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Morgan – The River and The Stone

Suele ser el típico consuelo para soportar el paso del tiempo pero hay ocasiones, pocas, en las que el refrán tiene razón con aquello de que la espera valió la pena. Recordemos: apenas un mes antes de que se cumpliera un año de estallido pandémico, en febrero de este año, Morgan publicaba una foto desde el estudio de grabación con la que anunciaban que ya habían terminado de grabar su cuarto disco. Las cuentas no salían, claro. NorthAir… ¿Dónde estaba el tercero? Días después se despejaba la incógnita Queen mediante, ya que su versión del ‘Somebody To Love’ servía de adelanto del lanzamiento digital de Home (Live At Circo Price) que recogía las mejores tomas de los dos conciertos que el grupo ofreció en dicho espacio de la capital los días 19 y 27 de enero de 2019, en la programación de Inverfest. Así que dicho cuarto era este The River and The Stone, que ha estado un tiempo esperando nacer. Siempre me ha causado una admiración increíble que los grupos sean capaces de grabar un disco y tenerlo guardado durante tantos meses. (Se me ocurren como ejemplos los casi dos años de Mayéutica, de Robe, o un jugoso EP que está en mi poder desde hace casi seis meses de una de mis bandas favoritas y del que ni siquiera se ha anunciado todavía su salida…). Los motivos, eso sí, son perfectamente comprensibles. Lanzar un disco la primavera pasada sin la posibilidad de planificar una gira a la altura de las circunstancias con un mínimo de seguridad llevó al grupo a apostar por el otoño. Un acierto absoluto al estar la situación algo más estable y, por el camino, por ese pelotazo que es su inclusión como apertura de los conciertos de la gira de Fito & Fitipaldis. Entre unas y otras, casi una cuarentena de fechas… y las que vendrán, teniendo en cuenta que la anterior fueron unas 200. Morgan y su The River and The Stone así lo merecen.

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Morgan – Home (Live At Circo Price)

“I am lost and I need to find my place. I am just running to find my way home. Where is my home?”. La anhelante pregunta que lanza Morgan en su tema Home ha encontrado respuesta siendo elegida como título para su primer disco oficial en directo (aunque por el momento sólo haya salido en formato digital, algo que llevamos como una espina en el corazón quienes somos amantes y románticos del formato físico), porque precisamente su casa es el escenario. Poco antes de que se cumpliera un año de estallido pandémico, en febrero de este año, la banda formada por Carolina de Juan (voz y piano), Alejandro Ovejero ‘Ove’ (bajo y coros) Paco López (guitarra y coros), David Schulthess (teclados y coros) y Ekain Elorza (batería), publicaba una foto desde el estudio de grabación con la que anunciaban que ya habían terminado de grabar su cuarto disco. Las cuentas no salían, claro. North, Air… ¿Dónde estaba el tercero? Días después se despejaba la incógnita, Queen mediante, ya que su versión del ‘Somebody To Love’ servía de adelanto, un día antes, del lanzamiento de este Home (Live At Circo Price) que recoge las mejores tomas de los dos conciertos que el grupo ofreció en dicho espacio de la capital el 19 y 27 de enero de 2019, en la programación de Inverfest. Sin más trampa ni más cartón. El repertorio y su orden es el que ofrecía la banda en la gira posterior al lanzamiento de Air, con los temas de los dos álbumes entrelazados y no divididos en bloques como harían en la segunda parte de la gira, la segunda mitad de 2019 y comienzos de 2020, que sonaban las canciones del debut  con telón negro y a continuación las del segundo disco con telón blanco. Una manera de ‘oficializar’ ese directo del 53º Jazzaldia de 2018 ofrecido el 28 de julio de 2018, que emitió Televisión Española en su momento. Pero es bastante más que eso…

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Morgan. Teatro Apolo. 30 de noviembre

 

Si hay algo por lo que me empeño en mantener las peticiones de tuitcríticas en la cuenta de Twitter es por la ventana que siempre tengo abierta a descubrir nuevas cosas, nuevas aportaciones, bandas que arrancan y que gracias a los seguidores me ponen en la pista, en la situación correcta. Pasó en su día con La Raíz y pasó también con Morgan. La petición del tuitero me hizo escuchar North, el debut de la banda madrileña y desde entonces están marcados en rojo para seguir cada uno de sus movimientos. Lo que no podía esperar entonces es que aquella propuesta, de alguna manera de hechuras minoritarias, acaba triunfando por pura calidad de sonido. Y nos beneficiamos todos de ello porque a curva ascendente, más conciertos, más ciudades y, así, he tenido la suerte de verlos dos veces antes de que se despidan ‘sine die’ para componer su tercer álbum. La primera en un festival donde, objetivamente, andaban algo descuadrados (Rozalén, Amparanoia, Bely Basarte), y la segunda en un hábitat mucho más natural, el Teatro Apolo de Almería, con más de 300 almas al unísono en una comunión musical trascendente. Así que comparto la crónica realizada para la agencia, como Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería. Las fotos son de Juan Jesús Sánchez Santos. Salud.

