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El Canto del Loco – El Canto del Loco (2000)

Bueno, si no me quitaron el carné de rockero de pro por hacer una crítica remember del Más de Alejandro Sanz, hoy vengo a arriesgar la apuesta con una banda que despertaba (y despierta) tantas pasiones como odios. El Canto del Loco. Sí señor. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero ya en aquellos años muchos de mis amigos más cercanos ‘les daban cera’. Les profeticé, compadres, ojalá todo lo que suene una y mil veces en las radios y en los locales de moda sea esto. Power pop o pop rock o como quieran llamarlo, pero con instrumentos de verdad. Con su batería, su bajo, sus guitarras y su actitud. Antes de que el electrolatino y demás devorara todo… Parece casi mentira. Y la realidad es que a mí me gustaban en su momento. No todo lo que hacían pero sí el innegable sonido de guitarras, las comprobables devociones e influencias al sonido de Radio Futura, Hombres G, Los Ronaldos… Incluso a Loquillo, Platero y Tú (hacían un guiño al Hay Poco Rocanrol en directo) o Porretas, por momentos. De hecho, Dani Martín es seguidor de los de Hortaleza y, tal y como me contó en un backstage un componente de Boikot, estuvo visitando a Pajarillo en el hospital casi todos los días mientras pasaba un trance de salud complicado. En definitiva, que una cosa es la imagen pública y otra lo que se es. Y el propio Dani lo viene demostrando en sus alusiones tuiteras con frecuencia, la última al hilo de decir que le gustaba el nuevo tema de La Polla Records. (También dijo que le gustaría cantar con Robe). Y es que la música es para sentir que somos libres. Ya se encargan otras muchas cosas de ponernos los límites.

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Malú. Almería, 26 de agosto

Aunque vosotros, los lectores de esta casa que estáis pulverizando un año más los registros de unas estadísticas que no han dejado de crecer desde que abrimos la persiana, avaláis siempre con comentarios positivos el que ‘me salga del guion’ para traer críticas o crónicas alejadas de la ya de por sí amplia línea editorial de la web, tenía mis dudas sobre traer o no la crónica que como redactor del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería tendría que mandar la mañana siguiente al concierto de Malú, que me tocó cubrir anoche. En primer lugar porque ya daba ‘por servida’ la Feria con las seis de Cooltural Fest, El Dúo Dinámico (finalmente cancelado, demasiado caro), Happy Moy Fest, la noche de Barón Rojo y Obús (cancelado y reconvertido a concierto gratuito de los segundos) y Estopa (donde volveré a contar con firma invitada en rara excepción). También porque quizá, tras contaros el estreno mundial de Rosalía daba la cuota ‘concesiones’ por cerrada este verano. Pero yo, que intento ser una persona que valora el reconocimiento debido y actúa en consecuencia a lo que le dicta su moral y lo que es más correcto, anoche, estando en el concierto, me di cuenta que era de justicia que Malú (no olviden su foto A.M.V.) tuviera aquí su crónica, de pleno derecho. Sobre todo por todo porque hasta el disco Desafío seguía su carrera con interés, incluso llegué a verla en directo en tres ocasiones. Conciertos en los que siempre destaqué que, pese a la imagen, se plantaba en escena con tres guitarras eléctricas, bien de armazón sonoro y con una actitud que, con sus particularidades, trasciende la imagen de icono pop como también le puede pasar a Mónica Naranjo. Pero es que la banda también lo merece por sí misma. Llevaba tiempo sin estar en un concierto con un sonido tan pulcro, medido y cuidado como el de anoche. Sumada a una producción escénica de luces de primer nivel y a una generosidad en la entrega pese a que fuera la entrada más floja de Malú en esta ciudad… resultaba que sobraban los motivos para que esta crónica esté aquí. Así que, a partir de este momento, os dejo la crónica realizada como agencia y que veréis firmada por ahí con firmas ficticias o con el simple ‘Redacción’. Salud. (FOTOS: José Antonio Holgado – Contraportada).

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Cooltural Fest 2022. Recinto de conciertos. 20 de agosto

En estos cuatro días y en carácter multilaboral, he venido dando cuenta de la quinta edición de Cooltural Fest, como redactor del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería, como jefe de prensa del festival y como propiamente RockSesión. Además habrá una edición redux en la próxima edición en papel de MondoSonoro. A veces las suelo variar o haceros una introducción previa, pero como la cantidad de escenarios es tan inmensa, me será literalmente casi imposible. Así que, cada día, os traeré las crónicas realizadas como agencia en cada uno de los canales mencionados (por eso la veréis por otros medios sin firma o con firmas ficticias). Ahora, os cuento la segunda gran noche en el recinto de conciertos con: Tu Otra Bonita, Arde Bogotá, Guitarricadelafuente, Izal, Rigoberta Bandini, Sexy Zebras, Innmir, El Último Viaje, Confeti de Odio, Judeline, Karavana, Habla De Mí En Presente y Rocío Saiz. (FOTOS: Teresa Rodríguez y Sarabi Ramos – Oficial de Cooltural Fest).

