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#Mis10de Medina Azahara

Veinte discos de estudio, media docena de recopilatorios y otros tantos directos en varios formatos. Casi 40 años de actividad ininterrumpida, más de 200 canciones… No busquéis, no hay banda rock duro en España con un trabajo tan firme y constante como el de los cordobeses Medina Azahara. Ni parones indefinidos, ni demasiado tiempo sin nuevo material (de hecho, mirando su discografía, la fase más amplia fue del tercero, Andalucía (1982), al cuarto, Caravana Española (1987)), lo suyo es de auténtico récord. Lo han hecho además con una coherencia tan apabullante que es que, lo digo de la manera más sincera y sentida, es imposible reprocharles nada. Imposible escuchar su nombre y no sentir afecto, apego y respeto. Así, podemos perdonarles algunos recursos manidos (debe ser la banda que más veces ha rimado feliz-vivir-sentir en la historia del rock) o que los melismas de Manolo nos los sepamos de memoria, incluso su incansable romanticismo de ensueños y deseos de tiempos felices por más que la realidad nos lleve la contraria. Medina Azahara solo hay una y eso se sabe en la calle. Medina Azahara continúa en la brecha y dando conciertos. Que no se nos vayan nunca. Aunque el recuerdo siempre quedará entre los dos. Entre ellos y el público.

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Medina Azahara – Trece Rosas

Veinte discos de estudio, media docena de recopilatorios y otros tantos directos en varios formatos. Casi 40 años de actividad ininterrumpida, más de 200 canciones… No busquéis, no hay banda rock duro en España con un trabajo tan firme y constante como el de los cordobeses Medina Azahara. Ni parones indefinidos, ni demasiado tiempo sin nuevo material (de hecho, mirando su discografía, la fase más amplia fue del tercero, Andalucía (1982), al cuarto, Caravana Española (1987)), lo suyo es de auténtico récord (ahora que tenemos tan fresca la palabra después de la burrada que ha hecho Kitai esta semana, tocar 24 horas ininterrumpidas). Lo han hecho además con una coherencia tan apabullante que es que, lo digo de la manera más sincera y sentida, es imposible reprocharles nada. Imposible escuchar su nombre y no sentir afecto, apego y respeto. Así, podemos perdonarles algunos recursos manidos (debe ser la banda que más veces ha rimado feliz-vivir-sentir en la historia del rock) o que los melismas de Manolo nos los sepamos de memoria, incluso su incansable romanticismo de ensueños y deseos de tiempos felices por más que la realidad nos lleve la contraria. Medina Azahara solo hay una y eso se sabe en la calle.

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Medina Azahara. Alamar 2018. 7 de julio

El destino, las casualidades y el azar a veces nos regalan muescas satisfactorias. Cuando se desvelaron los horarios del pasado Viña Rock, la coincidencia más dolorosa para mí fue la que situaba con las mismas agujas a Medina Azahara y a Rulo y La Contrabanda. Dos bandas a las que tenía ganas de ver y con las que llevaba tiempo sin encontrarme. A la hora de tomar la decisión primó el número de años y la potencial ‘oportunidad’ de cara a los siguientes años. Al final me decidí por Rulo porque llevaba siete años sin verlo y tampoco es que sea muy asiduo a mi círculo de acción. Sacrifiqué por tanto a unos Medina que, tras casi 40 años en el escenario, está claro que tienen más cerca el fin. La suerte quise que los cordobeses fueran los encargados de cerrar el festival de músicas del mundo de Almería, Alamar, dando el valor del acierto la decisión de mayo. Medina Azahara es, como Siniestro Total (de quienes escribí la pasada semana), un bellísimo ejemplo de madurez escénica envidiable. Y su público responde con el mismo cariño que ellos transmiten. Es lo que tienen las canciones blancas, los anhelos de libertad y el buenismo de un mensaje que no entiende de odios. Ingenuidad romántica del ‘rock andaluz’ con la que da gusto reencontrarse. (Fotos: Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería).

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Medina Azahara – Paraíso Prohibido

medina-azahara-paraiso-perdidoHay dos formas de encarar la longevidad profesional para una banda que ha tenido la suerte de que el público le haya mantenido firme y en pie durante más de tres décadas. Los hay que, como The Rolling Stones, Obús o Barón Rojo, cimentan su presente viviendo de los grandes éxitos del pasado, sin apenas sacar nuevo material en mucho tiempo, y los hay muy valientes como Medina Azahara que, a por sus 38 años de carrera, siguen teniendo el arrojo de ponerse a componer nuevos temas después de cada gira, por más que lo que la gente quiera escuchar sea ‘Necesito Respirar’ o ‘Todo Tiene Su Fin’. Y así van 19 discos de estudio con este Paraíso Prohibido. De nuevo con Ediciones Senador, de nuevo con la misma formación que debutara con algo de ‘miedo’ en La Memoria Perdida, tras la salida de toda una institución como Manuel Reyes de la batería y también la de Charly Rivera al bajo. Tras un notable Las Puertas del Cielo, Juanjo Cobacho (bajo) y Nacho Santiago (batería) se suman de igual a igual en la composición de algunos temas, junto a Manuel Ibáñez (teclados) y el inagotable Paco Ventura (guitarra), con letras de Manuel Martínez, el eterno vocalista de melena incorruptible.

