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El Canto del Loco – El Canto del Loco (2000)

Bueno, si no me quitaron el carné de rockero de pro por hacer una crítica remember del Más de Alejandro Sanz, hoy vengo a arriesgar la apuesta con una banda que despertaba (y despierta) tantas pasiones como odios. El Canto del Loco. Sí señor. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero ya en aquellos años muchos de mis amigos más cercanos ‘les daban cera’. Les profeticé, compadres, ojalá todo lo que suene una y mil veces en las radios y en los locales de moda sea esto. Power pop o pop rock o como quieran llamarlo, pero con instrumentos de verdad. Con su batería, su bajo, sus guitarras y su actitud. Antes de que el electrolatino y demás devorara todo… Parece casi mentira. Y la realidad es que a mí me gustaban en su momento. No todo lo que hacían pero sí el innegable sonido de guitarras, las comprobables devociones e influencias al sonido de Radio Futura, Hombres G, Los Ronaldos… Incluso a Loquillo, Platero y Tú (hacían un guiño al Hay Poco Rocanrol en directo) o Porretas, por momentos. De hecho, Dani Martín es seguidor de los de Hortaleza y, tal y como me contó en un backstage un componente de Boikot, estuvo visitando a Pajarillo en el hospital casi todos los días mientras pasaba un trance de salud complicado. En definitiva, que una cosa es la imagen pública y otra lo que se es. Y el propio Dani lo viene demostrando en sus alusiones tuiteras con frecuencia, la última al hilo de decir que le gustaba el nuevo tema de La Polla Records. (También dijo que le gustaría cantar con Robe). Y es que la música es para sentir que somos libres. Ya se encargan otras muchas cosas de ponernos los límites.

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El Sueño De Morfeo – El Sueño De Morfeo (2005)

Existen algunos mantras que se repiten con asiduidad por oleadas, en función o no de los giros que hagan algunas figuras del momento. Uno de ellos, muy vigente entre los escarceos de Rosalía, el del último disco de estudio de Vetusta Morla o de Rozalén, el advenimiento moderno de Rodrigo Cuevas, Califato ¾ o Tanxugueiras… que es el supuesto regreso o  puesta de moda del folclore y la música de raíz. La pregunta que habría que hacerse más bien sería, ¿es que alguna vez ha dejado de estarlo? Creo que lo que ocurre es que es noticioso que algunas figuras tomen prestado de ahí en sus largas carreras en el caso de madrileños y manchega o que se renueven los códigos acorde a los lenguajes de los nuevos tiempos en el caso de asturiano, andaluces y gallegas. Pero el folclore ha estado siempre ahí. También en el mundo del rock y del pop. Tenemos fantásticos ejemplos con el rock andaluz, con la música festera valenciana, hasta con el rock castúo extremeño… Y, en el mundo celta, con nombres que van desde Ñu (españolizando las influencias de Jethro Tull), pasando por Celtas Cortos, Mägo de Oz… Hasta grupos más agresivos que se mueven en el punk y el metal como Konsumo Respeto o Desakato han tirado de ello… Por eso no es nada extraño que a mediados de la primera década del tercer milenio, pegase un pelotazo tremendo la banda que nos ocupa en la crítica remember de esta semana: El Sueño de Morfeo. Que a su vez conecta con otra idea que aquí hemos comentado varias veces… y es ese tiempo mágico en el que la música ‘comercial’ eran los Pereza, El Canto del Loco, La Oreja de Van Gogh y un largo etcétera. Bandas con su guitarra, su batería, su bajo, sus canciones con ánimo de ir más allá de un reel. Abrimos la puerta de la sección a El Sueño De Morfeo.

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Andrés Calamaro – Honestidad Brutal Extra Brut

«La honestidad no es una virtud, es una obligación». Incluida en la portada interior del disco, pocas veces una frase me ha golpeado con tanta virulencia como esa, cuando se publicó el doble Honestidad Brutal en 1999. Lo peor de todo es que no sería la única asociada a este álbum que lo hiciera. Es un álbum repleto de textos y giros musicales que me marcaron de por vida. Por lo dicho, por lo cantado, por el estilo, por la pulsión, porque era el momento y un punto de inflexión vital que posteriormente se aumentaría con la locura quíntuple de El Salmón y que cambiaría mi forma de ver el mundo para siempre. Después de un disco poderoso como Alta Suciedad, que tenía una capa de efectismo popular muy acusado, lo de Honestidad Brutal era otra cosa. Menos ropaje, más víscera. Una dulzura hiriente de 37 cortes con enjundia. Uno de los mejores discos de ‘rocanlove’ escritos en castellano. Hace diez años escribía sobre él que su vigencia continuaba siendo plena y tal es así que hace pocas semanas ha visto la luz una edición extraordinaria que, además de remasterizar el doble original, añade un tercer disco de demos y versiones iniciales de una quincena de temas, además de tres cedés más con sesiones alternativas, colaboraciones, distintas mezclas, algunas versiones… Material añadido, que no sobrante, porque estamos ante un momento histórico para el artista y quizá también el canto de cisne de una forma de entender álbumes antes de que lo digital empezara a cambiar las maneras, los tiempos… la reflexión.

