Molotov – Agua Maldita

157 MolotovNo sabe uno cómo tomarse el nuevo disco de Molotov. Y quizá no solo eso, sino en general al grupo en sí. ‘Agua Maldita’ viene a ser el octavo álbum de la banda desde que en 1997 revolucionaran el percal con aquel ¿Dónde Jugarán Las Niñas?. Son diez nuevas canciones que son las primeras que la formación ha trabajado de forma conjunta desde que publicarán en 2003 ‘Dance And Dense Denso’. ¿Y no está por el camino Eternamiente? Sí, pero aquel disco fue una compilación de canciones que se compusieron individualmente por cada uno de los cuatro integrantes: Ismael “Tito” Fuentes, Miguel “Miky” Huidobro, Randall “Randy” Ebright y Francisco “Paco” Ayala. Como decía, al no saber interpretar del todo lo que encierran los 33 minutos del disco, os invito a pasar a la primera crítica bipolar que se ha hecho en este país. Que cada cual se quede con la versión que prefiera.

Molotov han contado con los mejores medios. El ingeniero de grabación fue Darrell Thorp, (Beck, Radiohead). La mezcla se llevó a cabo en Londres y corrió a cargo de Adam Noble (Placebo, Coldplay). La masterización fue responsabilidad de Ted Jensen (Pat Metheny, My Chemical Romance, Dream Theater). El arte de la portada fue realizado por el multipremiado fotógrafo y artista mejicano, Mauricio Alejo.

Versión A:

El disco tiene todas las señas de identidad de Molotov: humor ácido, crítica social y un sonido que bebe de influencias múltiples. El cancionero que se incluye en este trabajo demuestra la grandeza y facilidad que atesora la banda para crear ritmos pegadizos de funky, rap, metaleo y por lo general buen humor. Hasta tienen gracia como nadie para hacer rimas de parvulario como “mestizos y negritos y también los amarillitos”. Las canciones son puros ejercicios de ritmo, todos pegadizos, todos complejos en su aparente sencillez.

‘Oleré y Oleré y Oleré El Uhu’ destaca por el progresivo riff y la cadencia del fraseo que termina en un estribillo desternillante, con un ‘uhu’ casi simiesco, coincidiendo con un destacado cambio de compás. ‘La Raza Pura Es La Pura Raza’ viene ser el festejo, el aquelarre que celebra la vuelta de la banda por todo lo grande. (De ahí el verso de negritos y amarillitos). La línea de bajo del estribillo es lo mejor del tema, junto con ese “La Raza Pura Es La Pura Raza: Molotov está en la casa”. ‘Fuga’, en sus dos minutos escasos de duración es toda una lección de estilo. Machacona y divertida. ‘La Necesidad’, por su parte, viene a ser la canción más extensa del álbum, sin prisa, a su aire y con un marcado carácter comercial en el estribillo pero con la letra más crítica a la situación económica actual. Imposible no corearlo. La primera mitad del disco llega con ‘No Existe’. Un aire de stoner en la distorsión de las guitarras en lo que parece ser una ruta mortuoria: “nos quieren dirigir hacia un lugar que no existe”. Filosofía encerrada y gran aporte de teclados.

El segundo bloque del disco, la cara B, se abre con ‘Llorari’. Un imponente riff se presenta con palmeos. Percusiones hasta un estribillo casi religioso que concuerda con la adicción al esnifar que presenta en el texto. ‘Again N’ Again’ reincide en una entrada stoner. Un tema de esos en los que Molotov generan una atmósfera creativa partiendo de un ritmo mínimo. ‘Gonner’ tiene una cadencia surf muy acusada, mezclada con tintes sureños. Pura fusión divertida y creativa. ‘Lagunas Metales’ es uno de los temas más destacados del álbum, sobre todo el repaso de grupos que realizan en la letra: Bersuit, Animal, Charly García, Andrés Calamaro, Manu Chao, Las Pelotas, Los Jaguares, Maldita Vecindad, Héroes del Silencio, Mago de Oz, Café Tacuba… Todo un homenaje encubierto del protagonista olvidadizo en un estribillo bailongo. Para cerrar, encontramos ‘Quien Se Enoja Pierde’, es el canto del santo Job. Un ejemplo hilarante de paciencia infinita y de ‘déjame en paz’. Un buen cierre para un disco que está incluso por encima del citado pelotazo inicial.

Además, coincidiendo con este lanzamiento, Molotov promueve en twitter cada viernes un divertido hashtag que con el nombre de #ChichisPaLaBanda recoge tuits de generosas fans enseñando sus pechos con enorme gracia y sensualidad. Un canto de libertad sexual. Así da gusto. Viva Molotov!

 

Versión B:

Si esto es lo mejor que ha podido hacer Molotov después de 10 años sin componer juntos, estamos ante un grupo en clara decadencia. 33 escasos minutos en los que, en la mayoría de las diez canciones, el mensaje es nulo, las letras infantiles y ridículas, y tan solo una excusa para intentar realizar algún ritmo pintón que caiga en gracia y que les devuelva a la primera línea. Pero nada de nada.

La fórmula de la alternancia de voces e idiomas ya no suena tan fresca como antaño e incluso todas las canciones son cantadas como con desgana. Sin fuerza. Ningún tema te hace apretar los puños, como mucho, mover un pie. ‘Oleré y Oleré y Oleré El Uhu’ desvirtúa el mensaje de Heidi para intentar hacer sonreír. ‘La Raza Pura Es La Pura Raza’ es demencial de principio a fin. Mientras que ‘Fuga’ es la máxima expresión del mal chiste que es este disco. Por si fuera poco, ‘La Necesidad’ resulta tediosa en sus cuatro minutos. Da la sensación de que la alargado todo lo posible para poder llegar a un duración del disco más o menos decente. La primera mitad del álbum llega con ‘No Existe’. Una especie de canto lúgubre que pretende sintetizar la situación política actual pero que está muy lejos de la acidez mostrada años atrás.

El segundo bloque del disco, la cara B, se abre con ‘Llorari’. Un estribillo tedioso casi lo consigue. ‘Again N’ Again’ vuelve a abusar de la repetición constante sin sentido. Mientras que ‘Gonner’ es una destartalada fusión de elementos que no consiguen fusionar. Molotov busca el chiste y las simpatías de los seguidores de otras bandas en ‘Lagunas Metales’ sin que parezca tener mucho sentido. Para cerrar, encontramos ‘Quien Se Enoja Pierde’, quizá demasiado tarde, porque a estas alturas ya has tirado el disco por la ventana.

Además, coincidiendo con este lanzamiento, Molotov promueve en twitter cada viernes un horrendo y ofensivo hashtag que con el nombre de #ChichisPaLaBanda recoge tuits de fans que buscan su notoriedad y el aplauso baboso sin más méritos que el de enseñar carne. Denigrante en su máxima expresión.

 

PD: Elija su opción.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. Oleré y Oleré y Oleré El Uhu
  2. La Raza Pura Es La Pura Raza
  3. Fuga
  4. La Necesidad
  5. No Existe
  6. Llorari
  7. Again N’ Again
  8. Gonner
  9. Lagunas Metales
  10. Quien Se Enoja Pierde

 

 

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Publicado el noviembre 6, 2014 en Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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