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Medina Azahara – Las Puertas Del Cielo

159 Medina Azahara LAs Puertas Del Cielo“Solo esperamos que sólo haya sido casualidad, que esto no sea el principio de nada”. Así terminaba mi crítica de ‘La Memoria Perdida’, el disco anterior a este nuevo lanzamiento de Medina Azahara. Ahora que tengo en mis manos su sucesor, respiro aliviado. Los cordobeses vuelven al tajo con un tesón encomiable después de que Manuel Martínez y Paco Ventura lleven más de 35 años en la escena. Hay muchos grupos con esa edad en nuestro país, pero ninguno con la capacidad de publicación de ellos. Es lo primero que hay que reconocerles, aunque unas veces estén más atinados que otras. No es que me desagradara ‘La Memoria…’, pero sí que las colaboraciones, el cambio de formación, de sello y sobre todo el contenido, de tempo lento… Hacían temer una cierta continuidad a la baja. Por suerte ‘Las Puertas del Cielo’ consigue varias cosas que nos hacen recordar que esta es una de las bandas más grandes que ha dado nuestro rock.

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Medina Azahara – La Memoria Perdida

Cambios de formación con algo de polémica, cambio de sello discográfico, colaboraciones de pop y flamenco… Cuando llevas 16 discos de estudio, tres directos, cinco recopilatorios… debe ser difícil poner otra piedra en una carrera maratoniana. ‘La Memoria Perdida’ es la nueva entrega de los cordobeses Medina Azahara. Una propuesta generosa en duración (una hora), con catorce canciones, dos versiones extra de dos de ellos, una revisita a un tema y otra nueva versión de… Triana. A Manolo Martínez y Paco Ventura ya los conocemos y es complicado que a estas alturas revolucionen su sonido, pero sí que hay sorpresas, sí.
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Medina Azahara – Sin Tiempo

Medina Azahara ya era grande cuando salió a la calle ‘Sin Tiempo’. Nacidos de ese rock andaluz con gusto por el rock progresivo (nunca se reconocerá lo suficiente esa cantera con Triana, Alameda o los primeros Medina como ejemplos) tenían ya cinco discos en estudio y un alabado directo cuando en 1992 arrasaron con un álbum para la leyenda. Nueve temas sin desperdicio que comenzaban a apuntar a una vertiente más hard y heavy, con espacio para las baladas, otro de sus puntos fuertes.
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La Fuga. Los Suaves. Tako. Medina Azahara. Celtas Cortos – Alicante, 26 de mayo

Si la gira de ‘Rock a Tres Bandas’ que conforman el trío arago-cántabro-gallego de Tako, La Fuga y Los Suaves está siendo uno de los grandes éxitos de la temporada de conciertos, Alicante supuso un giro más de tuerca a esa oferta. R&R Alicante añadió al cartel a otros dos clásicos, dispares entre sí y con el resto de invitados, Medina Azahara y Celtas Cortos, con lo que la noche se antojaba, a priori, lo suficientemente entretenida como para no cansarse.
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Galletazos de Loquillo, by Christian Escribà

 

“Soy Loquillo y reparto galletas”. Con este lema se presenta Galletazos de Loquillo, by Christian Escribà, un insólito y nuevo merchandising de uno de los personajes más relevantes del rock en nuestro país desde principios de los ochenta… hasta nuestros días. Desde que conocí su existencia supe que tenía que probarlas. Después, me vino la idea de esperar hasta hoy, Día de los Inocentes, para hacer la crítica de ellas. Pero, ojo, si eres un hater que odia todo lo que haga Loquillo, este no es su sitio. Como en todos los ámbitos de la vida, no hace falta estar de acuerdo al 100% en todo lo que dice y hace una persona fuera de los ámbitos de su trabajo. Que no hace falta decirlo, pero lo recuerdo, que a veces el sentido del humor cotiza en mínimos. Con esa dosis hay que tomarse el reverso de la caja (podréis ver fotos en el post): Vas a pillar, Te la estás ganando, Ten cuidado, Yo de ti no seguiría, Toma galletazo. No es que a Loquillo le siente mal el producto. Siempre fue amante del buen comer y la familia Escribà tiene fama en la repostería desde hace varias generaciones. (También del buen beber, y del buen vestir… Del buen vivir, en suma), pero si hay alguien que de verdad se merecía repartir galletas ese era el bueno de Jorge Martínez de Ilegales. Así que, además de hacer una crítica de las galletas, recordaremos algunos merchandising imposibles o increíbles.

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Ars Amandi – En Tierra de Castillos

 

En pleno auge o renacimiento del rock y heavy con matices celtas, que habituó a los oyentes a los sonidos de violines y flautas, Ars Amandi aprovechó su momento y de qué manera de 2003 a 2006, colándose entre la primera fila del género con la mayor de las seguridades y con una propuesta que resultaba, a la postre, mucho menos impostada y auténtica que ‘los clones’ que salieron por doquier al calor de esa hoguera. Se marcaron cuatro discos en cuatro años. Véase Autóctono (2003), En Tierra Firme (2004), Camino Al Destino (2005) y Desterrado Entre Sueños (2006). Todos ellos están regados de singles bastante reconocibles y de gigantes canciones. Después, el interés por el género comenzó a decaer y El Rincón De Los Deseos (2010) fue acogido con una frialdad que derivó en varias trabas en el camino, que hizo difícil mantener a la banda en pie. Fue en marzo de 2014 cuando se anuncia el regreso del grupo que, sin grandes delirios de grandeza, ha sabido ir paso a paso recuperando el pulso y haciéndose un nuevo sitio en una escena donde, insisto, ganan por la autenticidad de su folk. Al calor del escenario nacería el EP El Arte de Amar (2015) y en 2018 saldaron esa histórica deuda del disco en vivo con el DVD Directo Al Corazón. Ahora, con las armas afiladas y la maquinaria engrasada al cien por cien, En Tierra de Castillos es su conceptual consolidación desde el estudio.

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