Archivo del sitio

Medina Azahara – A Toda Esa Gente (1996)

No suelo elegir discos en directo para las críticas remember de los viernes pero la actualidad ha hecho que hoy me incline por este fantástico A Toda Esa Gente. El motivo: que la banda cordobesa ha decidido (siempre y cuando se pueda) salir de gira en 2021 con el mismo repertorio de aquella gira, recogido en este doble directo. Un álbum que me ha acompañado muchísimos kilómetros de autobús Almería-Madrid, Madrid-Almería, en los tiempos de facultad y del que llegué (todavía perduran en la memoria) a saberme cada requiebro, cada comentario antes o al final de las canciones. Así que, más allá del mero oportunismo de la actualidad, qué demonios, el álbum lo merece por sí mismo. Por la increíble colección de canciones, que ahora desarrollaré, por el sonido, que se encuentra en el perfecto punto de inflexión entre el rock andaluz más ‘puro’ de la primera época y antes de endurecer con sonido metálico las guitarras, como harían con los siguientes discos de estudio, más afilados. Es un momento mágico, con un quinteto por entonces en plena forma ya que, además de los eternos Manuel Martínez a la voz y Paco Ventura en la guitarra, contaban todavía con los históricos Manuel Reyes a la batería y José Miguel Fernández al bajo. Alfonso Ortega, a los teclados, tuvo la suerte de coincidir con ese pedazo de historia que supone gira y disco en la extensísima y elogiable trayectoria de Medina Azahara, con más de 40 años sin parones indefinidos, sin descanso, con más de 20 discos de estudio, múltiples directos, recopilatorios… Una banda de buena gente y de gente buena, blanca y de una eterna bonhomía. Demonios, nos sobran los motivos para escribirle A Toda Esa Gente.

Lee el resto de esta entrada

Sphinx – Mar De Dioses (2003)

El tema este de la ‘pequeña’ pandemia que nos ha tocado vivir y que muchos se toman importante o banal en función de lo que diga o haga el del bando de enfrente, en lo que al mundo musical se refiere, ha trastocado decenas, cientos, de proyectos musicales, de lanzamientos, giras, años sabáticos que se han roto, o frenado el impulso de nuevas andanzas. Sphinx es uno de los muchos ‘damnificados’ (si es que se puede usar esa palabra cuando miles de personas han perdido a sus seres queridos sin poder darse un abrazo). La banda gaditana, de parón indefinido desde 2014, anunció su regreso a la escena en noviembre de 2019. El grupo lo explicaba así: “Nuestro largo camino comenzó en 1992, y tras recorrerlo durante 22 años, en septiembre de 2014, anunciamos nuestra separación indefinida. Tal como os dijimos en esa despedida, era necesario e imprescindible tomarnos un descanso para retomar fuerzas y recuperar la ilusión que habíamos derrochado y que acabamos perdiendo en ese camino, no exento de dificultades. No han sido pocos los amigos que nos han pedido a lo largo de estos 5 años de silencio, que la banda volviera. Y eso, junto a la nostalgia por Sphinx que se ha ido apoderando de nosotros en los últimos meses, ha provocado que estemos de nuevo llenos de ilusión y de ganas por volver a despertar a la durmiente magia de la esfinge”. Llegaron unas primeras fechas confirmadas (Sevilla, Madrid, Leyendas del Rock), pero todo se rompió al soltarse la cadena que ataba al reloj a las horas. Hoy recordamos su segundo disco, aunque también aconsejo de manera fervorosa el siguiente, Paraíso En La Eternidad.

