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Brasi. Teatro Apolo. 25 de septiembre

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Igual que ocurre con Leño o Rosendo y el rock urbano; con Extremoduro y el rock poeta; Triana y Medina Azahara y el rock andaluz; Joan Manuel Serrat y los cantautores; o Vetusta Morla y el indie resultón; hay nombres que marcan a toda una legión de grupos y vocalistas que hacen que sus influencias sean tan marcadas, que es difícil o tomarlos en serio o diferenciar sus propuestas. Pereza y, desgajando el dúo, Leiva en particular han generado un camino claro por el que muchos jóvenes músicos quieren andar. Algunos andan siguiendo la estela sin mirar a los lados, por miedo a caer, pero los hay que tan solo aprovechan el pavimento para, a partir de ahí, crecer y buscar su propio camino. Anoche, el cantante almeriense Brasi presentaba en el Teatro Apolo de la ciudad su álbum debut Marcaje al Hombre, un disco de diez temas que bebe del universo Pereza, algo de Fito y levemente de Sabina. Pero el directo demostró que había algo más.

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Andrés Calamaro – Dios Los Cría

Recurso de sobra conocido el de marcarse un disco de grandes éxitos remozado con colaboraciones. Pero, como ante todo en la vida, las cosas pueden hacerse bien, mal o regular. Pero es que, además, Andrés Calamaro tiene tanto repertorio y tipo de canciones en su currículum que le da para hacer otros cinco discos de este corte, con artistas diferentes en cada uno de ellos. Aquí ha optado por algo así como el smoking y lo clásico, con canciones llevadas a piano y voz, principalmente, con guitarras acústicas, algunas cuerdas y tipo crooner. Algo así como sus Romaphonic Sessions pero aderezado de grandes estrellas. Por tanto, al situarnos en la escucha y crítica del disco, hay que tener en cuenta que el artista y cantor ha optado por un sentido homogéneo y conceptual que hace que por momentos se antoje previsible pero, por otro, bastante grato y apacible durante todo el metraje. Desde aquí, que nos quedamos con todas sus facetas musicales (las opiniones personales sobre otros temas, libre es todo el mundo de tener las que considere), jaleamos a Andrés para que en unos cuantos meses reúna a una corte más noctámbula y bullanguera (no olvidemos que el propio Calamaro cantó en los tributos de Barricada y Def Con Dos, por dar dos ejemplos) para que saquen lustre a las seis cuerdas electrificadas y al bombo y caja. Dicho esto, con la misma técnica que empleé para el homenaje de Ni Tan Joven Ni Tan Viejo de Joaquín Sabina, vamos con la crítica, tema a tema, de cada una de las colaboraciones y revisiones. Y en el último trago, nos vamos.

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Derby Motoreta’s Burrito Kachimba – Hilo Negro

Me gusta leer crítica musical de otros medios y portales, sin tanta sistematización como escucho las novedades, pero lo suficiente para ver qué se cuece y qué hay por otros lares. Diré, también, que casi siempre lo hago de discos de los que no voy a escribir aquí en RockSesión o, como mucho, de los que ya he escrito. Quizá sea una manera de evitar verse influenciado por otras opiniones antes de compartir la propia. Una manera de ser lo más honesto posible con la impresión que os comparto y expreso. Luego es un placer coincidir con otros compañeros, o llevarse las manos a la cabeza por cosas que se leen por ahí. Seguro que a ellos alguna vez les ha pasado conmigo. Así es y debe ser este juego. Leal y en constante aprendizaje, sin aprovecharse de manera directa del trabajo de los demás, sino incorporar conocimientos y seguir creciendo, cada uno con sus criterios propios. Os cuento todo esto porque con el segundo disco de los sevillanos Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, este robusto Hilo Negro que sucede a su debut homónimo DMBK, se puede decir que hice una excepción. Como no he recibido la información promocional de quien les ha producido y grabado el álbum, busqué por Google y encontré, para mi sorpresa, que Jenesaispop les había dedicado unas líneas. Me parece un portal muy interesante para estar al día en bandas de indie, de canción ligera, nuevas tendencias, en fin, todo muy hiper-cool pero ya digo, bastante interesante para alguien que solo se cierra a Los Planetas como un servidor. También se caracterizan por dar palos de manera ostentosa y nada reprimida. Normalmente, cuando aquí traigo algo alejado de ‘la línea editorial’ (ya de por sí muy abierta, como sabéis) es porque lo quiero hacer llegar a los más abiertos, porque considero que ‘vale la pena’. Pensé, anda, los de Jenesa han abierto miras, como hago aquí con el indie… Pero no, la colección de palos fue generosa y gratuita. Pues nos rompemos la camisa por ellos.

