Igor Paskual – Rugidos De Gato

Igor Paskual Rugidos de GatoSe le acumulan los lanzamientos en este semestre a Igor Paskual (hablaré de su segundo en solitario Tierra Firme, en breve), el guitarrista, compositor, productor, que saltó a la fama tras ganarse entrar en la última formación de Los Trogloditas, antes de que Loquillo desterrara el nombre de su lado, y que lo ha venido acompañando, desde entonces, desde hace más de una década. Antes se había granjeado una fama (y alguna que otra trifulca) con Babylon Chat (prometo traer una crítica remember de ellos para 2016) con un glam rock provocador y descarado. Además de todo eso, el chico escribe. Y hasta lo hace bien. Rugidos de Gato es su segundo libro, que viene de la mano de la editorial Efe Eme, y viene a compilar alguno de los mejores artículos que ha venido publicando desde 2009 en El Comercio de Gijón, el periódico de la ciudad que se convirtió en su hogar (practica un asturianismo militante) tras dejar San Sebastián en la niñez. Dos centenares de artículos donde hay mucha música, arte, viajes, cine, giras, política… No es necesario estar de acuerdo con él en cada texto para disfrutarlo.

El libro se estructura en cinco grandes bloques: ‘Con Nombre Propio’, ‘Cuadernos de Bitácora’, ‘Musicando’, ‘Sonidos y Ciudades’ y ‘Lo Musical Es Político’. Sobre ese pentagrama se despliega toda una colección de seres y estares de un músico que, más que músico, se presenta como un convencido amante de la palabra, de la opinión razonada y con un amplísimo repertorio de conocimientos.

Hay discos, películas, cuadros… que saben mejor con una copa de vino. Sin ir más lejos el pasado domingo en #Mis10de comentaba que el The Mask and The Mirror de Loreena McKennitt es uno de ellos. Se me ocurren cientos de ejemplos más (lo que no sé si dice más a favor sobre mi melomanía o más en contra sobre mi desbordada devoción por Dionisio/Baco), pero lo importante es que ocurre lo mismo con el primero de los compartimentos del libro. ‘Con Nombre Propio’ hace primeros planos a figuras de toda época y lugar. Desde estrellas de relumbrón (Freddy Mercury, Michael Jackson, Amy, Raphael o Lou Reed) a ‘secundarios’ de lujo como Rafa Kas, Kung Fu o Dark La eMe.

Solo esas setenta páginas justifican la compra del libro. Lee las páginas acompañado de una conexión que te permita escuchar las canciones citadas y el sacacorchos al lado y disfruta descubriendo/revisitando/profundizando en gente como Graham Coxon, Sparklehouse (fundamentales para los que amamos a The Eels), Phil Ochs, Montoto, Maybelle Carter (excepcional), Richard Hawley, Lydia Lunch… Personalmente me congratula encontrar nexos importantes de unión en temas ‘puntillosos’ como el manido duelo Lennon – McCartney, el ‘odio’ a los mártires del rock como Enrique Urquijo o Antonio Vega, el tema de Ramoncín en el Viña, o el reconocimiento a gente tosca y pero genial como Jorge Martínez o Jaime Urrutia, o, para más coincidencias, el hecho de que Leonard Cohen forme parte de nuestra banda sonora infantil a través de las respectivas progenitoras.

Pero, ojo, que no hace falta comulgar en todo para disfrutar de la lectura del libro. Especialmente beligerantes son el tercer y el quinto bloque. En Musicando cantautores, intelectuales, indies, bandas tributo y de versiones (pero en positivo), el torticerismo de Mourinho, los solos de guitarra o Frank De La Jungla, se llevan su sumario en forma de diatriba razonada. Y es esta una de las claves, Igor huye del postureo oscurantista del escritor neófito que quiere dárselas de elevado y expone con llaneza su visión ante su visión de un hecho. En Lo Musical Es Político es donde afila más los colmillos y su pluma y ahí Wert, el ‘Waka Waka’ (hilarante), la sobredimensión de las revueltas mineras o la ley Sinde o el machismo gafapasta apostillado por la línea editorial de Rockdelux se llevan los dardos envenenados.

Entre ellas ‘Cuaderno de Bitácora’ es un gran diario del músico en ruta, así como un buen catálogo temporal (hay playlist de padres, Navidad… Y numerosas anécdotas de gran valor, como la del solo de guitarra de Ariel Rot y Pepe Risi, Ron Wood y Dylan mediante. Mientras que ‘Sonidos y Ciudades’ aborda la influencia de la música en determinados lugares concretos y viceversa. Berlín, Buenos Aires, Granada, Londres, Estambul

En definitiva, un libro de lectura vertiginosa porque el contenido te impregna.

O quizá fuera el vino.

 

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Publicado el diciembre 1, 2015 en Actualidad y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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