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#Mis10de Bersuit

Con la vana y vaga excusa de que la selección española de baloncesto juega hoy la final del Mundial contra Argentina, nos pegamos el gustazo de seguir con las reediciones de #Mis10de con Bersuit. (Tengo el compromiso escrito de que la primera ‘novedad’ de la temporada se abra con Rozalén y eso será el sábado 21 o 28, depende de la tregua que me dé el trabajo). De hecho, también tenía y pensé las opciones de hacer por primera vez a Los Fabulosos Cadillacs o Rata Blanca, pero el tiempo y el compromiso adquirido me hacen dejarlo para más adelante. Bersuit es rocanrol, mucha ironía y mucha diversión pero también encierran una emotividad gigantesca, desarrollada en temas de otros discos. Un rock bastardo en el que se entremezclaban sonidos de cumbias, bossas, murgas carnavalescas, merengue… Si bien es cierto que la época más brillante de la banda es en la que contaba con Cordera en la formación, que se marcharía a solas. No tengas oído de palo y échate unos bailes antes de que se venga el estallido. Y suerte para los Ricky, Rudy, Claver, Gasol y compañía.

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Bersuit Vergarabat – Libertinaje (1998)

Bersuit LibertinajeRevisando las remember os daréis cuenta que hay muchas que se concentran entre 1997-1999. A lo tonto en cada una de las remember os cuento un trozo de vida… Fue una época en la que uno de mis mejores amigos y yo nos iniciamos con fuerza en el mundo del rock, un tiempo en el que la tienda Tipo de la ciudad era como un templo de descubrimientos. Caliente por el ‘efecto Molotov’, el amigo en cuestión vio en el catálogo que hablaban de este disco del combo argentino como un disco censurado, agitador… En aquellos tiempos en los que no se podían ‘catar’ los discos ni en Spotify, ni youtube, se compraba a ciegas. (Resulta raro entenderlo ahora que nadie compra ni los discos que le gustan). Se lo compró esperanzado, le dio al play en soledad y quitó el disco pronto. Me llamó y me dijo, “oye… que no”. Siempre tuvo un oído de palo (él lo sabe). Poco a poco le voy corrigiendo, aunque con este disco lo hizo el solo, y eso que en aquella época costaba más. Este es el Libertinaje de Bersuit. (la portada de la foto fue censurada y cambiada por otra más ‘abierta’).

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Vantroi – ¡¿…Otra Vez Frijoles?! (2001)

El movimiento se demuestra andando. Si ayer en la entrada sobre Rompan Todo (donde me marco una relación y playlist de cerca de 1.300 bandas de toda Latinoamérica) comentaba que, pese a que siempre han estado presentes, quería reforzar la entrada de bandas del otro lado del charco (ya tenemos por aquí mucho en #Mis10de y críticas o crónicas de Andrés Calamaro, Bersuit, La Vela Puerca, Molotov, Café Tacvba, La Beriso, Bulldog, Rata Blanca, Ariel Rot, Sepultura, Milongas Extremas, Aterciopelados…), me he tomado la palabra y, al día siguiente, siendo viernes, la crítica remember de la semana viaja a México para recordar a Vantroi. Banda mexicana nacida en 1992 en el DF y que, con este disco, los dos anteriores (¡No Nos Moverán!, de 1996, Bajo Palabra, de 1999) y el posterior (Para No Morir De Locos, 2005) tuvieron una muy estrecha relación con bandas, sellos y festivales de nuestra escena. Pasaron por Viña Rock, Aúpa Lumbreiras, Extremúsika, Festimad, Derrame y tantos otros. Tuvieron muy estrecha relación con Boikot –no olvidemos que coincide con la trilogía de La Ruta del Che, con la que los madrileños hicieron ‘américas’- o Canallas, con Fernando Madina de Reincidentes, que las ha producido varios discos, tocaron con todos las bandas del momento (alguna entrada se puede encontrar por ahí siendo los teloneros de ¡Extremoduro! en varias fechas), hasta que de alguna manera y por vicisitudes extramusicales un frenazo en seco les paró el recorrido. Va por la memoria de aquellas canciones y momentos vividos (algunos de ellos peligrosos, con armas de fuego de por medio, en una noche en la que también actuaban Canallas en su gira de despedida y un todavía sin disco… Albertucho) y porque ya les iba tocando.