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Australian Blonde – Pizza Pop (1993)

Quizá fuera por Nicole Kidman, o por Kylie Minogue, o Cate Blanchet. Quizá fuera una manera visionaria de predecir el advenimiento de Naomi Watts o Margot Robbie. No importa. Porque sea como sea Australian Blonde siempre será la banda del “Chup Chup” que reventó la primera mitad de los noventa primero gracias a la popularidad la película Historias del Kronen (1995), de Montxo Armendáriz a partir de la novela del escritor José Ángel Mañas (cosas de la vida, he compartido encuentros con ellos en los últimos años gracias a la cobertura del Festival Internacional de Cine de Almería) y después a su utilización para campañas publicitarias de Pepsi, en un tiempo en lo que eso era sinónimo de difusión extrema. Si no que se lo digan a la canción de Cherry Coke, que trascendió más que la propia bebida, como la de The Radical Fruit Company, o a todas esas bandas que se incluían en aquellos recopilatorios, con aquel canto de cisne que fue el titulado Generation Next, con Undrop, Dover, Los Fresones Rebeldes, Killer Barbies, Undershakers, Cornershop, Smash Mouth, Sexy Sadie… Y donde también estaba Prodigy, Marilyn Manson, White Zombie, Molotov o Sonic Youth. Demonios, pensar que eso era un porcentaje amplio de “comercialidad” dice mucho. También estaba en ese disco el tema de marras, el que abre este Pizza Pop con el que Australian Blonde. Sumen a todo eso el poder de atracción que tenía por entonces, por encima de sus compañeros-competencia, el sello Subterfuge Records (como ocurre hoy con Sonido Muchacho en el post punk y con El Dromedario Records en el rock) y, demonios, que la canción era terriblemente pegadiza. Punta de lanza de un sonido guitarrero, sin entrar en el grunge, accesible sin entrar en el pop. Se le vino a llamar entonces indie, aquí con denominación de origen Xixón Sound. Menuda coctelera.

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Warcry – Daimon

Han cambiado los tiempos desde hace unos años con Warcry, la banda asturiana que voló e hizo volar tantas cabezas con ese incesante ritmo de producción de disco por año (al comienzo, incluso menos) o poquito más, con canciones repletas del que sin lugar a dudas ha sido el mejor power metal que se ha hecho en nuestro país jamás. Ya ¿Dónde Está La Luz? supuso en sí mismo una cierta apertura, que se hizo más patente en La Quinta Esencia y Revolución. El buscar letras más reflexivas y tempos más estilosos, en términos generales, les hizo bajar un poco las revoluciones para tornarse en algo así como un heavy más maduro, adaptado a la evolución también de ellos mismos como personas. Alfa fue el canto de cisne del ‘viejo estilo’. No significa que esas nuevas atmósferas fueran malas, sencillamente, esta vez ha costado más que el público acompañe las variaciones, como sí han sabido conseguir otros, quizá a partir de un nuevo nombre (Fito, Robe, etc). Ya desde Inmortal a Donde El Silencio Se Rompió pasaron cuatro años, que se incrementan a casi cinco y medio para este Daimon de imagen tan cercana al John Wick de Keenu Reeves (cinco con Momentos, el recopilatorio de baladas). Por el camino, una pandemia, un parón indefinido, el sorprendente regreso de anteriores integrantes de Warcry (Mon, Ardines, Ramil) con Víctor a la voz bajo el nombre de Adventus… Todo viene igual que siempre, con el citado Víctor a la voz inconfundible, con Roberto al bajo, Pablo a la guitarra, Rafa a la batería y Santi a los teclados. ¿El resultado?

