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Mónica Naranjo – Minage (2000)

93 MinageSí. Sé que para muchos será una sorpresa ver este nombre en esta web. Aunque los que me conocen saben que no lo es tanto. Si me he animado finalmente a traer a la remember de los fines de semana este disco de Mónica Naranjo es porque tenía una deuda pendiente tras leer el furibundo ataque de Fernando Neira en El País, por el cierra de la gira ’40 años’ de la artista. De la crítica razonada al ataque hay una amplia gama de colores que en este caso parecen haberse difuminado en el rojo de la ira. Cuando un periodista escribe con esa bilis, normalmente suele haber algo más detrás que la sana crítica. Yo por eso, por ejemplo, nunca escribo de Los Planetas, porque se me notaría que va más allá de lo racional. Que Mónica Naranjo es una de las mejores voces del país es irrefutable, incluso en aquella bacanal que fue el Palabra de Mujer, su primer gran éxito en España, el que le trajo de México. Un susto en avión provocó que su tercer disco fuese continuista y se permitió marcarse un lujo ‘anti-comercial’: hacer un velado tributo a su idolatrada Mina y, claro, con ello salió la rutilante capacidad vocal en su esplendor pleno.

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#Mis10de Stravaganzza

 

Siempre en mi equipo. Como saben mis fieles hay ciertos grupos que traspasan cualquier tipo de lógica y los llevo atravesados en el alma por la capacidad de expresar sentimientos, tormentos, emociones por las que, la mayoría de veces por desgracia, uno pasa a lo largo de los años. Sin entrar a recordar cuáles son, aunque escrito está a lo largo de los años, incluso pocas semanas atrás por más que nadie entienda nada, uno de ellos es Stravaganzza, el caso que nos ocupa hoy. El grupo vuelve a la actualidad ante la inminente edición de un DVD en directo, el primero, que grabó en el 28 de septiembre del pasado 2019 en La Riviera. Recuerdo histórico: en 2010 la banda anunció un parón indefinido porque argumentaban que no había capacidad técnica ni infraestructura en la mayoría de salas para atender su propuesta musical. Una puesta en escena que cada vez se hizo más compleja con violín, teclados, corista, tres bailarinas… Demasiado equipaje para un momento en el que la música en directo se resquebrajaba. Los miembros fundadores de Stravaganzza fueron Leo Jiménez, en uno de sus mejores momentos vocales, Dani Pérez a la batería (también motor de Saratoga, antes y ahora, de nuevo), Edu Fernández en el bajo y Pepe Herrero en la guitarra y teclados. Esos cuatro componentes son los que grabaron Primer Acto y Sentimientos. Después entrarían Carlos Expósito en la batería (que ya nunca abandonaría a Leo) y Patricio Babasasa y su imponente presencia en el bajo. No necesito contar mucho más. Que entre la oscuridad de #Mis10de Stravaganzza. (FOTO: Marina Ginés para RockSesión).

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#Mis10de Estirpe

 

La música cubre en miles de ocasiones necesidades emocionales que otras cosas no logran alcanzar. Así, llevo unas semanas aprovechando eso para traer aquí a bandas que a lo largo de los años, que ya son muchos, han supuesto una descarga y sacudida en distintas direcciones. Lo hice con EUKZ y Radiohead la semana pasada y hoy, sábado, de nuevo día para nuestra escena, nos vamos con una de mis bandas fetiche y, siempre diré, del todo infravaloradas cuando tienen incluso elementos que le permitirían andar en lo mainstream si no fuesen de Córdoba. Funk, metal, arreglos líricos, electrónica, emoción descomunal, algo de rap… Una coctelera explosiva capitaneada en la voz por Mart, el hijo de Manuel Martínez de Medina Azahara. Más de quince años me costó conseguir poder verles en directo porque en el circuito de salas lleva casi ese tiempo agonizando y porque los grandes festivales que he cubierto siempre los han ignorado. Pero quien los probó lo sabe. Somos pocos, pero lo sabemos. Estirpe llega hoy con diez dardos (tienen más, os lo aseguro) que escucho a todo volumen para fundirme con sus melodías vocales, sus metales, sus guitarras y su batería. Si los conocen, disfruten. Si no los conocen y quieren dedicarles 45 minutos, sean bienvenidos. Cuando pienso en abandonar esto, y van unas cuantas y cada vez con mayor intensidad, siempre recuerdo “que no tengo más aspiración que morir viviendo el rocanrol”. (FOTO: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).

