Archivo de la categoría: Críticas Remember

Barón Rojo – Invulnerable/Herencia Letal (1983)

Tenía bastante claro que las primeras críticas remember del año debían ser los tres vinilos (sí, digo vinilos) que os presentará esta semana y las dos siguientes. Os cuento. En el viaje-combo realizado hace unos años a Estocolmo, Helsinki, Riga (cómo echo de menos el Kristall Kummel, de efectos casi alucinógenos), Moscú y San Petersburgo conocí a una pareja de madrileños. Compartimos bastantes noches de cervezas, alcoholes y hasta algún concierto de heavy/hard rock en un garito finés, entre otras. El caso es que hace unas semanas Raúl Muñoz (pintor de arte contemporáneo, fue un placer ver algunos museos en San Petersburgo en su compañía) me escribía para regalarme tres vinilos que habían aparecido en el proceso de una mudanza. Para ser fieles a realidad, me escribió para decirme los títulos y preguntarme que qué me parecían. Fue después cuando me sorprendió al decirme que “me apetece que los tenga alguien que les guste y los valore”. Recibido el obsequio, qué menos que sean ellos los protagonistas de la sección. El primero de ellos es este ‘single obsequio’ que acompañaba al Metalmorfosis, tercer larga duración de Barón Rojo. Allá vamos.

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Alejandro Sanz – Más (1997)

Acepto y asumo que es bastante extraño que una página web de rock y derivados dedique una crítica remember a un disco que se podría catalogar de canción melódica, pop, romántica, etcétera. También sabéis los que me leéis con frecuencia, especialmente en twitter, que lo convencional no suele ir conmigo y, los más abiertos o menos encasillados compartirán, que poco sentido tiene poner limitaciones a las emociones que puede llegar a transmitir la música. Si somos lo que somos en el presente es por el camino que hemos recorrido hasta hoy. Si uno siente las letras de Aitor de Hora Zulú como puñaladas en el alma, o los arpegios de Extremoduro, o la emotividad del cuerpo vocal de Víctor de WarCry o la fuerza animal de las descarnadas canciones de Somas Cure, es porque antes se ha ido forjando una cierta sensibilidad para dejar que la música, y, para enfermos melómanos como el que escribe, con especial intensidad, llegue a sitios donde llegan muy pocas cosas es gracias a ese camino. Una senda en la que este Más tiene un papel fundamental, como los recuerdos de Cohen de mi niñez, la espiral depresiva que me ofrecieron Arena en los Bolsillos o La Memoria de los Peces de García y Serrano dos años después, o la de tantos y tantos discos especiales que se han ido instalando en el alma (Pequeño, Licenciado Cantinas, La Ley Innata, El Círculo Primitivo, Amnesia, Azul, La Tierra Está Sorda y otros muchos). Me comprometí y aquí está, la última crítica remember del año es para este señor álbum de Alejandro Sanz, con motivo de su 20º aniversario (tal y como hice con Agila y Omega el año pasado).

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Quäsar – Eclipse Parcial de Lunas (2012)

Sonidos industriales y maquinales. Rock, heavy, punk. Cantaores flamencos. Versos árabes, laúd, dos cuartetos de cuerda. Poesía y ensueño. Una composición de música clásica con la grabación de una emisora espacial. Quäsar fue el nombre elegido por Jesús Arias para publicar su segundo larga duración después de su experiencia con TNT treinta años antes. Eclipse Parcial de Lunas es un álbum que pretendía ser un avance, una cuarta parte, de lo que sería Eclipse, a secas. Es el resultado a más de veinte años de obsesiones, seguramente treinta, de proyectos e ideas que pretendían ser incluso más complejas que lo mostrado. Frágil a los contratiempos y a los fracasos, a los que siempre buscaba una razón exógena según sus más allegados, la incomprensión hacia el disco, sumado a un ERE que fulminó su trabajo como periodista, fueron sumiendo su carácter en una depresión que acabaría con su muerte hace hoy justo dos años y eso que un día antes había emplazado a Eric Jiménez a trabajar en otro proyecto más, como la cantanta medieval Mater Lux presentada en 2015 con Soleá Morente. Esta crítica remember pretende completar la contextualización de lo apuntado en la crítica del último disco de Lagartija Nick y la de la semana pasada de TNT en Manifiesto Guernika.