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Malú. Almería, 26 de agosto

Aunque vosotros, los lectores de esta casa que estáis pulverizando un año más los registros de unas estadísticas que no han dejado de crecer desde que abrimos la persiana, avaláis siempre con comentarios positivos el que ‘me salga del guion’ para traer críticas o crónicas alejadas de la ya de por sí amplia línea editorial de la web, tenía mis dudas sobre traer o no la crónica que como redactor del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería tendría que mandar la mañana siguiente al concierto de Malú, que me tocó cubrir anoche. En primer lugar porque ya daba ‘por servida’ la Feria con las seis de Cooltural Fest, El Dúo Dinámico (finalmente cancelado, demasiado caro), Happy Moy Fest, la noche de Barón Rojo y Obús (cancelado y reconvertido a concierto gratuito de los segundos) y Estopa (donde volveré a contar con firma invitada en rara excepción). También porque quizá, tras contaros el estreno mundial de Rosalía daba la cuota ‘concesiones’ por cerrada este verano. Pero yo, que intento ser una persona que valora el reconocimiento debido y actúa en consecuencia a lo que le dicta su moral y lo que es más correcto, anoche, estando en el concierto, me di cuenta que era de justicia que Malú (no olviden su foto A.M.V.) tuviera aquí su crónica, de pleno derecho. Sobre todo por todo porque hasta el disco Desafío seguía su carrera con interés, incluso llegué a verla en directo en tres ocasiones. Conciertos en los que siempre destaqué que, pese a la imagen, se plantaba en escena con tres guitarras eléctricas, bien de armazón sonoro y con una actitud que, con sus particularidades, trasciende la imagen de icono pop como también le puede pasar a Mónica Naranjo. Pero es que la banda también lo merece por sí misma. Llevaba tiempo sin estar en un concierto con un sonido tan pulcro, medido y cuidado como el de anoche. Sumada a una producción escénica de luces de primer nivel y a una generosidad en la entrega pese a que fuera la entrada más floja de Malú en esta ciudad… resultaba que sobraban los motivos para que esta crónica esté aquí. Así que, a partir de este momento, os dejo la crónica realizada como agencia y que veréis firmada por ahí con firmas ficticias o con el simple ‘Redacción’. Salud. (FOTOS: José Antonio Holgado – Contraportada).

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Cooltural Fest 2022. Recinto de conciertos. 20 de agosto

En estos cuatro días y en carácter multilaboral, he venido dando cuenta de la quinta edición de Cooltural Fest, como redactor del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería, como jefe de prensa del festival y como propiamente RockSesión. Además habrá una edición redux en la próxima edición en papel de MondoSonoro. A veces las suelo variar o haceros una introducción previa, pero como la cantidad de escenarios es tan inmensa, me será literalmente casi imposible. Así que, cada día, os traeré las crónicas realizadas como agencia en cada uno de los canales mencionados (por eso la veréis por otros medios sin firma o con firmas ficticias). Ahora, os cuento la segunda gran noche en el recinto de conciertos con: Tu Otra Bonita, Arde Bogotá, Guitarricadelafuente, Izal, Rigoberta Bandini, Sexy Zebras, Innmir, El Último Viaje, Confeti de Odio, Judeline, Karavana, Habla De Mí En Presente y Rocío Saiz. (FOTOS: Teresa Rodríguez y Sarabi Ramos – Oficial de Cooltural Fest).

Emociones fuertes las vividas anoche en la segunda gran jornada de Cooltural Fest, el festival que organiza el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería y Crash Music. Dos conciertos estelares de dos nombres propios que se van a dar un tiempo indefinido como la banda Izal y Rigoberta Bandini, un grupo tan sólido y contrastado como Sexy Zebras, el rutilante valor emergente de Guitarricadelafuente, la experiencia alegre de Tu Otra Bonita, el meteórico recorrido de Arde Bogotá y el estilo a los platos de Innmir en el escenario principal, con escoltas de lujo en el segundo escenario como El Último Viaje, Confeti De Odio, Judeline, Habla De Mí En Presente, Karavana y Rocío Saiz. Por si fuera poco, se colgó antes del concierto de Izal el cartel de ‘entradas agotadas’ y se anunció la primera de las confirmaciones para 2023 que se recibió con vítores y cánticos por parte de ‘los coolters’: Lori Meyers.

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Uoho – Interpretaciones – Acto 1