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#Mis10de Camilo Sesto

Hoy hemos amanecido con la triste noticia de la muerte de Camilo Sesto. Una de las mejores voces que ha dado nuestro país y al que cierto sector de la sociedad le recordará más por sus excentricidades, su look y su Mola Mazo antes que por su incuestionable valor artístico. Así de perezosas y tristes (¿y simplistas?) son las cosas en ocasiones. Camilo Sesto fue un mito desde su imponente debut, abierto con ‘Algo de Mí’, preferente en este #Mis10de (que realicé en Twitter el 2 de noviembre de 2015, me queda la espina de no haberle hecho crítica remember en vida) y llegó al olimpo tras protagonizar la versión en español de Jesucristo Superstar, la ópera rock por excelencia. Venerado por cantantes melódicos, Camilo ha sido siempre un innegable referente para cantantes de heavy metal, como Leo Jiménez, Jose Andrea y compañía, también para los sinfónicos (Pepe Herrero produjo su última revisión de éxitos en este formato) y para otras referencias a caballo entre ambos géneros, Mónica Naranjo, de la que ayer hablaba en redes sociales, casualmente. Mi admiración por Camilo llegó esta vez por mi cuñado y me enganché a un recopilatorio casero a los 18 años. Su muerte no sorprende, porque llevaba años siendo un juguete roto, pero duele  que se apague ese timbre y amplitud de registros inacabable. Qué pena que su evolución no estuviera a la altura de sus excepcionales capacidades. Una de las mejores voces jamás escuchadas y que siempre he querido. Descanse en paz, Camilo Sesto, el que para mí será siempre el primer cantante heavy de nuestro país.

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Supersubmarina – Electroviral (2010)

Tenemos buenos motivos para saltarnos la norma no escrita que dice que en verano os doy una tregua con las críticas de novedades y remember. En primer lugar, nos basta resumiendo que se trata de un discazo de sobradas dimensiones como para que no hiciera falta añadir nada más. Bien, a ello se suma que la idea de escribir sobre este álbum de Supersubmarina me rondó la cabeza en varias ocasiones, pero siempre pensé que encontraría un momento mejor. Así que, este año he decidido saltar mi propia norma para poner un punto de inflexión entre la cobertura del pasado The Juergas Rock Festival, del que hemos dado buena cuenta esta semana, y el próximo Cooltural Fest (15 al 18 de agosto, en Almería), que me volverá a tocar cubrir (desde dentro y desde fuera) como en su estreno el pasado año. Y también ‘celebrar’ que cada año que pasa del fatídico accidente (ya van 3) significa que falta menos para que vuelvan. Nos sirve para cambiar el pulso y el paso durante unas semanas, aunque ya sabéis los fieles que aquí tampoco es que nos importe mucho hablar un día de un disco de metal extremo y al día siguiente traer una crítica remember de Mónica Naranjo. No me cansaré de decirlo, bastantes limitaciones nos pone ya la vida, tal y como está montada, como para ponernos fronteras con las canciones. Electroviral dio en la diana perfecta poco después de aprendernos de memoria el Un Día En El Mundo de Vetusta Morla. Ahí descubrí(mos) que también, como en la pasada década, y como hace dos, en lo que lleva la etiqueta ‘indie’ se pueden encontrar cosas de lo más respetables. Allá vamos.

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El Canto del Loco – El Canto del Loco (2000)

Bueno, si no me quitaron el carné de rockero de pro por hacer una crítica remember del Más de Alejandro Sanz, hoy vengo a arriesgar la apuesta con una banda que despertaba (y despierta) tantas pasiones como odios. El Canto del Loco. Sí señor. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero ya en aquellos años muchos de mis amigos más cercanos ‘les daban cera’. Les profeticé, compadres, ojalá todo lo que suene una y mil veces en las radios y en los locales de moda sea esto. Power pop o pop rock o como quieran llamarlo, pero con instrumentos de verdad. Con su batería, su bajo, sus guitarras y su actitud. Antes de que el electrolatino y demás devorara todo… Parece casi mentira. Y la realidad es que a mí me gustaban en su momento. No todo lo que hacían pero sí el innegable sonido de guitarras, las comprobables devociones e influencias al sonido de Radio Futura, Hombres G, Los Ronaldos… Incluso a Loquillo, Platero y Tú (hacían un guiño al Hay Poco Rocanrol en directo) o Porretas, por momentos. De hecho, Dani Martín es seguidor de los de Hortaleza y, tal y como me contó en un backstage un componente de Boikot, estuvo visitando a Pajarillo en el hospital casi todos los días mientras pasaba un trance de salud complicado. En definitiva, que una cosa es la imagen pública y otra lo que se es. Y el propio Dani lo viene demostrando en sus alusiones tuiteras con frecuencia, la última al hilo de decir que le gustaba el nuevo tema de La Polla Records. (También dijo que le gustaría cantar con Robe). Y es que la música es para sentir que somos libres. Ya se encargan otras muchas cosas de ponernos los límites.

