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Leiva – Cuando Te Muerdes El Labio

El álbum era muy fácil de vender por su efectismo formal. Que para su quinto disco Leiva avanzara que iba a consistir en duetos en cada una de las canciones con una artista internacional se vende solo. Que si un disco de laboratorio, pensado para entrar con más fuerza en mercados de Latinoamérica, que si bandera del feminismo, que si buscando nuevos públicos a través de las artistas que colaboran… Todo eso formaría parte de las armas arrojadizas de lo que vengo a llamar el haterismo común. Pero, claro, luego está la realidad o, lo que sería mejor todavía, esperar a opinar hasta conocer el resultado al completo. Y es ahí cuando Leiva, como viene haciendo en cada uno de sus trabajos (para esta casa especialmente desde Pólvora, puesto que Diciembre nos parece el más perjudicado por las ínfulas de los ecos post Pereza), gana por convicción y con argumentos. Estas 14 colaboraciones se han gestado de la amistad forjada a lo largo del tiempo, en algunos casos hasta quince años y nada de relumbrones forzados que hubiesen multiplicado los fuegos artificiales mediáticos ni salidas de tono grotescas. Esto hace que con 14 temas en las que se acompaña de 14 voces distintas Leiva suene más Leiva que nunca, potenciando y mejorando su narrativa y dejando que su rock más clásico se impregne de arreglos más sutiles, de vaivenes más armónicos, de un preciosismo que completa y potencia casi un tratado argumental del amor con pocos visos de perdurabilidad en sus distintos estadios (ruptura asimilada o inminente, recuerdos de pasado o del futuro que no será, pasiones que convulsionan hacia el fin) y una buena colección de referencias a series y al modo de vida contemporáneo.

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Leiva – Nuclear

Sin prisa pero sin pausa, sigue Leiva forjando la senda de su trayectoria artística en solitario, después de que por salud y amistad decidiera dejar a un lado su aventura en pareja con Rubén Pozo en Pereza. En este tiempo, Leiva ha ido ganándose una reputación o simpatía por viejos tótems del rocanrol y él, que ante todo es una persona con la cabeza bien amueblada, ha sabido ir aprendiendo de los fracasos, de los errores y también de los aciertos, para hacerse con una base sólida de incondicionales. Está claro que ni se le puede acusar de vivir de las rentas (cuatro discos en siete años), ni de que no saber aprovechar sus oportunidades. Sea con Loquillo, Ariel Rot, Johnny Cifuentes (aunque aquello acabara mal) o Joaquín Sabina (y Benjamín Prado), con quien se hizo una uña más de su carne en la composición, gestación y producción de Lo Niego Todo, posiblemente, el último disco del poeta jiennense. Esa vampirización constructiva le lleva a firmar en Nuclear un disco que mira hacia dentro (a su manera) y mejora considerablemente las letras con respecto a su antecesor. Un pequeño paso más dentro de una sinonimia. Y es que Nuclear trae todo lo que se espera de Leiva. La impostura vocal de los fraseos, los medios tempos, los estribillos y melodías pegadizas. Parece sencillo, pero él, en la facilidad, sigue reinando y haciéndose fuerte. Lee el resto de esta entrada

Leiva y Los Zigarros. 19 de agosto

“Ya comprendí la situación, hermano soy del rocanrol”, cantaba Barón Rojo allá por los años ochenta. Como en el póker, las dobles parejas de hermanos con los Conejo Torres, Leiva y Juancho, y los Tormo Martín, Ovidi y Álvaro, en Los Zigarros, hicieron las delicias de los amantes del rock más clásico, ese que es solo rocanrol pero nos gusta, anoche, en el nuevo recinto de conciertos del Ferial de la Vega de Acá. Era la primera de las cinco convocatorias que se desarrollarán en este espacio durante #AlmeriaenFeria, organizadas por el Área de Cultura, Educación y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería. Más de dos mil personas asistieron a un espectáculo en el que el protagonismo tenía las formas curvadas de Fenders y Gibsons. Un manual de estilo a lo Kubrick, un ejercicio de género canónico donde los riffs se engarzaron uno tras otro, con solos rítmicos cabalgando sobre las bases estilosas y estribillos de golpeo inmediato. (Crónica que he realizado para el Área de Cultura. Fotos: Eva Zetta).

