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Los Enemigos – Bestieza

 

Hay con Los Enemigos una sensación de eterno retorno. Viajar por sus discos es navegar entre bisagras que abren puertas que se interconectan entre sí y, de veras, poco importa que hayan estado varios años ‘de parón’, que volvieran de gira, que se marcaran un disco con todos sus ingredientes conocidos en la coctelera (lo que le restó algo de identidad) en La Vida Inteligente y que ahora, vengan desenfrenados, acelerados, más livianos y frescos. Todo es familiaridad con el cuarteto, si bien en esta ocasión viene remozado en una de sus guitarras y en la producción. Manuel Benítez decidió dedicarse exclusivamente a Porretas y su salida a las seis cuerdas ha dado paso a la entrada de David Krahe, guitarrista de Los Coronas, Corizonas y habitual en los últimos tiempos de Josele Santiago, como bien queda registrado en su último directo Conde Duque. Santiago vuelve a firmar guitarras, voz principal (menos uno) y los temas, compartiendo autoría en tres de ellos con el almeriense Fino Oyonarte, bajista. La batería corre a cargo de Chema Pérez. La producción en este caso viene refrescada por un productor emergente y viejo conocido de la banda, como es Carlos Hernández, antiguo técnico de sonido y actualmente responsable de la producción de bandas como nuestros aplaudidos Carolina Durante y Airbag y Triángulo de Amor Bizarro. Con estos mimbres y liberados de las inquietudes personales, Enemigos firma la continuación lógica de Nada, de hace nada menos que más de veinte años.

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Rosendo y Enemigos. Almería, 24 de agosto

Quiero querer creer que la de anoche no va a ser la última vez que veré sobre un escenario a Rosendo Mercado. Le di muchas vueltas cuando publicó su folio escrito a mano, en el que concluía que esta sería su última gran gira. Lleva muchos años diciendo que a los 65 se jubilaría como cualquiera y ha cumplido su palabra. Pero también intuyo que esto no va a acabar así. Por lo pronto, se me hace muy cuesta arriba creer que el año que viene no se haga cuatro o cinco festivales. Es mi apuesta. Creo que incluir estas fechas multitudinarias, con un cierre en su Carabanchel o su Madrid sería el cierre más lógico. El de verdad… Y, quizá soy optimista de más, pero también creo que nos van a venir más discos. Hace unos años le leí que aunque no pudiera salir a tocar, él grabaría discos en casa. Quizá quiero creer demasiado y creer querer no siempre concluye en el propósito deseado. Siempre hay una última vez, pero se me hace tan cuesta arriba. Va la crónica de Rosendo, que estuvo acompañado anoche por la mejor banda posible, la de su amigo Josele Santiago y sus Enemigos. (FOTOS: Curro Vallejo).

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Los Enemigos – Vida Inteligente

164 Enemigos Vida InteligenteSi ya hacían lo que les venía en gana en su día, Enemigos no decidieron volver a grabar un disco con nuevas canciones después de quince años con el propósito de contentar a nadie. Entendido este nuevo álbum como un placer personal de los integrantes de la banda, como necesidad expresiva forjada tras la notable acogida de su ‘revuelta enemiga’, Vida Inteligente tiene todos los ingredientes suficientes como para ser considerado tan clásico como el resto de piezas de su discografía y tan viejo conocido como fresco y creo que pocas bandas son capaces de hacer eso, con lo que el mérito es indiscutible. Enemigos se ponen rugosos y dulces con la misma facilidad, disparan distorsión y voz cazallera con la misma sobriedad con la que se ponen tiernos en medios tiempos prolongados, repletos de aires surf, toques de slide o de acercarse sin reparos en algún tema al mundo indie que tan fuerte los ha abrazado sin explicación lógica. Vida Inteligente es un disco fuerte, intenso, poderoso. Nada de vacuidad oportunista.

