Chicle – La Belleza

Me ha pillado en fuera de juego (nunca mejor dicho, dada la banda que nos ocupa) la gestación, crecimiento y, finalmente, el lanzamiento de este primer larga duración de Chicle. Una banda de pegadizo nombre que viene a ser un nuevo proyecto paralelo a Pignoise de Álvaro Benito, ex jugador del Real Madrid. Todo esto se ha cocido a fuego lento, ya que llevan varios años en activo, lanzando singles de a poco. Compuesto y producido por el vocalista, el álbum ha sido mezclado y masterizado por Alex Ferrer y vio la luz finalmente hace menos de tres semanas, con ese aval de autenticidad y calidad que se ha ganado todo fichaje del sello Sonido Muchacho. El trío se completa con Héctor Navío al bajo y Juan Zurdo a la batería y, según se autodefinen, lanzan «un álbum de rock con influencias de Muse, Biffy Clyro, etc. Canciones progresivas de puño en alto: el álbum debut de Chicle es la simbiosis perfecta entre el art-rock de laboratorio y el indie sintético capaz de levantar un festival. Sus temas vienen cargados de hard-rock que renuncian a la moderación, pues “La Belleza” se construye de forma casi operística: vieja escuela con toneladas de dramatismo, un viaje épico hacia los miedos más oscuros». Desde luego lo de los miedos lo consiguen desde una de las portadas más inquietantes y perturbadoras exceptuando los géneros oscuros y góticos que juegan en otra liga (demonios, cuánto término futbolístico…). Una persona que oculta su rostro y, además, se encuentra carcomido en el reverso. Como un retrato de Dorian Gray entre la apariencia y la realidad decrépita, con algo del gran René Magritte por el camino. ¿Y suena bien?

Pues lo primero que hay que hacer, como ocurre con Pignoise, es dejarse los prejuicios (yo los tuve con ellos en determinada fase intermedia) y dejarse llevar por lo que escuchamos.

Estamos ante un sonido que sí, suena duro, mucho más agresivo que la banda ‘madre’ (de quienes aplaudimos su disco por el vigésimo aniversario) pero sin renunciar a una querencia melódica marca de la casa y también de los ejemplos citados como influencia. Aunque también es cierto que lo de Muse lo veo un tanto alejado en cuanto a las formas, no tanto en el rollo épico.

El caso es que “Puño”, el tema que abre la docena, está más cerca en el fraseo (cadencia, sonoridad, línea melódica vocal) de folk metal internacionalista de soniquete tipo Mägo que otra cosa. Desde luego, la sorpresa está servida desde el pitido arbitral. Es en los arreglos de guitarra, disruptivo y efectistas, donde se disfruta y se aprecia la propuesta en la primera descarga. “Pantalón” se inicia con acordes de guitarra metaleros que pronto tendrán respuesta desde la batería. En sus dos minutos no hay concesión a remilgos y antes de los 30 segundos ya nos han marcado el estribillo. “Brutal” se encarga de completar el ‘hat-trick’ de inicio con un fraseo más limpio y mayor riesgo vocal que, aunque muy filtrada, aquí respira algo más de organicidad y naturalidad en sus maneras de medio tiempo.

El siguiente trío se inicia con un bajo y guitarra marcial y denso en “Mágico” con un fraseo de vigencia musical muy contemporánea y con rimas esdrújulas en el estribillo, algo que me ha gustado toda la vida por la vía Krahe. “Besos” tiene una cadencia y un soniquete de guitarra y voz castizo, con un estribillo vibrante y ligeramente decadente. De las más inmediatas y redondas de la lista. La primera parte se culmina con “Despertador”, una de las que mejor representa la urgencia y lo descreído de los textos. De nuevo una base rítmica algo oscura se disipará en un estribillo más melódico.

“Polvo En El Viento” puede ser la más Muse de la lista, desde la distorsión del bajo a la sucesión de acordes de la guitarra tras el segundo estribillo. Tiene la melodía de guitarra inicial de “Huracán” algo que me recuerda a OBK (no es malo, soy firme defensor de ese sonido tan cercano y adaptado de Depeche Mode) y, como tal, es otra de las destacadas. Por su parte, “Impostor” sale a morder «como leones enjaulados» y bien de distorsión en el estribillo, que eso sí, peca un poco de cambiar la prosodia natural.

Si decíamos de “Besos” que tenía cadencia castiza de “Hambriento” casi podríamos hablar de lo que Calamaro bautizó como ‘rock torero’ para definir a Gabinete Caligari, si bien aquí las formas son más afiladas y duras, con algo de maldición y peligrosidad. “Descomunal” luce sobre todo por el ágil desempeño de la base rítmica y una guitarra melódica y pegadiza en el motivo principal. El cierre lo echará “Profesor”, un corte en el que las guitarras rugen mejor que nunca para dejar las espadas en todo lo alto.

Chicle, con Álvaro Benito y sus dos compañeros, rematan así un disco repleto de buenas (e instantáneas) maneras que se antojan como una buena piedra de toque si esto tiene continuidad y va adquiriendo mayor poso. Que el sabor no se acabe. Así lo deseamos y esperamos.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Puño
  2. Pantalón
  3. Brutal
  4. Mágico
  5. Besos
  6. Despertador
  7. Polvo En El Viento
  8. Huracán
  9. Impostor
  10. Hambriento
  11. Descomunal
  12. Profesor

Publicado el noviembre 27, 2024 en Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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