Lee el resto de esta entrada

Platero y Tú – Correos (2000)

Fito Cabrales ‘Fito’, voz y guitarra; Iñaki Antón ‘Uoho’, guitarra; Juantxu Olano ‘Mongol’, bajo; Jesús García ‘Maguila’, batería. Vale, no llega a ser un ‘once’ histórico del fútbol, ni siquiera un quinteto histórico del basket, pero sí es el póker de ases que (exceptuando a Leño por motivos evidentes), junto a Héroes del Silencio, tiene el honor de ser la banda más demandada del rock español cuando se le pregunta a alguien a qué grupo les gustaría ver de nuevo sobre un escenario. El caso es que gracias a Miguel Muñoz, que quiso contar con mi opinión para un reportaje publicado hoy sobre la banda en Cuarto Poder, caí en la cuenta de que justo un 2 de octubre, pero del año 2000, hace justo 20 años, se publicó el que a la postre sería el último disco de estudio con nuevas canciones de Platero y Tú. (No hay que olvidar que luego llegarían los dos volúmenes del recopilatorio Hay Mucho Rock And Roll, que supuso regrabar muchos de los temas, especialmente del 7 hacia atrás). La banda haría de la gira de este álbum su despedida de los escenarios, para pena de quienes nunca tuvimos ocasión de verles en directo. Con toda seguridad ellos ya sabían, sobre todo sus dos líderes, que este sería el último disco y de ahí ese título de desbarre final. Eran los Platero, pa’ lo bueno y pa’ lo malo.

Lee el resto de esta entrada

Muchachito Bombo Infierno – Vamos Que Nos Vamos (2005)

 

Al hilo de la crítica remember de hace varias semanas, con la que ‘nos tiramos de cabeza’ a los leones con Melendi (aunque luego al final la sangre no llegó al río y salieron más aplausos que detractores), comentaba en redes sociales aquel movimiento y resurgimiento rumbero surgido entre finales del siglo pasado y principios de la década de 2000. Una fórmula triunfante que, como todas, acabó siendo agotada de tan manida. Pero antes del agotamiento, en su intención de sobrevivir, como los virus, se generaron mutaciones que permitieron alargar más el proceso. Una coctelera a la que se le echó a la rumba mestizaje y el ingrediente festivo de la vía Manu Chao. A saber (y en distintos grados), Los Delinquentes, Ojos de Brujo, Canteca de Macao, Amparanoia, El Puchero del Hortelano, Tomasito, Elbicho, Mártires del Compás, La Kinky Beat, Eskorzo, etcétera, etcétera. Como digo, cada uno puede estar más pegado a la rumba, otros al rock ska, otros a territorios de flamenco menos ‘adulterado’. El caso es que en esa amalgama de aquelarre buenrollista surgió otra estrella con fuerza, llamada Muchachito Bombo Infierno. Hoy Muchachito, a secas, el nombre artístico de Jairo Perera. Músico de calle que lleva más de dos décadas trasladándola a los escenarios y los discos. Ya era hora, nos acordamos por fin en la crítica remember de los viernes de su debut en Vamos Que Nos Vamos. Si alguien sabe pintar, que mientras lea la crónica se marque un dibujo.

Lee el resto de esta entrada

Melendi – Sin Noticias De Holanda (2003)

 

No es grave. Pero es un síntoma. Si llega un viernes y veis que la crítica remember es de Los Planetas, entonces sí, llamad a emergencias. Después de un mes de confinamiento la cabeza, ya de por sí bastante tocada, tiene sus alteraciones y, hoy, vienen en forma de crítica remember al que fuera el primer trabajo discográfico del asturiano Ramón Melendi Espina, Melendi para el mundo de la canción. Y, va, no nos la vamos  a dar de íntegros a estas alturas. Sí, este disco me gustaba en su día, hace ya 17 añitos del ala. En aquellos años la rumba vivía una nueva época dorada gracias sobre todo (y hablo de memoria, puede que haya algún otro causante más por el camino) al ’19 Días y 500 Noches’ de Joaquín Sabina, por el petardazo meteórico de Estopa. Ambos, de 1999. Al calor de aquello, como el amor al del bar, la rumba empezó a ser molona y cool. Se ponía sin miedo en los bares. Se recuperó hasta el ‘Mala’ de Marelu, se reivindicaron las figura de Bambino y Peret con sendos discos de versiones o duetos con bandas y solistas actuales. Se editaba un doble recopilatorio de Los Chichos. La Cabra Mecánica resucitó a María Jiménez, como Tarantino a Travolta. Todo se arrumbaba para el bien de la España del nuevo siglo que vivía en la algarabía plena de la felicidad lejos del castañazo inmobiliario. En ese calor festivo, Melendi, con su particular tesitura vocal, con una marginalidad medida en los textos y con unas formas de lo más familiares y aprehensibles dio en la diana con este estreno. Y el formato le duró tres discos más, antes de cambiar de tercio cuando la fórmula se agotaba. Hoy, acordándonos de los insolidarios holandeses, nos paseamos por Holanda con Melendi.