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TNT – Manifiesto Guernika (1983)

Me dijo una vez mi buen amigo Aitor Velázquez (vocalista y letrista de Hora Zulú y Pangloss) que para ser una ciudad pequeña, no era nada despreciable la cantidad de grupos surgidos de Granada. Y está en lo cierto porque cuando más bucea una en la historia de distintas bandas, las interconexiones de unas con otros desvelan un mapa lleno de bifurcaciones y de nexos que completan y dan sentido a las impresiones que ya se tienen sobre ciertos nombres propios. Como en una imagen de esas de 3d de las de antes, en las que tenías que ponerte medio vizco para que te saliera la silueta en relieve. A Lagartija Nick les tenía fichados desde hace más de quince años, por curiosidad conceptual hacia el disco Val del Omar, director de cine del que me maravilló su Aguaespejo Granadino. Después iría más atrás al Omega y así salen colecciones de nombres: Paco Luque, Morente, Cohen, Lorca, Antonio Arias, Jesús Arias, Ángel Doblas, José Antonio García, 091, Lapido, Eric Jiménez… No hay fin. El caso es que el último disco de los Lagartija, Crimen, Sabotaje y Creación, grupo liderado por Antonio Arias, es un homenaje en toda regla a su hermano Jesús, fallecido hace casi justo dos años. Una entidad intelectual, sin duda, con más ideas y proyectos que resultados, pero lo suficientemente influyente para que toda una ciudad lamentara su muerte, que quizá tampoco fue sorprendente.

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Los Secretos – Los Secretos (1981)

Alejado siempre de los territorios más duros del rock, alguno de los primeros recuerdos musicales de la infancia los tengo ligados al pop-rock español que mis dos hermanos escuchaban en casa. Una más de Hombres G y Duncan Dhu, el otro más de Tequila y Sabina y, como mucho Siniestro Total o el Cuéntame Un Cuento de Celtas Cortos en vinilo (y Glutamato Ye-Yé, cierto). Esos años en los que se aprende sin saberlo, marcaron que siempre tuviera en gran estima (con excepciones) a casi todo lo perdurable de esos años. Luego llegaron las primeras fiestas propias, antes de que llegara el rock duro, donde pinchar la colección de éxitos de cada uno de estos grupos era una satisfacción en toda regla. Y de Los Secretos, claro, ‘Déjame’. Aquella canción veloz, de sonoridad no tan distorsionada, de cierta afección lánguida… Era un pelotazo, pero a la vez era diferente al resto. Con el paso de los años descubrí esa nostalgia opresiva que guiaba la creación de Enrique Urquijo, que moriría hace hoy 18 años.

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Áspid – Musa (2003)

Hace unos días conocía que Joanjo Bosk preparaba la inminente salida de un nuevo disco (17 de noviembre, Camí D’Aigua) y ello me hizo recordar a la última de las bandas en las que limitó antes de emprender un camino en solitario que le ha llevado por terrenos más líricos, (y por supuesto menos distorsionados. Recordando autores clásicos de la canción catalana o haciendo un EP temático sobre bombardeos nazis en el 38 o el 39, además de marcarse un gran disco en Despues de Todo, con un ‘Maldito Veneno’ que va desde entonces en mi maleta de favoritos) ya apuntados en cualquier caso en este último álbum de estudio de Áspid que hoy traigo a las críticas remember de los viernes. Áspid era (aunque desde hace poco se reúne esporádicamente con una formación muy diferente a la que grabó este álbum) un grupo al que, si habría que ponerle una categoría, sería la de metalero. Un metal que en ocasiones tiraba hacia el heavy más duro de sus orígenes (con otro vocalista) otras a concepciones más modernas y abiertas… Todo ello con un buen gusto y mimo en las melodías y las letras que le hicieron adquirir un porte de ‘grupo de culto’, lejos del power o el heavy de golpeo inmediato. Áspid se merecía este recuerdo, tarde o temprano.

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Blood – Psike (2004)

¿Cómo sonarían los Rammstein de Sehnsucht y Herzeleid en castellano? Esto es, ¿aquellos en los que el metal industrial no se había aún aderezado de metal gótico y sinfónico? Pues es muy probable que la respuesta a esa pregunta la tengas en estas líneas. Blood fue (anunció su despedida en 2013) una formación alicantina que bebía claramente de las fuentes de los teutones, de manera tan clara, que incluso llegaron a versionar por aquellos años uno de los temas del sexteto (‘Wollt Ihr Das Bett In Flammen Sehen’) y el outro del álbum, el segundo de su discografía, se llama ‘Tschüs’ (hasta luego). Formados en 1999 como Capitán Blood, es en 2001 cuando acortan su nombre y lanzan el novel 0.08 ATM. Yo los conocí gracias a la versión que hicieron del ‘Hermano del Rock and Roll’ incluida en el doble recopilatorio tributo que numerosas bandas de nuestro rock y heavy le dedicaron a Barón Rojo. Poco después llegó este Psike, ya en formato trío. La banda estaba compuesta por José María Maestre en el bajo y la voz, Mado Beneyto como batería y Javier Oriente en la guitarra, coros y programaciones. Valga su look siniestro como crítica remember para la próxima noche del terror.

