Alice Wonder y Jack Bisonte. Cooltural Go! 13 de junio

Que hay poca música en la televisión es algo evidente. Por eso, casi hay que dar las gracias eternas a que programas como Los Conciertos de Radio 3 sigan existiendo. Fue allí cuando donde me crucé con Alice Wonder, quedando prendado tanto por la inmensa versatilidad de su voz como por la calidad musical de su propuesta, con piano, contrabajo y una vertiente lírica que no por ello sacrificaba una modernidad que viene más palpable en su último disco Que Se Joda Todo Lo Demás. Era uno de los conciertos que esperaba con más ganas del ciclo de Cooltural Go! para estos meses y no fue para menos. A partir de este momento, os dejo con la crónica de agencia que he realizado como jefe de prensa de Cooltural Fest y redactor del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería. Salud. El ciclo de eventos de Cooltural Go! para esta temporada ha dado una vuelta de tuerca más a la amplitud de la panoplia sonora de sus propuestas y buena prueba de ello se ha podido disfrutar este fin de semana en la doble cita para el sábado, con Juancho Marqués y Fac y Jara, y el domingo, con Alice Wonder y Jack Bisonte. Ambas citas organizadas por Cooltural Fest, de Crash Music, y por el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería en el Recinto de Conciertos del Ferial y en el Mesón Gitano, respectivamente. Voces hipnóticas como la de Alice Wonder, hip hop re-evolucionado con Juancho Marqués, mensajes naturalistas de Fac y Jara y rock & soul electrónico con Jack Bisonte. Propuestas muy personales que ‘los coolters’ supieron valorar con su presencia y el calor brindado a los artistas.

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Andrés Calamaro – Dios Los Cría

Recurso de sobra conocido el de marcarse un disco de grandes éxitos remozado con colaboraciones. Pero, como ante todo en la vida, las cosas pueden hacerse bien, mal o regular. Pero es que, además, Andrés Calamaro tiene tanto repertorio y tipo de canciones en su currículum que le da para hacer otros cinco discos de este corte, con artistas diferentes en cada uno de ellos. Aquí ha optado por algo así como el smoking y lo clásico, con canciones llevadas a piano y voz, principalmente, con guitarras acústicas, algunas cuerdas y tipo crooner. Algo así como sus Romaphonic Sessions pero aderezado de grandes estrellas. Por tanto, al situarnos en la escucha y crítica del disco, hay que tener en cuenta que el artista y cantor ha optado por un sentido homogéneo y conceptual que hace que por momentos se antoje previsible pero, por otro, bastante grato y apacible durante todo el metraje. Desde aquí, que nos quedamos con todas sus facetas musicales (las opiniones personales sobre otros temas, libre es todo el mundo de tener las que considere), jaleamos a Andrés para que en unos cuantos meses reúna a una corte más noctámbula y bullanguera (no olvidemos que el propio Calamaro cantó en los tributos de Barricada y Def Con Dos, por dar dos ejemplos) para que saquen lustre a las seis cuerdas electrificadas y al bombo y caja. Dicho esto, con la misma técnica que empleé para el homenaje de Ni Tan Joven Ni Tan Viejo de Joaquín Sabina, vamos con la crítica, tema a tema, de cada una de las colaboraciones y revisiones. Y en el último trago, nos vamos.

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Eskorzo y El Niño del Albayzín. Cooltural Go! 4 de junio

Como el amor, cuando es de verdad, Eskorzo siempre ha estado ahí, desde hace ya 25 años. Nunca ha fallado, siempre atento al menor movimiento para ofrecer lo mejor de su música, a veces festiva, a veces canalla, otras incendiaria y otras tan pasionales como el profundo dolor de las penas que se curan cantando. Es de esas bandas que forman parte del paisaje musical del rock independiente, inventores del sonido ‘mestizo’ cuando esto no significa poses de marca ni mensajes internacionalistas de paz mundial. Con lo que ‘me he peleado’ con el azar y las casualidades para poder disfrutarlos en directo, se puede decir que se me antojaba casi improbable que pudiera verles dos veces en dos giras consecutivas y apenas año y medio de una a otra. Menos todavía podría imaginar que, en medio, descabalgara toda una pandemia ignominiosa. Pues el ciclo de conciertos de Cooltural Fest, Cooltural Go! me brindó la oportunidad de repetir y bichear por este nuevo formato ‘A Fuego Suave’, con el que se han llevado a terrenos cálidos parte de su ya inabarcable cancionero. A partir de este momento, os dejo con la crónica realizada para el Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería y como jefe de prensa de Cooltural Fest. Salud. (FOTOS: Cooltural Fest).

