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Exceso – Rimas y Rock

Más tiempo del deseable ha pasado para que tengamos nuevo trabajo de Exceso. La banda catalana se erigió como uno de los más firmes candidatos al podio del rock tras dos sobresalientes álbumes  Niebla Y Hollín (2010) y Canciones del Segundo Origen (2012). Discos poderosos en las formas, con amplitud de registros a terrenos del rock a la querencia arrumbada, de poesía y una eléctrica manera de narrar las cosas. Pero el tiempo, como también ha ocurrido con los ocho de Marea, es relativo, y al final los siete años que han transcurrido hasta el lanzamiento de este Rimas y Rock se han pasado tan veloces como crueles. Puesto que en un mundo en el que los mp3, visualizaciones, tendencias y reproducciones fagocitan la importancia de la creación, la memoria se difumina mes a mes. En este tiempo, Ferrán Exceso ha seguido peleándose escenarios a base de muchos conciertos acústicos, lo que ha mantenido viva la llama y las ganas de volver a vibrar. Acompañado de Miguel del Pino a la guitarra y producción, Robin Pascual al bajo y Txabi Linares a la batería, Ferrán nos trae de vuelta a una banda que viene con ganas de morder y de recuperar el tiempo perdido y su meritorio hueco.

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The Juergas Rock Festival 2022. Viernes, 5 de agosto

Aunque sobre el papel daba bajón el que no hubiera conciertos acústicos matutinos en el Paseo Marítimo, como sí ocurría en las anteriores ediciones del festival, lo cierto es que se agradeció ese descanso extra para las jornadas siguientes. Así, The Juergas Rock Festival celebró el segundo asalto de su octava edición el pasado viernes, comenzando, con las pilas bien cargadas pasadas las cinco y media de la tarde, con más de doce horas por delante y en las que desfilarían por el escenario Ira Rap, El Último Ke Zierre, The Toy Dolls, Soziedad Alkohólika, SFDK, Dubioza Kolektiv, Boikot y Gomad & Monster, recogiendo así el testigo de sus predecesores (Kaótiko, Mafalda, Los Chikos Del Maíz, Reincidentes, Lendakaris Muertos, Califato ¾ y The Guilty Brigade). Un día de lo más heterogéneo, también el más internacional y eso que el festival supo reaccionar rápido a la espantada de última hora de Moscow Death Brigade. Una jornada a la que se uniría, entre los ilustres asistentes como Ferrán de Exceso o Sergi de Terral, el cantante y guitarrista de Gritando En Silencio, Marcos Molina. En la tarde de ayer se hacía balance oficial de una edición que cifra en 40.000 las personas asistentes a lo largo de los tres días (ya saben, el que acude a todo el festival, se cuenta por tres). Lo mejor es que tanto el Ayuntamiento de Adra como Berrintxe han aprovechado para ratificar su compromiso para que el festival de música se quede en la ciudad milenaria para la novena edición. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión -EUKZ, The Toy Dolls, S.A., SFDK- y el resto es de la organización).

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Mónica Naranjo – Mimétika

Aunque, en lo personal, tengo en estima artística a Mónica Naranjo desde el glorioso Palabra De Mujer y, poco después, más todavía con Minage, es cierto que el hecho de que se cruzara por su camino el compositor, director de orquesta, multinstrumentista y productor musical Pepe Herrero -curtido en nombres propios del metal nacional e internacional como Stravaganzza, Rage, Mago de Oz, Saratoga, Carlos Escobedo (Sôber), Skizoo, Leo Jiménez o Rafa Blas, entre otros muchos- le hizo ganar presencia y reputación en el público más heavy. Después de que Tarántula (2008) ya tuviera mucho de goticismo y rock sinfónico y electrónico (‘Europa’, ‘Amor y Lujo’, ‘Usted’…), Mónica se abrazó al género convirtiendo a Herrero en uno de sus hombres de confianza total. Es el director musical de sus giras desde Adagio (2009-2010), pasando por Madame Noir (2011-2012), Ídolos (2013), 4.0 Tour (2014-2015), Grandiosas (2017), Renaissance (2019) y Puro Minage (2020-2022), además de ser productor y tener mucho que ver en las composiciones de los discos Adagio (2009), Lubna (2016), Madame Noir, los dos epés Mes Excetricités, los directos editados de las mencionadas giras. En todos esos trabajos se ha apreciado siempre un endurecimiento de sonido, acompañando con eléctricas y bases contundentes más propias del metal (histórica foto la que circula posando junto a Alberto, guitarrista de Def Con Dos y Ankhara, con el bajista de Hamlet y con el propio Herrero) los recursos vocales de una artista venerada por casi todo cantante amante de agudos afilados y cortantes. Ahora llega este Mimétika, como una evolución que se intuye un tanto más híbrida y menos asfixiante que aquel complejísimo Lubna. Una ópera rock desbordante a la que algún día le dedicaremos una crítica remember.