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La Raíz – El Lado De Los Rebeldes (2011)

Es extraño que un grupo tan joven como La Raíz protagonice mi crítica remember de los viernes. Joven, que no inexperto, pues superan ya los diez años sobre los escenarios. Pero hay motivos sobrados para ello. En primer lugar porque están a punto (ocho días) de reventar el Palacio de Vistalegre de Madrid para registrar su primer disco y DVD en directo. Es el momento porque, tras este segundo trabajo, Así En El Cielo Como En La Selva y Entre Poetas y Presos les ha hecho crecer de manera exponencial hasta convertirlos en el grupo del momento. En segundo lugar, porque este álbum lo merece. Pocos meses después de mi llegada a twitter ‘inventaba’ lo conocido como ‘tuitcríticas’ (primero de novedades, luego fueron las remember). Recuerdo que una chica aragonesa (no recuerdo el Nick, mis disculpas) me lo pidió. Escribí, en julio de 2011, lo siguiente en varios tuits: “Un disco tan fresco que podría sonar en las terrazas de verano en lugar de la tortura habitual. Este 2º disco afianza la senda y los pone en puertas del pelotazo musical, el 3º dictará sentencia”. Claro, luego en 2014, cuando me lo ‘repidieron’ dije: “Conocí el disco gracias a un tuitero. Supe que triunfarían”. A ver si al final se me va a dar medio bien esto…

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Nacho Cano – Un Mundo Separado Por El Mismo Dios (1994)

Que ya de niño intuyese que lo mío con la música no era normal tiene algo que ver discos como el que protagoniza la crítica remember de esta semana. Un Mundo Separado Por El Mismo Dios fue el primer disco en solitario de Nacho Cano, tras romperse el trío apenas dos años antes. Un dato del que yo no era consciente en ese momento y que me ha sorprendido al corroborarlo. Me parece demasiado cercano, más aún si tenemos en cuenta que este estreno fue compuesto ya desde octubre de 1992, hasta mayo de 1994, en Nueva York, donde los jamones son de York y no hay marcha, claro. Espero que si algo se os haya pegado de mí en todos estos años sea a no tener prejuicios musicales. Os animo a adentraros en un álbum tremendamente ambicioso y cuidado. De una complejidad más que interesante y una concepción musical que se ve y se siente. Desde el canto de una ballena herida al crepitar de una hoguera en el frío de la derrota, con gritos de Hitler, cantos judíos, cristianos, islámicos, filosofía hindú, guitarra española de la mano de Vicente Amigo, arreglos orquestales, el sonido real de un sanatorio mental… Una obra olvidada que es una enorme delicatesen. ¿Gustan?

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Los Cucas – El Ser Humano Es Raro (1999)

Sorpresa, amigos. Todo aquel que me conoce un poco desde el año de lanzamiento de este disco sabía que, tarde o temprano, iba a aparecer en la sección de críticas remember de los viernes que,  precisamente, retomo tras varios viernes encadenados en los que ha sido imposible (unos por cosas muy buenas, otros por cosas muy malas). En cualquier caso, ya anticipo que este trimestre va a ser algo raro para esta sección, toda vez que antes de que acabe el año aparecerá por aquí el Más de Alejandro Sanz por aquello de su 20 aniversario. Así es, ya dije que había espacio para todo, menos para los que ya sabéis. Reescuchando este tercer disco de los gaditanos (cuyo nombre viene en homenaje a los Beatles, a los que versionaban en sus inicios) reconozco que no todas las canciones han envejecido igual de bien, pero también sigo pensando que es un álbum en el que destaca la mezcla de la batería en la producción, donde se despacha un pop rock muy pegadizo, en ocasiones con tendencia clara a Los Rodríguez y otros referentes del género de los ochenta y noventa, que nos ha dado grupos a los que siempre he defendido, sin necesidad de tener que contraponerlos a los del rock duro. Hoy seré breve, pero lo escuché tanto en ese transcurso de cambio de milenio que tenían que estar. Así nos lo quitamos ya. Los Cucas.

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