Fausto Taranto – Ruina, Amor y Navaja

El 19 de marzo de 2020 publicaba en la web la crítica de La Reina De Las Fatigas, el tercer trabajo discográfico de estudio de los granadinos Fausto Taranto. El disco salió el día 6 y recuerdo que fue uno de los últimos paquetes que recibí (el día 13) antes del inicio del estado de alarma y del confinamiento, que arrancó el 14 de marzo a causa de una pandemia que, ayudada incluso por infames protocolos médicos, cercenó vidas y truncó planes. Aquel disco era un salto de calidad, otro jirón de vísceras más, otra muesca más –otras letras más, parafraseando- pero que se vio herido de muerte tanto por la situación médica, como también –causa y efecto- por el desmoronamiento de aquel Rock Estatal Records que tantas ilusiones abrigó hasta que no hubo manera de remontar. Aquella gira, por cierto, iba a comenzar en mi tierra pero no pudo ser. A nadie le viene bien una pandemia como aquella (salvo a los que se lucraron sin decencia con las comisiones de las compras de mascarillas, claro) pero a Fausto Taranto casi se lo lleva por delante también. Poco a poco –reconozco que les di por perdida la pista- fueron retomando el pulso y tras varios singles de adelanto previos la semana pasada salía por fin su cuarta entrega. Esta Ruina, Amor y Navaja que ahonda en la pena negra, en el oscurantismo de dolores con esencia de veneno, con ajustes de cuentas emocionales y esa malá follá con arte que también –y tan bien- le sabemos a sus primos de Hora Zulú (menudo 2026, también se viene disco). Fausto Taranto es sangre y pundonor, compás y guitarras. Ponzoña amasada que agita emociones.

Si seguimos la línea dibujada por la naturaleza de cada disco, si con La Reina de las Fatigas dije que pasaba por ser mucho más directo y racial que sus dos hermanos mayores (El Círculo Primitivo y El Reflejo Del Espanto) esta Ruina, Amor y Navaja viene de lo más heterogéneo, capaz de contentar o enfadar a unos diciendo que es más de lo mismo o que han cambiado demasiado. Pero es innegable que los dos tendrán su parte de razón.

Porque el álbum tiene armas conocidas del original sonido del grupo, manteniendo el metalero ennegrecido de hechuras flamencas pero, ojo, también hay formas, puentes o estribillos donde hay una indisimulada intención de buscar inmediatez, algo que ya usaban de forma esporádica, pero que quizá aquí se hace más evidente según la pista en la que nos encontramos.

El álbum ha sido grabado en La Madre Estudio, con las tareas de la mezcla y masterización en Harry Up Estudio. La portada y el libreto son obra de Alba y Punto y el disco viene editado por Demons Records, que consideran –nota mediante- que «en su cuarto disco, el grupo afila aún más su identidad sonora y vuelve con un trabajo intenso, visceral y absolutamente personal».

El quinteto viene formado, como en los últimos años, con Ihmaele de la Torre a la voz, Quini Valdivia y Mario Gutiérrez a la guitarra, Miguel Martínez al bajo y Jesús Martínez a la batería. En el capítulo de colaboraciones –por orden de aparición- tendremos a la bailaora Eva Manzano en “Misa Negra” y“Puñalás En Bandeja” y las sorprendentes en primera instancia de Lorenzo González (de Los Robe) en“Pa Tus Ojos”, Miguel Campello en “Peleé” y Noni de Lori Meyers en “La Flor Maldita”.

Instrucciones de uso del inicio del disco: luz apagada, buen equipo a volumen alto, una copa de vino o cualquier otra cosa que inicie el trance… Y déjese llevar con la invocación de “Misa Negra” que entre azuces, llantos de bebé y cadencias palmeras te invitan a un ritual que crece de manera progresiva (ojo, hasta casi el tercer minuto no entrará la banda en todo su esplendor de potencia). Taconeo, palmas, una batería jugando con todas las posibilidades y una sobriedad y rabia masticada por un presente condenatorio del futuro que no fue.

Del otro lado, “El Color De Tu Sangre” mantiene el envite a grandes aunque con formas diametralmente opuestas. De hecho, será uno de los cortes más heterogéneos. Tal es así que el bueno de Ihmaele despacha un infrecuente rap para Fausto, sumado a un ragga en el que casi podemos imaginarnos a Vikingo MD y remata con un estribillo cien por cien reconocible y con una virulencia metalera de mano del dúo de guitarras que exprime su densidad con elegancia. Impactante imagen la de las mariposas del estómago tornándose en gusanos y ese «ahora vives en Braille».