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Rompan Todo… y mil grupos más

Poco antes de las fechas navideñas y durante ellas redes sociales y webs se llenaban de comentarios y artículos sobre Rompan Todo, la serie documental de seis capítulos de Netflix que, aquí el problema, se subtitula ‘La Historia del Rock en América Latina’. Claro, los títulos categóricos dan pie a que te lluevan palos por todas partes. Quizá, en términos lingüísticos, con un simple cambio de “la” por “una” hubiese bastado para curarse en salud ante la avalancha de críticas negativas que tildaban la serie de tendenciosa, muy parcial y un largo etcétera, demonizando casi a Gustavo Santaolalla y resto de productores. Partamos de una premisa clara: ningún documental es ajeno a la mirada reducida. Ninguno. Desde el montaje, como la duración de los testimonios, la variedad de opiniones que se quieran incluir… y un largo etcétera. Después, tengamos claro que es materialmente imposible contar 60 años de rock (aunque solo hablemos del ortodoxo, el de autor, el melódico, algo de blues…, pero poco de heavy, punk o metal) de una veintena de países y en tan solo cinco horas. ¿Os imagináis un documental sobre rock en España en solo cinco horas? ¿Cuántos grupos nos faltarían? A poco que nombremos cien grupos, solo podríamos dedicarle tres minutos a cada uno de ellos. Si asumimos esto, el valor documental de ‘lo que hay’ en Rompan Todo es innegable. Es un dibujo impresionista, sí, y muy focalizado en dos países, Argentina y México, con Chile como actor secundario y Colombia y Uruguay como actores de reparto. Lo de Perú es casi solo un cameo. Así las cosas, es evidente que ‘lo que no hay’ siempre va a ser más. A fuerza de leer artículos y opiniones (Mondosonoro, El País, Juan Puchades, Diego Manrique…) pensé, ¿por qué no completar la playlist oficial de la serie (reducida a 100 canciones de unos 80 grupos)? Y aquí entró mi batalla campal con la búsqueda, a la que tuve que dar fin porque era un laberinto imposible. Es decir, vengo con más de 1.200 grupos. Y sigo siendo consciente de que faltarán el doble. Pero… lo que hay bien está. Y siempre me podéis ayudar a hacerla más grande. Rompan todo… y mil grupos más: una playlist de elchayi y RockSesión. ¡Defiendan, difundan y disfruten!

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Antonio Arco – 40 Años, 40 Canciones

El próximo viernes, 5 de febrero, verá la luz 40 Años, 40 Canciones, el libro con el que Antonio Arco repasa sus primeras cuatro décadas de vida, pautando el relato con otras tantos temas que ha compuesto tanto en su etapa de El Puchero del Hortelano como en la de su carrera en solitario. Os ofrecemos en exclusiva la crítica de un libro que supera las 250 páginas en el que, también, tenemos un álbum fotográfico que ilustra en buena medida todo lo que nos va contando en su viaje (no cronológico, lo que lo hace más dinámico) y se acompaña de dos discos con las citadas cuarenta canciones vueltas a grabar. Del Puchero tenemos cuatro temas de Candela (de 2005), otros tantos de Harumaki (2007), siete temas de El Tiempo De Manuel (2010), tres de su 2013 (2013). Mientras que de su carrera en solitario son la mayoría de Uno (2016), 100 Veces (2020) y Abril (2018), en este orden. Una ingente cantidad de material que, ahora que lo dejo por escrito, refleja en mayor medida si cabe la constante y trabajada carrera de un artista del que ya os he contado cosas buenas tanto con la banda como a solas. Os diré, por culminar esta entrada a la crítica, que el libro se lee a una velocidad considerable, porque Antonio escribe sin artificios, como canta y busca letras a sus melodías que siempre revolotean por su cabeza. No cuenta toda la verdad, pero sí es verdad todo lo que cuenta. Y se nota. Y lo que hay es vibrante. Hace reír, hace llorar, hace sentir lo injusta y cruel que es la vida y lo bonita e ilusionante que puede llegar a ser. Por el camino, música y más música. Canciones y más canciones. Y unas ganas de vivir con el corazón y el amor, antes que con cualquier otro sentimiento.