Lee el resto de esta entrada

Gurú Pendejo – Por La Cara (2010)

 

A los manchegos Gurú Pendejo los conocí cuando giraron de la mano de mis paisanos En Espera. Bandas jóvenes y emergentes que no tenían mayor pretensión que pasárselo bien sobre el escenario llevando una propuesta que aunque estaba claramente inspirada en referentes claros, tenían la suficiente dosis de creatividad propia como para que te cayeran en gracia y les vieras un punto diferente a los múltiples clones que se van sucediendo a lo largo de los años de las fórmulas triunfantes. Porque, claro, nos metemos mucho todos con las bandas que hacen tributos, pero no con las bandas que componen temas propios pero con estructuras, formas de cantar, riffs, arreglos de guitarra, crescendos y otras historias que son fácilmente identificables. Quiso el destino que pasados los años, conociera, con el grupo ya en letargo sine die, coincidiera laboralmente con Lalo Álvarez, su compositor, letrista y vocalista, en la familia de A La Carga Producciones, compartiendo momentos en The Juergas Rock Festival o Cooltural Fest. El caso es que el fin de semana pasada la banda dio señales de vida en redes sociales, aprovechando este confinamiento para recordar el tema adelanto de lo que iba a ser su siguiente disco a este Por La Cara, nunca publicado y compartir dos inéditos más. Como si nos faltara más pretexto para traerlos a la crítica remember del viernes.

Lee el resto de esta entrada

Flitter – La Vida Ke Cotxina Es (1998)

 

Los géneros musicales, salvo el folclore, no tienen denominación geográfica específica, lo que no significa que escuchando el sonido, las estructuras, las formas de proceder de una banda no nos permita identificar claramente su procedencia. Es el caso de Flitter, la banda navarra que, desde principios de los noventa y con un pequeño interludio temporal de mitad de la década del dos mil y hasta comienzos de la presente, viene desarrollando su metal contundente con tintes bailables, funkys, de solos thrasher y mucho morro. Como el del cerdo de la portada de este, su cuarto larga duración. Curioso ejemplo del tratamiento de las ‘K’ en grupos alternativos, porque en todas partes aparece titulado con doble k, pero no, misteriosamente la ‘C’ la respetaron y el título correcto es el de La Vida Ke Cotxina Es. En los últimos tiempos, tras dos contemporáneos álbumes como Rabioso y Depredador, la banda se embarcó en un generoso proyecto de ayuda a ProDeIn (Protección de los Derechos de la Infancia en Melilla), con Europa Huele a Muerto: Homenaje a Flitter, un doble disco con 30 canciones de Flitter, 42 bandas/artistas (entre ellos Marea, Rat-Zinger, Porco Bravo, Berri Txarrak...), 152 “musikaris”, 18 estudios de grabación…, que contó también con fiesta de presentación en directo. Este viernes, día de crítica remember, recordamos su álbum de 1998. Salud.