Emociones fuertes las vividas anoche en la segunda gran jornada de Cooltural Fest, el festival que organiza el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería y Crash Music. Dos conciertos estelares de dos nombres propios que se van a dar un tiempo indefinido como la banda Izal y Rigoberta Bandini, un grupo tan sólido y contrastado como Sexy Zebras, el rutilante valor emergente de Guitarricadelafuente, la experiencia alegre de Tu Otra Bonita, el meteórico recorrido de Arde Bogotá y el estilo a los platos de Innmir en el escenario principal, con escoltas de lujo en el segundo escenario como El Último Viaje, Confeti De Odio, Judeline, Habla De Mí En Presente, Karavana y Rocío Saiz. Por si fuera poco, se colgó antes del concierto de Izal el cartel de ‘entradas agotadas’ y se anunció la primera de las confirmaciones para 2023 que se recibió con vítores y cánticos por parte de ‘los coolters’: Lori Meyers.

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Uoho – Interpretaciones – Acto 1

Pues no hay manera, oye. Hay quienes se empeñan en establecer una dicotomía de si estás con él estás contra mí y viceversa. No hay manera. Ni siquiera en el mundo del rock, que se presupone más ‘enrollao’ y tolerante, parece haber un raciocinio elemental y básico que permita entender que que te guste algo no lleva implícito que no te guste lo otro, o que te parezca mejor, o que tengas que colocar un nombre sobre el otro por narices. Que si uno crea obras maestras de la nada el otro ‘pierde’ porque al final lo que hace son versiones. O que porque te guste más una voz que otra se desprecie un trabajo que, desde ya anticipo, me parece de lo más disfrutón y gozable del mundo. Hay tantas cosas que comentar… Joder, qué agobio. Pues no hay manera, oye. Hoy ha salido el primero de los cuatro actos de Iñaki Antón ‘Uoho’, compuesto de ocho temas seleccionados de las bandas de su vida (Platero y Tú, Extremoduro, Inconscientes, más adelante vendrá Extrechinato) y ya hay quien ha desdeñado toda una carrera porque no ha superado las dos leyes innatas, no ha escrito nada propio, no canta como les gusta… Joder, qué pelmazo. ¿Que es respetable que a alguien no le guste? Por supuesto, pero es que el 90% de las opiniones que leo es puro ‘frentismo’. ¿Uoho canta bien? Pues no destacaría como vocalista en un concurso televisivo, no. ¿Pero lo haría Robe, Yosi, Kutxi, Rosendo…, un bluesman de los años 50, cuya voz era solo una excusa para desarrollar lo instrumental? No es un derroche de virtudes, pero tampoco demonicemos que, salvo algún verso arriesgado, cumple más que de sobra para la propuesta musical que destila. Que hablamos de rock sucio, negro, cargado y al hígado, al cuerpo a cuerpo… No de bel canto. Hablamos de unos tipos que nos han hecho volar durante más de 30 años, 20 de ellos junto a un capitán insustituible, y con solo verle ilusionado y tirando pa’lante “con la pura bandera de su raza” es motivo de alegría y de disfrutar, de otra forma, del poder de la música y su capacidad de generar emociones, sensaciones y ambientes. Todas las polémicas estériles o declaraciones extramusicales que se digan “‘en medio del salón’, no me interesan”.

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Kaótiko – Sin Filtro

Si es duro salir indemne del paso de los años para cualquier banda de rock más si cabe lo es para los grupos que se mueven dentro de lo que, en términos generales, podríamos llamar punk, aunque sea con una fuerte y marcada tendencia melódica. No hay ni un solo grupo en el que ‘la cla’ no ejerza su función plañidera de la autenticidad, de la defensa de los orígenes y principios de cada una de las formaciones, despreciando cualquier atisbo de novedad, evolución o sencillamente, que no hagan las mismas canciones que antes. Si le pasa hasta al patriarca Evaristo, imagínense con el resto de los mortales. Kaótiko lleva conviviendo con ello, sin hacerle ningún caso, desde hace casi diez años. Desde el EH Calling!!!, por fijar un referente discográfico. Claro, luego llegan los directos en los festivales y ahí poca gente les puede toser en el escalafón del género. Con este caldo de cultivo, tres años después de su anterior Aprende Violencia y con una pandemia de dos de por medio, los de Agurain – Salvatierra presentan el décimo de su trayectoria, noveno de estudio, con bastante poco que demostrar y sí como un nuevo ejercicio liberador para seguir guitarreando y ofreciendo melodías que no por accesibles pierden contundencia y agresividad, intentando dar otra vuelta de tuerca más a lo que ya saben hacer. Si en el anterior era algo más de oscuridad y efectos vocales, aquí ha sido todo lo contrario. Sin Filtro es una apuesta por la autoproducción menos intervencionista, lo que le ha dado al disco un sonido de directo bastante acusado, salvo los dos escarceos electrónico – bailables por los que ya veo a algún integrista del punk rasgándose (más) las vestiduras. Para esta casa es su mejor disco desde el citado EH.

