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#Mis10de Black Sabbath

 

Después del recordatorio musical al incuestionable legado de Barón Rojo, polémicas aparte, deslizando por el historial apareció pronto su compañero de baile internacional para compartir fin de semana: los míticos Black Sabbath, con su formación más clásica y fundamental, Terry ‘Geezer’ Butler al bajo, Bill Ward a la batería, Tony Iommi a las guitarras y Ozzy Osbourne a la voz. Y aunque la lista incluirá temas del siglo XXI (un par, no nos pasemos), está claro que el grueso y lo mejor de su carrera se encuentra en sus dos primeros discos, Black Sabbath y Paranoid, también Master of Reality y, como canto de cisne antes del desbarre final por las consecuencias de los excesos, el Volumen 4, que se iba a llamar Snowblind, por si hacía falta dar pistas sobre de qué iba la historia. Si Led Zeppelin puede ser tomado como el precursor del heavy metal por su sonido afilado y los agudos, Black Sabbath tiene el honor de aportar la oscuridad siniestra, algo impostada, pero impactante para aquellos años, completando el círculo y fundando, quizá sí, en mayor grado, el género. No sería el único porque lo denso y la tonalidad de las guitarras también inspiraron de forma clara al grunge. Su aura negra, casi con más recursos jazzísticos que de blues, caló hondo no sólo para el resto de formaciones de su generación, sino que su influencia ha llegado a nuestros días. Ave, Sabbath.

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#Mis10de Barón Rojo

 

¿Está la creación artística por encima de las opiniones personales de su creador? Cuando ves una película, una serie, lees un libro, escuchas a una banda formada por tres, cuatro, cinco, seis o diez personas con sus creencias individuales, cuando escuchas a una orquesta sinfónica… ¿Te aseguras de que todas sus opiniones coinciden con las tuyas? Si no lo hace, ¿imposibilita eso que puedas seguir escuchándolo y disfrutándolo? ¿Pierde valor artístico? Las declaraciones de un tiempo a esta parte de Sherpa, el que fuera bajista y vocalista principal de la época más legendaria de Barón Rojo están provocando un revuelo generalizado que destapa una vez más el eterno debate. Loquillo, Calamaro… La discrepancia, la divergencia, el debate, la confrontación de ideas es de lo más sano que puede hacer el ser humano, siempre y cuando se guíe bajo unos mínimos criterios de educación y respeto. El problema es que vivimos en un estado de crispación constante en el que si no piensas como yo eres mi enemigo y todo lo que hagas y digas es el mal personificado. Me niego a vivir en un mundo polarizado de buenos y malos, lo siento. Aunque cada día pierdo más la fe en el ser humano y en todo lo relacionado con él. Hoy tengo un día gris, lo siento. Demasiadas lanzas en el costado ya.

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#Mis10de Depeche Mode

 

Siempre habían rondado por casa de mis padres, con la vertiente internacional de mi hermano mayor, que sé que los ha tenido siempre en alta estima. Pero no fue hasta mi primer año en Madrid cuando recuerdo con claridad que ‘me explotaron’ en los oídos escuchándolos en el discman (sí, amigos y amigas, ese artefacto donde se metían cedés y que tan bien me vino en los largos viajes de autobús a casa). Hoy es inviable, impensable y casi ignoto esa manera de ‘atender’ a cosas que no ‘comprendemos’ a la primera. Consumo rápido, no vaya a perderme el siguiente estímulo y a quedarme fuera de onda. El caso es que en un tiempo en el que el rock y el metal se me empezaba a consolidar como auténtica opción preferente, Depeche Mode ‘me confirmó’ que la electrónica no tiene nada de malo usado con seso, que va más allá del consumo rápido. Ya lo sabía, por Jean Michel Jarre o los apunkados Prodigy o Chemical, también por Kraftwerk, y otros muchos. Pero, de esas cosas sin explicación, fue el momento y el lugar adecuado. Las letras llevadas a un extremo que se alejan de lo acomodado, el desafío de melodías arrogantes, de las que te cogen de las solapas de la chaqueta y te zarandean hasta que se han metido en tu memoria. Como el Alien. Su influencia es tal que hasta gente ‘dura’ como Manson o Rammstein nunca han escondido su devoción por ellos. Tampoco el house. Hoy viajamos a diciembre de 2012 (día de Navidad, por cierto), para reeditar #Mis10de Depeche Mode. Salud.