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Johnny Burning – Hagámoslo

Seguimos la semana con palabras mayores de nuestra escena. Si ayer tocó hablar del nuevo disco de Miguel Ríos, hoy vamos con una petición reciente que me llegó por Twitter cuando, eso sí, lo tenía ya en la bandeja de salida para traéroslo. Si hay nombres propios que de manera inequívoca nos llevan a sonidos, eso es lo que pasa cuando pronunciamos el de Johnny Cifuentes… Rock and roll. Parece extraño, cuanto menos, que el tótem referencial de Burning (una vez desaparecidos para pena de nuestra música, Toño Martín y Pepe Risi, ambos un 9 de mayo, del 91 el primero, del 97 el segundo) apueste por emprender un camino ‘en solitario’, bajo su nombre mixto. Sobre todo cuando su mano derecha para este camino es Nico Álvarez que, entre otras bandas recomendables como Garaje Jack o La Frontera) fue el guitarrista de Burning desde 2014, con una gira que acabaría dando como resultado ese imprescindible disco doble y deuvedé en directo, homenaje a 40 años y grabado un 9 de mayo –de 2015-, Vivo y Salvaje. Burning se fue oficialmente en 2019, este disco estaba pensado lanzarlo un año después y a solas. ¿El motivo? Tener una pequeña ilusión que le diera sentido a todo. Podría haber seguido bajo la histórica cabecera pero, a los 65, mientras Rosendo enfilaba el camino de la jubilación oficial, Johnny quería volver a empezar de nuevo, aunque sea para hacer lo mismo. Rock desde la barra de un bar castizo, los Stones tamizados de macarrería patría. Pura actitud genuina que suma y sigue y que celebra un disco de diez temas generosos en metraje y sobrados de maestría.

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Miguel Ríos – Un Largo Tiempo

El próximo lunes, Miguel Ríos cumplirá 77 años (que celebrará con un concierto solidario en streaming, a beneficio de Mensajeros de la Paz y al fondo asistencial de la AIE (Sociedad de Artistas, Intérpretes o Ejecutantes)). Cuando por fin pude verle en directo por primera vez fue, nada menos, que con la gira del disco 60 mp3, con el que venía a celebrar sus seis primeras décadas de vida. El caso es que su intención era retirarse de los escenarios poco después, en 2010, con la gira ‘Bye Bye Ríos’, pero ya saben: “los viejos rockeros nunca mueren”. Primero fue una canción por allí, una colaboración por allá con motivo de actos solidarios, unos cuantos conciertos sinfónicos… Y, claro, te lías y te lías y acabas de nuevo publicando un nuevo disco y saliendo de gira, incluso con la que cae. Ya podría tomarle ejemplo el bueno de Rosendo Mercado, tan unido a la figura de Ríos con aquella gira histórica. Tiempo al tiempo. Vuelve Miguel Ríos y, además de agradecerle el hecho per se, hay que reconocer que lo ha hecho de la mejor manera posible. Con un disco que no busca el efectismo, sino que busca la serenidad, tesitura y textura que confiere tal señorial edad. Un disco eminentemente acústico, con un descomunal The Black Betty Trío, capitaneado por Jose Nortes y con Edu Ortega y Luis Prado como lugartenientes. Pero que el comentario tampoco lleve a engaño.