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JJ Fuentes. Teatro Apolo. 4 de febrero

Hace un par de semanas os escribía del segundo disco de este autor rockero almeriense. Anoche tuve la oportunidad de cubrir el concierto de presentación y, a partir de este momento, os dejo la crítica realizada para el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería. Salud. El roquetero JJ Fuentes fue el encargado, anoche, de iniciar la serie de conciertos de artistas y bandas almerienses que presentarán sus nuevos trabajos discográficos gracias al firme apoyo decidido del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería, que sigue al lado de los creadores locales, más si cabe en estos tiempos de pandemia. Corazón de fuego y miel es el título del segundo álbum de JJ Fuentes, que sonó anoche en su totalidad junto con varios temas de su prometedor estreno titulado Cuestión de honor. Una noche en la que estuvo acompañado de por su productor, Ángel Peñalver en la guitarra y pedal steel, José Trujillo a la batería, Álex Martínez al bajo y Juan Antonio Hernández en coros, percusiones y acústica. Un cantautor rockero reafirmó anoche su querencia por las letras regadas de referencias literarias, cinematográficas y culturales para presentar historias de sentimientos tan universales como el amor, la pérdida, la ilusión, el desengaño o la reflexión. Después de, como tantas bandas, ver recortada la gira de presentación de su debut a causa de las primeras fases y olas de la pandemia, decidió trabajar en nuevas canciones, de las que doce se reúnen en ‘Corazón de fuego y miel’ donde gana en accesibilidad en las melodías y en los estribillos, encontrando un equilibrio con ese tono sobrio y cuidado de los textos, que le emparentan de manera irremediable con nombres como José Ignacio Lapido, Hendrik Röver de Los Deltonos o el lado más circunspecto de Carlos Tarque y M-Clan. Una música que quizá se presenta muy arquetípica en las formas pero con un resultado que admite muy pocas pegas.

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Poncho K – Calíope

Tal y como vino haciendo también su coetáneo, paisano, compartidor de apellido y canciones y compañero de andanzas durante algunos años, Capitán Cobarde, en Camino De Vuelta, el artista sevillano Alfonso Caballero Romero se embarcó y adaptó a la nueva tendencia de ir desgranando un nuevo disco casi al completo (cinco de diez en este caso) single a single desde el último trimestre de 2020 hasta junio de 2021… hasta su lanzamiento final. Aunque los compradores de la edición física del álbum pudieron tenerlo al completo un poco antes del quinto. Y es que, consciente de que las ventas de discos y el interés o vigencia de los mismos se ha reducido a proporciones enfermizas y anémicas, la primera intención era que este Calíope, que viene a ser el octavo trabajo discográfico de estudio de su carrera, viera la luz tan solo en formato físico. Una apuesta valiente (como sus cantes, retrotrayéndonos a aquella canción en la que tomaba el verso del rico acervo del flamenco) que, sin embargo, no ha podido mantener en demasía en el tiempo ya que la triste realidad es que si no tu música no está en streaming existes menos todavía. Fue en otoño, allá por el mes de octubre, cuando este álbum terminó de llegar a las plataformas. Una suerte experimental que ha hecho complicada su promoción habitual, más todavía si cabe si tenemos en cuenta los dos añitos pandémicos que llevamos a cuestas. Ahora ha vuelto a la carretera y Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Cartagena, Murcia, Ibiza, Huesca, Badajoz, Zamora, Santander, Oviedo, Logroño, Bilbao y Madrid son sus fechas en sala. En festivales, solo Viña Rock, que por el momento sigue en pie.

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El Lunático – Se Diga Como Se Diga (2008)