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#Mis10de Sôber

 

Hay algo de perverso en el hecho de que el mejor disco de un grupo no sea el último. Que el aprendizaje que, este es el caso (parecido ocurre con su banda amiga, Mägo de Oz), han hecho de manera innegable los músicos que componen una banda, haciendo más complejas o con más matices las nuevas creaciones no lleguen al ‘status’ de popularidad de canciones más antiguas, las que han forjado tu leyenda y te llevaron al escaparate del gran público. Digo perverso porque convierte a ese conjunto, a ese álbum, en un imprescindible de la historia del rock y metal en castellano, pero también capan al resto de obras con el estigma de ‘nunca vas a repetir este cénit’. Y no hablo de calidad, insisto, sino, sencillamente, que no se volverán a repetir las circunstancias que hicieron que brotara ese resultado mágico. Paradÿsso es el caso. Después de un pujante Torcidos, de un excelente Morfología, de un contrapunto oscuro como SynthesisParadÿsso, el cuarto larga duración de Sôber, es el disco más vendido de la historia de la banda, el que los llevó a una cima desde la que seguirían oteando con Reddo para después llegar al consabido parón temporal del que brotaron Savia y Skizoo. Con motivo del decimoquinto aniversario de aquel trabajo, el trío de cuerdas de entonces (Carlos y Jorge Escobedo y Antonio Bernardini) junto con Manu Reyes a las baquetas, se marcan el lujo (para ellos y para el oyente) de regrabar aquel disco con orquesta sinfónica y con una gira que se verá magníficamente registrada en un directo que verá la luz la próxima semana, en preventa exclusiva ahora mismo, de la mano de El Dromedario Records. Nos vale de excusa para reeditar (con una nueva entrada) #Mis10de Sôber. Respeto eterno.

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#Mis10de Little Richard

 

Como si hiciera falta un salvoconducto de autenticidad ante la proliferaciones de fanes cada vez que se produce la muerte de un ilustre famoso, recuerdo mi credencial de que #Mis10de Little Richard los llevé a twitter allá por marzo de 2017. Ayer, 9 de mayo, a los 87 años de edad, el rock despedía a uno de sus pocos pioneros todavía vivos. Quizá solo nos quede el bueno de Jerry Lee Lewis después de Chuck Berry cayera, precisamente, una semana antes de que hiciera la presente selección del reverendo Richard. “Soy el innovador. Soy el emancipador. Soy el creador. Soy el arquitecto del rock’n’roll”, llegaría a decir Richard Penniman, nacido un 5 de diciembre de 1932. Después de llamar al aquelarre de la diversión frenética en su debut de 1957, grabado en Nueva Orleans, Richard encontró la fe y se dedicó un tiempo a ser pastor del góspel. Perdería la comba de un mundo mucho más modernizado y los Beatles se lo llevaron de gira, pero nunca recuperó ese animal instinto que sentó más las bases del género. En 1986 se marcaría otro disco para el recuerdo. Lifetime Friend y su figura y su forma de moverse encima del escenario ha inspirado a miles de artistas de varias generaciones. En RockSesión, donde el RnR es vida, no podemos sino rendir homenaje a los mayores. Y Little Richard siempre tendrá un papel destacado entre los primeros jefes del invento. Salud.

