Ilegales – Agotados De Esperar El Fin (1984)

90 IlegalesEsta semana el mundillo musical nos ha dejado una gran noticia: el regreso de Ilegales a la escena. Hacía cuatro años y medio que Jorge Ilegal decidió parar la historia para dedicarse a otros géneros de orquesta en Jorge Ilegal y Los Magníficos, cabecera con la que editó dos discos con espacio para el joropo, el bolero, el swing y mucho más. Otro rollo. La vuelta de Ilegales viene motivada porque las canciones que estaba componiendo tenían la rabia necesaria, el nervio rockero que las hacían más propias de Ilegales, por lo que a comienzos del próximo año 2015 tendremos el primer disco de la formación en la friolera de diez años, ya que el ‘Si La Muerte Me Mira De Frente, Me Pongo De Lao’ data de 2003. Gran acontecimiento que ha provocado que toda la semana haya rememorado los nueve discos en estudio de esta banda imprescindible hasta que decidí que el que merecía estar en esta crítica remember semanal debía ser el ‘Agotados De Esperar El Fin’, un álbum de pretendida inocencia, pero realmente cruel.

Tras varios singles incendiarios y un primer álbum dislocado, en 1984 llega la confirmación definitiva y el éxito nacional de la banda con este trabajo que es un lobo disfrazado con piel de cordero. Por las modas de sonido, por atemperar el resultado y porque en aquella época más distorsión y potencia se asociaba a otras formaciones como Obús o Barón Rojo, ‘se decidió’ que este disco sonara más ‘modernete’, más educado y más pop. Pese a que a la voz se aflautó demasiado, que el bajo y la batería se sintetizaron, la escucha del disco demuestra que pese a todo no se podía disimular lo crudo del disco, lo salvaje de la propuesta, la rabia del humor negro y corrosivo que tiene cada una de las canciones. “Quiero ser millonario y tocar tan mal como los Stones”. Este disco lo grabaron Jorge Martínez a la guitarra y voz, David Alonso a la batería y Willy Vijande al bajo.

El álbum contiene varios de los temas que han acompañado el repertorio en directo de la banda casi de manera constante. Véase el ‘África Paga’, con su inicio salvaje y melodía bluesera, que termina de explotar en una suerte de calipso bailongo. Que las formas no engañen, las letras son descarnadas, con la inocencia del que la mete doblada. Con inquina. La homónima ‘Agotados De Esperar El Fin’, con su marcado inicio rítmico y marcial y con su estribillo de pegajoso punk, con ese coro y la melodía aguda vocal de Jorge. ‘La Chica Del Club De Golf’, la historia decadente de un niño bien, “yo llevo burbujas, pero en la vena”, canción de alcohol y sensualidad mortuoria. También ‘Odio Los Pasodobles’ ha sido siempre frecuente, con la enumeración de males que provoca tan tradicional ritmo, que al final preside el arranque y la parte central de la canción. Divertida, hedonística. Pero las joyas absolutas son, por supuesto, el ‘Soy Un Macarra’, toda una leyenda del rock en castellano: “Hay un tipo dentro del espejo que me mira con cara de conejo” y su combustible “soy un macarra, soy un hortera, voy a toda la hostia por la carretera”. Y ‘Destruye’, la piedra Roseta del disco, ya que maneja un fraseo accesible y edulcorado, con un estribillo que va directo a la yugular y al salvajismo. Altamente peligroso en directo. La irracionalidad ante una sociedad que nos ha vuelto locos a todos.

Y no es que el álbum se acabe en esos temas, en absoluto. ‘El Último Hombre’, ‘Stick De Hockey’ y ‘Para Siempre’ son canciones que en su envoltorio juguetón son cantos de muerte y de pulsión de asesinato. Contra la sociedad, en la locura desquiciante, “cómo explicarle que soy un maniaco (…) El médico me dice que todo va bien, no hay que internarme no hay peligro ni mal”, y los últimos momentos en el tercer caso, una balada. Humor negro, mala baba hecha canción con maestría. ‘Quiero Ser Millonario’ (a la que pertenece la frase sobre los Stones) es un ácido canto a la ambición: “quiero ser millonario para olvidarme de mis amigos”, también hay chulería en el country rock latente de ‘Hombre Blanco’. Un tejano con complejo de superioridad: “soy un hombre blanco alto y orgulloso, mi mejor amigo creo que soy yo”. Mientras que ‘El Piloto’ es un surf dedicado a Charles Lindbergh (primer hombre en cruzar el Atlántico sin paradas), pero con una pequeña variación de la historia, no hay paracaídas.

El disco es un imprescindible absoluto del rock patrio y un ejemplo de que no hace falta atronar con voces e instrumentos, ni usar palabras mal sonantes para ser el más transgresor del barrio.

 

Tracklist:

  1. África Paga
  2. El Último Hombre
  3. Agotados De Esperar El Fin
  4. Quiero Ser Millonario
  5. La Chica Del Club De Golf
  6. Hombre Blanco
  7. Soy Un Macarra
  8. El Piloto
  9. Odio Los Pasodobles
  10. Stick De Hockey
  11. Para Siempre
  12. Destruye
  13. África Paga (reprise)

 

 

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Publicado el noviembre 7, 2014 en Críticas Remember y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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