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Guardafuegos – Lo Que Tenga Que Ser

Como ya sabéis, en RockSesión no solo fijamos los ojos y, en este caso, los oídos a lo que podríamos denominar ‘equipos de la Superliga’, por traer el símil de actualidad, sino que sabemos que la grandeza de nuestro rock, de la música en general, viene determinada por todas esas bandas que, sin grandes delirios de grandeza, ensayan con la misma ilusión o más del que se sabe que va a estar en casi todos los festivales, que va a vender discos contados por miles y cuyos videoclips y reproducciones se computan por cifras mareantes. He de confesar que me gusta. Y les suelo dedicar el mismo tiempo y atención de escucha. Es lo justo, es lo cabal, es lo necesario y lo más honesto. Aunque sea consciente de que ese tiempo ‘invertido’ (el mismo, escaso siempre y buscado con calzador entre el resto de tareas) no se traduce en el mismo número de visitas, clicks, lecturas… Pero, insisto, no todo se mide en cosas cuantificables. O, al menos, no es mi mundo ese. Por eso, más allá del análisis de las obligadas referencias que todos esperáis, me gusta dejar esa puerta abierta a esos grupos con encanto, como es el caso que nos ocupa hoy con los tarraconenses Guardafuegos. Debutaron en 2016 con un EP homónimo y dos años después publicaron Mientras Todo Cambia. Ahora llega Lo Que Tenga Que Ser.

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Mon Laferte – Seis

Aunque desde que abrimos las puertas de RockSesión la cantante y artista chilena ha publicado otros cuatros discos de estudio previos: Tornasol en 2013, Mon Laferte, vol. 1 en 2015, La Trenza en 2017 y Norma en 2018, además del directo Sola Con Mis Monstruos en 2020, no ha sido hasta entrar en Seis, su nueva referencia discográfica, cuando decidí que ya era hora de que entrara por la puerta grande en esta casa. Aunque entre 2012 y 2014 tuvo dos escarceos con el heavy metal (Abaddon y Mystica Girls), la conocí con el álbum de 2015, después de ‘tropezar’ con ella en YouTube. Un disco en que recordaba el estilo de la música que escucha su abuela (de hecho ‘El Cristal’ está dedicada a ella) y de rocambolesca historia para su grabación, puesto que tuvo que andar con enganches de electricidad y con ayuda de sus amigos. Una revisión latina de la canción pasional, con alma de rock, con mucho de soul y swing y una actitud desbordante y cantinera que encontró en ‘Tu Falta De Querer’ su explosión más certera llegando al metal de ventas en México (donde reside) y Chile (país de origen). Fue a partir de ahí cuando llegarían las grandes inversiones posteriores, las colaboraciones de Juanes (‘Amárrame’) o Enrique Bunbury (‘Mi Buen Amor’) y las cifras milenarias se multiplicaron, también alcanzando Perú, Ecuador y Colombia. En su entrega pretérita se lanzó a un álbum conceptual, narrando las fases del amor… desde el ‘Ronroneo’ inicial, desbordante de sensualidad, hasta la decisión de la ruptura de ‘Funeral’ y el adiós de ‘Si Alguna Vez’. Todo ello con la visceralidad y entrega marca de la casa. Así, ahora nos llega Seis, un disco que no se presenta como temático o conceptual per se, pero que bien podría serlo: el simbolismo poderoso de la mujer con una fina capa de ironía que se desliza también en cierta crítica al neoliberalismo y una forma de amar y cantar tan intensa que traspasa la piel. Sin duda es ya la mejor artista femenina de toda Latinoamérica en nuestros días.