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Rozalén, Amparanoia, Morgan y Bely Basarte. Almería, 23 de agosto

 

Cuando terminando junio ideé la historia de las reediciones diarias de #Mis10de para el mes de julio, tenía claro que agosto ‘lo tenía cubierto de contenidos’, dada la amplia agenda que por motivos laborales tenía en cartera. Que si el Juergas, que si Cooltural Fest, con mayores reponsabilidades, el concierto de Marea (y su entrevista, que llegará el lunes) y, también, el festival ‘100 Por Ciento Mujer’. Una marca creada con el objetivo de visibilizar a la mujer en el mundo de la música y que en el cartel tenía cuatro nombres propios tan conocidos como, quizá dispares: Bely Basarte (a quien no conocía demasiado y superó lo esperado) Morgan (mi gran atractivo del cartel porque era mi primer encuentro con ellos) Amparanoia (con su solvente fiesta latina) y Rozalén (que ya tiene sitio preferente en RockSesión y, spoiler, será la primera artista de la nueva temporada de #Mis10de). Pero la música tiene una magia, como las hadas, que puede con todo y anoche, de alguna manera, se vivió una noche mágica en el recinto de conciertos del Ferial. Allí estuvimos y aquí os comparto la crónica firmada como agencia del Área de Cultura. Nos vemos el lunes con la entrevista a Kutxi Romero y después nos iremos un tiempo. No es un parón indefinido, pero será un parón inusual para esta casa. La casa de todos. (FOTOS: Jose Antonio Holgado, Contraportda, Área de Cultura).

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Calexico – El Mirador

Hemos alabado en muchas ocasiones el carácter fronterizo de muchas bandas que sustentan su sonido en el rollo polvoriento, tejano, entre el género americana y el rock latino, o que, al menos, lo han transitado alguna vez. Echando una mirada rápida en el buscador me han salido referencias en nombres propios como Santero y Los Muchachos, Arizona Baby, Los Coronas, y lógicamente su fusión en Corizonas, la propia La Frontera, Carmencita Calavera, Guardafuegos, Amparanoia, Corazones Eléctricos, Carlos Ann, Álvaro Suite, el mismísimo Bunbury en muchas ocasiones, Los Tiki Phantoms, Igor Paskual, DMBK, The Surfin Limones, Pájaro, El Twanguero, La Destilería, Los Zigarros, Buenas Noches Rose, M-Clan, Quique González, Texas Resaca Blues, Silvio Fernández Melgarejo, Morgan, Malditería, Desvariados, El Toubab, Dead Bronco, David Varona y Los Perros Románticos, Qverno, King Sapo, ¡Pendejo!, Jenny and the Mexicats, Molotov, Gritando En Silencio, Leiva, Capitán Cobarde, Los Brazos, 091, Drunken Cowboys, 69 Revoluciones, Ciclonautas… y, cómo no, Depedro. Y lo dejo para el final porque es a través de él, al comenzar su carrera en solitario allá por 2008, cuando conozco a Calexico. Una banda liderada por Joey Burns (voz y guitarra) y John Convertino (batería) en la que se integraría al terminar la dedicación a los siempre recomendables Vacazul. De hecho, ellos fueron la banda de acompañamiento para su debut y, desde entonces, las colaboraciones han sido múltiples hasta el punto de que en todos los discos hay cameos, en este El Mirador incluido. El décimo de estudio propio, el vigésimo si contamos colaboraciones varias, bandas sonoras, versiones, EP’s y un largo etcétera.

