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Hora Zulú. Industrial Copera. 17 de diciembre

En una década enfermiza por la instantaneidad, lo efímero y el poco reposo a la reflexión, lo urgente de los trabajos, la necesidad constante de exposición, la obligatoriedad de tomar partido y mostrar opinión por todo, la vacuidad del ocio cimbreado por cuentas atrás para el siguiente capítulo, los clickbaits, el ruido en toda la gama que va de ultradiestra a siniestra, fiscales que mueren de forma repentina, personajes populares que acaban siendo el pelele de Goya subiendo y bajando para el escarnio hasta que revientan, polémicas azuzadas con el poco raciocinio del pirómano frente a un bosque, el orgullo del lenguaje pervertido para convertirse en un arma arrojadiza, talibanismos culinarios, majaracas del negacionismo, egoísmo en distintas escalas y maneras, de pose y pase, la total y absoluta falta de criterio propio para evaluar un hecho sin tener que sumarse a uno de los frentismos, lo del ni machismo ni feminismo, lo de a los extranjeros le dan más, los que claman por unos agravios mientras esconden la mierda de los suyos bajo la alfombra… Ante todo eso, encontrar todavía estímulos no corrompidos que nos sirvan de toma de tierra, de pulcra y límpida emoción, que sea como un chute de enriquecimiento para el coco y alimento para el alma se ha convertido en un auténtico lujo. Y para mí, mucho antes de que existiera esta casa, eso lo representa Hora Zulú. Así que, 25 meses después de verlos en su misma ciudad y en la misma sala, cuatro meses antes del estallido pandémico, nos fuimos para Industrial Copera de Granada a verles hacer lo de siempre, pero con la sabiduría que dan los años. De nuevo reinventado, de nuevo fortalecido. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).

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Hora Zulú. Industrial Copera. 16 de noviembre

 

Entre todos hemos ido matándola, pero todavía no está muerta del todo. Para los que nos gusta la música en directo jamás puede ser lo mismo, ni cercano a ser comparable. Las sensaciones, el calor (pese a estar a pocos metros de una Sierra Nevada haciendo honor a su nombre), el sonido, la duración… La magia de un concierto en una sala jamás puede ser sustituido por el de un festival. Por eso, aunque se me acabe el tiempo para contaros todas y cada una de las veces que los he visto, se me puso a tiro la opción de ver a Hora Zulú en su casa y en sala, en su Granada, y no podía desaprovecharla. La estocada vino con la confirmación de la presencia de Sho-Hai y Soziedad Alkohólika, para echarse unas coplas. Así que RockSesión cogió rumbo a la Industrial Copera para asistir a la presentación oficial de su último disco La Voz Del Amo  del que, por desgracia eso sí, no suenan demasiadas. Y pasados los efluvios de la emoción instantánea, hay que concluir que no podemos dejar que el circuito de salas se muera. Sí, hay bandas a los que no es posible ver de otra manera que no sea en un festival, sobre todo para los de provincias pequeñas, pero es la pescadilla que se muerde la cola. Los grupos punteros se hacen las grandes ciudades, los pequeños apenas pueden salir de su radio de 100 kilómetros. Id a las putas salas, nos duele la boca de decirlo. Aquí la crónica del sábado (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).

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