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Travis Birds – La Costa de los Mosquitos

Es posible que ya la conozcas con gran probabilidad de que sea por alguno de estos motivos. El primero, que te prendaras de su single ‘Coyotes’, elegida como cabecera de la serie El Embarcadero. El segundo, que lo fliparas con la forma de interpretar la continuación de ‘19 Días y 500 Noches’ en el tema escrito por Benjamín Prado, ‘19 Días y 500 Noches Después’, para el disco de homenaje a Joaquín Sabina, Ni Tan Joven Ni Tan Viejo. O que, más reciente, la hayas visto pasar por La Resistencia de David Broncano hace tres semanas. Y si no, me sentiré satisfecho si tengo el honor de que sea a través de estas líneas. Porque si lo haces con la misma atención, dedicación y seriedad con la que los niños juegan es muy posible que no seas la misma persona al terminar de escuchar el segundo disco de Travis Birds, La Costa de los Mosquitos, publicado a través de Calaverita Records (de quien ya elogiamos aquí su apuesta por Tanxugueiras, Balkan Paradise Orchestra o Cromática Pistona). Porque igual que nadie se baña dos veces en el mismo río, como decía Heráclito de Efeso, la propuesta artística, narrativa y musical, delicada y pasional, que ofrece la cantautora madrileña es tan inmensa y bella que sobrecoge en cada uno de sus pliegues vocales y arreglos musicales minimalistas, hechos con un inmenso buen gusto, basados en esa premisa de contención que es el menos es más. Alma de desencanto rockero tamizado de folclore y modernidad. Términos que se han vinculado con frecuencia en los últimos tiempos pero que en Travis Birds encuentra la paz sin artificios, el arte sin la urgencia comercial. Un viaje tan salvaje como sereno, tan interno como desbordante, aumentando todavía más las positivas sensaciones de su debut en Año X (2016).

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Rompan Todo… y mil grupos más

Poco antes de las fechas navideñas y durante ellas redes sociales y webs se llenaban de comentarios y artículos sobre Rompan Todo, la serie documental de seis capítulos de Netflix que, aquí el problema, se subtitula ‘La Historia del Rock en América Latina’. Claro, los títulos categóricos dan pie a que te lluevan palos por todas partes. Quizá, en términos lingüísticos, con un simple cambio de “la” por “una” hubiese bastado para curarse en salud ante la avalancha de críticas negativas que tildaban la serie de tendenciosa, muy parcial y un largo etcétera, demonizando casi a Gustavo Santaolalla y resto de productores. Partamos de una premisa clara: ningún documental es ajeno a la mirada reducida. Ninguno. Desde el montaje, como la duración de los testimonios, la variedad de opiniones que se quieran incluir… y un largo etcétera. Después, tengamos claro que es materialmente imposible contar 60 años de rock (aunque solo hablemos del ortodoxo, el de autor, el melódico, algo de blues…, pero poco de heavy, punk o metal) de una veintena de países y en tan solo cinco horas. ¿Os imagináis un documental sobre rock en España en solo cinco horas? ¿Cuántos grupos nos faltarían? A poco que nombremos cien grupos, solo podríamos dedicarle tres minutos a cada uno de ellos. Si asumimos esto, el valor documental de ‘lo que hay’ en Rompan Todo es innegable. Es un dibujo impresionista, sí, y muy focalizado en dos países, Argentina y México, con Chile como actor secundario y Colombia y Uruguay como actores de reparto. Lo de Perú es casi solo un cameo. Así las cosas, es evidente que ‘lo que no hay’ siempre va a ser más. A fuerza de leer artículos y opiniones (Mondosonoro, El País, Juan Puchades, Diego Manrique…) pensé, ¿por qué no completar la playlist oficial de la serie (reducida a 100 canciones de unos 80 grupos)? Y aquí entró mi batalla campal con la búsqueda, a la que tuve que dar fin porque era un laberinto imposible. Es decir, vengo con más de 1.200 grupos. Y sigo siendo consciente de que faltarán el doble. Pero… lo que hay bien está. Y siempre me podéis ayudar a hacerla más grande. Rompan todo… y mil grupos más: una playlist de elchayi y RockSesión. ¡Defiendan, difundan y disfruten!

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Sin Mala Intención – Cuando Llueve Demasiado