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Loquillo – Diario De Una Tregua

Dicen que no hay nada peor que la indiferencia y lo cierto es que si la relevancia de un artista la medimos en la capacidad que tiene de levantar pasiones desbordadas, para bien o para mal, está claro que Loquillo lleva haciendo las cosas bien durante muchos, muchos años. Desde sus inicios, diría yo. No parece existir punto medio con el artista de tupé y altura y así se ha forjado un camino que tiene tantos aduladores como detractores. Una suerte de rockstar de los de la vieja escuela, sin duda, que sigue sin desfallecer en su compromiso con el trabajo y como capitán de un barco en el que se ha rodeado siempre de músicos más talentosos que él, lo que ya de por sí constituye por sí mismo un acto de esencial inteligencia. En este caso, el disco se confecciona con habituales que podrían dibujar una línea concatenada desde el inicio de los tiempos del Loco (Sabino Méndez), los territorios reposados de su carrera (Gabriel Sopeña) y las casi dos últimas décadas (Igor Paskual). Ellos firman los textos de esta decena de nuevas canciones, algunas desde la autoría propia, otras dando forma a los conceptos o propuestas de Loquillo, una de las fórmulas que Javier Escorzo desvela en el libro sobre Balmoral. Diario De Una Tregua se grabó en estudio Music Lan del Alto Ampurdán después de que Loquillo y Sopeña dieran una serie de conciertos ‘pandémicos’, es decir, acústicos y con restricciones de aforo, distancia de separación, mascarillas y todos esos elementos que, al menos, nos sirvieron para disfrutar de #CulturaSegura. Con producción de Josu García, están todos los elementos clásicos de los últimos tiempos, pero esta vez con una producción que tira más a la sencillez y naturalidad, lo que potencia virtudes y corrige algunos excesos ampulosos recientes. Un suma y sigue para la forja de un tipo, en su constancia dentro del personaje, irrepetible, con todas las connotaciones posibles.

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Ranking de presencias en Viña Rock y playlist 25º aniversario

27 de abril de 1996: Extremoduro, Los Enemigos, Los Porretas, Australian Blonde, Platero y Tú, Lagartija Nick, Manolo Kabezabolo, Los Planetas, Mercromina, Pelotazo, Próxima Apertura, Cara B y Dogmáticos. Estas son las bandas que formaron el cartel del ‘Primer festival nacional de música apocalíptica Viña Rock’, celebrado en el campo de fútbol de Villarrobledo, en Albacete. El inicio de una saga que cumple este año su vigesimoquinto aniversario después de los obligatorios barbechos de 2020 y 2021, pandemia mediante. ¿En cuántas ocasiones te has preguntado el número de veces que ha habrá estado determinada banda en el festival? ¿Quieres hablar con conocimiento de causa y con los datos en mano? Como después de 11 años consecutivos estando al pie del cañón este año no cubriré el festival, se me ocurrió computar numéricamente esos datos y, ya puestos, hacer una playlist conmemorativa por sus Bodas de Plata, situando a los grupos por orden de presencia en el festival. Los datos son más que curiosos porque, personalmente, me sorprende la incuestionable variedad que presenta la lista (hasta 892 nombres, incluyendo también los escenarios de rap, reggae, etcétera). Tenéis aquí la lista completa, abrumadora y muy significativa. Al menos me lo parece. Como curiosidad, también merece tomar consciencia que artistas como Estopa, Pereza o Bunbury han pasado por Villarrobledo. No os hago más spoilers. Os invito a leer la lista de nombres y cifras con calma y dejaros sorprender por lo mucho o poco de cada cual. Os dejo con el Ranking de presencias en Viña Rock y playlist 25º aniversario. Salud.

