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Fantasía Occidental. Silvio y Sacramento, rock bajo palio. Antonio Jesús García y Ramón García

Es imposible resumir en unas cuantas líneas lo que era Silvio Fernández Melgarejo (1945-2001), como músico, artista, bohemio, culto (porque lo era), cantante, capillita, futbolero, alcohólico, desapegado a lo material, improvisador profesional, surrealista no militante y genio y figura, en suma, como muestran sus incontables anécdotas y su vida, tan intensa como partida en dos a partir de una falla que rompió el eje del espacio tiempo en su forma de morir diariamente. Porque si Evaristo cantaba aquello de “yo quiero morirme de lo que tengo”, Silvio murió, como se dijo en su entierro, “de sí mismo”. Su fama y divinización se circunscribe a la Andalucía Occidental (Sevilla, Cádiz y Huelva) en su inmensa mayoría, aunque su condición de ‘artista de artistas’ hace que sea considerado un referente de culto y en muy alta estima por nombres tan dispares como Miguel Ríos, Kutxi Romero (lo tiene pintado en la entrada de su Kutxitril), Luz Casal, Enrique Bunbury (que versionó uno de sus temas más populares en el proyecto de Los Chulis), Joaquín Sabina o Santiago Auserón, como inolvidables son sus entrevistas con Jesús Quintero. Hasta Califato ¾ lo lleva en la portada en su disco La Contraçeña. Y, cómo no, toda la corte de ‘alumnos’ del humor nacido en los años 90 (la carrera musical de Silvio es más intensa de 1980 a 1993, cuando graba Al Este del Edén con Luzbel -1980-, Barra Libre con dicha banda -1984, y Fantasía Occidental y En Misa y Repicando, 1988 y 1990 con Sacramento –banda en la que estaban el recientemente fallecido Juanjo Pizarro y Andrés Herrera Pájaro, de quien ya he escrito varias veces), véase El Sevilla o Pepe Begines, quien llegó a escribirle varias canciones para intentar resucitarlo de su primera gran caída a principios de los 90. Disco que nunca llegó a grabar, puesto que estaba siempre tan borracho e hinchado que solo pudo grabar media canción en siete meses. De aquella salió tras más de dos semanas en el hospital. Después de darle su espacio en su tratado Todo Es Flamenco Rock, mis amigos y paisanos Antonio Jesús García y Ramón García (¡gracias por los agradecimientos!) le dedican un volumen completo a su disco más inspirado e inspirador, al que le hice crítica remember en su día y que aquí os refresco. Os sabrá a poco, así que haceros con el libro, que lo cuentan con gran agilidad y admiración. Y pedid un coñac.

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