David González. Huellas En El Polvo (narrativa completa)
La colección InterMITENTE de Efe Eme sigue afianzando su camino ‘por los márgenes’ de lo correcto convirtiéndose en poco más de un año en un aval de lecturas de emociones fuertes, de vívidas e intensas historias que, precisamente, alcanza tanto impacto porque fueron o han sido vividas –aquí sin tilde- por sus autores. Los testimonios callejeros de boxeadores –siempre tan en el alambre de lo sano e insano- de Carlos H. Vázquez en A Un Gancho De La Gloria, el Almanaque Chatarra de efemérides ignoradas por la masa de Eduardo Bravo, la crónica del lado oscuro del cine de Javier Memba en Malditos, Heterodoxos y Alucinados, o esas reediciones de la obra de Raúl Núñez –magnífico descubrimiento- son las primeras piedras de esta muralla de realidad. Por eso resulta coherente que José Ángel Berrueco y Víctor Muñoz Álvarez hayan hecho un esfuerzo titánico –respaldado por Manuel Tarancón y otros tantos- para reunir en este volumen toda la narrativa completa de David González. Un poeta que vivió siempre al margen de los focos y en la cruda vida de las adicciones, la marginalidad –incluido un tiempo en la cárcel- y que afilaba sus uñas todavía más en la narrativa en prosa. Algunos musiqueros seguidores de Marea le conoceréis porque siempre ha sido nombrado por Kutxi Romero a la hora de colocarse en ‘el bando’ de la poesía que le gusta. Parafraseándole, no en el del universitario que va de bohemio y le pagan sus padres los gastos, sino en el que vive la miseria del sentirse con el deber de la creación. Con todo y frente a todo. Con unas consecuencias, casi siempre, mortales.
David González (1964–2023), poeta y novelista, vivió en la marginalidad, pero supo llevarla a la literatura con ferocidad y realidad cuando era preciso, y con sensibilidad y sentimiento cuando el relato lo requería. «El universo narrativo de David González es tan amplio que parece inabarcable, encumbrándose entre los denominados autores malditos o de culto. Fue capaz de encontrar ese hueco que refleja como un espejo el respeto que compañeros y críticos siguen brindándole tras su fallecimiento. Así lo constatan los elogios de escritores y crítica», nos recuerda Efe Eme.
Apuntes biográficos: David González nació en San Andrés de los Tacones y falleció en Gijón. Fue uno de los poetas más celebrados de su tiempo, aunque también de los más perjudicados por su leyenda de maldito y los pormenores de su agitada vida: delincuencia, cárcel, reinserción, diabetes, polémicas, miseria… Parte de su amplísima bibliografía como poeta y narrador, dispersa en multitud de libros, ha sido recogida en varias antologías: El amor ya no es contemporáneo (Poemas y relatos 1997-2004), El amor sigue sin ser contemporáneo (Poemas escogidos 2005-2009), El debut del chico tatuado (Relatos completos 1998- 2009) y El lenguaje de los puños. Antología crítica de la poesía de David González.
Huellas En El Polvo recoge la casi totalidad de su obra en prosa, tan afilada como su poesía, tan clara en su expresividad que hiere al leerla. Textos en los que narra sus experiencias vitales: una infancia difícil, años en la cárcel, el escarceo con las drogas y una vida siempre al límite. Vivencias y reflexiones plasmadas con un dominio insultante de su estilo, transgresor y único, demostrando que la literatura es libre y no se atiene a reglas, tal y como pensaban sus venerados Céline, Burroughs, Bukowski o Neal Cassidy, a los que cita sin pudor junto a decenas de artistas que le inspiraron.
En estas páginas, repletas de jerga y lenguaje cotidiano, encontramos la cruda experiencia en prisión, su vida callejera, amistades, drogas, situaciones al límite y la enfermedad. Dividido en dos partes, Huellas En El Polvo reedita su obra en prosa e incluye textos inéditos y relatos extraídos de fanzines y de antologías, en un ejercicio titánico por mostrar al lector todas las caras de su narrativa.
Hace unos días hacía la crítica del último álbum de Tu Otra Bonita, Puta Vida, en la que señalan a aquellos cantantes y grupos que cantan a drogas y peleas sin haberlas vivido nunca y desde la comodidad de un cayetano a la que pagan todo. David González es ejemplo máximo de que escribe lo que vive y lo que sangra. Convulso en la primera parte y con más perspectiva en la segunda.
La primera parte que reedita El debut del chico tatuado (Relatos completos 1998- 2009) ofrece el lado más cruento de la marginalidad. Donde drogas, sexo, peleas, cárcel –tremendos capítulos los que hablan del día a día- se abren en la lectura de manera torrencial, desmitificada, de tú a tú al lector. Un viaje denso, desagradable por momentos, con poco atisbo de luz y suficientes empellones como para tirar la toalla.
En la segunda, la que compila y reúne por primera vez este volumen y da sentido a la excepcional oportunidad de hacerse con él, se gira el enfoque y encontramos las reflexiones más maduras de un creador atormentado, que reconoce sus taras y maldice sus méritos –aunque se sabe mal tratado por los ‘oficialismos’ y por el gran público-, que desnuda a sus mitos (Leopoldo María Panero) o entra todavía más en su turbulenta relación con su padre y lamenta la sobreprotección de su madre hasta convertirle «en inútil».
Una lectura apasionante que acaba enganchando y reconociendo el inmenso talento de un autor imprescindible para entender nuestra literatura en las últimas décadas.
Publicado el febrero 28, 2026 en Libros y etiquetado en David González, Efe Eme, Huellas En El Polvo, Libros. Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.




Deja un comentario
Comments 0