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Topo – Duros y Dulces Años

Más de cuarenta años de rock contemplan a Topo. La histórica banda madrileña que nació al hilo de la salida de Lele Laina y José Luis Jiménez de Asfalto inició su camino alternativo en 1978 y en estos casi nueve lustros (con un interludio para una reunión de Asfalto en la primera de los noventa) ha despachado un total de ocho trabajos de estudio y dos en directo, de los que este Duros y Dulces Años es su última entrega, con Luis Cruz a la guitarra y Jesús Almodóvar ‘Almo’ en la batería. Lo hacen con la más absoluta modestia de quien no necesita ni pisar a nadie ni correr más que el de al lado para pasarlo bien escribiendo y dando forma a las canciones. Once nuevos cortes que vienen de la mano del sello discográfico Martin Music y que refrendan la temática habitual del grupo, pioneros en la defensa ecologista dentro del rock, de la creencia en la bondad de la persona al más puro estilo Rousseau, del disfrute de las pequeñas cosas de la vida de barrio, de la nostalgia que siguen transmitiendo a la perfección sus cuidadas, siempre afinadas y armonizadas voces. Con 73 y cerca de 70 años a sus espaldas, se sitúan en la posición diametralmente opuesta, por actitud vital y mensaje, de otros coetáneos que han ido radicalizando sus opiniones hasta llegar a ser una sombra siniestra de lo que fueron a cambio del aplauso y caso fácil.

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Bloque – Hombre, Tierra y Alma (1979)

Como si de una conexión neuronal se tratara, escribir ayer de Topo y recordar a Asfalto y aquel final de la década de los setenta me trajo a la mente que casi diez años después de que abriéramos la persiana, todavía no había traído a la crítica remember de los viernes a esta excelente formación cántabra. Lo que dice mucho y bien, aproximándonos  a las trescientas críticas en esta sección del inabarcable número de ‘meritorios’ que tiene nuestro rock y nuestra música. A Bloque se le ha encuadrado habitualmente en el mismo movimiento que dichas bandas y aunque es cierto que comparten muchos elementos en común, como el mensaje humanista y ecologista, lo cierto es que el paso del tiempo les ha conferido un punto de rock primigenio y callejero (sumándolo a Leño, Coz y compañía) que no termina de ser correcto. Los de Torrelavega vinieron a ser la respuesta santanderina a las influencias de nombres como The Allman Brothers Band y también Yes o King Crimson. Pero, claro, cuando ellos empezaron a publicar el disco el género ya había declinado en el mundo anglosajón y España no les acompañó en demasía porque, por ese retraso cultural de la dictadura, aquí a principios de los 80 la cosa se sectorizó entre movida y rock urbano o hard rock macarra. Jose Carlos Molina y Ñu sí supieron adoptar esa actitud a su propuesta más compleja, pero Bloque se quedó un tanto descabalgado y acabaría sucumbiendo en 1983, tras despachar cuatro discos. Este Hombre, Tierra y Alma fue su segunda entrega, apenas un año después de su debut epónimo. Y es que venían muy rodados puesto que ya tocaban para grandes auditorios desde 1975. Hoy nos acordamos de ellos.

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Stafas – Melodías Para Un Mundo De Locos

Siete añitos y medio, casi como los años de mala suerte que trae romper un espejo, ha tardado Stafas en volver al estudio de grabación para ofrecer un nuevo álbum de temas inéditos. La cabecera creada por Michel Molinera (Canallas y Johnny Juerga…) tras descartar el nombre de Leinad empezó fortísimo con dos discos que se separaron tan poco en el tiempo que casi se podrían tomar como aquellos Human Touch y Lucky Town de Bruce Springsteen, las dos partes de Use Your Illusion de Guns n’ Roses o los Keeper Of The Seven Keys de Helloween. Álbumes siameses que sirvieron para colocar al grupo en un buen impulso de conciertos, recogiendo ese rebufo de, como todo aquel que muere, generó de buen rollo la despedida de Canallas. Por Arte De Birlibirloque (2005) y Doble o Nada (2006) son dos trabajos nerviosos, todavía urbanitas y descabalgados, urgentes, pero ya se dejaba notar una querencia negra, tanto en los coros femeninos como en algunos arreglos más ‘de club’. Se dejó pasar cierto tiempo, entre unas cosas y otras, y pasaron cinco hasta que Volverán Los Viejos Tiempos  (2011) se convertía en un tercer asalto que, además de la nostalgia y el dolor marca de la casa, se apreciaba un mayor desencanto vital y una disminución de los tempos para entrar del todo en matices menos encorsetados. Dos años después Hotel Esperanza jugaría en los mismos términos y, aunque no terminó de recuperar el pulso popular, sí que dio lo suficiente para darse el lujo de grabar un cedé y deuvedé en directo en La Vida No Mata Ni Engorda, absolutamente imprescindible. Y, tras superar la maldición del espejo, el alma se libera de los pedazos rotos, como creían los romanos, repite con su banda en Melodías Para Un Mundo De Locos.

