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José Ignacio Lapido – A Primera Sangre

Desde que empezara su camino como solista en 1999, ha sido la primera vez que ha habido que esperar tanto tiempo (cinco años y medio) para tener nuevo disco de José Ignacio Lapido en nuestras manos y oídos. A Primera Sangre retoma el relato dejado en el abrumador y fascinante El Alma Dormida. Un álbum con el que el músico, compositor, letrista y vocalista granadino confirmaba por enésima vez sus hechuras de grandeza, el respeto a quien maneja los tiempos del verso, la narración y su arrope musical con la paciencia del orfebre y el talento de la creatividad más productiva. Por el camino, es cierto, nos regaló el primer disco en de nuevas canciones por parte de 091 (La Otra Vida) en más de veinte años. Y también se vino una pandemia que aumentó la brecha temporal. Sea como fuere: la espera ha valido la pena. Pero es que casi ni tenía sentido dudarlo. Lapido presenta su noveno disco en solitario. Una auténtica heroicidad para haber coincidido con el declive de las ventas de discos y esas cosas de las que tantas veces nos hemos lamentado. Y aunque la subjetividad del oyente marcará sus preferencias en cuanto a su obra pretérita, el resultado vuelve a ser tan coherente y firme que celebramos, siempre, que siga viva la llama de un creador alejado de los grandes focos y atención mediática, pero que resulta fundamental para entender la sobriedad cabal de quien lleva más de cuarenta años aportando su trabajo para dignificar el rock en castellano. En A Primera Sangre lo hace con once nuevas canciones donde distorsión y acústicas acercan sus brazos para acoger los textos rotundos de Lapido y su voz casi incorruptible.

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José Ignacio Lapido – El Alma Dormida

No es fácil la vida artística para el solista de rocanrol. José Ignacio Lapido apostó por ello al poco de darse por concluida la trayectoria de los inolvidables 091. Y desde 1999 ha despachado, con este, ya ocho discos de larga duración. Una auténtica heroicidad para haber coincidido con el declive de las ventas de discos y esas cosas de las que tantas veces nos hemos lamentado. Acostumbrado a publicar nuevo material cada dos o tres años, la inesperada vuelta momentánea de Los Cero en Maniobra de Resurrección retrasó dicha periodicidad durante un tiempo, pero al final siempre cumple con su compromiso. Lapido se ha convertido en ejemplo vivo de aquello tan temido que es lo de ‘artista de culto’, por aquello de que muchas veces se puede mutar en ‘artista oculto’. Alejado de grandes medios, de grandes titulares, de grandes recintos, pero con una clase y estilo que han marcado mucho a otros autores como Quique González, con quien compartió gira, Leiva en su forma más melódica, Josele en su lado más crudo…

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