Cada provincia, cada ciudad, tiene en su historia más reciente una serie de grupos, bandas y artistas de esas que igual no salieron mucho de sus terrenos pero que, de alguna manera, marcaron una era dentro del circuito más localista. En una semana que he decidido dedicar a nombres propios de mi tierra (con Juan Trece, Antonio Álvarez, JJ Fuentes y Los Ruina –es muy probable que el lunes tengamos un bonus track-) quería cerrarla, en la sección de las críticas remember de los viernes, con otro grupo de la zona. Y, aunque lo tenía claro, tras la de ayer tenía claro que los protagonistas iba a ser ese combo llamado El Lunático. Tras una maqueta prometedora, uno de los productores de moda del principios de milenio, Alejo Stivel (que había dado el pelotazo llevando a Sabina a sus terrenos naturales, además de producir otros pelotazos como los debuts de La Oreja de Van Gogh y El Canto del Loco, Usar y Tirar y Sin Enchufe de M Clan) se fija en ellos, aumentando su alcance. Llegarían a formar parte de la banda sonora de El Loco de la Colina, programa de Jesús Quintero, realizarían el himno de la UD Almería… Tras el disco homónimo de 2006, llegaría este Se Diga Como Se Diga que estuvo producido por José Luis Salmerón, que había trabajado con gente como Lagartija Nick o el mismísimo Enrique Morente. Un álbum en el que contarían con la colaboración del fallecido Kike San Francisco o de Gini Téllez, vocalista de Hojarasca. Sus conciertos tenían los suficientes ingredientes para convertirse en una auténtica fiesta haciendo que nombrarlos en la ciudad todavía despierte sonrisas de aprobación y algo de nostalgia.

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Brasi. Teatro Apolo. 29 de diciembre

Dice el historial de Crónicas Conciertos que esta es la entrada número 26 de la sección en este particular y tan condicionado 2021. Teniendo en cuenta que a la web no llega ni una cuarta parte de los eventos que tengo que cubrir para el Área de Cultura de mi ciudad, da vértigo pensar que han rondado el centenar… con la que cae. En 2020 fueron casi otros tantos. Y, toco madera, por ahora el coronavirus me ha dejado tranquilo. Esto viene a dar un granito de arena más y un recordatorio, al menos, de que la Cultura Segura es un hecho indiscutible. Ahora que se debaten nuevas medidas, reducciones de aforo y demás… Que se tenga en cuenta. De naturaleza optimista para cosas que no tengan que ver conmigo de manera directa, estoy convencido de que el virus está dando sus últimos coletazos con una cepa menos virulenta que, entre su propagación, la tercera vacuna, la vacunación infantil… hará que la primavera y el verano se presenten bastante halagüeños. Hecha esta consideración global a modo de balance rápido, anoche fue el almeriense Brasi el que tuvo ‘el honor’ de ser mi último concierto del año. En lo personal tiene su aquel, ya que iba a verle en directo en 2019, justo el día que falleció mi padre. Así que para mí tuvo mucho de catarsis verle ayer con su banda y, además, con un sonido tan espectacular y una propuesta mucho más sólida que la que ya iba apuntando bien a su paso por Cooltural Fest en 2018 o, años antes, en la presentación de su debut allá por 2015. Músicos y artistas como Brasi son necesarios porque, desde su modestia, son pequeños guardianes de rock más llano, más natural. Dos guitarras muy presentes, un bajo que no solo usa una cuerda, una batería muy presente y canciones sin ampulosidad ni barroquismos, pero con letras elaboradas. A por otro año de conciertos, compas.

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Dani Martín – No, No Vuelve

El cantante y artista madrileño viene a ser paradigma de muchísimas cosas dentro del mundo de los rocanroles. Líder o cabeza visible de un grupo de éxito rabioso y generacional que decide, contra corriente y de manera totalmente impopular, empezar un camino en solitario. Eso, por un lado, lleva aparejado sí o sí la cruz perpetua de quienes considerarán, haga lo que haga, que se ha cargado algo especial y que lo que hará tendrá dos losas del mismo peso arrojadizo: que lo hace por dinero y que será peor que lo que hacía el grupo. Robe, Fito, Leiva, Bunbury, Mikel Erentxun, otro Mikel en camino, Andrés Calamaro, bueno… hasta Rosendo pasó por eso en su día. Por otro, vivir siempre con la sombra constante de “la reunión pa’ cuando”. El record lo tiene sin duda Fito Cabrales e Iñaki Antón, pero Dani debía estar un tanto hasta el gorro también para marcarse este No, No Vuelve, que durante unas horas afiló los colmillos de quienes vieron en la campaña prueba un regreso de El Canto del Loco. Esté completamente descartado para el futuro o no, lo cierto es que era de cajón que esa vuelta no iba a ser en un terreno tan lleno de incertidumbres (todavía) para los eventos masivos como los que se avecinan todavía para 2022. Está claro que esa reunión excepcional, de ser, habrá de ser libre de cualquier sombra covídica. Hubiese sido quemar un cartucho muy jugoso, el mismo que le explotó a Extremoduro, a LPR o a Barón Rojo, cada uno a su escala. El cartucho que sí que ha gastado Dani es precisamente el que ofrece en este disco. Una revisión actualizada de diez temas de su banda madre, acompañadas de un tema inédito donde hace un brutal ejercicio de sinceridad. Para bien y para mal, no hay medianías con Dani Martín, tan odiado como adorado, pero, a mi parecer, siempre fiable y honesto con lo que dice, piensa y hace.

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