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The New Raemon, David Cordero y Marc Clos – A Los Que Nazcan Más Tarde

Un año y unos pocos días más después de la declaración del confinamiento más severo a causa de la pandemia, todavía siguen apareciendo creaciones derivadas de ese impase temporal, más allá de los más o menos elaborados/cutres vídeos, conciertos desde el salón y canciones escritas en caliente. Los más madurados, lógicamente, son los que tienen mayor aspecto de perdurar en el tiempo, porque han sido cuidados, madurados, perfeccionados con mimo sin esa urgencia imperante de estar todos sacando contenidos. Es el caso del disco con el que cerramos la semana de novedades. A Los Que Nazcan Más Tarde es un disco compuesto a seis manos por Ramón Rodríguez (The New Raemon), David Cordero y Marc Clos. Del primero ya reconocimos sus grandes méritos en los últimos veinte años cuando escribí de su último en estudio, Coplas Del Andar Torcido, que parece haber encontrado su óptimo estado de forma lírico en los últimos tiempos. Para mí en especial desde Lluvia y Truenos (2016), Una Canción De Cuna Entre Tempestades (2018) y el citado Coplas, que bien le valió medalla en los discos del año de esta casa. Un autor de pop rock sin fronteras ni cortapisas, un músico curtido en el mundo del ambient y la electrónica minimalista y otra experto productor con un sólido trabajo en lo que tiene que ver con la música antigua y clásica (que son sinónimos). Los tres intercambiaron canciones de ida y vuelta, sumando arreglos y trabajando como si fuese una partida de tenis de mesa a tres bandas. El resultado es una elegante colección de canciones tan gélida como esperanzadora, tan introspectiva del interior como oteadora del exterior. Una reflexión atemporal donde la sutileza y la belleza titilan durante todo el metraje. Una banda sonora perfecta para unos tiempos (ojalá) irrepetibles.

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Platero y Tú – Correos (2000)

Fito Cabrales ‘Fito’, voz y guitarra; Iñaki Antón ‘Uoho’, guitarra; Juantxu Olano ‘Mongol’, bajo; Jesús García ‘Maguila’, batería. Vale, no llega a ser un ‘once’ histórico del fútbol, ni siquiera un quinteto histórico del basket, pero sí es el póker de ases que (exceptuando a Leño por motivos evidentes), junto a Héroes del Silencio, tiene el honor de ser la banda más demandada del rock español cuando se le pregunta a alguien a qué grupo les gustaría ver de nuevo sobre un escenario. El caso es que gracias a Miguel Muñoz, que quiso contar con mi opinión para un reportaje publicado hoy sobre la banda en Cuarto Poder, caí en la cuenta de que justo un 2 de octubre, pero del año 2000, hace justo 20 años, se publicó el que a la postre sería el último disco de estudio con nuevas canciones de Platero y Tú. (No hay que olvidar que luego llegarían los dos volúmenes del recopilatorio Hay Mucho Rock And Roll, que supuso regrabar muchos de los temas, especialmente del 7 hacia atrás). La banda haría de la gira de este álbum su despedida de los escenarios, para pena de quienes nunca tuvimos ocasión de verles en directo. Con toda seguridad ellos ya sabían, sobre todo sus dos líderes, que este sería el último disco y de ahí ese título de desbarre final. Eran los Platero, pa’ lo bueno y pa’ lo malo.

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Javier Krahe – Valle de Lágrimas (1980)

 

La música tiene numerosos poderes de su lado. A todos los conocidos asociados a sentimientos, también está el reconstituyente. Cada cual tendrá sus grupos o artistas señalados para ello. Cuando las semanas o los días se ponen difíciles en el ánimo, suelo tirar de uno de los tocayos de los que me siento más orgulloso. Y con quien me lo pasaba ya en grande con apenas cinco o seis años. Al hilo del artículo confidente y repleto de admiración que publiqué con motivo de la muerte de Leonard Cohen, ya reconocía que ese gusto y afición me ha venido por la vía materna. También esta semana ha tenido ese componente para que la crítica remember elegida este viernes sea Krahe. Lo recordaba hace unos días al analizar el Tributo a Sabina, Ni Tan Joven, Ni Tan Viejo. Se le echa de menos en ese banquete en el cancionero de su colega. El caso es que desde aquella bisoñez, este burlón ha sido siempre un guía frente a la estupidez. Un remanso de calma con el que sonreír desde el intelecto, la rima y la métrica cuidada. Después, quiso la fortuna y la noche que compartiera varias noches de conversación tras tres conciertos en el más que recomendable Cervezas del Mundo (conocido también como El Zaguán –ZH2ON-). Sumarían entre las tres noches menos de tres horas, pero lo pasamos tan bien que lo recuerdo como si fuese un familiar. “Tienes la cámara rota, me ha sacado demasiado viejo”, me dijo. Tocayo, no eras viejo, ya eras eterno.

