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Aphonnic – La Reina

 

Lo escribí en su momento, con la crítica a otros discos o en la crónica de la oportunidad que tuve de verlos en un Viña Rock, pero Aphonnic me volaron la cabeza el día que los conocí, con la canción ‘Ahora Que Tengo 33’. Corría el año 2013, el álbum era Héroes y aquel tema se me metió bajo la piel de una manera que hizo que les pusiera (imagino que para siempre) la pestaña de seguimiento a estos vigueses. Después llegaría el feroz Indomables, donde se abrazó sin ambages al recurso melódico de coreos muy abiertos, una fórmula tan de moda que pasa por ser usado desde el power-pop, al indie, a las singstar de turno y que poco a poco también se ha ido infiltrando en el rock y metal patrio. Creía (escribí) que tanta edulcoración había echado a perder la esencia metalera de la banda, pero, tras varios meses… ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Lemmy Kilmister. Aphonnic ha encontrado una vía que evoluciona en su sexto de estudio, La Reina. Mantiene esos arreglos, pero ya no brillan centellean tanto, sino que se sumergen con mayor naturalidad en la oscuridad y se da una vuelta de tuerca más a una presencia de teclados más latente y dinámica en ocasiones, casi rozando lo industrial, o más atmosférica en otras, lo que refuerza una patente emotividad en sus letras y en la intensidad de unas canciones que no se guardan nada. Enfoques, también, nada comunes completan un disco que les confirma como uno de los grupos metaleros más sólidos de la década que vendrá.

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Álvaro Suite – La Xana

 

De un tiempo a esta parte ‘secundarios’ (perdón por el uso del término) o escoltas (mejor) de lujo de grandes estrellas de la escena rockera más personal, vienen presentando sus proyectos en solitario. Igor Paskual, guitarrista de Loquillo, es de los más avezados en ello, con tres discos ya a su espalda. También tenemos a Fon Román, histórico guitarrista de Piratas. Más conocido por el gran público, Ricardo Ruipérez, guitarrista de M-Clan, también ha hecho lo propio. El último en sumarse a esa notable lista de ilustres es Álvaro Suite, conocido por ser el más que solvente y sobrado de facultades guitarrista de Los Santos Inocentes, la banda que viene acompañando a Enrique Bunbury en los últimos diez años. Sin embargo, mientras que lo previsible podría ser encontrar un disco de calor fronterizo o de guitarras en primera línea, lo que nos ofrece son arreglos espaciales y generación de ambientes a través de un siempre afectado tratamiento vocal y unas canciones deudoras de nombres tan indiscutibles como distintos, como lo pueden ser David Bowie, The Beatles o Antonio Vega. Por el momento, le vale para salir de gira unas cuantas fechas antes de que vea la luz el nuevo disco de Enrique. El tiempo determinará si el recorrido de este viaje solista es de cercanías o de largo trayecto.

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Balkan Bomba – Psychotrip

 

Llevan tiempo granjeándose una fama festivalera cimentada en un sonido festivo fácilmente identificable a otros referentes. Grupos como ellos los hay a decenas. Sobre todo con denominación de origen levantina, donde las escuelas de bandas y agrupaciones musicales dieron como caldo de cultivo a numerosos conocedores del viento-metal, esto es, trompetas, trombones, etcétera. Como la pólvora, tan levantina, la semilla se ha extendido a todos los territorios del país, hasta, por ejemplo, llegar a Toledo, como es el caso que nos ocupa con la numerosa formación Balkan Bomba. Una banda que, además de presentar candidatura a suceder en el calor de la épica, la fiesta y los metales a La Raíz, recupera también el lado más internacionalista de gente como Manu Chao -alguien a quien de alguna manera todos toman, como diría mi buen amigo Míchel Molinera- (algo que Ska-P supo manejar también muy bien con apenas cuatro frases), incluyendo en su repertorio muchas referencias anglosajonas. En definitiva, una coctelera bastante conocida que ha caído en gracia, también con una puesta en escena de uniforme futbolero… como los bosnios de Dubioza Kolektiv, por ejemplo. Es decir, ¿si no tenemos nada nuevo bajo el sol, por qué tanto revuelvo con ‘los Balkan’? Pues porque detrás de todo ello se encuentran unos pies en el suelo, un buen management, un sin prisa pero sin pausa, y un saber trabajarse las cosas en el local. Psychotrip es su reciente nueva entrega.

