Tierra Santa – Esencia

Tierra Santa - EsenciaQue los riojanos han sido (son) una de las formaciones más importantes del heavy metal estatal es una afirmación irrefutable. Su sello inconfundible se ha basado en grandes riffs y un protagonismo guitarrero descomunal, una base rítmica veloz y cíclica que reforzaban el carácter épico de los temas. Sus canciones se convirtieron en leyenda, palabra habitual en múltiples canciones. Pero la edad, el paso de los años, la evolución musical no nos viene a todos por igual. Hay quien sigue a piñón fijo toda su carrera y los hay que, por los motivos que fueren, desean cambiar o remozar el sonido. Tierra Santa ya lo hizo en su último disco en estudio, Mi Nombre Será Leyenda. No es que se pasaran al pop como vienen a decir los fundamentalistas del heavy metal, pero era un disco más pausado, con más aire y otros tempos. En Esencia vienen a hacer lo mismo, pero con temas legendarios, nunca mejor dicho, de su repertorio, tanto en eléctrico como en acústico. No están todos los que son, pero sí son todos los que están.

Esencia conmemora el décimo lanzamiento discográfico de una banda que, contra viento y marea, ha tenido siempre las ideas muy claras. Tanto como cuando les acusaban de abusar del mismo formato como ahora que cantan las canciones como les apetece, como les nace. Y eso es lo más importante. Estar satisfecho y creer en lo que haces. El álbum se grabó durante los dos últimos meses del pasado 2013 en su estudio de grabación habitual, Sonido XXI y con Javi San Martín, también frecuente, en los mandos. Además hay varias colaboraciones, Eduardo Zamora, guitarrista de Sátira, Natxo Zabala, guitarrista de Sakeo y exKoma, y Jon Zagalaz, guitarrista de Alhandal.

Aunque la duración de los nueve eléctricos y ocho acústicos permitiría la edición de todo el disco en el mismo compacto, la banda ha acertado dividiéndolos físicamente en dos distintos. En el primero de ellos, se revisan con mayor acierto (en función también de la necesidad de hacerlo) temas de todas las épocas. Empiezan con ‘La Sombra De La Bestia’, un tema al que siempre le tuve un enorme cariño y del que han suprimido los teclados del estribillo, que le daban un dinamismo brutal, por un aporte extra de guitarra que tiene su aquel y que viene a paliar el excesivo aire que tiene en las primeras escuchas el fraseo. ‘La Momia’ ha ganado en orientalismo, algo que la canción necesitaba. Una canción rotunda y que sí transmite la idea de inmortalidad. ‘El Bastón Del Diablo’ también es de las que ha ganado y mucho. Las guitarras suenan mucho más armónicas, lo que han perdido en velocidad lo ganan en emotividad especialmente en este tema, con un Ángel explotando al máximo su voz lejos de alardes innecesarios.

Y Tierra Santa, como apuntaba, no rehúye la batalla y se atreve con dos de sus canciones insignia. La adaptación de ‘La Canción Del Pirata’ y ‘Legendario’. Me parece conveniente que estén en el disco porque son dos temas que van a seguir en su repertorio en directo y si ahora las tocan así, su público debe saberlo. La pulsión heavy se ha perdido a cambio de fraseos más limpios, no hay rastro de doble bombo por ninguna parte. Los fraseos musicales tienen algo más de florituras de batería pero siempre dentro de una corrección rockera. La primera es tan poderosa, que la magia quizá se queda en la original. (Algo así como pasaba en las canciones viejas de Extremoduro con respecto a las que regrabaron para Grandes Éxitos y Fracasos). Con ‘Legendario’ quizá se nota bastante menos. Sobre todo porque la producción de aquel era algo irregular. La revisión suena musculosa y aguantará el tipo de las comparaciones de los seguidores de la vieja escuela.

‘Séptima Estrella’ y ‘David El Gigante’ quizá sean las dos canciones menos esperadas del repaso de éxitos. La primera contiene el solo más vigoroso de todo el tracklist, una enorme escala bien acompañada con arropes de teclados. Por su parte, la segunda me parece la más prescindible de la lista. Para cerrar el repaso eléctrico, encontramos ‘Pegaso’, canción con uno de los mejores riffs creados por Tierra Santa, que contiene un solo diferente a lo habitual que le hace ganar en golpeo e inmediatez, en el único tema que ha sido acelerado con respecto al original. El último corte de este primer tramo es ‘Kamikaze’, uno de los temas más agresivos de su discografía, por si alguien duda de que se les ha olvidado dar cera y que gana en naturalidad con una guitarra que se arrastra mejor por el fraseo. (La potencia sin control no sirve de nada, que decía aquel anuncio). Una canción gigantesca.

