OBK – Vértigo
Dentro del amplio catálogo de simpatías que tengo a grupos alejados del rock, a quienes no me conocen al cien por cien le suele sorprender que OBK se encuentre dentro de ellas. Pero, en el fondo, no debería haber motivo. Nunca he rechazado la electrónica -quizá por mi pasado como DJ Gandalf en la adolescencia (toma ya, confesión)-, o, simplemente, porque lo que está hecho con mimo y con una cierta dosis de perdurabilidad, al final, debería romper cualquier tipo de debate estéril. Recuerdo de adolescente que me flipaba por aquellos años Jean Michel Jarre, cuando apenas nadie lo conocía por estos lares. Ya hablé en su día de un directo suyo, Hong Kong, que importé por 4.900 pesetas de la época, casi 30 euros… pero con el coste de la vida de hace 31 años. Poca broma. Desde el principio, las guitarras entre melodías electrónicas me han convencido de lleno, conviviendo esos discos entre los clásicos de Extremoduro o Rosendo, por ejemplo. Por eso nombres como Depeche Mode, Rammstein, Sujeto K, Pendulum, Daft Punk o Narco y un largo etcétera han tenido siempre espacio en mis sesiones. El brío de distorsión de temas como “Dicen”, “Tú Sigue Así”, “Lucifer”… La vena romántica de “De Qué Me Sirve Llorar” o “Historias de Amor”, el buen rollo de “El Cielo No Entiende” o las reposadas “Falsa Moral” o “La Princesa de Mis Sueños”… son temas a los que aprecio. Este año es grande para OBK. Está celebrando su 35º aniversario con una gira espectacular a la que suma la publicación de su primer disco con nuevas canciones en doce años. ¿Cómo no iba a tener cabida OBK en RockSesión?
Siguiendo con la arqueología de lo personal, cuando saltaron a la fama con sus “Historias De Amor” y “De Qué Me Sirve Llorar” yo apenas tenía diez años. Conocía esos temas, lógicamente, pero fue en el momento de relanzamiento de singles renovados en 1998, con Antropop (2000) y el posterior de remixes Extrapop (2001) cuando me hice fan absoluto. Hasta por aquellos tiempos en los que no me salía la barba para dejármela completa –no como ahora- me recortaba a veces la perilla a lo Jordi Sánchez de entonces. Cosas de primero de carrera.
Desde el pasado enero hasta febrero de 2027, OBK conmemorará por todo lo alto su 35º aniversario en la música y han querido las cosas del azar que tenga una cierta implicación en su gira, echando una mano en algunos aspectos puntuales de la gira. Algo que, de alguna manera, me hace conectar con mi yo de entonces en una de esas bellas casualidades que, a veces, te regala la vida. Un tour que terminará por todo lo alto, como los grandes: con Palau Sant Jordi y Movistar Arena (antes Wizink Center) y que lleva ya tres ‘entradas agotadas’ y más de 10.000 tickets vendidos.
La mano derecha de este nuevo proyecto sonoro ha sido Apollovice, hijo del propio Jordi Sánchez, confirmándose así como uno de los principales valores de futuro de la producción electrónica. Dependiendo del tema, también encontraremos en las firmas al mexicano Technicism (César López), a Xasqui Ten (tótem de la composición electrónica desde los tiempos de los megamixes) o Prophecy, además de las colaboraciones de Javier Pedreira a la guitarra, Manuel Trabucco al saxofón, Oblique o Tennessee, que se marcará una espectacular versión de uno de los cortes.
“Maldita Mujer” es la encargada de abrir la lista –también ejerció de primer adelanto y videoclip de Vértigo– y lo hace con un medio tiempo idónea para la historia de ida y vuelta de amores asumidos como reincidentes en todos sus ciclos. Una base elegante, palmeada incluso en algunos compases y una línea melódica acompañada por teclas ambientales desarrolla la historia con el inconfundible vibrato de la eterna voz de OBK. Los bonus tracks incluyen dos versiones de la canción. La primera corre a cargo de la revisión de Oblique que azuza las capas de sintes al modo ochentero más germinal y donde brilla la incorporación ‘urbanita’ del saxo. La segunda es prácticamente con solo voces y es donde aparecen los incombustibles Tennessee, que le meten su particular armonización de voces, doo wop y tempo con chasquidos. Una versión de lo más meritoria.
El otro tema que cuanta con dos versiones extra, además de la original, es “En Berlín”. Un verdadero «temazo», como concluí con Jordi Sánchez la última vez que hablamos, que mete de lleno a OBK en un mundo oscuro que alguna vez ha rozado pero nunca en tanta plenitud, con bases trepidantes, tonalidad creciente y un, precisamente, vértigo, que explota en un final que redondea las turbulencias de la mano del mexicano Technicism, que todavía le dará otra vuelta de tuerca en una versión extendida en el penúltimo corte. El último del disco será la versión demo, más raquítica pero con toda la esencia de teclas más desnudas.
Ampliando la mirada a los otros tres temas inéditos, “Nunca Me Quisiste” suena de forma feroz a los Depeche Mode más ochenteros con unas teclas poderosas, con el eco justo, gracias a la mezcla y masterización del citado X.Ten, casi luminosas y esperanzadoras, en contraste con una letra demoledora de realidad en el desamor –una vez más- .
Del otro lado, teclas limpias para la balada marca de la casa de “Miradas Que No Olvidan”, donde se sumará la guitarra de Javier Pedreira que también ha grabado en el pasado para artistas tan diversos como Latino Diablo –alma mater-, Quique González, Bebe, Mikel Erentxun, Vega, Ismael Serrano, La Frontera, Travis Birds o Luz Casal.
Por su parte, “Level 13” es un instrumental en el que OBK cuenta con el techno melódico del dúo barcelonés Prophecy, que saltó a la fama por sus colaboraciones con Tiësto, David Guetta y Morten y que completa las novedades de un disco cien por cien disfrutable y, más importante, de revisada y actual sonoridad, sin perder la elegancia habitual. Sombrerazo.
Por cierto, que las fechas de la gira las tenéis aquí: https://obkmusic.net/conciertos/
Lista de canciones – tracklist:
- Maldita Mujer
- En Berlín
- Nunca Me Quisiste
- Miradas Que No Olvidan
- Level 23
- Maldita Mujer (Oblique)
- Maldita Mujer (Tennessee)
- En Berlín (Technicism Rework)
- En Berlín (Demo)
Publicado el marzo 3, 2026 en Críticas Discos y etiquetado en Críticas Discos, OBK, Vértigo. Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.




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