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La Pegatina y Carmencita Calavera. Cooltural Go! 30 de mayo

El 29 de mayo del año pasado tuve el primer concierto presencial post-confinamiento. Es cierto que era un concierto con emisión on-line en directo desde un Auditorio, pero lo fue. Allí estábamos las 10 o 15 personas que nos tocaba trabajar en el evento de manera corpórea. Se ha cumplido un año desde entonces y, profesión obliga, en estos doce meses han sido más de 50 conciertos y obras de teatro cubiertas, una decena de exposiciones, unas cuantas presentaciones de libros y hasta he sido parte activa del Escenario Literario, con entrevistas con público a Toteking, Kutxi Romero, Rafa J. Vegas y Antonio Arco. Todo ello con la completa garantía de #CulturaSegura y, en definitiva, un gran pedazo de normalidad, pese a todo. A La Pegatina los había visto vez y media. La primera vez en un Aúpa Lumbreiras por 2012, por la tarde, y con una importante rajada sobre la calidad del sonido. Pese a todo, la liaron bien. Más adelante, actuaron en el prime time del The Juergas Rock de Adra en 2017. A Carmencita Calavera no tenía el placer y la sorpresa fue de lo más agradable, con su punk equilibrado entre el old school, la serie B con tintes surf y toques sureños. A partir de este momento, os dejo con la crónica realizada para el Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería y como jefe de prensa de Cooltural Fest. Salud. (FOTOS: Cooltural Fest).

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Juan Antonio Canta – Las Increíbles Aventuras de Juan Antonio Canta (1996)

Ayer os traje la crítica del libro ‘Héroes Malditos’, de Eduardo Izquierdo. Un volumen que viene a repasar la trayectoria profesional y biografía de 33 artistas tocados por varita mágica de la desgracia. Fracasados en su empeño de hacerse querer a través de sus canciones, lograr el reconocimiento que con mucho menos calidad otros conseguían sin el menor esfuerzo… o incluso aprovechándose del suyo. Perdedores de la música como los hay en la vida. Cadáveres que pueblan el mundo sin la necesidad siquiera de que hayan fallecido. La típica estampa de el viandante al que acompaña un nube negra con rayito de tormenta mientras a su alrededor lucen destellantes y dentelladas de sol. En esa historia negra de la música, nuestro país también tiene una importante serie de nombres que se encuadrarían en una hipotética edición doméstica que su autor entrevé prometer. Hace unas cuantas semanas (el Viernes Santo, no hace tanto, y me parece un mundo) escribía de Silvio Rodríguez Melgarejo (citado como opción plausible en el propio libro), eso le impedía protagonizar de nuevo la sección, así que, como segunda posibilidad (demonios, ni para eso, Juan Antonio) llevo días recordando a Juan Antonio Canta, nombre popular para las listas negras de Juan Antonio Castillo Madico. Un cordobés que después de ‘triunfar’ en el rock más gamberro, canalla y vigoréxico como Pabellón Psiquiátrico (les debo una remember, recuerdo lo del “le metí una mano, le metí una pierna” como uno de los recuerdos musicales más impactantes gracias a una cinta de cromo azul y negra de mi hermano, diez años mayor) se embarcó en solitario, manteniendo la guasa, pero reforzando su porte póetico, irónico, de sabio gestor de las palabras (característica, por cierto, denominador común de otros tantos autores humorísticos, como Krahe, Juan Abarca o Antílopez). El caso es que el bueno de Juan se suicidó a los 30 años (fijaos, ni se le puede meter en el club de los 27 ni en la muerte de Jesucristo, se quedo a mitad de camino) por el escarnio popular de los 40 limones. Perra vida.

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Héroes Malditos – Eduardo Izquierdo

El 17 de junio de 1990, un jugador español llamado Míchel se puso a gritar, rebosante de furia y orgullo, “me lo merezco”. Lo hizo una y otra vez cuando marcó su tercer gol, lo que le valió para completar su hat-trick, en un partido que la selección española ganaría 3-1 a Corea del Sur. Siempre le he tenido algo de tirria al verbo merecer. Sobre todo cuando se usa de manera despreocupada o a la ligera. ¿Se merecía el portero Choi In-Young ese castigo aquel día? Quizá se preparó el partido mucho mejor que él. ¿Y si llevaba un mes haciendo buenas acciones o pasándolas canutas por algún otro motivo? ¿Acaso los miles de estudiantes que se preparan unas oposiciones no se merecen una de las plazas? ¿Quién determina qué es más meritorio y qué no? ¿Acaso la meritocracia no es uno de los engaños más flagrantes de un sistema fagocitador de almas y fábrica sistémica de frustraciones y fracasos? Sí, como ven, le tengo bastante manía al verbo merecer, porque implica una justicia que viene otorgada por un algo indeterminado o un alguien con intereses que, igual, solo piensa verdaderamente en el suyo. Dicho esto, ¿merecían los 33 protagonistas de este libro ser patos feos, olvidados y trágicos del rock? ¿Por qué otros con mucho menos esfuerzo, talento o dedicación se llevaron la gloria? Eduardo Izquierdo se sumerge de manera amena y con profusión de información, datos y discografía en la trayectoria de 33 (como las revoluciones del vinilo) nombres propios de los que, confieso, ignoraba la existencia de más de la mitad de ellos.