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#Mis10de El Puchero del Hortelano

 

El sábado 17 de octubre de 2015 El Puchero dijo adiós. Casi 18 años de emociones, sentimientos, canciones de género dispar pero con los denominadores en común de la honestidad, de la sinceridad, el corazón, la esperanza, el buen humor, la autocrítica… La vida, en suma. Era la primera vez que el Palacio de los Deportes de Granada ponía un ‘sold out’ con una banda de la tierra. Ni Bob Dylan, oigan. Cerca de 8.000 personas para una noche histórica. Seguidores y amantes de la banda de toda España acudieron al rebato final. El Puchero, como los más grandes, se fueron en el momento más álgido de su carrera, sencillamente porque necesitan nuevas experiencias. Y ahí tenemos a Antonio Arco cimentando una carrera en solitario con dos discos maravillosos y uno tercero que se viene fraguando a golpe de single previo. Una decisión, la del adiós, que cualquier rentista de gráficas de rendimiento calificaría de locura, pero que es respetada con resignación por quienes vibran con sus formas. El Puchero dijo adiós, pero el recuerdo de la última noche permanecerá indeleble y fresco en la memoria para todos los que estuvimos allí. Las luces se encendían en el Pabellón y se apagaron para siempre en El Puchero. Los asistentes elogiaron el esfuerzo, los años, la dulzura y la alegría. Porque su música es ilusión y bondad sin imposturas. Un último concierto mágico, “quién tuviera para vivirlo otros 80 años”. Hoy, le metemos pala al #Mis10de El Puchero del Hortelano que hice en twitter en julio de 2013. Nos sobran los motivos. (FOTO: Marina Ginés para RockSesión)

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Eskorzo – El Árbol de la Duda (2004)

 

Con ellos no tuve duda desde el principio y los he seguido con el tiempo en cada paso discográfico que han dado desde que me grabara de forma casera el Mundo Bullanga y La Sopa Boba en el mismo disco para el coche. En directo no he tenido tanta suerte, y eso que son vecinos. Casi siempre que se han cruzado en mi camino no los he podido ver por otros compromisos adquiridos, por viajes, porque han tocado demasiado tarde para mi edad (sic), porque han tocado en fiestas de presentación que siempre tengo que ‘perdonar’ por motivos laborales… Eso sí, el 21 de diciembre en el Teatro Cervantes de Almería me pienso quitar la espina a lo grande, además, con una de las giras a las que más ganas le podría tener, ya que su Alerta Caníbal coincide con ese punto latino-canalla que tantas veces he defendido con otros artistas en esta casa. Fíjense hasta qué punto llega mi compromiso, que a Pablo Milanés solo le veré la primera hora de concierto para poder llegar a tiempo. Además de la proximidad ‘conciertil’, el hecho de que no hubieran pasado todavía por las críticas remember de los viernes y tal y como iba la semana de festiva, calorífica y mestiza, no se me ocurría otra oportunidad mejor para traerlos a la sección, aquí con las colaboraciones estelares de Bersuit y Tabletom (sí, la banda groove de Rockberto, de quien Robe tomaría el ‘Me Estoy Quitando’ en Agila). Si es que Lemmy los cría y el rock los junta. Sea, a la vez, un recordatorio de todo lo bueno de Granada.