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Antonio Vega – No Me Iré Mañana (1991)

Hace aproximadamente un mes tuve que hacer un regalo, de esos ‘invisibles’, que tenía como únicas dos condiciones no sobrepasar determinada cantidad de dinero y que estuviera relacionado con la música. Se trataba de una comida de Navidad pendiente con una productora de festivales y conciertos y, conociendo al agraciado, opté por regalarle el libro ‘Mis Cuatro Estaciones’, que recoge el resultado de largas horas de conversaciones entre Antonio Vega y Juan Bosco, “en las que el artista desgrana sus opiniones e inquietudes, así como su particular visión del mundo que lo rodea. Los textos, en los que se incluyen letras de canciones inéditas de Antonio, van acompañados de fotografías de su entorno más próximo, tanto familiar como de sus amistades, cedidas especialmente para el libro”. Resultó al final que mi amigo destinatario (fan de Manolo García o Pau Donés, de ahí mi elección) no conocía la figura de Antonio Vega. Al menos, me consta que comenzó la lectura al día siguiente y aprovecharé la presente para preguntarle de nuevo qué tal el resultado. El caso es que desde aquel día en la librería fui consciente de que, aunque sí que hay #Mis10de Antonio Vega, no lo había traído nunca a las críticas remember de los viernes. Tampoco a Nacha Pop, pero vamos poco a poco. Para rematar esta introducción diré, como curiosidad, que Almería fue el primer concierto suspendido de Antonio Vega (lo anunció aquel 23 de abril de 2009, el concierto era el día 30 y tenía previsto acudir) antes de ingresar por última vez en el hospital, donde fallecería el 12 de mayo. Fue el primer concierto que ya no dio… Aunque lo cierto es que ya llevaba tiempo con la mente en otra parte.

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Sergio Makaroff – Desastre Con Patas

Tras haber hablado aquí de más de un millar de discos (entre novedades y críticas remember) los últimos diez años y otros tantos en otros medios de comunicación desde hace veinte, uno todavía siente algo de esas mariposas en el estómago de los inicios cuando afronta la escritura de un disco de una de esas bandas autores que están en tu memoria desde tus primeros recuerdos musicales, pero de la que todavía no se había dado la ocasión. Es lo que me ocurre en un día como hoy, en el que os traigo la crítica del ya noveno trabajo de estudio del bonaerense Sergio Makaroff, de quien cantaba de niño su ‘Rock del Ascensor’ de Los Makaroff (banda que compartía con su hermano Eduardo y que, más tarde, en la adolescencia, cantaba abrazado a los colegas aquello de “oh, qué bolinga voy, qué contento que estoy”. Makaroff es de esos autores del imprescindible rock argentino que tiene una innegable, aunque olvidada demasiadas veces, influencia en el rock español. Igual que Moris desembarcó en España a mitad de los setenta haciéndose una influencia fundamental para los grupos ‘perdurables’ de la Movida, o Ariel Rot y Alejo Stivel desataban el fenómeno fan con Tequila, Makaroff viajó a España para quedarse en Barcelona y desde ahí forjar una trayectoria que rozó el éxito masivo con Un Hombre Feo, publicado en 1996 y eterno candidato a protagonizar una crítica remember de los viernes, pero que a la postre se ha desarrollado sin grandes altibajos, más allá de una desconexión en los entre finales de los ochenta y primera mitad de los noventa, con esa naturalidad de quien se deja llevar por las olas más que intentar doblegarlas a su parecer. Desastre Con Patas es una brillante nueva colección de canciones para un compositor que hace de la narración sencilla un ejercicio de fino humor, de cálido amor y de lúcida ironía, disfrutando el mero hecho de poder compartir historias, sin pretensiones ni grandilocuencias.

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Quique González. Almería. 11 de marzo

Lo bueno de que un artista como Quique González tenga el metrónomo de publicar disco en una media de cada dos años, incluso a veces menos, si incluimos el directo de Radio Station y el maxi Clase Media (realmente, solo el espacio entre Daiquiri Blues y Delantera Mítica alargó en exceso la espera) es que se puede disfrutar de las distintas giras en un plazo relativamente corto. También tuvo algo de ‘suerte’ (si es que se puede usar este término para hablar de una pandemia) ya que los primeros confinamientos y el parón llegaron cuando había desplegado buena parte de la gira de Las Palabras Vividas. Con algún concierto ‘de nueva normalidad’, Quique se centró en escribir y dar forma a las canciones de su siguiente trabajo. Otra magnífica joya atemporal, como acostumbra, y consiguiendo que todo sea distinto pero acogedoramente familiar. Cerca de cumplir tres décadas en los escenarios y casi 25 años después de su debut con Personal, ha conseguido ser una de las voces más autorizadas del rock de autor de nuestro país. Sin alardes, sin salidas de guión, sin exabruptos, sin dar una voz más alta que otra. Ya hablan sus temas, que están repletos de esa cotidianidad dolorosa, porque la intensidad de las emociones que marcan duele para siempre. No se van. Como las grandes canciones que pueblan su discografía y su repertorio. Hay tanto material en sus álbumes que Quique puede hacer el concierto más complaciente o el más críptico y bizarro. Acostumbrados casi que a lo segundo, creo que el de anoche, el de esta gira, es uno de los set más equilibrados de los últimos tiempos. Un acto de celebración sustentado en un tercio por temas de Sur En El Valle, otro tanto por éxitos indiscutibles y otro tanto por gemas que van ganando quilates con el paso de los años. Os dejo a partir de este momento la crónica que he realizado para como redactor del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería y Contraportada / Pisadas En La Luna. Las fotos son de José Antonio Holgado. Salud.