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Rueda de prensa íntegra de Robe, presentando ‘Destrozares, Canciones para el Final de los Tiempos’

el3c0193La serenidad personal que transmite Robe ha provocado también que retome la sana normalidad de acompañar la salida de un disco con su correspondiente rueda de prensa y algunas entrevistas seleccionadas. (Entre las que nos volvemos a encontrar, así que pronto tendréis mi conversación con el extremeño y mañana mi crítica del disco). Aunque no le guste demasiado, ha entendido que es necesario y no es algo achacable a que le interese ‘vender’ su proyecto en ‘solitario’, porque ya lo hizo con el último disco de Extremoduro, Para Todos Los Públicos. Hoy, la sala Truss Madrid del Barclaycard Center (si es que todavía se llama así) ha recibido al mediodía a Robe y sus cinco músicos (Carlitos Pérez, David Lerman, Alber Fuentes, Lorenzo González y Álvaro Rodríguez) que le acompañan en su nueva cruzada: Destrozares, Canciones para el Final de los Tiempos. Así ha sido la rueda de prensa, que incluye temas que, lógicamente, se obviarán en la entrevista porque ya están respondidas aquí. (Fotos: Andrea Silván para RockSesión).

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Valdés – Valdés

valdes-valdesSeguimos con la vuelta al ‘cole’ progresiva tras un verano en el que los compromisos laborales y personales, sumados a las vacaciones necesarias, hacen que se pierda el ritmo de publicación. Así, en las próximas semanas alternaré discos de reciente salida (aún quedan varios premios gordos por salir en los meses que quedan para dar carpetazo al presente 2016) y también otros que se han ido quedando atrás y de los que considero que vale la pena hablar (en los últimos tiempos y quizá también venideros veréis que estoy centrándome en solistas). Es el caso de este debut en solitario de Marcelo Calabria Valdés, no por ello, ni mucho menos, un recién llegado a esto del rocanrol. A saber: ha formado parte de los que para mí son los mejores años de Con Mora, es actualmente guitarrista de José Luis Campuzano ‘Sherpa’, la VOZ (mayúscula) de Barón Rojo, entre otros hitos curriculares. Para su estreno solista ha contado con gente de confianza y nombres de incuestionable prestigio como: Hermes Calabria, el propio Sherpa, Jesús Arispont (J.Al-Andalus de Def Con Dos), Luis Cruz (Topo)… Esencia de rock con poso de blues.

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Mi Capitán – Drenad El Sena

Mi Capitan Drenad El Sena¡Ay las etiquetas! ¡Cuánto daño a la falta de apertura de oídos! Existe cierta tendencia en algunos sectores del rock patrio a mirar por encima del hombro o, sencillamente, denostar, cualquier cosa que tenga que ver con la etiqueta tan genérica como a veces inocua de ‘indie’. Y es que si comienzo esta crítica diciendo que los componentes de esta banda provienen de otras formaciones como Love Of Lesbian, Standstill o Egon Soda, más de uno saldrá corriendo sin dar opción a más. Sin escuchar, sin buscar, sin aprender. Mi Capitán es una jodida banda de rocanrol (aunque en la promo intenten colar la palabra pop, aquí hay peso suficiente como para prescindir del término) se ponga tierna, melódica o con ganas de incendiar las guitarras como demuestran en buena parte del generoso metraje de su debut, Drenad El Sena. Un álbum de doce cortes con letras los suficientemente directas como para que no haya ambages, pero de una encriptación apabullante. Y, como guinda, una versión del ‘Alta Suciedad’ de Andrés Calamaro. Pura combustión.

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#CachitosJevi, el día que La 2 recuperó las cuerdas de acero

Cachitos ExtremoduroA la tercera temporada fue la vencida. Cachitos de Hierro y Cromo, el programa de La 2 de Televisión Española que llena de música las noches de los domingos al fin se decidió a realizar un monográfico dedicado al Rock, con mayúsculas. Aunque quizá hubo algo de despiste entre el hashtag y el nombre, #CachitosJevi y ‘Buscando Rock’. El caso es que desde su nacimiento y tras cada programa, no son pocos los tuiteros que reclaman o recuerdan tal o cual canción rockera ausente en cada programa temático. Sea de versiones, Eurovisión, terror, onomasticanciones, poplitics, locura o incluso cocina. Parecía ser el género más olvidado, casi usado a cuenta gotas. Grupos indies de tercera fila entrando en algunos programas mientras grandes nombres del Rock o el Heavy quedaban en el tintero o, cuando estaban, como algo meramente anecdótico. El agravio comparativo llegó a su fin el domingo, 8 de noviembre. #CachitosJevi, bien asesorado por Juan Manuel Sánchez de El Vuelo del Fénix de Radio 3, desempolvó las guitarras más duras, afinó gorgoritos y sacó las melenas a relucir. Así fue y así lo vimos.

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