Pero sin duda las mayores sorpresas y satisfacciones llegan en el disco dos, el acústico. Si no tienes prejuicios, claro. Las baterías en todo el segundo disco suenan con un calor especial, casi como si te lo estuvieran tocando en directo. Hay temas que suenan hermosos, con una luz y rutilancia especial, casi mágica. Es el caso de ‘El Canto De Las Sirenas’, que ya de por sí era intensa en su versión eléctrica, con una producción de guitarras acústicas que pone los pelos de punta. ‘El Amor De Mi Vida’ se descubre como una sólida canción pop (en el buen sentido del término). Mientras que ‘La Leyenda Del Holandés Errante’ destaca por su aporte de slide.

Pero sin duda, una de las mejores revisiones es ‘La Mano De Dios’ con un Ángel mostrando la voz más frágil que se le recuerda. Tiene una introducción a piano que sencillamente te humedece los ojos y un estribillo creciente que desemboca en un solo de guitarra acústica enorme. Lo tengo claro, la mejor canción de todo Esencia. Por el contrario, ‘Para Siempre’ es mucho más dinámica gracias a la batería muy rítmica. Excepcional también el nivel de ‘Héroe’, una canción que brilla mucho más desenchufada que con distorsión. La melodía del fraseo es muy completa y que se contrapone a la sencillez y efectividad del texto del estribillo.

El segundo disco se cierra con ‘Tu Misión’, de nuevo con toques de orientalismo decadente, que destaca por su tensión, casi asfixiante. Por último, ‘Hermano Del Viento’ viene a ser la versión más arriesgada de todo el álbum, pero con otro resultado excelente. Una larga introducción de reminiscencias flamencas, da paso a un compás cadencioso hasta el remate final casi rumbero, que terminará de hacer tirarse de los pelos a los fundamentalistas y aplaudir a quienes nos gusta esta nueva versión de Tierra Santa.

¿Era necesario este ‘grandes éxitos remozados’? Posiblemente no, pero el resultado es tan sólido que hace que valga la pena y que, realmente, ni nos importe.

En Spotify.

Tracklist:

CD 1

  1. La Sombra De La Bestia
  2. La Momia
  3. El Bastón Del Diablo
  4. La Canción Del Pirata
  5. Legendario
  6. Séptima Estrella
  7. Pegaso
  8. David y El Gigante
  9. Kamikaze

CD 2

  1. El Canto De Las Sirenas
  2. El Amor De Mi Vida
  3. La Leyenda Del Holandés Errante
  4. La Mano De Dios
  5. Para Siempre
  6. Héroe
  7. Tu Misión
  8. Hermano Del Viento

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Publicado el marzo 11, 2014 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Francisco javier

    gracias ilusionante canción

  2. A mí me defraudaron bastante sobre todo con el primer disco de “Esencia”. El acústico, sin decirme mucho, me puede parecer interesante, pero las revisiones en eléctrico… Cuando escuché “La canción del Pirata” me quedé atónito, le habían quitado toda la fuerza, está sin chicha, se nota al primer acorde… Precisamente creo que lo que se ha perdido es su “esencia” (nos lo han puesto a huevo). Y lo hago aplicable a las 9 canciones.

    Siempre habrá opiniones para todos los gustos, pero creo que la sensación general con el cd 1 no es muy buena, ¿no? Pero el principal problema radica, según mi opinión, en que esta revisión era totalmente innecesaria, y desde luego ya sabían que había mucho más que perder que ganar.

    De todas formas es curioso que las mismas canciones con una mejor producción y bien grabadas, suenen con menos garra. Como bien dices, “la magia se queda en la original”.

    Cuando Extremoduro y Platero y tú hicieron lo mismo creo que el resultado fue muy distinto: por supuesto que se pierde la energía de la juventud y esa entrañable inocencia de novato, pero me pareció un trabajo irreprochable. Unas regrabaciones de calidad que, a diferencia de las de Tierra Santa, sí que mantienen la esencia de las canciones. Yo al menos las reconocía y me seguía identificando con ellas. Puedo pasar sin problema del “Deltoya” al “Grandes éxitos y fracasos” o del “Muy deficiente” al “Hay mucho rock’n roll”, de verdad. Pero cuando intento ponerme con “Esencia” nunca lo termino, y cambio a los originales o incluso de banda,

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