Después de dedicar muchos años a la composición de canciones desde su habitación, desde los 16 años, y con el pudor de dar el primer paso, Gorka Lizaso Pérez empezó a mostrarlas poco a poco en bares y locales de su Guipúzcoa natal y alrededores y, rodadas y reunidas, debutó a finales de 2016 con Esas Cosas. Un disco que bebía de las fuentes clásicas del rocanrol fresco. Ese que, por momentos, se puede frotar con el pop y que, a día de hoy, es casi inexistente. Un sonido nítido, limpio, una manera de encarar las canciones y la música de manera sencilla, sin grandilocuencias ni a la hora de escribir, ni a la hora de tocar, ni de cantar o de, incluso, promocionar. Rock en castellano donde hay claras muestras de la influencia del Sabina de finales de los ochenta y la década de los noventa (además de algún guiño en los versos hay hasta una versión de ‘A La Orilla De La Chimenea’ en este álbum), pero no la única. También el Calamaro de esos años, Fito, Quique González, o su vecino Mikel Erentxun…, pero con un buen manejo de los clásicos americanos, de Dylan (a quien cita, junto a Oscar Wilde, con la canción ‘A Hard Rain’s A Gonna Fall’) a los Stones, del blues al country. Además de todo eso, una fina capa de melancolía gris que cala los huesos, propio de la zona. Para, con todo ello, dar como resultado otra nueva colección de canciones muy personales, con un límpido resultado final que casi nos recuerda a otras épocas. Un álbum grato que confirma la autenticidad de quien no tiene más pretensión que hacer canciones y tener la suerte de grabarlas y cantárselas a los demás.

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Sphinx – Mar De Dioses (2003)

El tema este de la ‘pequeña’ pandemia que nos ha tocado vivir y que muchos se toman importante o banal en función de lo que diga o haga el del bando de enfrente, en lo que al mundo musical se refiere, ha trastocado decenas, cientos, de proyectos musicales, de lanzamientos, giras, años sabáticos que se han roto, o frenado el impulso de nuevas andanzas. Sphinx es uno de los muchos ‘damnificados’ (si es que se puede usar esa palabra cuando miles de personas han perdido a sus seres queridos sin poder darse un abrazo). La banda gaditana, de parón indefinido desde 2014, anunció su regreso a la escena en noviembre de 2019. El grupo lo explicaba así: “Nuestro largo camino comenzó en 1992, y tras recorrerlo durante 22 años, en septiembre de 2014, anunciamos nuestra separación indefinida. Tal como os dijimos en esa despedida, era necesario e imprescindible tomarnos un descanso para retomar fuerzas y recuperar la ilusión que habíamos derrochado y que acabamos perdiendo en ese camino, no exento de dificultades. No han sido pocos los amigos que nos han pedido a lo largo de estos 5 años de silencio, que la banda volviera. Y eso, junto a la nostalgia por Sphinx que se ha ido apoderando de nosotros en los últimos meses, ha provocado que estemos de nuevo llenos de ilusión y de ganas por volver a despertar a la durmiente magia de la esfinge”. Llegaron unas primeras fechas confirmadas (Sevilla, Madrid, Leyendas del Rock), pero todo se rompió al soltarse la cadena que ataba al reloj a las horas. Hoy recordamos su segundo disco, aunque también aconsejo de manera fervorosa el siguiente, Paraíso En La Eternidad.

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Stravaganzza – La Noche del Fénix

Siempre en mi equipo. Como saben mis fieles hay ciertos grupos que traspasan cualquier tipo de lógica y los llevo atravesados en el alma por la capacidad de expresar sentimientos, tormentos, emociones por las que, la mayoría de veces por desgracia, uno pasa a lo largo de los años. Uno de ellos es Stravaganzza, el caso que nos ocupa hoy. El grupo vuelve a la actualidad por la edición de este DVD en directo, el primero, que grabó en el 28 de septiembre del pasado 2019 en La Riviera. Recuerdo histórico: en 2010 la banda anunció un parón indefinido porque argumentaban que no había capacidad técnica ni infraestructura en la mayoría de salas para atender su propuesta musical. Una puesta en escena que cada vez se hizo más compleja con violín, teclados, corista, tres bailarinas… Demasiado equipaje para un momento en el que la música en directo se resquebrajaba… hasta hoy. Por más que los ‘haters’ y supuestos cruzados de la autenticidad del heavy metal le dieran a Leo Jiménez por poco menos que ‘traicionar’ la causa ya desde los tiempos de Saratoga (la famosa piedra del Leyendas del Rock Festival), lo de Stravaganzza fue para ellos como una bola de acero en los cimientos de su muralla conceptual. Un lirismo bello, una oscuridad tormentosa, doom y escalas oscuras, pero también accesibilidad en algunas melodías… y hasta ‘ofensivas’ versiones de Mecano, Tino Casal y, en directo, Mónica Naranjo. “¡Intolerable!”, que decían. Este DVD, por si hiciera falta, viene a hacer un poco de justicia con todo aquello. Era una banda excepcional, dura, valiente y muy personal. Nos alegramos de su vuelta, aunque la enfermedad vocal de Leo nos haga dudar ahora de ese grito final: “volveremos muy pronto con nuevas canciones”. Ojalá.

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