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Chica Sobresalto – Sinapsis

Un cuchillo no es malo por el simple hecho de ser un cuchillo, al igual que el paso por un programa de televisión como Operación Triunfo no tiene por qué serlo si tampoco desvirtúa el concepto que tú misma tienes de la música y de lo que quieres hacer con tus canciones. Con ese espíritu y esa premisa clara como marco conceptual, Maialen Gurbindo viene a ser de lo mejor que ha pasado en esta tercera vida del formato después de las primeras camadas de Televisión Española y una prescindible segunda etapa en Telecinco. Y quizá lo sea por algo tan sencillo como que ella ‘usó’ a OT y no al contrario, que es lo que suele suceder. Eso no sentó bien a ‘los hombres de traje gris’ de los grandes sellos y le hicieron ‘pagar’ su independencia con una más que extraña eliminación a las puertas de la final (habiendo sido una de las favoritas durante todo el concurso), por no querer abandonar al sello que le dio la primera gran oportunidad (ya saben, El Dromedario Records, Alén Ayerdi, el concurso y la publicación de un excelente disco de debut llamado Sobresalto allá por 2017). Pero el beneficio ya se había producido. La forma de entender las canciones, la música y, por ende, la vida, ya había calado en un público mucho mayor del que ya se había ganado por derecho propio con su primer disco, con conciertos acústicos a las doce del mediodía bajo un gran sol de agosto, teloneando con apenas su guitarra y su dulce voz en grandes escenarios que esperaban la tormenta de distorsión… y de todo había salido victoriosa, capa y uniforme de super heroína en ristre. Con más confianza, con más medios, más segura (o no), Sinapsis es la confirmación de sencillez y la calidad de Chica Sobresalto.

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Ciclonautas – Camping del Hastío

Se presentaron en sociedad en 2014, en un tiempo en el que Marea dormía el sueño justo de los que necesitan reposar para volver más fuertes. Haciendo honor a la segunda parte de su nombre, mostraron con su debut (el disco doble ¿Qué Tal?) una facilidad inmensa para navegar entre la crudeza del stoner y la sobriedad más árida, junto al calor de la influencia del folclore argento más enraizado y un rock de alto voltaje, de los que provocan, como su primer compuesto indica, un ciclón de intensidad, viento, oleaje y tormenta. Con una gira donde se granjeó los locales y las salas de la vieja escuela, salpimentado con algún que otro festival, Ciclonautas editaría su segundo disco veinte meses después bajo el nombre de Bienvenidos Los Muertos. Un disco mucho más ampuloso y grandilocuente, más ‘americano’ si se me permite, pero igualmente pastoso y candente, de los que empastan en la escucha y afianzando una autenticidad y un sonido que casi ninguna banda es capaz de realizar en nuestro país. No es extraño. Sumen denominaciones de origen tan densas como la escuela navarra del rock, el poderío letrístico y la tradición casi psicoanalítica del imaginario argentino, la contundencia pulcra de la distorsión, afilada al máximo guiada por la brújula del rock sin apellido y la clase de una base rítmica descomunal desde el bajo y dibujando melodías y matices desde la batería. Con esas armas, llega ahora Camping Del Hastío para dar un paso más, sin parecerse ni al debut ni a su sucesor, pero igualmente identificable a su autoría. Una colección de 11 singles que no buscan serlo, porque no es su envite. Ellos juegan al órdago de la atemporalidad.

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