Pues no hay manera, oye. Hay quienes se empeñan en establecer una dicotomía de si estás con él estás contra mí y viceversa. No hay manera. Ni siquiera en el mundo del rock, que se presupone más ‘enrollao’ y tolerante, parece haber un raciocinio elemental y básico que permita entender que que te guste algo no lleva implícito que no te guste lo otro, o que te parezca mejor, o que tengas que colocar un nombre sobre el otro por narices. Que si uno crea obras maestras de la nada el otro ‘pierde’ porque al final lo que hace son versiones. O que porque te guste más una voz que otra se desprecie un trabajo que, desde ya anticipo, me parece de lo más disfrutón y gozable del mundo. Hay tantas cosas que comentar… Joder, qué agobio. Pues no hay manera, oye. Hoy ha salido el primero de los cuatro actos de Iñaki Antón ‘Uoho’, compuesto de ocho temas seleccionados de las bandas de su vida (Platero y Tú, Extremoduro, Inconscientes, más adelante vendrá Extrechinato) y ya hay quien ha desdeñado toda una carrera porque no ha superado las dos leyes innatas, no ha escrito nada propio, no canta como les gusta… Joder, qué pelmazo. ¿Que es respetable que a alguien no le guste? Por supuesto, pero es que el 90% de las opiniones que leo es puro ‘frentismo’. ¿Uoho canta bien? Pues no destacaría como vocalista en un concurso televisivo, no. ¿Pero lo haría Robe, Yosi, Kutxi, Rosendo…, un bluesman de los años 50, cuya voz era solo una excusa para desarrollar lo instrumental? No es un derroche de virtudes, pero tampoco demonicemos que, salvo algún verso arriesgado, cumple más que de sobra para la propuesta musical que destila. Que hablamos de rock sucio, negro, cargado y al hígado, al cuerpo a cuerpo… No de bel canto. Hablamos de unos tipos que nos han hecho volar durante más de 30 años, 20 de ellos junto a un capitán insustituible, y con solo verle ilusionado y tirando pa’lante “con la pura bandera de su raza” es motivo de alegría y de disfrutar, de otra forma, del poder de la música y su capacidad de generar emociones, sensaciones y ambientes. Todas las polémicas estériles o declaraciones extramusicales que se digan “‘en medio del salón’, no me interesan”.

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Kaótiko – Sin Filtro

Si es duro salir indemne del paso de los años para cualquier banda de rock más si cabe lo es para los grupos que se mueven dentro de lo que, en términos generales, podríamos llamar punk, aunque sea con una fuerte y marcada tendencia melódica. No hay ni un solo grupo en el que ‘la cla’ no ejerza su función plañidera de la autenticidad, de la defensa de los orígenes y principios de cada una de las formaciones, despreciando cualquier atisbo de novedad, evolución o sencillamente, que no hagan las mismas canciones que antes. Si le pasa hasta al patriarca Evaristo, imagínense con el resto de los mortales. Kaótiko lleva conviviendo con ello, sin hacerle ningún caso, desde hace casi diez años. Desde el EH Calling!!!, por fijar un referente discográfico. Claro, luego llegan los directos en los festivales y ahí poca gente les puede toser en el escalafón del género. Con este caldo de cultivo, tres años después de su anterior Aprende Violencia y con una pandemia de dos de por medio, los de Agurain – Salvatierra presentan el décimo de su trayectoria, noveno de estudio, con bastante poco que demostrar y sí como un nuevo ejercicio liberador para seguir guitarreando y ofreciendo melodías que no por accesibles pierden contundencia y agresividad, intentando dar otra vuelta de tuerca más a lo que ya saben hacer. Si en el anterior era algo más de oscuridad y efectos vocales, aquí ha sido todo lo contrario. Sin Filtro es una apuesta por la autoproducción menos intervencionista, lo que le ha dado al disco un sonido de directo bastante acusado, salvo los dos escarceos electrónico – bailables por los que ya veo a algún integrista del punk rasgándose (más) las vestiduras. Para esta casa es su mejor disco desde el citado EH.

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JJ Fuentes. Teatro Apolo. 4 de febrero

Hace un par de semanas os escribía del segundo disco de este autor rockero almeriense. Anoche tuve la oportunidad de cubrir el concierto de presentación y, a partir de este momento, os dejo la crítica realizada para el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería. Salud. El roquetero JJ Fuentes fue el encargado, anoche, de iniciar la serie de conciertos de artistas y bandas almerienses que presentarán sus nuevos trabajos discográficos gracias al firme apoyo decidido del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería, que sigue al lado de los creadores locales, más si cabe en estos tiempos de pandemia. Corazón de fuego y miel es el título del segundo álbum de JJ Fuentes, que sonó anoche en su totalidad junto con varios temas de su prometedor estreno titulado Cuestión de honor. Una noche en la que estuvo acompañado de por su productor, Ángel Peñalver en la guitarra y pedal steel, José Trujillo a la batería, Álex Martínez al bajo y Juan Antonio Hernández en coros, percusiones y acústica. Un cantautor rockero reafirmó anoche su querencia por las letras regadas de referencias literarias, cinematográficas y culturales para presentar historias de sentimientos tan universales como el amor, la pérdida, la ilusión, el desengaño o la reflexión. Después de, como tantas bandas, ver recortada la gira de presentación de su debut a causa de las primeras fases y olas de la pandemia, decidió trabajar en nuevas canciones, de las que doce se reúnen en ‘Corazón de fuego y miel’ donde gana en accesibilidad en las melodías y en los estribillos, encontrando un equilibrio con ese tono sobrio y cuidado de los textos, que le emparentan de manera irremediable con nombres como José Ignacio Lapido, Hendrik Röver de Los Deltonos o el lado más circunspecto de Carlos Tarque y M-Clan. Una música que quizá se presenta muy arquetípica en las formas pero con un resultado que admite muy pocas pegas.

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