Sanguijuelas del Guadiana – Revolá

Sanguijuelas las hay arbóreas. También terrestres… y marinas. Pero sobre todo con querencia al agua dulce. Agua como la que se escamotea en su Extremadura natal, como vienen cantando a la aridez de su propio paisaje bandas de nuestro rock como Bucéfalo, Extremoduro, Sínkope, Garraspera o Farragua. Estas Sanguijuelas del Guadiana se han ido presentando en sociedad de a poco. Con la constancia de una gota china, haciendo que su propuesta musical y su desarrollo conceptual fuera calando en la tierra… Y como el agua –que diría Camarón-, la subterránea, la de los pozos, la que donde hay escasez es tratada como el oro negro, estamos ante una banda descaradamente joven y con toneladas de talento que es preciso esculpir, gestionar… Por qué no, mimar. De Casas de Don Pedro (Badajoz), enésimo lugar de la España vaciada de personas y oportunidades, de donde se tiene que marchar a las ciudades, arrancando las raíces que apegan a los orígenes. Revolá es el primer larga duración después de dos años de intenso trabajo y muy buen asesoramiento por parte de Infarto Producciones (ente liderado por Jorge González de Vetusta Morla) y su equipo de gira (Crash Music). Llevan meses curtiéndose en escenarios de todo pelaje, de pequeños a grandes. Tocando en salas para pocas personas, a horas cualesquiera de los escenarios menores de festivales, o sorprendiendo a públicos tan diversos como los de La Raíz o Camela con la misma caradura y respeto. Un primer disco terriblemente pegajoso, con melodías y estribillos que parece que ya has escuchado pero a los que necesitas volver. La plaga de Sanguijuelas del Guadiana ya está aquí. Bienvenida sea.

Apenas una docena de bolos bastaron para que prendiera la mecha de una incipiente revelación a gran escala. Cerraron 2024 con el dulce sabor de boca de haber lanzado y conquistado público con singles de lo que por fin sería primer trabajo discográfico y con la felicidad y el boca a boca de los asistentes a sus primeros conciertos por toda la geografía española, y miraron al futuro, a un 2025 que se asoma ilusionante, con casi cuarenta fechas… Y las que vendrán a vuelta de campanadas para 2026 (incluida esa La Riviera para mayo).

Se granjean un contacto directo y cercano. Como el que transmite su música repleta de honestidad, de la pureza de unos chavales de pueblo que llevan a sus composiciones la inquietud propia de la edad y esas circunstancias, con unas influencias que mezclan el calor de la rumba de la Estopa/Estepa (Siberiana Extremeña) de mejor cuña, los tangos, con el rock de destellos transgresivos –tierra manda, aunque además de Iniesta también hay Albertucho, Poncho K o Marea– o la electrónica bien entendida –la rave al servicio contenido de la melodía de la canción- como chispa a la combustión del baile liberador, emotivo y, de nuevo, adictivo.

Su  primer disco es lo que se veía venir. Una colección de ritmos y estribillos infalibles que dan pie a un directo que representa fielmente las emociones de unas canciones con hechuras hímnicas y, aunque es pronto para aseverarlo, como pasa con Lamine Yamal y sus futuros balones de oro, quizá generacionales.

Estos jóvenes de la Siberia extremeña están intentado construir el nuevo imaginario de las zonas rurales de España, donde ya no sólo hay burros y tinajas, también hay patinetes eléctricos, quads y flores. Cuando se crece escuchando por igual a los citados Estopa y Extremoduro, pero también a Los Chichos, Los Chunguitos, el autotune o la música electrónica con groove a lo Daft Punk es normal que a la hora de dedicarte a hacer tus propias canciones todas esas influencias acaben saliendo. Lo difícil y meritorio es que lo hagan con la coherencia y solvencia que les hace tan sorprendentes como naturales. Un homenaje revisado y actual con ese aura de corte pseudokinki –pero sin la marginalidad delincuente de aquel cine- con ramalazos ochenteros y pátinas de funk.

La “Intro” abre la lista y es más de lo que suele ser habitual porque tiene varios versos y un acelerón de tempo que, bien está, desemboca en ese “100 Amapolas” que corrí a compartiros cuando se estrenó para presentaros a la banda. (Con excelente respuesta por vuestra parte, por cierto). Un tema de salto vertical, positivo, fiestero y con su punto sentimental y… rural. Claro. Tan efectivo en su estribillo, con distorsión de guitarra, como en la melodía principal de electrónica, el grosor de la línea de bajo o el break desenchufado con palmitas y armonías.