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Gatibu – Zoramena (2002)

Acercándonos de manera peligrosa a las 300 críticas remember de viernes, las personas más asiduas al lugar sabéis que hay ocasiones en las que es un chispazo el que determina la elección semanal y que alguno de los numerosísimos grupos pendientes lleguen por fin a la sección. Aunque tengo que reconocer que en el caso de uno de esos ‘eternos candidatos’ como los gernikarras Gatibu ese chispazo ha sido más bien un fogonazo. ¿Motivos? Principalmente que la semana pasada volvieron a saltarme al reproductor debido a ese concierto histórico de Fito & Fitipaldis en el estadio de San Mamés, en una cita en la que abrieron la velada, además de Morgan, el grupo que les acompaña toda la gira, los propios Gatibu (Fito Cabrales colabora en el quinto corte ‘Urepel’). Esto, sumado a que ese mismo fin de semana vi a Robe y que hace justo un mes escribí del Todo Es Mentira de Neurastenia al hilo de un comentario tuitero y que en ese disco colabora el extremeño, me enlazó también a mi playlist de CoROBEraciones donde, claro está, aparece ‘Mila Doinu Aidien’ que también cuenta con su participación. Para terminar de cuadrar el círculo, o más bien, de prenderle fuego, ayer mismo escribía del nuevo disco de Parabellum, El Grito Del Hambre (primer disco de nuevas canciones en 25 años) que, redoble, está producido por Iñaki Uoho Antón… Precisamente como este Zoramena con el que Gatibu debutó allá por el año 2002. Si es que al final, parafraseando a Sabina, nos sobraban los motivos. Sea.

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Una visión tras la resaca del histórico concierto de Fito & Fitipaldis en San Mamés

Mientras que este pasado sábado cubría el segundo concierto de la tercera gira de Robe y los suyos en Madrid Escena, un viejo compañero de andanzas y correrías, Fito Cabrales, con sus Fitipaldis, hacía historia llenando con 47.000 personas el Estadio de San Mamés, en el marco de un concierto más (es decir, que no era ni cierre de gira, ni despedida de ningún tipo…) de la gira de presentación de Cada Vez Cadáver, su último disco hasta la fecha. Que esperemos que no sea el último de todos, por más que el bueno de Fito se empeñe en avisarnos de esa posibilidad en cada presentación. Pero es que, no contento con llenar hasta la bandera el simbólico espacio, apostaron porque el concierto fuera televisado en tiempo real y en abierto a través de ETB, TVE y su canal de YouTube. Una auténtica rareza en nuestros días y que reunió a más de un millón de personas al otro lado de la pantalla, más otros buen número de miles que lo hemos visto ya ‘en diferido’. Y si justo ayer escribía del triunfo de ‘normalidad’ generado por Robe frente a cualquier tipo de polémicas o enfrentamientos, convenciendo a base de muy buenos conciertos, el de Fito es otro caso en el que uno, desde lejos, solo puede sentirse reconfortado, como ya nos ocurrió cuando le llegó esa guinda de cerrar su anterior gira, la del 20 aniversario, en el Royal Albert Hall de Londres. Un escenario por donde ha desfilado una importante selección de ilustres como su meta-referencia Mark Knopler, y también Phil Collins, Sting, Paul McCartney, Elton John, Bryan Adams, Eric Clapton o Brian May y Roger Taylor de Queen. Que todavía Fito diga hoy, con la mayor de las sinceridades y sin falsa modestia, que no se considera una estrella del rock dice mucho de su concepción sobre cómo vivir la música, como un juego con el que disfrutar, no como una obligación. Y, como otra muesca que muestra de qué pasta está hecho, junto a Cultura Rock, donó 100.000 euros de la recaudación al Bando de Alimentos de Vizcaya. Genio y figura. (FOTOS: Malditos Artistas, Live Nation y Cultura Rock).