Lee el resto de esta entrada

Daniel Higiénico y la Quartet de Baño Band – Flipando En Colores (1996)

 

Que después de más de doscientas críticas remember haya tenido que ocurrir este confinamiento coronavírico para que le llegue su momeno, tiene su dosis de ironía. Pero es que, tras el receso de la pasada semana y, viendo cómo ha sido la actitud ‘ciudadana’ en los supermercados, agotando las existencias de papel de manera compulsiva, tenía claro que la primera crítica remember para este AC, previo al ansiado DC (antes/después del Covid 19), tenía que ser para Daniel Higiénico y, aquí, con la Quartet de Baño Band y su histórico Flipando En Colores. Daniel Soler es el alter ego que da vida a un personaje que ha hecho del sentido del humor y de capacidad para contar historias una forma de vida. No nos podemos quejar en nuestro país de la enorme colección de buenos autores que hacen del humor un arte (ya saben los fijos que tenemos devoción por unos cuantos). En el caso de Daniel Higiénico, sus canciones trascienden géneros y se mueve con total libertad (en este disco, uno solo de sus más de diez, los hay de todos los géneros) entre el blues, el rock, a veces hasta el metal, la rumba, la ranchera, el funk, la canción castellana medieval, etcétera y etcétera. Y que me perdone, porque sé que ha sacado recientemente un nuevo álbum (Esperando a Robin Hood), pero es que a Flipando En Colores se la debía desde que abrimos la persiana.

Lee el resto de esta entrada

Luz Casal – Luz V (1989)

 

Posiblemente sea la artista española con mayor empaque en el mundo del rock en castellano desde hace más de cuarenta años… Sea con estructuras arquetípicas del género como con sus lecciones de estilo en el bolero y otros arreglos más delicados. Ahora que se aproxima el Día Internacional de la Mujer, en RockSesión queremos dedicar la crítica remember de cada viernes a una artista intachable. Desde sus discos iniciales, donde su descaro pulía la falta de golpeo directo de las producciones de la época, Luz (1982), Los Ojos del Gato (1984) o Luz III (1985), hasta su cambio de tono, más cabal y arrebatado en Quiéreme Aunque Te Duela (1987), que terminaría en una explosión más distorsionada en este Luz V que nos ocupa. Quizá sea su disco ‘más completo’ y sin fisuras de la década siguiente, pero curiosamente no el más vendido. Superó las 300.000 copias en su momento, pero A Contraluz (1991) lo dobló y Como La Flor Prometida (1995) se plantó en casi el millón. Junto a Un Mar de Confianza (1999), con otros 600.000, son los cuatro discos más populares de Luz, la que le llevaron a un podio del que no se ha bajado, haciendo frente a los duros avatares que pone la vida por el camino. El vinilo llevaba diez temas, pero la pronta reedición en CD le añadió cuatro temas más.

Lee el resto de esta entrada

Décima Víctima – Décima Víctima (1982)

 

Desde el nombre de la banda a sus primeros Ep’s con canciones como ‘El Signo De La Cruz’, ‘Tan Lejos’, ‘El Vacío’, ‘La Razón de la Discordia’ o ‘Sumido En La Depresión’. Décima Víctima es uno de los grupos malditos de una época que tiene mucho más enjundia de la que los detractores se empeñan en renegar. Que sí, que la movida tuvo mucho petardeo pero es innegable que permitió surgir un poso subrepticio que dejó mucho más de lo que ‘la vertiente’ más cerril se empeña en creer. Un ejemplo de ello (de tantos) es el caso que nos ocupa para la crítica remember de este viernes: Décima Víctima. Una banda cuya actividad se limita a solo dos años, de 1981 a 1984… si bien su último concierto, incluso, fue en 1983. Dejaron por el camino dos Ep’s previos, el LP que nos ocupa, tres singles, un maxi y un segundo largo, titulado Un Hombre Solo. Este trío, venido con el tiempo a cuarteto, ya que la batería al inicio se realizaba con una caja de ritmos, presenta la escuela más opresiva del punk deprimente. Mucho más apesadumbrado que una new wave demasiado sintética, bebiendo de referentes claros como Killing Joke, Joy Division, Siouxsie and the Banshees… y en nuestro país los inicios de Gabinete Caligari o Derribos Arias, que tenían componentes en común con Décima Víctima en los iniciáticos Ejecutivos Agresivos.

Lee el resto de esta entrada