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Legado de una Tragedia IV – El Secreto de los Templarios

Reconozco que es un hecho al que sucumbo con cierta facilidad. Siento una irresistible magia en la unión de palabras ‘ópera rock’ para que se me despierte la curiosidad y me acerque con más curiosidad si cabe a un nuevo disco si va guiado por ese calificativo. Desde el alfa y omega que es Jesucristo Superstar, pasando por David Bowie, The Who, Pink Floyd, Génesis, The Kinks, Queen, Dream Theater, Judas Priest, Avantasia… y, de aquí, los Mägo de Oz, incluso el Lubna de Mónica Naranjo y, cómo no, la saga de Legado de una Tragedia que, anunciada inicialmente como una trilogía alrededor de la figura de Edgar Alan Poe, sumergió al escritor norteamericano en un repaso biográfico en la primera entrega, en ‘La Divina Comedia’ de Dante en la segunda, y en el mito de Morfeo en la tercera. Cuando el círculo parecía cerrado, Joaquín Padilla, alma mater del Legado, emprende una cuarta aventura, desligada ya de Poe, donde pone el foco en uno de los temas más manidos y recurrentes de la imaginería del heavy metal: los templarios y la Edad Media. Caballeros, honor, guerra santa, secretos, traiciones… caldo de cultivo excelente para la épica del género, para los arreglos orquestales y para alimentar el mito.

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Rosalía – El Mal Querer

Aunque las fronteras estilísticas de esta casa son bastante permeables y laxas, es cierto que, a priori, no tenía pensado escribir sobre este El Mal Querer, el segundo larga duración de la artista catalana Rosalía. Aquí os suelo traer muchas cosas claramente rockeras, metaleras, heavys o punkis, con alguna licencia personal cuando considero que por actitud o matices, se puede encuadrar colindante o merece especial atención por el público de estos sectores. Por un lado, para guardar una línea editorial algo coherente y, por otro, porque dados mis amplios gustos e investigaciones musicales podría caer en el peligro de que acabara escribiendo de todo menos de Rock (en mayúscula, englobando toda distorsión guitarrera). Uno de los estilos que más frecuento es el flamenco, escuchado con naturalidad desde la infancia y profundizando en él con dedicación casi obsesiva durante más de una década, consciente de que es imposible abarcar toda su inmensa grandeza. Pero ahí vamos, con lo suficiente para que enerven algunos comentarios que uno oye o lee. La ignorancia es atrevida. Asociado a ello, hay tantos aspectos que comentar del fenómeno Rosalía, de su imagen, de todo lo que está generando, que decidí hacerla. Aunque lleva mucho más. Con una estructura como la de su álbum. Si son 11 canciones/capítulos, os lo divido en 11 temas/ejes argumentales. Dejen prejuicios y bilis en la entrada y también el hype y el fanatismo. Lee el resto de esta entrada

Amaral – Una Pequeña Parte Del Mundo (2000)

La primera vez que vi a Amaral en directo fue en agosto del año 2000. En un tiempo en el que escuchaba (de vez en cuando, no es que fuera asiduo) La Jungla de Cadena Cien, con José Antonio Abellán, el debut del dúo zaragozano me pareció interesante pero este segundo, con el que giraba ya aquel verano (el álbum salió en marzo, justo faltan 7 días para que cumpla la mayoría de edad) me resultaba magnífico. Digno de una mayor repercusión. Y fue curioso porque aquella intervención de Amaral en la Feria y Fiestas de Almería fue para telonear, en acústico, sólo Eva y Juan en el escenario, a Celtas Cortos. Cosas de la música, como aquellos tiempos en los que Héroes del Silencio eran teloneros de Gabinete Caligari. Amaral protagoniza la crítica remember de este viernes tras vencer en la encuesta tuitera a la otra opción, el Pa Fuera Telarañas de Bebe, que algún día caerá. No hay prisa. Con ella culmino, tras Chica Sobresalto, Christina Rosenvinge, Mercedes Ferrer y Luz Casal, una semana de críticas dedicada íntegramente a álbumes con nombre de mujer, con motivo del 8 de marzo. Además, recordad que este fin de semana los #Mis10de en twitter también tendrán género femenino. Mañana sábado, Mónica Naranjo. El domingo, Tina Turner. Salud.

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Stravaganzza – Sentimientos (2005)

stravaganzza-sentimientosLa actualidad está mandando en la selección de las últimas críticas remember de los viernes. Al hilo de una petición tuitera para el repóquer de ‘discos remember’ de los viernes, caí en la cuenta de que Stravaganzza no había pasado aún por la sección (sí por #Mis10de) así que su regreso a los escenarios, también con nuevo disco bajo el brazo, era un buen motivo para que llegara su momento. En sus cuatro discos (más un EP) hay canciones antológicas e imprescindibles, pero a la hora de elegir dudé entre Réquiem (Tercer Acto), lleno de dolor por la muerte reciente de Big Simon, y este Sentimientos (Segundo Acto) que es todo un tratado conceptual sobre once estados emocionales, casi todos inquietantes, casi todos con un reverso siniestro poderoso. Un álbum que se hizo obsesivo en su día y que, a la postre, se situaba a medio camino entre la densidad doom de su debut y el aire más abierto del tercero.

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