Santero y Los Muchachos – Todas Las Luces
Por el campo o por ciudad, los conceptos asociados de conducción y música han estado íntimamente ligados desde el principio de los tiempos y solo este año, en apenas dos meses, hemos tenido en esta casa dos ejemplos, además bastante sobresalientes en sendos casos. Por La Hierba, de Ángel Stanich, del que hablamos hace solo dos meses (¿solo han pasado dos meses?) y en el caso que nos ocupa este Todas Las Luces de Santero y Los Muchachos quienes comparten además ciertos territorios comunes sonoros con el barbudo. Principalmente, el gusto por el rock reposado. Más denso y trufado de referencias en el caso de Stanich –lo que le da un punto de locura bien llevada-, más reflexiva en el caso de los valencianos. En su cuarto larga duración, los hermanos Escrivá (Miguel Ángel al bajo y voz; Josemán a las guitarras) con Soni Artal a las guitarras forman el trío base sobre el que se recorre un camino que si en los dos primeros discos rezumaba polvo, sol y calor sureño, cantinas con suelos de madera y tragos de alta graduación sin hielo, ha ido virando poco a poco en una búsqueda que aquí refleja un movimiento hacia terrenos más urbanitas, de neones y nocturnidades, con algunos arreglos sintéticos que se añaden a su mirada circunspecta –eso no cambia- y que complementan y aumentan sus dinámicas para abrazar otras texturas y hechuras. Todo ello sin caer en los temas de relleno (9 canciones, 35 minutos) y con una gran confianza en sus capacidades. Vamos a ello.
«Un trabajo que supone un desplazamiento natural en su trayectoria: del polvo suspendido en el aire de sus anteriores paisajes al brillo intermitente de una noche habitada, emocional y abierta». En palabras del propio grupo, «el álbum nace de la necesidad de encontrar nuevos estímulos, de mirar hacia dentro y dejarse guiar por esos destellos —creativos y personales— que iluminan incluso en los momentos más inciertos».
“Nada” es la encargada de abrir la lista y lo hace con una deliciosa cadencia rítmica sobre la que pronto entrarán las ligeras síncopas y unas voces armonizadas que recuerda y mucho a algunas cosas de Pink Floyd. La sonoridad en sí misma, con múltiples arreglos y aderezos y licks de guitarra, tiene mucho de esa línea setentera y, lo más palpable, la total ausencia de la urgencia. Más atrás todavía parece llevarnos “En Calma”. Un medio tiempo bien empacado, con un manto sutil de teclas, una guitarra que por sonido parece conectar con lo anterior y aire retro sesentero en el estribillo.
En “Solo Nosotros” se hace honor al concepto de movimiento de la portada con un subrepticio aire de rock americano en las teclas y las rítmicas y con un puente que también puede evocarnos a cosas de Lou Reed con la Velvet. Aunque la canción que más soliviantó a la sección inmovilista de Santero y Los Muchachos fue “Llamaré A Tu Puerta”, con ese toque machacón y discotequero y unas guitarras juguetonas y divertidas al modo Franz Ferdinand y similares. Aunque es cierto que quizá se abusa de metraje (se va casi a los cinco minutos aprovechando el bucle rítmico) la canción se hace adictiva desde la segunda escucha. Abren una puerta que veremos si se atreven a ampliar en próximas entregas.
“Eres Mi Vicio” redunda en la rítmica dinámica y bailable pero se acerca de manera equilibrado a las guitarras conocidas de la banda, mientras que el estribillo tiene esa cadencia emocional más cercana a The Mamas and The Papas –verán que no hay referencia mala, cosa que dice mucho bueno también-. ¿Quieren otra más? Ojo al pop melódico clásico y esas sonoridades del riff de “Vamos a Vernos” a lo García & Portet, bastante presentes en los medios de nuevo ahora que acaban de comenzar la gira de regreso nostálgico.
En el último tercio del disco “Manual Para La Pérdida” juguetea con una guitarra más cercana al folklore latinoamericano y algo de psicodelia flotante en las voces que irá contagiando a la música en un desarrollo hacia la coda en puro trémulo. Mención especial merece “Muros”. Una canción que está hecha mediante frases y versos encontrados en pintadas en las paredes de todo el mundo, algunas típicas otras más líricas: «Decorar la jaula no te hace libre». Un rock and roll ágil y emotivo. El cierre lo echa “Estar Solo” que combina lo dulce de la música con lo agrio de una letra de asfalto, calles, soledad elegida como gran mal… menor.
El cierre lógico para un disco cien por cien identificable pero con una mirada más amplia a un horizonte que, parece, van a seguir explorando. Lo contaremos en cada momento.
Tras el verano, Santero y Los Muchachos volverán a la carretera para presentar sus nuevas canciones nueva gira de presentación con más de una decena de fechas por toda España y cuyas entradas ya están a la venta. Un recorrido que refleja el crecimiento orgánico que en los últimos años ha ido ampliando su alcance hasta consolidar una comunidad fiel en torno a su directo.
Fechas: 16 de octubre (Bilbao, Kafe Antzokia), 17 de octubre (Vitoria, Jimmy Jazz), 23 de octubre (Santiago de Compostela, Sala Capitol), 24 de octubre (Gijón, Teatro Albéniz), 6 de noviembre (Barcelona, Sala Apolo), 7 de noviembre (Zaragoza, Teatro Las Esquinas), 13 de noviembre (Madrid, La Riviera), 21 de noviembre (Valencia, Auditorio Roig Arena), 27 de noviembre (Sevilla, Sala Custom), 28 de noviembre (Málaga, La Trinchera), 4 de diciembre (Pamplona, Zentral), 11 de diciembre (Elx, La Llotja), 12 de diciembre (Lorca, Auditorio Margarita Lozano), 20 de febrero de 2027 (Santander, Escenario Santander).
Lista de canciones – tracklist:
- Nada
- En Calma
- Solo Nosotros
- Llamaré A Tu Puerta
- Eres Mi Vicio
- Vamos A Vernos
- Manual Para La Pérdida
- Muros
- Estar Solo
Publicado el abril 28, 2026 en Críticas Discos y etiquetado en Críticas Discos, Santero y Los Muchachos, Todas Las Luces. Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.




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