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Los Enemigos – Nada

Ahora que en 2012 se celebra la vuelta Enemiga, recuperemos en la remember de hoy el que, por el momento, es su último trabajo en estudio. Dejémonos del debate de si es el mejor disco de la banda o no. No nos pondremos de acuerdo porque ‘La Vida Mata’ es enorme, ‘Gas’ grande… Y este, también. Como ellos. En 1999 sale a la calle ‘Nada’ y con él el anuncio de la retirada, en aquel momento tomada por definitiva.
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Sölar – Rompiendo Esquemas

Si ayer le echamos halagos al sello discográfico de Nooirax Producciones, hoy también merece especial mención la gente de Clifford Records. Un sello discográfico que se mueve entre el rock independiente, el estruendo árido y el pop rock de estilosa corte sesentera (Los Summers, Leone, Petrelli, Los Mejillones Tigre, Los Marcianos, Los Turistas, The Vinylos, Los Glosters, Lady Banana…) pero que también hinca sus dientes de vez en cuando en pasajes metálicos (ahí de hecho está su firma metálica en la que varias bandas del heavy metal han editado sus vinilos en tiempos recientes –Azrael, Dünedain, Adamantia, Injector, Slowburn). Sin llegar al subsello ‘Steel’, Sölar se mueve entre esas dos aguas. Por lo que el título del disco no puede ser más acertado. Los riffs son de ascendencia metalera, el golpeo y la actitud también, aunque la melodía le emparenta con el registro más indie e incluso se destilan aderezos de programaciones y teclas que aumentan la paleta de sonidos. Una producción que firma el reputado Carlos Hernández Nombela, grabado en El Castillo Alemán (Madrid), que en los últimos tiempos ha sido el culpable de esa explosión sónica que ha firmado con Enemigos en su último Bestieza, o con ese estruendo tan elegante como visceral de Triángulo de Amor Bizarro o el nihilismo afectado de Carolina Durante. En suma, una apuesta valiente y decidida en un disco que ha sido cocinado a fuego lento por el consabido paréntesis en el tiempo que supuso para los lanzamientos y los proyectos a medio plazo el año pandémico. Desde la cantera granadina, Sölar busca no sonar a nadie y alumbrar su propio personal camino.

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Los Hermanos Cubero – Errantes Telúricos / Proyecto Toribio

Una guitarra, una mandolina y dos cabezas llenas de cosas. Esa es la autodefinición que realizan los hermanos Roberto y Enrique Ruiz Cubero de su propuesta artística, reconocida bajo esa cabecera desde 2010. Si bien sus inicios musicales se remontan a 1998, cuando, junto a con su hermano Ernesto, dieron vida a un grupo de bluegrass llamada RC Brothers. Desde la Alcarria de Guadalajara para el mundo, su universo musical se mueve en esos terrenos de folk, tradición, desnudez y árida propuesta sonora para, sin cerrarse en un purismo estéril, abrirse a sonoridades de pop y esencia rock como han hecho en su última entrega. O, al menos, en uno de los dos capítulos de este disco doble, en el que se han rodeado, al más puro estilo C Tangana (es ironía) de una decena de colaboraciones que demuestran una riqueza musical y estilística inusual y, en su medida, valiente. Christina Rosenvinge, Grupo De Expertos Sol y Nieve, Amaia, Rodrigo Cuevas, Carmen París, Rocío Márquez, Hendrik Röver y Los Míticos Gt’s, Ara Malikian, Nacho Vegas y Josele Santiago es la selecta nómina invitada en Errantes Telúricos. Un disco que, de alguna manera, viene a terminar de sacudir ese corazón frágil y abierto que supuso Quique Dibuja La Tristeza. Un álbum el que Enrique cantaba a su mujer ausente, fallecida, a modo de desahogo de la aflicción y catarsis. Un disco terriblemente difícil que les hizo trascender los círculos de los amantes del ‘tradicionalismo’ (sin por ello variar su estilo) para conquistar a un público que cayó rendido ante tan brutal ejercicio de honestidad y humanidad. Por eso, después de aquello y a modo de fiesta colectiva, Errantes Telúricos se presenta como la vida plena. La luz tras el trance del duelo. Un disco esplendoroso donde los cameos han puesto todo de su parte para sumergirse y engrandecer el universo Cubero.