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#Mis10de Benito Kamelas

 

Hablando del grupo, hace ya algunos años, en el foro de Maneras de Vivir alguien los definía como ‘los Guti’ del rocanrol. Algo así como una gran promesa con muchas cualidades y momentos brillantes, pero que nunca habían llegado a ser la gran estrella a la que podrían apuntar o llegar. La afirmación, además de la coincidencia del apellido Benito, no la suscribí al ciento por ciento, pero sí que, visto en perspectiva, se hubiese podido esperar algo más, pero no ya de la banda, sino del reconocimiento/acercamiento por parte del público. Es cierto que Buena Energía (2011) no alcanzó el nivel de su anterior de estudio Sueños Con Traje De Tinta (2007) o Sin Trampa Ni Cartón (2005), pero sí que recuerdo que las sensaciones con ese álbum concluían en que estaban ‘creciendo’ en el sonido de una manera mucho más natural y efectiva que, por ejemplo, Marea, que por aquel entonces lanzaba su En Mi Hambre Mando Yo (2011) cuya producción no le favoreció absolutamente en nada. El sonido de los valencianos no supeditaba las guitarras a las letras, compartían lecho, seguía habiendo fuerza… aunque no dejaba de ser una pequeña bajada de nivel también, como en el caso de los navarros. Seis años después y tras un escarceo en solitario de Quini, Los Benito volvieron con un disco enorme, El Rincón De Mi Cabeza, sin Kamelas y con ilusiones renovadas. Ilusiones que se han roto tras anunciarse que la banda como tal se disuelve, sin perder el nombre, y será Quini quien rearme de nuevo al combo, con nuevos nombres. Hoy, apetece dejarse llevar por las emociones de esas guitarras tan Maiden y esas letras tan llenas de sangre, verdad, bondad y sueños. De los que uno quiere que se cumplan.

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Extremoduro aplaza gira a otoño y no descarta 2021

 

Doble comunicado de la banda y de la promotora sobre una gira de despedida que tendría que haber comenzado el próximo fin de semana en Valencia. Un tour de acogida sin precedentes, puesto que las entradas volaron en cuestión de horas en todos espacios y ciudades.

Extremoduro lo explica así: “¡Hola a todos! Hemos estado esperando hasta el último momento con la esperanza de que el descubrimiento de algún tratamiento nuevo solucionara esta grave crisis sanitaria y nos permitiera hacer la gira. Pero esto ya es totalmente imposible. Así que os anunciamos que vamos a aplazar la gira y a intentar hacerla en otoño. Y si en otoño tampoco es posible hacerla, con todas las garantías sanitarias, la volveremos a aplazar al año que viene.

Las entradas que habéis comprado serán válidas para las nuevas fechas y, por supuesto, quien quiera podrá devolverla a través de los canales correspondientes.

Quizá en algún sitio no sea posible hacer el concierto en el mismo el recinto que estaba anunciado. Nos consta que la empresa promotora ha hecho todo lo que estaba en su mano.

En breve os daremos toda la información. ¡Ánimo!”.

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Un FAV: Un Disco, Tres Canciones

 

El pasado 16 de abril me saltaba en Twitter una imagen sencilla que, tras un mes de confinamiento (pese a que el teletrabajo hace que casi estés más tiempo conectado y con tareas por hacer que otra cosa) me pareció que podría ser ‘entretenido’ de cara a mis pacientes seguidores. Una imagen en negro, con varias grafías en blanco. Pocas, pero sencillas y bien claras. “1 like = 1 fav álbum + 3 fav songs”. Es decir, por cada favorito marcado en el tuit, me comprometía a dar un disco favorito y tres canciones (mis favoritas) de dicho disco. Sabiendo el peligro que tienen estas cosas y mi grado de compromiso cuando doy una palabra, podría ser un arma de doble filo. Así lo puse en el texto del tuit que acompañaba dicha imagen: “Igual me arrepiento. Igual no. Estamos para jugar”. Confesaré que pensaba que la historia no iba a pasar de unos 30 o 40 favs, pero cuando la cifra empezó a dispararse y mi ritmo de publicación de tuits diarios no pasaba de 15 al día, entendí a la perfección aquello de ‘doblegar la curva’, que fue conseguir, al fin, que los tuits publicados fuesen más que los favs diarios. La ‘magia’ de twitter completó la historia cuando uno de los seguidores más activos (@alemoto82) decidió marcarse una playlist en Spotify con los tres temas seleccionados de cada disco. Apenas hay un par de discos y unos 7 u 8 canciones de los casi 250 álbumes seleccionados que no están presentes. Soy consciente de que también el goteo de favs puede ser constante y eso relanzar constantemente la publicación (de hecho ahora debo ya tres) pero hoy sacamos a la luz la impresionante playlist creada. Por cierto, sin repetir ni una vez banda ni autor (sí puede haber solista y grupo). Sin límites de género ni época. Sin distinción ni remilgos. Música, si no fuese por ella… Disfrútenla.