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Nacho Vegas – Mundos Inmóviles Derrumbándose

Que Nacho Vegas es un tipo frágil y con una sensibilidad artística casi extrema es algo que viene demostrando en sus canciones desde que hace ya algo más de veinte años tomara un camino en solitario dejando atrás sus iniciáticos comienzos en Eliminator Jr y Manta Ray. Parece increíble que alguien tan tímido haya sido capaz de contar experiencias biográficas de todo tipo, como vino realizando de manera brutal en su primera década como solista, hasta que con el EP Cómo Hacer Crac sus textos viraron hacia un mundo exterior que analiza con una mirada crítica y activista. En esos márgenes llegarían todavía los álbumes Resituación y Violética o el EP Canciones Populistas. Lo turbio de sus canciones pasó de ser la historias de perdedores en constante transpiración por los excesos y delirios a cantar sobre los, también excesos, de los poderosos frente ‘a la calle’ como concepto amplio y, sobre todo, hastiado. En estas lides, de por medio con un romance fácilmente reprochable entre uno y otro bando (“siempre hay dos bandos”, ya lo cantaba el propio Vegas) el asturiano se vio afectado mentalmente por las idas y venidas de la pandemia casi un año después de su inicio y decidió solucionar ese bloqueo marchándose de Gijón a un pueblo costero del cantábrico con su mejor amigo. Es entonces cuando encontró la mejor de las maneras de las que un creador puede ver la luz, que es entonando la creatividad y cosechando y recolectando la gran mayoría de canciones que forman parte de esta nueva entrega, cuatro años después del anterior de inéditas, aunque ya el recopilatorio Oro, Salitre y Carbón. Diez Años De Marxophonismo incluía media docena.

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Carolina Durante – Cuatro Chavales

Ni se escondían antes, ni lo hacen ahora. Ni se les subieron aires de grandeza cuando el éxito viral les hizo crecer a una velocidad irreal, ni tampoco se achican porque ahora las reproducciones de sus canciones estén muy lejos de ser millonarias. ‘Detectamos’ en su día madera de punk y pasotismo frente a las opiniones de los demás en Carolina Durante y lo siguen demostrando así en Cuatro Chavales, su segundo larga duración tras el epónimo de 2019, uno de nuestros discos del año en aquel curso. Si en aquel disco daban un paso adelante restando pretenciosidad haciendo gala de entereza guitarrera y sobrada de actitud, Cuatro Chavales es una vuelta de tuerca más al mismo concepto. Canciones sin artificios, que suenan crudas, potentes, rudas, aguerridas. Con un descreimiento total hacia el presente, con una dosis de realismo hacia el pasado idealizado, con una mirada irónica y mordaz hacia lo que intentaron que fueran y todo ello con un nivel lírico que no busca grandilocuencias pero que araña cuando dice de entrar en terrenos más filosofales, de una pesadumbre sin poca salida. La pandemia les cortó las alas en el mayor momento de popularidad, en pleno estallido de, posiblemente, una burbuja cimentada en ese par de éxitos generacionales de lo que ellos mismos se ríen en el primer corte del disco. Ahora, con el mismo morro y descaro, se marcan doce temas de una calidad media de lo más notable. Melodía y accesibilidad con aires de languidez, sorna y muralla de sonido. Al segundo largo Carolina Durante se confirman como un maravilloso verso suelto en el engranaje de los carteles coloristas. Una falla en el sistema del moderneo indie, como León Benavente, Los Punsetes o Novedades Carminha, que además muestra el realismo de ser conscientes de que todavía no han hecho nada y les queda mucho por recorrer y crecer todavía tras estos convulsos cinco primeros años. Se celebra.

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