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Bauer – La Salvación

Tener que cubrir la programación de actividades culturales de mi ciudad y los conciertos de Cooltural Fest (los dos últimos años con sendos ciclos de más de treinta eventos cada uno) ha acelerado el ir descubriendo con frecuencia nuevas bandas a las que ir siguiendo la pista. Una actitud incorporada ya de por sí, pero que viene facilitada en este caso por ‘el proceso inverso’: verlos en directo y después esperar su siguiente lanzamiento. A los malagueños Bauer, capitaneados por dos hermanos de madre alemana (es de su segundo apellido de donde toman el nombre de la banda), Gabriel y Lucas Bauer, encargados de voz y bajo y teclado y coros, respectivamente, con Abel Asensio en guitarras y coros y Fernando Gallardo en baterías y percusiones, les vi en agosto del pasado año en una de las líneas de actuación del ciclo de conciertos de Cooltural Go!, denominada Ruta Gastromusical y que viene a ser una actuación ‘callejera’ en un punto en el que hay numerosos bares alrededor, además de incluir una degustación de cortesía. Pese a lo adaptado del formato, más íntimo y orgánico, Bauer me convenció y tomé buena nota de que estaban cerca de publicar su nuevo trabajo discográfico, el tercero, que finalmente ha visto la luz hace hoy casi cuatro semanas exactas. Un álbum que, dadas las circunstancias pandémicas, ha sido más repensado y meditado que nunca y que nos ofrece a un grupo muy seguro de sus posibilidades, abierto a matices intimistas y delicados como a estruendosos y enérgicos, con nombres como Mumford & Sons, Ben Howard, Kings of Leon o Bon Iver, foráneos, y Morgan, Fábula, L.A., Shinova o Bunbury / Héroes como ejemplos a seguir. La Salvación son trece cortes sin fisuras, emocionales y versátiles, que se aleja de modas, con una no pretendida sensación de atemporalidad.

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Despistaos – Ilusionismo

Después de escribir ayer de un álbum, en principio, tan fuera de la línea editorial como el Motomami de Rosalía, ¿cómo podría darle continuidad a la salida de tiesto o a la puesta de los nervios de los más puristas? ¿Qué tal trayendo a una de las bandas más acusadas de haberse ‘vendido’ dentro de nuestro rock? Un término que, por otra parte, siempre me recuerda a aquel tema homónimo de Evaristo que decía: “Nunca serás un vendido, tú nunca te venderás. Es porque a ti, ‘so cretino’, nadie te quiere comprar”. Pues sí, Despistaos ‘cometió’ la terrible falta de salirse de ‘lo establecido’ y hacer que su rocanrol inicial, entre lo poético, lo etílico y lo urbano, se abrazara primero a baladas melódicas, después a algunos matices country y, finalmente, melodías y arreglos más pop y edulcorados que sirvieron para hacerles ganar popularidad (y, con ello, bastante más dinero) pero perder puntos en la autenticidad que reglan los cánones de la integridad. Visto con perspectiva, el cambio fue gradual y coherente (¿acaso hay algo más coherente y honesto que acabar cantando aquello con lo que una banda se sienta más cómoda?) y tras un parón de seis años tras Las Cosas En Su Sitio y su regreso en 2019 con Estamos Enteros, han ‘sobrevivido’ a la pandemia, con más tiempo para escribir y dar forma a esta décima entrega, titulada Ilusionismo, donde quizá naturalizan más todas sus influencias y empacan más las formas al haberse grabado con toda la banda tocando a la vez y no por fases, para dar un resultado no tan crudo como el del debut, pero bastante disfrutable para los oídos más abiertos a terrenos más suaves.

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Vega – Mirlo Blanco

Más alto, más lejos, más fuerte. El lema olímpico original bien vale para representar el triunfo personal e individual de una persona que ha visto todo negro a su alrededor, hasta el punto de querer abandonarlo todo, y que, sin embargo, acaba sacando las ganas, el valor y la valentía para superar el trance y encontrar nuevos estímulos con los que seguir, con más brío y reafirmación propia su camino. Más alto, más lejos, más fuerte. Es el caso de Vega, la artista cordobesa que se vio ofreciendo un concierto de despedida (sin ser comunicado con anterioridad) en octubre de 2019 que, sin embargo, acabó siendo el bello comienzo de una nueva etapa, mucho más decidida, mucho más libre si cabe. Se alinearon los astros con el cariño de los compañeros de profesión, con un público que agotó entradas meses antes, con el resultado de la grabación y, especialmente, con las reconstituyentes emociones vividas durante la histórica velada. Uno no puede huir de lo que es, así que Vega entendió entonces que no era el momento, que había que seguir cantando porque la llama seguía encendida por más decepciones, contratiempos, sinrazones, discriminación negativa y cansancio de llevar todo autogestionado llevara encima. Ni siquiera una pandemia que truncó la gira de continuación que vino aparejada al lanzamiento de aquel directo ha podido con la entereza de Vega. Armada con su gente de confianza, grabando a la vieja usanza, partiendo de lo que iba a ser su canción de despedida como base, ofrece en Mirlo Blanco su décimo trabajo discográfico de estudio, el quinto de manera independiente. Un álbum de doce canciones de atmósferas distintas pero con el sentimiento común de la autodeterminación y el poder de la voluntad como medida de éxito.

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