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Leiva – Monstruos

leiva-monstruosRompe Leiva con la tipografía de la carpeta de portada en su tercera entrega en solitario desde que las andanzas de Pereza decidieran bifurcarse en caminos diferentes. Al menos en la del título del disco, no en la de su nombre que, como un martillo pilón, busca refrendarse como un referente indiscutible del rock masivo, aunque se nos presente más delicado. Sin duda lo es, tal y como se demuestra con las expectativas que rodean cada uno de sus lanzamientos. Tras un desnaturalizado Diciembre y un notabilísimo y atinado Pólvora, el tercer trabajo del madrileño viene a cerrar lo que denomina como una trilogía, si bien las similitudes propiamente dichas son escasas. En esta ocasión se aleja de los mandos para dárselos en su totalidad a Carlos Raya (que coprodujo el anterior), que tira de Joe Blaney para la ingeniería. Dos nombres propios intachables, pero de una personalidad y ‘modus operandi’ tan marcados (sobre todo en la interpretación guitarrera de Raya) que el peso es muy alto en el resultado final. Hay menos sobresaltos sonoros en el álbum que tira de minimalismo seco en guitarras y arreglos. Poquitos, los justos, mucho hammond y naturalidad en la forma de cantar. No es un paso atrás, pero es un paso más corto.

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Leiva – Pólvora

Leiva PolvoraHay casos puntuales, al menos a mí me pasa, en los que el personaje musical te cae mejor que la música que hace. Nunca tuve demasiada devoción por Pereza (y si al final me gustan varias canciones fue casi después de su escisión), y de entre Leiva y Rubén, en sus primeros álbumes en solitario, me quedé con el del segundo. Quizá por aquello de haber formado parte de aquella superbanda llamada Buenas Noches, Rose, tan infravalorada y tan gigantesca. Leiva siempre me generó simpatía, por actitud, por coherencia en sus palabras… No es poco. Pero su música, y en especial la de su primer disco en solitario, me dejó bastante frío, quizá la culpa la tiene el título, por aquello de Diciembre (la gracieta estaba fácil). Ahora regresa con este Pólvora y… ¿Han cambiado las sensaciones?

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Rubén Pozo – Lo Que Más / Leiva – Diciembre

Los dos integrantes de Pereza decidieron de forma amistosa no sacar disco de la formación en 2012. En febrero salía ‘Diciembre’ de Leiva, y en marzo ‘Lo Que Más’ de Rubén Pozo. Había cierta curiosidad por ver qué de nuevo podrían ofrecernos uno y otro que no pudieran hacer ya en Pereza, donde la vertiente pop de Leiva prima en muchas ocasiones sobre el lirismo de Rubén. Vamos al detalle.
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Los Discos del Año 2021 de RockSesión

Tómese esta selección como una guía para acercarse a lo que no se conozca. O a darle otra oportunidad a un disco que no te llamó en la primera escucha. Es complicado emplearse a hacer listas así, porque siempre te queda la sensación de dejarte fuera gente que merece estar dentro. Tampoco ayuda el hecho de que por mis oídos pasen trabajos de cualquier género y que esta casa se vaya tomando más licencias controladas… ya que si escribiera de todo lo que escucho… se nos iría de las manos. Lo que sí os aseguro es que pocas web de listas pueden decir haber escuchado el 100% de los más de 100 discos que habéis votado en la otra lista popular, más otros tantos que ni aparecen votados. Empiezo con las exclusiones. Como siempre, no hay EP’s (Bunbury, Javi Robles…) ni directos. No he querido incluir una serie de discos que, aunque nuevos, son regrabaciones de grandes canciones originales de antaño, como los de Calamaro (con colección de invitados), Arco, Hora Zulú, Boikot, Saratoga, Dani Martín o incluso Mar de Fondo –cuyas tres canciones más destacadas lo son- o los de versiones de Medina Azahara y Miguel Campello o el mastodonte a la inversa de Saurom, con su cuádruple de otras bandas versionándolos. En ‘otras músicas’, mención especial para Mon Laferte, Zoo, Oques Grasses, Maria Arnal y María Rodés y quiero apuntar algo sobre El Madrileño de C Tangana. Cuando publicó el disco muchos críticos ‘respetables’ y medios ‘generalistas’ se encogían de hombros, se mofaban… después lo han acabado incluyendo en las listas a lo mejor del año. Aquí, en una web de rock, dimos la cara por el disco cuando lo más probable es que nos la partieran. No está en la lista por no desviarnos demasiado en esas ‘otras músicas’, por cuadrar la situación, pero estaría. Termino con mención para la constancia infalible de gente como Love of Lesbian, Los De Marras, Mamá Ladilla, El Reno Renardo y Los Benito o el nuevo regreso de Evaristo en Tropa do Carallo. Dicho esto, vamos, por noveno año: estos son los ochos oros, platas y bronces de RockSesión (todos llevan su enlace a crítica completa). Disparen al pianista.