“La Brecha” pasa por ser una de las canciones que más gustará en su crecimiento a los rockeros al uso, aunque con Sanguijuelas no hay nada ‘puro’ y los arreglos se multiplican y reparten creando atmósferas diversas según la parte de la canción. “Jaribe” fue uno de los nombres que se barajaron para titular el disco (así lo dijeron en Cooltural Fest de 2024) y es un tema en el que las armonías vocales recuerdan poderosamente a esos medios tiempos casi baladas de Estopa como aquel “Tan Solo” de su debut.

En “Me Da Igual” la guitarra eléctrica vuelve a coger corporeidad y guiará casi la totalidad del corte –¿lo del final no es un vago recuerdo al “Hymn” de Coldplay?-, dejando la electrónica como adorno, aumentando así la dinámica variada del disco, que explota al siguiente corte con la melodía moruna (Chunguitos, Chichos, ¡Fary!…) de “Yesca”. Los melismas de la voz principal y la cadencia de los tangos, contemporizados casi a tientos, se bordan con un estribillo liberador y creciente. Un pepinazo, vaya.

En “Siempre +” se tira en mayor medida de la querencia funk con un estribillo de teclas que embaucan en su ascendencia retro. La combinación de voces funciona, como en casi todos los cortes. En “Quiere Parecer” los tangos-rumba se despliegan con protagonismo de bases de drum’n bass y efectos varios, con especial mención a la letra que refuerza el marco conceptual, como lo hará también “Septiembre”, que azuza las ganas de desbarre a cotas máximas, con el desencanto marca de la casa: «Pasan los años deprisa / y la prisa va secando las flores, / a veces el tiempo no avisa, / ya casi siempre somos menos en los bares».

“Llevadme A Mi Extremadura” es una canción de Los Cabales. Un grupo carismático de la región a los que Sanguijuelas samplean y actualizan en una emocionante revisión con elegancia electrónica. Para entender el concepto y el significado de esta versión os comparto lo que escribía de ellos en 2023, al hilo de que me los pidieran en una tuitcrítica de viernes: «Más de 30 discos de gasolinera cantando a Extremadura en rumbas y pasodobles. Fórmula similar a Ecos del Rocío en las letras (abuelo, madre, drogas, nostalgia, amor, desengaño…) pero con más pachanga, menos sevillanas y menos pretensiones. Destaco: más que a alguna canción, la propia necesidad de grupos así, que han dado calor a varias generaciones de exilio laboral».

Abriendo el tercio final, “Revolá” es la esencia pura del proyecto. El desarraigo y la frustración de un pueblo vaciado y la tristeza de un domingo de estudiantes y trabajadores dejando su hogar para ir «a las capitales» (…) «Suerte la tuya de poder vivir donde naces». El tema se desarrolla en tres bloques, un ‘a capela’ a piano, una parte reposada y la furiosa coda. En letra, “Intacto” pasa por ser una de las más cercanas al rock transgresivo, aliteración incluida del estribillo, y, en sí, por la propia actitud de la interpretación, más acusada todavía en directo.

El “El Estandarte” se desarrolla en la primera parte como un medio tiempo que, con el paso del metraje, se va almibarando en voces y armazón para convertirse en un tema de impronta más popera, como también sorprende el arreglo de coros que tiene el final del estribillo de “Mirando Por Los Míos” -ningún camino parece cerrado- con intensidad en la distorsión y en su carácter casi épico. Aunque para la despedida todavía se reservarán un último canto identitario con una “Jota final” de letra conclusiva. La sonoridad y las maneras recuerdan a esas miradas contemporáneas folk de los mismos Vetusta Morla, Rodrigo Cuevas y otros numerosos ejemplos.

Por si fuera poco, han quedado fuera del disco tres temas ofrecidos como prólogo. La epónima “Sanguijuelas del Guadiana”, el trepidante rock de “Puñales De Plata” y la rumba venenosa –buenísima- de “Pa’ Que Me Llamas”.

Carlos, Víctor, Juan y Manu vienen dispuestos a extender la plaga de Sanguijuelas del Guadiana. Esto no ha hecho más que comenzar… Pero ya pita fuerte. Al loro.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Intro
  2. 100 Amapolas
  3. La Brecha
  4. Jaribe
  5. Me Da Igual
  6. Yesca
  7. Siempre +
  8. Quiere Parecer
  9. Septiembre
  10. Llevadme A Mi Extremadura
  11. Revolá
  12. Intacto
  13. El Estandarte
  14. Mirando Por Los Míos
  15. Jota Final

Publicado el junio 4, 2025 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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