Txarly Usher y Los Ejemplares – Cuervo, Corazón y Cuchillos

 

Existe una falsa creencia o, si no dogma de fe, habituación a que el punk tenga que ser estruendoso, veloz, mal tocado y a ser posible mal cantado. Nada más lejos de la realidad. Por suerte, existe una corriente que se mantiene gracias a figuras como la de Txarly Usher, que lo viene demostrando a lo largo de toda su carrera, sea al frente de Los Carniceros del Norte, Radiocrimen, Radio X… y varios proyectos más. Su manera de cantar recuerda siempre en la tesitura y timbre a lo oscuro de los ochenta, haya más o menos distorsión o velocidad en cada una de las cabeceras. Pero, hete aquí que va y se reúne con Rafa Balmaseda, bajista de los más míticos todavía Parálisis Permanente y se entrenan con un larga duración espectacular y atemporal como este Cuervo, Corazón y Cuchillos. La banda se completa con la guitarra de Orkatz Ira y la batería de Andrés Guti. Los cuatro vienen a firmar un disco de letras elevadas y emotivas, de sonido que se mueve entre el punk centro europeo, la luminosidad de la new wave británica y las influencias clásicas del género con buen gusto, convirtiendo el cancionero en algo emocionante, bailable, enérgico, decadente y hasta radiable, por momentos. Una rara avis en tiempos donde parece que el grita tiene más razón, el que hace más ruido es el más duro de la ciudad y el que va más rápido es el que hace más divierte en pogos sin sentido. Un ejemplarizante trabajo discográfico que se hace apto para todos los públicos.

Si Txarly saca en Radiocrimen toda su acidez y crítica social y en Los Carniceros del Norte su pasión por el horror punk con temáticas de cine de serie B, de terror y fantástico, con Los Ejemplares mira hacia la conciencia para hacer un viaje críptico por emociones vitales que, pese a lo que pudiera ser previsible, esconden siempre un halo de luz por más que la cosa se ponga triste.

El tema que da título al disco, ‘Cuervo, Corazón y Cuchillos’ conquista con su estribillo machacón y una melodía de guitarra que se acaba haciendo obsesiva a base de su constante espiral. La melodía vocal de la estrofa del puente, con la guitarra a flor de piel, es otra de las pequeñas joyas del álbum. La coda con protagonismo de bajo es otro bello recuerdo a otros tiempos, como en sí toda la producción. ‘Llantos de Alcohol’ abre con una introducción de guitarra que es puro esencia británica.

Tanto ‘Latidos’ como ‘Mundo Enfermo’ presentan bellezas desfiguradas y también una doble atmósfera dentro de la propia canción. La primera reincide en dotar del protagonismo melódico a una guitarra sencilla y sustentada con una sólida de bajo, más críptico, para encerrar la ira como un arreón más rábico. Por su parte, la segunda combina entre el glam de las primeras estrofas o lo lúgubre inesperado del cambio de tempo. Pero ahí no queda la cosa, todavía encontramos un estribillo que cambia de letra en sus sucesivas repeticiones y un break de bajo ‘made in Balmaseda’: “conspiraré para ver sobre tus cenizas, nada será lo que fue en las noches frías. Déjame ser hielo en un mundo de fuego. Déjame ser espectro en este mundo enfermo”.

En el eje central, ‘Viejos Errores’ sigue la línea ascendente, con un tema que pronto nos hace movernos al ritmo del fraseo y estribillo, de ritmo ágil y de voces intrincadas que se rematan con un cántico coral y declamado. ‘Clase Perdedora’ no cambia en demasía la sonoridad de su predecesora y vuelve a tirar del cambio a la oscuridad, como ocurre con ‘Mundo Enfermo’. Eso la convierte quizá en demasiado previsible, pero se justifica con ese guiño a la banda de Evaristo con aquello de “sois carne para la picadora”.

El tercer y último trío del álbum se abre con la adrenalina de la base rítmica de ‘Todavía No’, con unas imponentes hechuras hímnicas, como el tema que abre el disco, pero con mayor velocidad y con mayor dosis de energía. El texto se mueve entre la integridad rebelde peterpanesca, pero también tiene mucho de esencia vital filosófica más profunda, mientras que el mantra del título se repite una vez de manera rítmica. Un auténtico cañonazo que va a la lista de temas a incluir en recopilatorios personales.

Con una cuenta atrás azuzadora, ‘Anfetamina’ carga las tintas en el tempo para hacer un gélido retrato de incomunicación, abandono y nihilismo, de nuevo con la riqueza de ofrecer siempre un texto nuevo para cada uno de los estribillos. El cierre viene de la mano de ‘Ratas Extrañas’, que se mueve entre la elegancia crooner y el rollo iggypopesco: “Si me quieres, si me extrañas, no apuñales más mi espalda, no me vuelvas a engañar. Falsas trampas, falsas caras, pocas ganas de volverte a ayudar”. Un cierre, sin duda, a la altura de lo que se ofrece. Un álbum repleto de buenas estrofas y un sonido intachable y delicioso. Huele a medalla en nuestros discos del año.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Cuervo, Corazón y Cuchillos
  2. Llantos De Alcohol
  3. Latidos
  4. Mundo Enfermo
  5. Viejos Errores
  6. Clase Perdedora
  7. Todavía No
  8. Anfetamina
  9. Ratas Extrañas

 

 

 

Publicado el julio 29, 2020 en Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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