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Vuestros Discos del Año 2021. Listas y playlists

Después de algo más de dos semanas de votaciones, ya tenemos los resultados definitivos tras vuestros numerosos votos y reparto de 3, 2 y 1 punto. La lista, vista con perspectiva más allá de los datos numéricos, ofrece un amplio catálogo de lo que musicalmente fue el de por sí extraño 2021. Con ella hemos elaborado dos playlists Spotify (por primera vez, no hay un solo disco que no esté en dicha plataforma) que ofrecen un variado abanico de sonidos al que os animamos que os acerquéis. Tanto de aquí, como de fuera. Ese es su principal valor. Descubrir. Esperamos que no os quedéis solo con lo que conocéis, sino que exploréis en aquellos grupos que están en la lista y que os sirva para apreciar cosas que os sorprendan y llenen, verdadero valor de este tipo de acciones. Los tres primeros en cada lista tienen tres temas, el resto de top 10 tienen dos temas cada uno. El resto uno. Recordad que la lista editorial de Discos del Año de RockSesión estará, como siempre, el 5 de enero. ¡Pasen!

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Brasi. Teatro Apolo. 29 de diciembre

Dice el historial de Crónicas Conciertos que esta es la entrada número 26 de la sección en este particular y tan condicionado 2021. Teniendo en cuenta que a la web no llega ni una cuarta parte de los eventos que tengo que cubrir para el Área de Cultura de mi ciudad, da vértigo pensar que han rondado el centenar… con la que cae. En 2020 fueron casi otros tantos. Y, toco madera, por ahora el coronavirus me ha dejado tranquilo. Esto viene a dar un granito de arena más y un recordatorio, al menos, de que la Cultura Segura es un hecho indiscutible. Ahora que se debaten nuevas medidas, reducciones de aforo y demás… Que se tenga en cuenta. De naturaleza optimista para cosas que no tengan que ver conmigo de manera directa, estoy convencido de que el virus está dando sus últimos coletazos con una cepa menos virulenta que, entre su propagación, la tercera vacuna, la vacunación infantil… hará que la primavera y el verano se presenten bastante halagüeños. Hecha esta consideración global a modo de balance rápido, anoche fue el almeriense Brasi el que tuvo ‘el honor’ de ser mi último concierto del año. En lo personal tiene su aquel, ya que iba a verle en directo en 2019, justo el día que falleció mi padre. Así que para mí tuvo mucho de catarsis verle ayer con su banda y, además, con un sonido tan espectacular y una propuesta mucho más sólida que la que ya iba apuntando bien a su paso por Cooltural Fest en 2018 o, años antes, en la presentación de su debut allá por 2015. Músicos y artistas como Brasi son necesarios porque, desde su modestia, son pequeños guardianes de rock más llano, más natural. Dos guitarras muy presentes, un bajo que no solo usa una cuerda, una batería muy presente y canciones sin ampulosidad ni barroquismos, pero con letras elaboradas. A por otro año de conciertos, compas.

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Bunbury – El Puerto

Que en los casi diez años de vida que tiene esta casa (los cumplirá a comienzos de marzo de 2022) haya escrito una veintena de artículos y críticas sobre la figura, discos, documentales, directos, giras o selección de temas de Enrique Bunbury, tanto en solitario como con Héroes del Silencio, como en sus proyectos con Bushido, Carlos Ann y Panero o Calamaro dice mucho de la notoriedad, de la relevancia y de la importancia del músico. Es un hecho irrefutable, además de demostrar su constante movimiento en búsqueda de algo nuevo que ofrecer a su público, que anda soliviantado en los últimos tiempos (¿quién no?, ¿quizá?) por distintos motivos. Que si el derrotero estilístico, que sus opiniones extra musicales… En fin. Ya saben, la furia y el ruido, que diría William Faulkner. En esta casa, por lo general, nos hemos abstraído con frecuencia de las opiniones personales de todos y cada uno de los artistas y bandas que han pasado por este escaparate. ¿Acaso conocen las opiniones sobre todos los temas de los músicos o cantantes de sus bandas favoritas? Lo que ocurre con Bunbury, y se viene notando, es que su hartazgo está saltando claramente a sus creaciones y su descreimiento ante los derroteros que viene tomando la opinión pública de un tiempo a esta parte ha inundado ya su forma de contar las cosas en las canciones y también en ese estreno con la poesía literaria de Exilio Topanga. Dos lanzamientos cercanos en el tiempo que refuerzan esa hiperactividad que tuvo el pasado año con la publicación de dos discos de estudio, Posible y Curso De Levitación Intensivo. A falta de gira, Bunbury se exorciza creando y desde aquí deseamos que pronto pueda hacerlo desde el escenario. Que falta hace.

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