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Razkin – Razkin

 

Al final, lo que era una rareza se ha convertido en una costumbre. Sin orden cronológico ni por notoriedad, tenemos a RobeExtremoduro, KutxiMarea, QuiniBenito Kamelas, FitoPlatero, y, aunque fuese por otras circunstancias, Rulo y La Fuga o El Drogas y Barricada. Era uno de los pocos solistas de bandas rockeras ‘de cabecera’, también la banda de la luna, que todavía no había emprendido un proyecto paralelo en solitario. Pedro Fernández Razkin continúa así con la tendencia, presentando en este trabajo epónimo su estreno discográfico en solitario, después de haber dado el salto a la fama de Mr. Fylyn a La Fuga (con quienes lleva ya tres trabajos de estudio y dos en directo) y después de haber hecho también sus pinitos literarios con Pedradas, publicado por Desacorde Ediciones, que pasa por ser la editorial de los rockeros del país (Kutxi, Evaristo, Fortu, El Drogas, Alfredo Domeño, Rafa J. Vegas, Luter, Dr. Sapo…). En este estreno nos ofrece diez temas donde su voz se torna ya en una inconfundible más y donde se libera de gran manera en las canciones, que se antojan más naturales y libres, sin corsés, con respecto a lo que nos tiene acostumbrados con la banda. Venía el disco además con una gran gira bajo el brazo, antes de que el coronavirus pusiera patas arriba toda la agenda musical del país.

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Tributo a Sabina – Ni Tan Joven, Ni Tan Viejo

Aunque vosotros no lo sabéis (algunos sí), para mi planificación se ha hecho esperar más de la cuenta mi crítica a este Tributo a Sabina, titulado Ni Tan Joven, Ni Tan Viejo, que parafrasea en mutación el título de una de mis canciones preferidas del poeta, por cierto ausente en la selección de 25 temas, y que, en mi opinión, tampoco le hace justicia del todo al conjunto por aquello de las similitudes formales con el ‘Ni Chicha, Ni Limoná’, de Víctor Jara. Entiéndase, pues, el título, como un guiño intergeneracional y, quizá, de eternidad creativa, por aquello de que gusta desde a los prepúberes como a los que andan en la plena senectud. Desde Guitarricadelafuente (21 años) a Joan Manuel Serrat (76 años). Y en medio de ellos, cantantes y autores melódicos, canallas y canallitas (que no es lo mismo), rockeros, más poetas, poperos con y sin botas de cuero… todos conversos a versos a la religión de Joaquín Sabina. Es más fácil encontrar rosas en el mar (ausencia destacada que nos robó la salud) que discutirle la imponente colección de canciones de Sabina, que da para otros dos discos como este y, para los que le apreciamos, hasta un tercero. Tampoco será cuestión de ponerse a repasar nombres que nos gustarían (cada cual tendrá los suyos) como si fuera una concreción del pasodoble de amigos ausentes (Sí recuerdo que bandas de rock como Porretas o Benito Kamelas hicieron hace años sus versiones). La crítica va, rasa y al pie, comentando impresiones individuales de cada una de las 25 canciones. Y no pido perdón porque ya no le importa.

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Exceso – Rimas y Rock

Más tiempo del deseable ha pasado para que tengamos nuevo trabajo de Exceso. La banda catalana se erigió como uno de los más firmes candidatos al podio del rock tras dos sobresalientes álbumes  Niebla Y Hollín (2010) y Canciones del Segundo Origen (2012). Discos poderosos en las formas, con amplitud de registros a terrenos del rock a la querencia arrumbada, de poesía y una eléctrica manera de narrar las cosas. Pero el tiempo, como también ha ocurrido con los ocho de Marea, es relativo, y al final los siete años que han transcurrido hasta el lanzamiento de este Rimas y Rock se han pasado tan veloces como crueles. Puesto que en un mundo en el que los mp3, visualizaciones, tendencias y reproducciones fagocitan la importancia de la creación, la memoria se difumina mes a mes. En este tiempo, Ferrán Exceso ha seguido peleándose escenarios a base de muchos conciertos acústicos, lo que ha mantenido viva la llama y las ganas de volver a vibrar. Acompañado de Miguel del Pino a la guitarra y producción, Robin Pascual al bajo y Txabi Linares a la batería, Ferrán nos trae de vuelta a una banda que viene con ganas de morder y de recuperar el tiempo perdido y su meritorio hueco.

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