La tercera parada es “Caperucita”. Un tema en el que hay que destacar varias cosas, por orden. El galope de guitarras del riff que representa el motivo principal es un caramelo de melodía que tiene su ascendencia heavy metalera, el fraseo es de la vieja escuela, el puente anticipa con fuerza un estribillo que, sorpresa, tiene una estructura que con otros arreglos casi podría colársele a cualquier boy-band (entiéndase el símil y escúchenlo de nuevo bajo ese enfoque).

Con esta triada inicial es difícil no meter el álbum en los más firmes candidatos (ya) a discos de 2026. Pero queda mucho y bueno. Como ese “Pa Tus Ojos” donde tendremos el canto (y cante) llorado tan particular e inconfundible de Loren, el mismo que enamoró a Robe y que hizo que sus canciones, todavía más en directo, adquirieran otra dimensión y un complemento maravilloso. La narrativa, de nuevo entre la sangre y el ajuste de cuentas emocional, va creciendo con un arrope musical adusto, afilado y cortante.

En “Los Cobardes” –tema recuperado como single suelto hace dos añitos- se busca el efectismo del lado más industrial. En el fraseo podemos concluir entre un híbrido entre cosas de Hamlet y de Rammstein, que también recuerda en la escala de guitarras dentro del estribillo, sencillo, directo y aprehensible desde la primera escucha. Como enriquecimiento, un break de corte más percutido-tribal-folclórico y, como guinda, un dúo de guitarras con alardes de pedal y una conclusión muy del gusto de las canciones aflamencadas de Robe, precisamente.

“Puñalás En Bandeja” abre la segunda parte y lo hace con unas maneras musicales en las que es imposible no acordarse de los primos zulús. No olvidemos que Paco Luque estuvo en los dos primeros discos y que el propio Quini también estuvo unos años en Hora Zulú. Aunque, quizá, la referencia sea más sencilla todavía, ya que se autorreferencian en la segunda parte mencionando temas propios como “A Capa y Espada” o “Los Llantos De Mi Almohada”, cerrando la coda con el fandango “yo no me enamoro más”.

Ahondando en la jondura, Miguel Campello nos recibe en “Peleé” y pronto retoma Ihmaele recordando a Camarón con aquello de “Pasando El Puente” y lo de «a un anciano le pegué porque me faltó en la calle». El desarrollo es lento y muy armónico en su primera parte, aunque el crescendo va presagiando una tormenta final… que llegará tras un break de solo de guitarra con gusto a rhythm and blues en medio tiempo. A partir de ahí, las dos voces regalan un estribillo final que eriza la piel, antes de la fiesta flamenca final con palmas, jaleos y puro flamenquismo.

“Por Robar” se diferencia en la entrada por cierta afección vocal en la mezcla, a lo Carlos Escobedo casi. La estructura también es infrecuente porque tras lo que parece un primer estribillo da paso a otro cambio de hechuras que será el que comande las sucesivas repeticiones para un final estiloso. En “La Flor Maldita” tendremos la última colaboración del disco. Nada menos que un Noni Meyers que no frecuenta terrenos tan contundentes pero, qué demonios, esencia y raigambre consiguen que no desentone en un tema que –con sus distancias- nos puede recordar a aquel cameo de Manuel Martínez de Medina Azahara en los inicios de Fausto.

Pese a las formas edulcoradas de las guitarras en buena parte del corte, con su delay y su temple, “El Asco” se tornará en una despedida a cuchillo que no hace prisioneros cuando tocan a rebato las eléctricas al más puro estilo Metallica, cerrando con una sinfonía de guitarras de alto octanaje.

Fausto Taranto, para el mundo. Que vengan más.

Más de Fausto Taranto en RockSesión:

Fausto Taranto – La Reina de las Fatigas

Fausto Taranto. Madchester Club. 11 de noviembre de 2017

XXX Candil Rock. 1 de julio de 2017

Fausto Taranto – El Reflejo del Espanto

Fausto Taranto. Madchester Club. 11 de marzo de 2016

Fausto Taranto – El Círculo Primitivo

Fausto Taranto. Sala Madchester Club. 16 de enero de 2015

Lista de canciones – tracklist:

  1. Misa Negra   (con Eva Manzano)
  2. El Color De Tu Sangre
  3. Caperucita
  4. Pa Tus Ojos  (con Lorenzo González)
  5. Los Cobardes
  6. Puñalás En Bandeja  (con Eva Manzano)
  7. Peleé  (con Miguel Campello) 
  8. Por Robar
  9. La Flor Maldita  (con Noni de Lori Meyers)
  10. El Asco

Publicado el enero 29, 2026 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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