The Flying Rebollos – ¡Esto Huele A Pasta! (1997)

The Flying Rebollos - Esto huele a pastaThe Flying Rebollos son una de esas bandas con enorme enjundia por todo lo que salió de ahí con el paso del tiempo. Con un sonido basado en el rocanrol de barra más clásico y molón, solo legaron dos discos y una maqueta. Este que traigo hoy a la remember de RockSesión de este viernes fue su gran apuesta sonora, sacado con multinacional (DRO), gracias a la intervención de Fito Cabrales, Uoho y el resto de plateros, a la postre fue también su testamento. Curioso, cuanto menos. “Dejó de ser divertido”, alegaron. De esta banda salieron enormes amistades con el círculo Platero-Fito-Extremoduro. No en vano, Polako, el baterista, acabó siendo el manager de Fito y Fitipaldis (Last Tour International) y Edorta road manager de Extremoduro durante bastantes años, además de letrista de algunas canciones de los propios Platero y Tú. Esto Huele A Pasta sigue sonando insultantemente fresco y macarra. Te invitamos a esta ronda.

Los Rebollos eran pura actitud. Solo hay que ver el título del disco coincidiendo con que fuera editado con una casa discográfica fuerte. Su debut llegó cuatro años antes en Gor. Un disco con muy buenas intenciones pero que no reflejaba cómo sonaba la banda en directo. La producción de Iñaki Uoho en esta entrega tamizó las irregularidades de las malas mezclas y pulió aristas de tal forma que ‘los puristas de lo auténtico’ empezaron a largar aquello de ‘se han vendido, antes molaban más’. La banda siempre reconoció que así es como siempre habían querido sonar y que si antes no lo consiguieron fue porque no sabían, no podían y no había pelas. Así que con eso se cierra el contumaz debate.

Esto Huele A Pasta no sorprende por un derroche de originalidad, ni lo pretende. Si no que lo que consigue es un rocanrol de barra de bar, de colegas, de mujeres, de rollo, de gasolina. La pretensión es hacerte bailar y sudar y lo consigue de manera sobrada. Uoho, que venía de producir y hacer crecer los matices de sonido de Extremoduro con Agila, introduce teclados, ligeros vientos y pequeños aderezos a The Flying Rebollos, sin la virulencia de aquel, sin estridencias pero con la inteligencia suficiente como para hacer que el disco tenga una vigencia absoluta en nuestros días, que haya envejecido con una dignidad infrecuente.

Aquellos Rebollos que grabaron el disco fueron el citado Polako a la batería, Edorta a la voz, Txus y Joni Kontrol a las guitarras, Miguel al bajo (Miguel Colino, posteriormente en Extremoduro) y Mario al teclado. (Muchos de ellos serían los primeros Fitipaldis, los del A Puerta Cerrada).

El álbum se abre con un ritmo de batería muy marcado al que se le suma un riff de puro hard rock en ‘Vete’. Un tema con querencia blues muy marcada y con un desarrollo instrumental final muy potente. Por su parte, ‘Kilómetro Cero’, al igual que ‘Nadie Va A Hacer Nada Por Ti’ y ‘Perseguido’, son ejercicios de rocanrol fácil, previsible, pero divertido, que utilizan apenas una frase corta y sencilla para generar un estribillo machacón muy rítmico sobre el que se desarrollan variaciones entre todos los instrumentos. Un gustazo. ‘Un Ápice De Tu Verdad’ destaca por la conseguida inclusión de vientos, que aportan un plus de matices a ese estribillo con coros vacilones.

Una de las canciones más conocidas del grupo, por motivos evidentes, es ‘Mis Amigos’. Una píldora acelerada de menos de dos minutos que cuentan con la colaboración de un Robe aún tosco y de Fito Cabrales con su sello inconfundible. En esta canción, además, es donde mayores similitudes se aprecian entre la voz de Edorta y el primigenio Carlos Tarque. Pero la verdadera joya de la corona es, sin lugar a dudas, ‘Cuatro Acordes’, una de las mejores letras sobre el rocanrol jamás escrita. Una bella línea melódica sobre la que se incluyen unas teclas que pretenden evocar violines, y unos coros finales emocionantes sobre los que se desarrolla un solo visceral. Una auténtica delicia. “Rock and Roll never dies escrito por las paredes” y el guiño a Burning.

Para cerrar el repaso, aún quedan otros grandes temas. ‘Ajuste de Cuentas’ es un singlelazo guitarrero a más no poder, una estructura cíclica que va creciendo pese a que el último verso del estribillo ni rime. No importa porque lo más seguro es que estés bailando. ‘En El Bar’ es la típica canción alcohólica que todo grupo de rocanrol debe tener y que destaca por un solo de armónica inicial que te pondrá la sangre borboteando. Para terminar, ‘Follacamellos’ es la más iracunda de todas. Una letra desbocada dedicada al sexo y las drogas. El sonido inicial de guitarras puede valer para cualquier canción de los Stones. La guinda a un disco donde no sobra nada y que no te abandonará durante un tiempo el día que lo vuelvas a escuchar.

¿Qué habría sido de The Flying Rebollos si hubiesen seguido tocando en lugar de pasarse al otro lado del negocio? Tendríamos más discos para celebrarlo, pero creo que a sus bolsillos les habría ido peor.

En Spotify.

Tracklist:

  1.  Vete
  2. Kilómetro Cero
  3. Un Ápice De Tu Verdad
  4. Mis Amigos
  5. Cuatro Acordes
  6. Ajuste De Cuentas
  7. Nadie Va A Hacer Nada Por Ti
  8. En El Bar
  9. Perseguido
  10. Follacamellos

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Publicado el marzo 7, 2014 en Críticas Remember y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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