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Def Con Dos – Gilipollas No Tiene Traducción

 

Dice el refrán aquello de que es bueno que hablen de ti, aunque sea para mal. O aquello de ladran, luego cabalgamos. También está el de mejor permanecer callado parecer tonto hablar despejar dudas. El caso es que a Def Con Dos le acompaña desde el principio de los tiempos una relación de amor/odio con el mundo, definido como corrientes contrapuestas de opinión. En unos tiempos en las que las opiniones se han ido viralizando y radicalizando y simplificando más (casi que los tres términos pueden considerarse como sinónimos en este caso) ha llegado un momento en el que si te gusta Def Con Dos puedes ser calificado de proetarra, prograpo, pederasta, machista, progre, acosador, tirano, anticuado, repetitivo y vete tú a saber si no te acusan también de haber matado a Manolete, a Kennedy y de haberle robado el osito a Maggie Simpson. En el último editorial de Rock Estatal 38, escribía lo siguiente: “El tercer single adelanto del nuevo disco con el que celebrarán su 30 aniversario en el próximo año 2020 se llama #STOPpuritanismo. Lo definían así: “un alegato festivo en defensa de la libertad sexual y la lascivia frente a la ola de mojigatería en que coinciden determinados sectores de la izquierda con los postulados tradicionales de la derecha más rancia”. La corrosiva ironía que tanto se les ha reído comienza a ofender y ‘las redes’ (ese ente) se le echan encima llamándoles de todo… ¿Han cambiado ellos o hemos cambiado nosotros? Hayas lo que hayas respondido, pregunto… ¿seguro? Piénsalo de nuevo… y que no te cojan”. Lee el resto de esta entrada

Ciudad Jara – Donde Nace El Infarto

 

De inicio, posiblemente fuese el componente de La Raíz que más expectativas podría haber generado de saberse desde el primer momento que todos los músicos y vocalistas de la banda iban a emprender proyectos paralelos mientras que la triunfante cabecera duerme en los vértices del tiempo. El más rápido fue Juan Zanza con Valira. Posteriomente, Julio Maloa emprendió aventura ‘boikotera’ antes de que se diese a conocer el más continuista Nativa (por sus cinco integrantes) y por su cuenta ha ido Felipe Torres en Fukushima. En todo ese tiempo, nada se sabía (de manera pública, claro) de lo que pensaba hacer Pablo Sánchez. Más allá de gustos personales, por más que La Raíz tuviera un rollo asambleario y fuera una gran familia, estaba claro que se podría considerar como uno de los símbolos de la banda y, por tanto, de ahí las lógicas ganas de lo que podría ofrecer en Ciudad Jara, su nuevo proyecto. Tampoco era del todo descabellado pensar que el parón temporal de Zoo (donde milita su hermano) pudiera coincidir los caminos. Así, hace cuatro meses se desveló la creación de esta Ciudad Jara, como una Estación Esperanza, que toma el apellido de un mito del canto libertario como es el chileno Víctor. Con una gira que empezó con viento a favor desde el inicio, con festivales de todo tipo (desde rockeros al uso –Iruña Rock- a otros más ‘indies’ – Cooltural Fest, Sonorama, mestizos – Rabolagartija), Ciudad Jara ha abierto sus puertas con un disco de doce temas. Así lo vemos aquí.

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Fuel Fandango – Origen

 

“Haz florecer esta tarjeta. Sumérgela en un recipiente con 5 mm de agua. A la semana, trasplántala a una maceta. Riégala y mantenla bajo el sol” (todavía no lo he hecho). Con estas instrucciones de uso se desliza del libreto de Origen un presente de visita que  viene a sintetizar la pulsión de vida que quiere transmitir la decena de cortes que conforman el cuarto larga duración del dúo formado por Nita (Cristina Manjón) y Ale (Alejandro Acosta). Como viene siendo habitual en Fuel Fandango, se han tomado el tema con la calma y la sabiduría consabida de que las prisas no son buenas consejeras. Lo han hecho así en cada una de sus entregas. Tras el prometedor EP1 llegaría el debut epónimo en 2011, dos años pasarían hasta el Trece Lunas (2013), tres al Aurora (2016) y casi cuatro para este Origen, que pasa por ser su primer álbum íntegramente en castellano, después de que el anterior ya estuviera en más del 50%. Con la precisión cirujana que ha caracterizado toda su obra, Fuel Fandango consigue en este trabajo el más difícil todavía. Cargar las tintas en la dualidad electrónica-flamenca sin que ninguna de las dos rompa el equilibrio atmosférico que consiguen. Por el camino, mantienen los pasajes ‘chill-out’ o desarrollan cierta grandilocuencia hímnica, todo ello guiado, como apuntaba al inicio, de cantos que buscan la vida desde su germen. No es que sea un tratado filosófico pero, para un disco de música comercial que se cuela en el número uno de los más vendidos, no está mal.

