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Leiva – Gigante
Del mismo modo que se celebró que rebosante alegría el anuncio de la gira de regreso de Fito & Fitipaldis, ocurrió parecido con la expectación creciente a lo que venía a ser el sexto trabajo discográfico de estudio de Leiva. No es extraño sí miramos fechas porque, claro, es innegable que Cuando Te Muerdes El Labio (2021) era un disco de Leiva, pero quizá podemos resumir en que era “el menos Leiva de todos”, por la generosidad adaptativa y la influencia que ejercen cada una de las colaboraciones con nombre de mujer. De este modo, seis años pasaban desde su Nuclear de 2019, el anterior ‘al uso’. De aquel a este no solo han pasado seis vueltas al sol, sino que también ha habido por el camino una pandemia y esa despedida de la treintena para llegar al ecuador de la cuarentena. No es un referencia casual porque Leiva en este disco plasma algo que se viene apreciando de manera progresiva y es la asunción del paso del tiempo y, sobre todo, entender que ya no es necesario correr de exceso en exceso, ponerse ropajes para parecer el más rockero del lugar o ceñirse a unos códigos preestablecidos por el hecho de cumplir la deuda con el propio pasado. No es un disco lento o suave, pero sí es un disco maduro, sobrio, de mirada interior y de historias que cuentan pesares, reflexiones, malas experiencias y pensamientos recurrentes de los que no se puede escapar, nostalgias… sin que por ello haya un intento de moralina más o menos explícita. Escribí al final de la crítica de Cuando Te Muerdes El Labio lo siguiente: «Progresa adecuadamente hacia la madurez, que se diría en los antiguos boletines escolares. El tiempo dirá cuanto más quiere ahondar en esa senda o si regresa a los terrenos que han cimentado su popularidad». Ya os lo he respondido.
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