Linze – Hoy Todo Es Amor
Con diez años de vida y tres años después de la que fue su tercera entrega, titulada Interferencias (el debut fue Dame Más en 2017, al que siguió Hazlo Real en 2019), Hoy Todo Es Amor es el cuarto disco de larga duración de Linze. Una banda madrileña de rock and roll influenciada en sus inicios de manera ecléctica por los sonidos de los sesenta, setenta y ochenta pero que, curiosamente, en este disco riegan (y amplían) con matices noventeros y algo de ese pop-rock de autor que, en su momento de gracia, representaba a comienzos de milenio Andrés Calamaro. Todo se resume en su lema de actuación desde su nacimiento, que es demostrar que «La buena música no está en peligro de extinción». El lanzamiento de este álbum, que sale con uno de los sellos de referencia de esta casa de los últimos años como es Calaverita Records, que anda hiperactivo últimamente, está acompañado de una extensa gira que dio ya comienzo en enero y que llevará a Linze por todo el territorio nacional durante el año 2026 para defender sus nuevas canciones en lo que definen como su hábitat natural, el directo. Algunas fechas próximas: 7 marzo – Paterna, Valencia – IQSEC Rock, Festival Benéfico; 28 marzo – Gandía, Valencia – Pub Dublín; 11 abril – Madrid – Sala Villanos junto a Selvajes; 18 abril – Santander – Sala Niágara junto a Bisonte; 24 abril – Lleida – Sala Manolita junto a Niña Paracaídas; 09 mayo – Gijón – Código 23 junto a Querida Margot; 16 mayo – Pedrún de Torio, León – La Xana; 22 mayo – León – Black Bourbon. Dicho todo esto, nos metemos en el disco.
El grupo está formado por Pablo Noval a la guitarra eléctrica, José María Pastor en la batería, Carlos Durán al bajo, Diego Cubillo a los teclados y Víctor Perales a la voz y guitarra, además de asumir la gran mayoría de la composición y escritura.
La producción de Hoy Todo Es Amor ha corrido a cargo de Luis de Oleza y Carlos Sennacheribo (Cora Yako), responsables de ese carácter noventero y alternativo que la banda ha venido desarrollando en sus últimos lanzamientos. Además, con su participación técnica, Danny Richter (El Lado Izquierdo), refuerza una identidad sonora coherente y reconocible. Esta consistencia se refleja también en el plano visual con una portada del disco obra de la ilustradora Raquel Perales (La Pena Negra), responsable también de las portadas de los singles de adelanto.
«Marcado por un espíritu de influencia muy noventera y una constante búsqueda del sentido a las experiencias de toda una generación aparentemente sin rumbo, el nuevo disco de Linze supone un reflejo nítido y sincero de las emociones que acompañan a una juventud con más información que nunca, y con cada vez menos certezas», nos sitúan. «El disco funciona como un viaje por las distintas facetas del grupo, transitando entre la furia y la belleza, el ruido y la claridad, y desplegando una energía contenida y electrizante», completan.
La decena de temas nos adentra en “El Bosque”, con una ambiental y sugerente sonoridad que combinará de manera explosiva con esos arreones guitarreros tan fácilmente identificables con el rock alternativo de los noventa. Un equilibro que se sustenta de manera cohesionada y meritoria en todo su desarrollo. Por su parte, “Quédate” se desenvuelve más pizpireta desde el tempo hasta la efervescencia de unos rasgueos de guitarra más apunkados y cierta accesibilidad melódica que, de alguna manera, nos puede recordar a cosas de Pignoise. Para los detallistas, mención explícita al Alta Suciedad de Calamaro en la segunda ronda del fraseo.
Y qué mejor manera de rendirle homenaje con “Palomas”. Una canción que, además de evocar aquel tótem del argentino, rezuma líneas melódicas vocales almibaradas de su escuela y maneras… incluso en tiempos de Los Rodríguez, incluso –también- por los coros y el protagonismo de las teclas.
“Mar Sin Fondo” es la canción más representativa y ‘hitazo’ del disco. Buenas guitarras, una melodía de piano tan efectiva como pegadiza, un fraseo equilibrado con limpieza y los arreglos y un estribillo de los de vieja escuela, de hechuras grandes. Me reafirmo, temazo. La primera parte del álbum se cierra con “La Estación”, que nos abre sus puertas con esos arpegios que, inevitablemente, siempre nos recordarán a Robe (siempre, siempre). Eso sí, el estribillo –también incuestionable- tiene formas más cercanas al mundo de Pereza.
Ironía de los tiempos que corren con “Oyentes Mensuales” que, claro está, pasa por ser de los más ruidosos y urgentes, despachado en menos de dos minutos, aunque suavizado en un efectismo de teclas y voces que rozan la psicodelia. Hechuras de new wave con las capas de sintetizadores de “Náufragos” aumentan la paleta de registros del disco, con bien de nostalgia en su letra frente a la sobre estimulación de nuestro tiempo.
“Fátima (Todo Es Amor)” destaca por su estructura creciente, sustentada en el inicio por una guitarra más nebulosa y una batería más tensa, explotando en un estribillo de aire clásico de canción melódica de otros tiempos pero con el vigor de una banda muy segura de sus posibilidades. Por su parte, tanto “Contigo” como “El Sofá Del Hotel” reinciden en el aura noventera en la manera de hacer rugir las guitarras. La primera con su declaración visceral y llana; la segunda por su parte con mayor furia e intensidad a la hora de atacar riff y voces.
La rúbrica a un disco de lo más completo, de una banda que sigue creciendo en cada paso y ofreciendo una colección de canciones alejada de modas y disfrutables en todos sus registros.
Lista de canciones – tracklist:
- El Bosque
- Quédate
- Palomas
- Mar Sin Fondo
- La Estación
- Oyentes Mensuales
- Náufragos
- Fátima (Todo Es Amor)
- Contigo
- El Sofá Del Hotel
Publicado el marzo 5, 2026 en Críticas Discos y etiquetado en Críticas Discos, Hoy Todo Es Amor, Linze. Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.




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