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Tanxugueiras – Contrapunto

 

Resulta difícil explicar cómo un disco de música tradicional gallega acaba protagonizando una crítica de novedad en una web de Rock, pero ya sabéis que las cuadrículas siempre han sido totalmente permeables (o inexistentes) en esta casa. Empecé a conocer el proyecto de Tanxugueiras con su anterior trabajo, de título epónimo. Desde Santiago de Compostela, el grupo está formado por el trío compuesto Sabela Maneiro, Olaia Maneiro y Aida Tarrío. Y ya aquel debut les valió distintos reconocimientos en los Premios MIN de la Música Independiente a mejor disco en galego o Premio Martín Codax en la categoría de Música Tradicional y folk. Con Contrapunto, lejos de buscar la comodidad y el continuismo, refuerzan su apuesta renovadora, modernizando la propuesta pero también hurgando más si cabe en la tradición, como la integración de la pandereta y más elementos que arropan las afiladas voces melódicas y armónicas que hipnotizan con contundencia en cada una de las escuchas. El disco, además, juega con una línea argumental conceptual, en la que la cara positiva y la negativa de la vida, tan real, se dan de la mano para dibujar un disco lleno de emociones vívidas y una intensidad tan latente que, aquí la clave, no desentona como crítica en una página web de Rock.

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Manolo Kabezabolo – Tanto Tonto Monta Tanto

 

Si alguien nos dice que Manolo Kabezabolo iba a llegar al pie del cañón treinta años después del histórico Ya Hera Ora, lo hubiésemos tomado por loco. En un país en el que nos gusta ‘matar’ a artistas antes de tiempo, deseando buscar mártires acorde a lo que se le supone al personaje que representan, que el aragonés lleve tres décadas en pie jode la película. Pero bien que nos alegramos. Y es que si algo demuestra este Tanto Tonto Monta Tanto, el séptimo trabajo discográfico de estudio de Manolo, es que quienes pensaban que sería el Vicious de turno se han encontrado en que es más un Iggy Pop que se nos hará un mito (si no lo es ya) sobre los escenarios. También lo hace en el sonido tanto por las similitudes con los Stooges, sino por la tesitura de muchas de las canciones, más graves y de una interpretación más sobria, como ahora veremos. En la aventura le acompañan (y van diez años ya) Los Ke No Dan Pie Kon Bolo que son David y Raúl a las guitarras, Carlos al bajo y Jaume a la batería.  Una banda que, por cierto, también merece mención a destacar porque nada tiene que ver en la conjunción y prestaciones con aquellos primeros conciertos que vi en el extinto festival Aúpa Lumbreiras. Y también hay que reconocerles los méritos: encauzar a Manolo y hacer crecer su música. Aunque siempre quedarán aquellos de ‘antes estaba mejor’.

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Isabel Marco – Nada Será Igual

 

Para los que nos dedicamos a esto de la música y para los oyentes que lo viven con la misma pasión, resulta de lo más gratificante seguir los viajes musicales, las búsquedas y los crecimientos de un artista, viviendo junto a él cada paso en el aprendizaje y en la evolución. Ese es el caso de Isabel Marco, encargada durante años de la voz femenina de la banda aragonesa Insolenzia y que, hace aproximadamente doce meses, inicio su camino en solitario como Isabel Marco, con Quiero Ser Agua. Aquel debut ofrecía, ante todo, momentos de fragilidad y valentía, la que es necesaria para despojarse de las caretas y la protección que ofrece la distorsión y la actitud más macarra. Ese fue su principal valor y el paso necesario para un desarrollo que viene de manera más sólida en Nada Será Igual. Un disco que mantiene esa aparente sencillez, pero que destaca en las sucesivas escuchas por la gran cantidad de matices y de mezclas que vienen firmadas, de nuevo, por Pablo Martínez (Desakato) en Ovni Estudios. No hay necesidad de buscar la sonoridad acústica para ser más sensible. Entendido esto, las guitarras eléctricas se despliegan mucho más sólidas y personales, también los arreglos de teclados y hammond, los coros, y una línea de bajo sobria pero latente. Un paso más para un camino que se antoja, en la nueva etapa, con más posibilidades.

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Parabellum – La Locura Continúa

Me alegro y mucho por la buena ‘enésima’ juventud que está experimentando Parabellum, en este último tramo guiados por el impulso emocional y profesional de la gente de El Dromedario Records. La muerte de Juan Carlos Lera reavivó la llama de una banda que siempre ha sido uno de esos ‘patitos feos’, algo minusvalorados. Metidos en un saco generalista que no era el suyo. Puesto que en el rock apunkado de Parabellum hay mucho más que un tono nihilista. Hay mucho de mirada interior, de necesidades expresivas. Y, vale, las formas técnicas no son derroches de virtuosismo pero siempre ha sido un grupo que ha sabido transmitir su verdad como pocos. La Locura Continúa viene a dar otra ración de justicia para su biografía. (Como también lo fue que en el año 2018, nada menos, tocaran por primera vez en Viña Rock). Un grupo que te reconoce en el interior del DVD: “desde pequeños solo pretendíamos ser colegas y hacer ruido. Ruido hemos hecho y mucho: y colegas seguimos siendo. Entonces, ¿qué más se le puede pedir a una banda?”, es para quitarse el sombrero y sentir una profunda admiración por su constancia y por su manera de entender la música y la vida, si es que ambos conceptos pueden disociarse.

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