Los Buenos Valedores – El Gran Silencio
Este fin de semana me ha dado por dar cabida a un par de discos de texturas diferentes al rock –en su amplia y no sectarista visión- que me han dejado de lo más satisfecho. Ayer fue el turno para el combo gallego de rap hardcore con bien de folk de la tierra y aspiraciones musicales más allá del género Rebeliom Do Inframundo con su quinta larga duración hasta la fecha, titulado Orgulho, y hoy se trata de Los Buenos Valedores, que viene con El Gran Silencio como segundo álbum tras el debut de 2024 bajo el título de Alma Podrida y el epé Apuntes Para Una Luna De Miel de 2025. En esas piedra de toque el trío ya venían marcando el paso de su querencia por el sabor añejo de boleros, rumba flamenca, chachachá, swing, vals de ranchera, guajira, colombianas, boogie, cuplé por bulerías, pasodobles y eso es lo que contiene la decena de temas de su nueva entrega. Canciones que están siempre bañadas de esa pringue de barra de bar de latón, de servilleteros de los de hojas en el centro y palillos en cubiletes negros adosados. De los que siempre hay en un rincón un espacio para una guitarra y gente dispuesta a escuchar –en la portada están hasta dentro, incluso-. Una burlona canalla, carnavalesca en ocasiones, de bocata de calamares (como los tiempos de La Cabra Mecánica) o tapa de callos. Un disco de canónico, de género, como las películas de Kubrick. Siempre es bueno que haya quien mantenga viva ciertas sonoridades (tradición de los tríos de guitarra y voz de la canción romántica latinoamericana) y habiéndolo conseguido con tan notable resultado solo podemos felicitar a Los Buenos Valedores (Kevin, Héctor y Oli son quienes agitan su guitarra flamenca, americana y latina) y hacerle sitio en esta casa al costumbrismo con ingenio. Sea.
Desde el bar La Gaviota del carismático barrio de Gràcia nos sumergen en influencias donde, compilan, se citan a Los Lobos, El Dúo Dinámico, Albert Lee, Jerry Reed, Renato Carosone, Óscar Avilés, Django Reinhardt, Fania All-Star, Duane Eddy, Juanita Reina, Bambino, Ry Cooder, María Jiménez, Las Grecas, Los Chichos, Triana… Un título de disco inspirado en el spaghetti western del 68 de Sergio Corbucci (no todos los sergios del Western son Leone).
Kevin Sabariego se encarga de voz y guitarra, Héctor Martín de la guitarra eléctrica, Carlos Oliva de la guitarra flamenca y con la colaboración de Marc Trías de la percusión. El disco está producido por el trío, con Marco Morgione a cargo de la grabación en Micromaltese y Roger Rodés de la mezcla y masterización en Medusa Estudio.
El tema que da título al conjunto es el encargado de descorchar la botella de vino de la casa. “El Gran Silencio” es una polka guasona donde asoman destellos de surf y western, casi denominador común al metraje. Ahora que la bachata está de regreso para el mainstream se marcan una con querencia al compás de tangos del flamenco bajo el título de “Ya No Creo En El Amor” que revisita los conceptos bien plasmados por Tonino Carotone en “Me Cago En El Amor” o por Eskorzo en “Y El Que Tenga El Amor”. Veneno en crema, oigan.
Más fuego de desamor, aquí con retranca, en “20 Dedos”. Un pasodoble que en la velocidad y el texto se adorna de murga carnavalera, repleto de frases e ironías de ida y vuelta. Esa relación pareció dejar algún buen recuerdo, pero se diluye en la decadencia putrefacta del dulce bolero –toma contraste- de “Los Cuervos”. El ecuador del álbum lo alcanzamos elevando el movimiento con la salsa de “Orquídeas y Claveles”. Reconozco que la melodía vocal y el estribillo me tienen entregado desde la primera escucha, con esa coda donde no falta un guiño a Antonio Machín y sus dos gardenias.
Arte mayor desde el arranque de “El Crupier”, con bien de distorsión de eléctrica cruenta y afilada en el slide. Cuplé por bulerías, definen. Bien de fingerpicking viene la definitoria “Los Buenos Valedores”, veloz y de efluvios rock and rolleros y swingueros.
Entre el western y la rumba caño roto viene solemne, narrativa y estilosa la sinuosa “Cabeza Traicionera”. El estribillo y su cadencia son puro Chichos, Chunguitos, Calis y largo etcétera… Lo que conecta por la misma vía con cosas de Estopa, evidentemente. Conectando con nuestro esplendoroso pasado pasional y visceral Bambino y Jiménez vuelven más presentes que nunca en “Culpable” –título homónimo del primero, precisamente, canción que versionó en su día Joaquín Sabina-.
Inesperada sorpresa final la que me llevé –y nos viene- con la versión del pasodoble “Francisco Alegre” que cierra el disco y que mi padre en tenía bautizada como “Paco El Contento”, acorde a como su le llamaba y a su actitud vital. Lo meritorio es que consiguen llevarlo del todo a su terreno de agilidad y voracidad de dedos a las seis cuerdas, dejando un desarrollo instrumental más amplio para jugar con tempos y falsetas.
Primeros conciertos confirmados: 15 de marzo en Barcelona (Jamboree), 30 de abril en Madrid (Gruta 77), 1 de mayo en Zaragoza (Rock & Blues, entrada libre) y 6-10 Octubre en Mérida (México).
Lista de canciones – tracklist:
- El Gran Silencio
- Ya No Creo En El Amor
- 20 Dedos
- Los Cuertvos
- Orquídeas y Claveles
- El Crupier
- Los Buenos Valedores
- Cabeza Traicionera
- Culpable
- Francisco Alegre
Publicado el marzo 8, 2026 en Críticas Discos y etiquetado en Críticas Discos, El Gran Silencio, Los Buenos Valedores. Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.




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