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La Cinta Del Canci (1999)

Como sabéis los más asiduos y longevos por estos lares, la crítica remember de los viernes tiene en sus centenarios una cita obligada con aquellos míticos recopilatorios que a tantos nos sirvió para descubrir y conocer nuevas bandas sobre las que indagar y, también, tender compilados a los mejores grupos del género como caja que tener a mano a la hora de pinchar música con los colegas. Me estoy refiriendo, claro está, a los míticos Los 100 de Tipo, de los que salieron tres volúmenes de cinco discos cada uno de ellos. Cuando la crítica de los viernes llegó a su primer centenario traje aquí el volumen uno y cuando llegamos al segundo centenario fue el turno del volumen dos. Está claro que el volumen tres llegará cuando lleguemos a las trescientas críticas recordatorias. ¿Y por qué esta introducción hoy? Claro está que no hemos llegado todavía a esa marca pero, hoy, con esta nueva entrada, llegamos al ecuador de ese camino. Esta es la crítica remember número 250 y ¿por qué no celebrarlo con un ‘hermano menor’ como este mítico recopilatorio con el título de otra sala igual de simbólica para la escena del rock más independiente y combativo? Podemos entrar en disquisiciones sobre ausencias, pero no sobre presencias: La Cinta Del Canci (demonios, si es una sala, ¿no debería haberse llamado La Cinta De La Canci?) reunía en un cedé a, posiblemente, las 16 bandas más populares del rock de trinchera, visto con los ojos de aquel entonces. Al loro: Reincidentes, Extremoduro, Ska-P, Platero y Tú, Soziedad Alkohólika, Rosendo, Tahúres Zurdos, Mamá Ladilla, Porretas, Boikot, Los Enemigos, Leño, Los Suaves, Mägo de Oz, Barricada y Siniestro Total. 1999. Están todos los que eran en ese momento.

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Rompan Todo… y mil grupos más

Poco antes de las fechas navideñas y durante ellas redes sociales y webs se llenaban de comentarios y artículos sobre Rompan Todo, la serie documental de seis capítulos de Netflix que, aquí el problema, se subtitula ‘La Historia del Rock en América Latina’. Claro, los títulos categóricos dan pie a que te lluevan palos por todas partes. Quizá, en términos lingüísticos, con un simple cambio de “la” por “una” hubiese bastado para curarse en salud ante la avalancha de críticas negativas que tildaban la serie de tendenciosa, muy parcial y un largo etcétera, demonizando casi a Gustavo Santaolalla y resto de productores. Partamos de una premisa clara: ningún documental es ajeno a la mirada reducida. Ninguno. Desde el montaje, como la duración de los testimonios, la variedad de opiniones que se quieran incluir… y un largo etcétera. Después, tengamos claro que es materialmente imposible contar 60 años de rock (aunque solo hablemos del ortodoxo, el de autor, el melódico, algo de blues…, pero poco de heavy, punk o metal) de una veintena de países y en tan solo cinco horas. ¿Os imagináis un documental sobre rock en España en solo cinco horas? ¿Cuántos grupos nos faltarían? A poco que nombremos cien grupos, solo podríamos dedicarle tres minutos a cada uno de ellos. Si asumimos esto, el valor documental de ‘lo que hay’ en Rompan Todo es innegable. Es un dibujo impresionista, sí, y muy focalizado en dos países, Argentina y México, con Chile como actor secundario y Colombia y Uruguay como actores de reparto. Lo de Perú es casi solo un cameo. Así las cosas, es evidente que ‘lo que no hay’ siempre va a ser más. A fuerza de leer artículos y opiniones (Mondosonoro, El País, Juan Puchades, Diego Manrique…) pensé, ¿por qué no completar la playlist oficial de la serie (reducida a 100 canciones de unos 80 grupos)? Y aquí entró mi batalla campal con la búsqueda, a la que tuve que dar fin porque era un laberinto imposible. Es decir, vengo con más de 1.200 grupos. Y sigo siendo consciente de que faltarán el doble. Pero… lo que hay bien está. Y siempre me podéis ayudar a hacerla más grande. Rompan todo… y mil grupos más: una playlist de elchayi y RockSesión. ¡Defiendan, difundan y disfruten!