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Jenny and The Mexicats – Fiesta Ancestral

 

Saben aquel que diu que iba una inglesa, dos mexicanos y un español… Lo que bien podría parecer un chiste de Eugenio, nos sirve de punto de partida para escribir hoy de una banda a la que conocí el año pasado, gracias a su inclusión en el cartel de la segunda edición de Cooltural Fest y que, tras escucharlos entonces y verlos en directos después, se ganaron un hueco en mi masiva lista de alerta ante el lanzamiento de sus siguientes discos. Pues bien, ese momento ha llegado. Hace apenas unas semanas vio la luz Fiesta Ancestral, su tercer álbum tras su estreno en 2014, titulado Ome, tras su segundo capítulo, tres años después, en 2017, con Open Sea / Mar Abierto. Grabaron entre 2018 y 2019 a medio camino entre Los Cabos y los míticos Estudios Valenzo de Ciudad de México, Jenny and The Mexicats han contado con las colaboraciones especiales de artistas nacionales, como Vetusta Morla y El Kanka. Visiones musicales ambas que, ya de por sí, hablan de las múltiples influencias que presenta este combo multinacional y multiestilístico que lo mismo te hace un jazz que pachanga, que se pone rumboso o hace una cumbia, o se marca un reggae o se pone lírica. La etiqueta ‘mestizaje’ le queda muy estrecha porque, por lo normal, suelen ser bandas ‘jugando a’. En este caso los músicos vienen de bandas punk, rockabilly y club de jazz, de guitarras flamencas y de la charanga propia de la fiesta mexicana del día de muertos. Y todo, con una elegancia supina.

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Rammstein – Rammstein

Si ya de por sí me cuesta sacrificar muchos lanzamientos de discos de nuestras escena de los que me gustaría escribir, pero de los que no me da tiempo material, si añadiéramos el campo internacional la cosa sería todavía peor. Por eso, aunque mucho lo merecen, en estos siete años de RockSesión han sido pocos los discos ‘guiris’ (aquí no incluyo bandas latinas como Molotov, Bersuit, La Beriso, La Vela Puerca, Manu Chao, Andrés Calamaro, Bulldog, Tequila o Ariel Rot) que han pasado ‘el filtro’ y han roto la línea editorial de esta casa. Que yo recuerde, sin consultar, Muse, Bob Dylan, Bruce Springsteen y el homenaje a Leonard Cohen. Diez años después de su anterior disco de estudio, Rammstein se una a esa lista. Por la friolera de tiempo mencionado, porque han sido muchos los que me lo han pedido por distintas vías, porque es una de mis bandas favoritas y porque merece hacer varias consideraciones. Y porque cumplen 25 años de sobriedad ardiente. La diferencia con otras bandas es que los alemanes (siempre Till Lindemann, Richard Z. Kruspe, Christoph Schneider, Oliver Riedel, Paul H. Landers y Christian Lorenz) es que ellos no han parado de tocar nunca en directo (salvo en el sabático 2014) y por todo el mundo. Y aguantar diez años así sin disco… tiene más mérito si cabe, solo al alcance de los Stones (y Barón Rojo).

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Viña Rock 2019. Jueves, 2 de mayo

Con la habitual imposibilidad de llegar a la fiesta de bienvenida, nos dispusimos  a cubrir el octavo Viña Rock de esta casa y el undécimo consecutivo en lo personal, con la sensación objetiva de que la distorsión ha perdido más terreno de lo habitual en esta edición. Algo que, por sí, no tiene por qué ser necesariamente malo si las alternativas mantienen una calidad y competencia (dos términos independientes pero, con frecuencia, asociados) que de esos casos ha habido varios, pero también otros no tanto. Especialmente ‘doloroso’ si tenemos en cuenta que el escenario Smoking nació con otro espíritu y que este año ‘el metalero’ ha pasado de cinco a cuatro propuestas por día. Y, claro, los números, como el algodón, no engañan. Dicho esto, todavía uno se puede diseñar un Viña sin perder la añeja esencia y con ese espíritu nos movemos siempre. Contando con que la ubicuidad es imposible y los descansos necesarios, el plan para el primer día fue Kaos Urbano, Los Auténticos Decadentes, Narco, Mafalda, Rozalén, Barón Rojo y Desakato. Las fotos, un año más, son de Marina Ginés para RockSesión. (Se pueden usar libremente citando al medio y a la autora).

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