Mari Trini. Retrato de una mujer libre. Esther Zecco
La música en España puede presumir de tener un inmenso catálogo de artistas solistas que, de alguna forma, fueron faro para su generación posterior y, también, para las siguientes que han mantenido esa inquietud, ese ‘pellizco’, para bucear más atrás y comprobar las muchas y buenas cosas que tiene nuestro rico legado musical. En el mundo de los solistas el catálogo es revelador, aunque existen diferencias y matices significativos ya sea en la popularidad o la ‘vigencia’ en cuanto a su ‘reivindicación’ o puesta en valor de su obra. Hay artistas que forman parte del imaginario colectivo de varias generaciones con todo la pompa, boato y lustre de una suerte de unanimidad que los engrandece (cada cual con su criterio pensará si con merecimiento o no y con la mayor o menor dosis de pasión en función de su propio gusto musical) pero, sin duda, en estatus indeleble por más que pase el tiempo. Situemos en este campo (sin entrar en comparaciones, diferencias o similitudes estilísticas) a los Camilo Sesto, Nino Bravo, Raphael, Joan Manuel Serrat, Julio Iglesias o, aunque más tarde, Joaquín Sabina. Todos hombres, sí. Y por ahí se empieza a justificar la necesidad del libro recién publicado por la editorial Efe Eme y que nos ocupa hoy. Pero es que en las mujeres, si hacemos un símil medianamente similar, nos vendrán las María Dolores Pradera, Rocío Dúrcal, o el ya más folclórico legado de Lola Flores o Rocío Jurado. Y Jeanette o Cecilia, si abrimos el foco. Y es ahí donde se refleja el segundo baluarte que hace de este libro una publicación oportuna: el de hacer una firme puesta en valor de Mari Trini, cantautora de Caravaca de la Cruz con una vida digna de ser contada, con un legado discográfico nutrido en grandes joyas y una personalidad muy marcada, para bien y para mal. De todo ello da buena cuenta la también cantautora Esther Zecco, que supera su ‘síndrome del impostor’ para hacer un recorrido biográfico completo, que huye de los escabroso y subraya las virtudes. Un libro que se devora con facilidad y que es del todo recomendable para no iniciados y ya seguidores de Mari Trini.
Quienes frecuentáis esta casa sabéis que siempre hemos tenido un particular ‘respeto a mayores’ y a todos los que abrieron puertas del camino de una manera u otra. Por eso he de reconocer (y es quizá la espinita que me queda, el no haberlo hecho antes) que Mari Trini ha estado siempre entre las opciones para hacer alguna crítica remember de viernes cuando me apeteciera salirme del camino del rock (y subgéneros) más al uso. Ha formado siempre parte de mis recuerdos de infancia, más que por mi casa (y eso que su declarada querencia por la canción francesa la podría conectar a mis influencias culturales maternas), porque la asociaba (como a Juan Pardo) indisolublemente a mi madrina de bautizo.
Cuando, más adelante, me reconocí enfermo de la música llegó el momento de profundizar en su obra y quedé fascinado por una fiereza y sensibilidad que, está claro, se salía de cualquier patrón edulcorado o inane. Eran canciones de texto poderoso, de una mujer férrea en su propósito de vivir su libertad individual, sin achicarse a las imposiciones de lo convencional y con, a la vez, una sensibilidad que también evidenciaba una fragilidad que casi le vino de cuna.
El libro cuenta de forma amena todas las andanzas de Mari Trini, empezando con esa complicada infancia en la que estuvo recluida en su habitación de los seis a los catorce años por su complicada nefritis lo que, sin lugar a duda, forjó su carácter melancólico y solitario, años en los que encontró en la guitarra un consuelo para acabar escribiendo su primera canción con apenas ocho años y buena parte de su impresionante repertorio inicial antes de cumplir los veinte. Sin ir más lejos, con apenas 14 años fue capaz de escribir la magnífica “Yo No Soy Esa” que, por cierto, también nos enteramos que grabó primero en francés con esos epés iniciáticos parisinos, tras su primera experiencia en la BBC británica.
No voy a pasar por cada hito temporal fundamental de la vida de Mari Trini porque para eso está el libro de Esther Zecco. Un volumen que ayuda a comprender tanto el celo por la privacidad que siempre mantuvo por su vida privada, los motivos por los que, como Johnny Cash, decidía ‘ir de negro’, la causa de esa media sonrisa del labio superior, su intento de salir de los formulismos de Hispavox con Trabbuchelli (al que volvería varias veces), la figura de Maryní Callejo como productora y directora musical en otra serie de años fundamentales para su carrera, coronados con el directo de 1985, ‘el Interviú’ pactado al estar harta de los rumores sobre una pierna de palo (¡!), los bandazos hacia cierto aperturismo empujada de alguna manera por los tiempos de la Movida en los siguientes, y sus cantos de cisne en el 95 y 96 para cerrar con su rocambolesco proyecto con Los Panchos en 2001.
Puede que ese 1985 marcara definitivamente su carrera en dos grandes bloques. La de una torrencial creatividad incontenible, con 17 discos de 1969 a 1985 y un espíritu de supervivencia desde 1986 en adelante. Cada etapa está regada de declaraciones en distintas entrevistas, incluso la de López Pedrol al principio de los 80 que casi parece sacada de las peores salidas de tiesto del Pablo Motos de hoy.
Además, también se cuenta con opiniones de músicos en activo como Zahara, Sergio Dalma, Christina Rosenvinge, Miren – Tulsa, Vicky Gastelo, Javier Álvarez, Luz Casal, Sole Giménez, lo banda Penélope, Igor Paskual, Rebeca Jiménez o Helena Bianco.
Retirada voluntariamente de los escenarios, el libro de Zecco nos ofrece todas las caras de una carrera que paso por la ilusión inicial, por el éxito inmediato, por tramos anquilosados, por el resurgimiento, también la pelea, la retirada y el olvido desde que falleciera en 2009 tras dos años de problemas de salud, desde el hígado al pulmón.
Mari Trini, una artista imprescindible de nuestra música que, por fin, ya tiene un volumen retrospectivo que azuza a conocer, profundizar o redescubrir su discografía completa. Felicidades.
Publicado el mayo 29, 2024 en Actualidad y etiquetado en Actualidad, Efe Eme, Esther Zecco, Mari Trini, Retrato de una mujer libre. Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.




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