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Jorge Salán – 20 Años No Son Nada

 

El ‘guitar hero’ siempre ha sido algo relacionado con los grupos y solistas extranjeros. Pero no sólo por el propio anglicismo en sí, sino porque en España pocos referentes que se hayan ganado ese término ha habido. Jorge Salán atesora 20 años derribando puertas. Y todo eso queda demostrado en el próximo documental que bajo el título de ‘20 Años No Son Nada’ estrenará A New Label, Intertour  Music Agency y Virus Entertainment el próximo lunes, 4 de mayo, y al que Rock Estatal y RockSesión han tenido acceso para su visionado previo. El documental, de casi una hora de duración, viene a dar continuidad a ‘No Looking Back’, que recogía el primer tramo de su carrera, para centrarse, principalmente, en todo lo que ha ocurrido estos años desde la publicación de Madrid/Texas en adelante. Su salida está prevista para el mes de noviembre, fecha en la que se cumplirán los 20 años de carrera del guitarrista madrileño, nacido en 1982, pero las circunstancias de confinamiento han hecho apostar por adelantarlo para, así, dar una alegría a su amplia colección de seguidores. Hay que dejar claro que no es que en España no haya habido buenos guitarristas. Los hay a decenas y todos podemos recitar una buena colección de nombres entre los que coincidiríamos en una decena, asentiríamos por olvido y otra lista que, no por menos conocidos, no merecerían nuestra consideración. Pero el ‘guitar hero’ como tal, capaz de sacarse una docena de discos, de girar con formaciones internacionales de primer nivel por todo el mundo, que tiene el reconocimiento de toda la profesión, que es capaz de aprenderse el repertorio de una banda en menos de cuatro horas y solventar la papeleta. El que es capaz de rajarse el dedo con la pasión de un solo de guitarra, se llama Jorge Salán y ni siquiera ha cumplido los 40 años. (Texto publicado y firmado también en Rock Estatal web).

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#Mis10de Iggy Pop & The Stooges

 

La iguana y los suyos. Uno de los torsos más famosos del rock and roll, para mí cercano a ser desagradable  desde hace muchos años, lo firma Iggy Pop que, tanto en solitario como con The Stooges, es una de las leyendas icónicas de una forma de entender la música sobre el escenario y fuera de él. Es difícil, de hecho, hacer una diferenciación perfecta ante una y otra trayectoria (porque en su carrera en solitario ha editado mil revisiones, reediciones y recopilatorios incluyendo todo), así que el #Mis10de tampoco hará distinción. Hablando de lo del torso, me dijo Robe en la primera de las entrevistas que le hice que le daba grima ver a Mick Jagger con 70 años “moviendo el culito”. Me pregunto qué pensará entonces del pellejoso bueno de Iggy, muy cercano durante unos años al genio de David Bowie. Un punk animal y primitivo que sin embargo tiene mucho también de elegante. Entre la marginalidad, pero sin caer en la perdición de uno de sus satélites conceptuales cercanos, como puede ser Lou Reed, y lo glamoruso, el repertorio de Iggy Pop & The Stooges ofrece una media de calidad bastante homogénea, si bien el despunte de sus claros grandes éxitos hace que sea relativamente fácil seleccionar las diez canciones de esta reedición, hecha originalmente en twitter allá por junio de 2013, con algún cambio de posición en la zona noble. Buen domingo, ya queda menos.

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