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Pereza – Animales (2005)

Si una banda nace del mero hedonismo de juntarse para tocar canciones de Leño, nada puede salir mal. Después de casi 1.500 entradas en la web, después de haber escrito de los discos en solitario de Rubén (también con Lichis), de Leiva, haciendo referencia a ellos al escribir de Buenas Noches Rose o de Sidecars… Iba siendo hora de que un disco de Pereza asomara el hocico por las críticas remembers de los viernes. Y si de morro hablamos, qué mejor que este Animales de dual portada, cambiante en las múltiples ediciones posteriores que ha tenido el disco. No es para menos. Aunque en términos globales (porque también depende del día y el estado de ánimo) considero que su mejor disco es Aproximaciones, fue con este álbum con el que el dúo se colocó en el centro del foco de (quizá) la última gran época dorada del guitarreo inundando las radiofórmulas, antes de que las programaciones latinas se comieran a la distorsión. Lo he escrito ya más de una vez. Benditos tiempos en los que ‘lo comercial’ era Pereza, El Canto del Loco o La Oreja de Van Gogh, como antes lo fueron Piratas, M-Clan o Los Rodríguez o, más atrás, La Frontera, Seguridad Social, Hombres G, La Guardia o Gabinete Caligari. Por no hablar de cuando Los 40 fijaron su atención en los Dover, Extremoduro, La Fuga con Rulo o Marea. (¿En qué maldito momento se jodió todo?). Animales simboliza también el equilibrio entre los dos discos iniciáticos, más ‘primitivos’ (con los que abrían para bandas más rudas como Enemigos, Siniestro Total o hasta Porretas) y la posterior vuelta de tuerca, donde al guitarreo marca de la casa añadieron una dualidad de complejidad compositiva, a la vez que sobriedad acústica o, del otro lado, la búsqueda de singles descarados destinados a ampliar cada vez más el círculo. El tiempo le ha dado más valor si cabe a lo firmado.

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Albert Pla – España En Guerra

Si como dicen incontables estudios de prestigiosísimas universidades de todo el mundo civilizado, infracivilizado y hasta, incluso, el infalible Dr. Nick Riviera de Los Simpson, el sentido del humor es sinónimo de inteligencia e intelectualidad, sobre todo el que va de lo negro al Vantablack (invento de Massachusetts Institute of Technology), este libro os aseguro que no es para todos los públicos. Tampoco descubrimos nada nuevo. Creo que nada que tenga la firma de Albert Pla lo es. Convendremos en que es una evidencia. Sólo con nombrarlo (sea para la cortés defensa de la libertad de expresión y creativa o sea para ultrajar su honra y la de su familia, amigos y conocidos) nos damos cuenta de que es uno de los artistas más controvertidos de la música y el espectáculo en este nuestro país de naciones o nación de países… en definitiva, este España nuestra (Cecilia dixit). Como buen catalán, debe ser España su obsesión principal, puesto que tras publicar la novela sobre dos músicos haciendo ruta de carretera en España De Mierda (donde, en realidad, lo único que viene a hacer es mostrar las miserias de la escena en condiciones, salas, salarios indignos), ahora va y, a partir de una ficticia declaración de independencia de Cataluña, los americanos se van viniendo arriba hasta hacer esta España En Guerra. Por el camino, casi 300 páginas de delirio ácido y corrosivo que enfadará por igual a unos y a otros. Que ensueña por igual asesinatos de unos y de otros. Que al final lo que viene a subrayar es la falta de ética generalizada y de cómo el mundo se puede ir al garete en menos que canta un gallo (sea rojo o negro, no polaricen todo, como en la canción) porque la humanidad bajó del árbol hace años pero con el paso del tiempo está olvidando la capacidad de diálogo y entendimiento. Sé que parece mucho, ya les dije que no era un libro para todos los públicos. Échenle a la culpa a Desacorde Ediciones, que es quien le ha dado pábulo con su publicación.

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