Cervatana – Cervatana
«Imagina una película de ciencia ficción que puedas escuchar con los oídos y experimentar dentro de tu cabeza. Imagina que The Prodigy y Fat Dog nacieron en el suroeste de España. Deja de soñar. Cervatana es tu llamada». Esta es la carta de presentación ‘breve’ de Cervatana, banda a la que descubrí por noviembre del año pasado gracias al chivatazo de un amigo fotógrafo durante el Festival Internacional de Cine de Almería. Evidentemente, el flashazo fue instantáneo porque la inconfundible voz de Dandy Piranha, el nombre artista de Miguelito García de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba es inconfundible en esa querencia y clara evocación de tesituras y melismas que sublimaron De La Rosa (Jesús) y Martínez (Manuel). Del grupo también vi que formaba parte Jose Ugía, el ‘enmascarado’ inicial de también Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, completada con Fran El Punky que comparte con Ugía experiencia en la banda Kelia. El proyecto toma forma en sesiones intensas entre Mérida, Guadalcanal y Sevilla, y culmina en un disco conceptual en el que se narra la historia de un ser híbrido —entre humano e inteligencia artificial— que despierta en un planeta devastado e inicia una búsqueda instintiva, mientras que la mitología griega y casi transversal se añade a una coctelera que dio un nuevo paso más en su difusión al ser la actuación estelar del intermedio de la velada de la petanca del año en La Revuelta.
Tras las sesiones caseras germinales, la nave se trasladó posteriormente a Sputnik Grabaciones Estelares. Allí, junto a Jordi Gil, la banda terminó de producir y mezclar el álbum, cuyo máster ha sido realizado por Brian Lucey (Magic Garden Mastering).
El disco se abre con una doble intro. “0: 1 – Renacer” es una suerte de génesis que recita el arranque conceptual del disco, la nueva vida post apocalipsis que trae un nuevo futuro maquinal y decadente: «Despierta, hijo mío, / eres lo único que queda, / una mente artificial / y roja sangre en las venas. / Esto es una proyección, / no queda nadie con vida. / La luz de la esperanza / aun no está perdida». Enlazará con “0: 2 – Despertar”, que tras los últimos versos traen ahora sí a Miguelito abriendo los ojos bajo un manto musical que en su melodía principal recuerda a aquel eurodance techno de 2 Unlimited, con bien de guitarras y un aura maquinal en efluvios orientales.
El primer capítulo es “Yocasta” es la reina de Tebas, madre de Edipo y, por tanto, también del complejo que relató Sófocles en su obra. Sin abandonar el toque oriental, el corte se desarrolla sobrio en un kraut rock aderezado por una panoplia de arreglos diversos que inquietan y excitan por igual. Siguiendo con la imaginería de la mitología griega, “Amaltea II” protagoniza el siguiente capítulo con una densa capa de negrura ambiental en la extensa primera parte del corte. Es la figura que, según la leyenda, amamantó y crío a Zeus y está asociada al mito del cuerno de la abundancia. Tras un momento disruptivo, se refuerza el tempo maquinal con trip hop industrial.
El capítulo tres incide en una nueva figura mitológica. En este caso hablamos de ”Metis”, diosa de la prudencia, hija de titanes. Musicalmente es el más ‘ambient’ del álbum y con protagonismo vocal de Miguelito, con distintas capas, en una suerte de lamento solitario en la incomprensión y el determinismo de su propia existencia.
Llegamos así a la citada “La Bomba”, el cuarto capítulo de la historia, y, sin lugar a dudas, el más efectista y discotequero de los temas del álbum, el que llevaron a la postre a La Revuelta, con todo el cuerpo de baile incluido. Una explosión liberadora de bases muy nítidas, guitarras de riff circular fácilmente aprehensible y, de postre, una coda de lo más trianera. Más determinismo: «Voy huyendo de la bomba pero soy el detonador».
El toque jungle de las bases disruptivas de la coda conecta con el arranque del capítulo quinto, que, como la intro, se divide en dos cortes, “La Caída” y “El Templo”. En la primera prima la explotación del recurso rítmico aunque se diluirán poco con voces etéreas y un ambient muy visual y expresivo, dotando de sentido a esta ‘ópera rock-electrónica’. La segunda completa el trance alucinógeno con un ritmo noctívago de club, dándole metraje con maestría para jugar con las voces de Miguel.
En la dupla final, “La Flor” es el sexto capítulo de la historia y derrocha psicodelia floydiana (y por tanto trianera). El nacimiento de una flor provoca el llanto y el vientre abierto de una nueva vida de esperanza para el protagonista de la historia. El cierre lo echa “El Cazador” a ritmo de big beat de rock y electrónica azuzada por la voz más asalvajada. El desarrollo de siete minutos ofrece momentos en los que es posible acordarse de cosas de Depeche Mode o los tiempos más orgánicos de The Prodigy. Un final enérgico y liberador para esta épica piedra situacional.
Curiosidad al máximo para ver por dónde pueden ir las próximas entregas.
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Lista de canciones – tracklist:
- 0: 1 Renacer
- 0: 2 Despertar
- Cap. I: Yocasta
- Cap II: Amaltea IX
- Cap. III: Metis
- Cap. IV: La Bomba
- Cap. V: Parte 1: La Caída
- Cap. V: Parte 2: El Templo
- Cap. VI: La Flor
- Cap. VII: El Cazador
Publicado el mayo 19, 2026 en Críticas Discos y etiquetado en Cervatana, Críticas Discos, Derby Motoreta's Burrito Kachimba. Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.




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