XXX Candil Rock. 1 de julio

Paso a paso, sin mucho ruido pero con un trabajo y continuidad que superó momentos críticos, el Candil Rock cumplió anoche treinta años al pie del cañón. Un festival de modesto formato en Huércal de Almería, pero por el que han pasado prácticamente todos los grandes nombres del rock patrio. Por ejemplo: Loquillo, Joaquín Sabina, Enemigos, Barón Rojo, Ñu, Hamlet, Burning, Barricada, Mägo de Oz, Ska-P, Warcry, Sôber, Los Suaves, Saratoga, Tierra Santa, Sínkope, El Último Ke Zierre, Obús, Lujuria, Gritando En Silencio, Def Con Dos, Canallas, Raimundo Amador, Los Muertos de Cristo, La Polla Records, Boikot, Reincidentes, Porretas, Mártires del Compás, Mojinos Escozíos, Hermanos Dalton… y en los último años, además, con entrada gratuita. Anoche, Amparanoia, Fausto Taranto y los locales Chelo & Cía engrosaron la nómina para celebrar las tres décadas de vida y brindar por una continuidad igual de fructífera. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos)

Si en algunas ediciones ha habido bastante similitud en los compañeros de cartel, es cierto que este año no se recordará por ello. Chelo & Cía es un grupo almeriense formado por músicos de dilatada trayectoria como los hermanos Pírez (en los ochenta en el grupo Trementina, de plena movida madrileña). Vocalista de jazz y soul, Chelo se lanzó hace poco tiempo al castellano y a territorios más rockeros, con tan buena acogida y resultados que se embarcaron en la grabación de un debut que les está permitiendo cierta notoriedad por la zona. Un rock con mucho swing y estilo, que cuando carga hacia territorios más distorsionados nos recuerda al sonido del Sabina de los ochenta. ‘La Fiebre’, ‘Completamente Negra’, ‘Quiero Ser De Marte’, ‘Manda El Corazón’ o las notables ‘Confesión’ y la versión de ‘Río De La Vida’ sonaron con frescura y solvencia.

Con un disco por salir en dos semanas, Fausto Taranto regresaba por tercera vez a Almería, después de pasar dos años por la sala Madchester. Una pena puesto que a buen seguro más de uno se hubiese llevado ayer ese El Reflejo del Espanto del que ayer sonaron cuatro temas que, junto a los ocho de El Círculo Primitivo, sorprendieron a todos los que no sabían de su explosiva combinación de metal y tintes flamencos. Empezaron precisamente con una de las novedades, ‘Y No Duela’, a la postre (y ya lo comprobareis cuando salga el disco, la canción más se puede parecer a las explosivas ‘Se Apodera’ o ‘Los Llantos De Mi Almohada’ que daban la bienvenida a su estreno.

La potente ‘Oídos De Carnicero’ y el primer adelanto del venidero trabajo, ‘Malos Días’ fueron las siguientes en aparecer, con más receptividad la primera que la segunda que, posiblemente, dejó algo frío al personal. Sea por ello o por otros motivos, Paco Luque y Quini Valdivia (guitarras) Miguelo (bajo), Adrián Barros (batería), Eva Extremera (coros) e Ismael De La Torre (voz) hicieron de la segunda parte del concierto una auténtico ejemplo de sentimiento y poderío. Y es que ‘Otra Letra Más’, canción que les sirvió de alegato a favor del rock andaluz, levanta a cualquiera. La entrada de la guitarra flamenca de Lolo de la Encarna terminó la escalada con la más progresiva ‘De Espera y De Boca’, buena piedra de toque de lo que os vais a encontrar en dos semanas.

‘Loco Por Saber’ mantiene el encanto de ser la primera canción del grupo, con una contemporización similar a la reciente ‘La Verea’, una de las estrellas del próximo álbum y con un desbordante final de Ismael. Para el cierre aún quedaría la inevitable ‘Por Amarrarme’, absolutamente combustible, la colorista ‘Como Tu Cara’ y la compendiosa ‘A Capa y Espada’, con una estrofa de Camarón de la Isla (hoy se cumplen 25 años de su muerte) con la estrofa de ‘Pasando El Puente’ que comienza “a un anciano yo pegué”, una referencia que aparecerá también en El Reflejo del Espanto. Triunfo trabajado para un grupo al que da gusto ver sobre el escenario.

Tras el cambio de escenario de rigor, sería el turno de Amparo de Amparanoia (parafraseando, una vez más, a Joaquín Reyes). Acompañada de una banda numerosa y repleta de buenos músicos, como ejemplo más extremo la bajista Carmen Niño, su concierto estuvo tañido de nostalgia de la década pasada, con un repertorio basado en El Poder De Machín, del que celebran su vigésimo aniversario y que les ha valido de argumento para empuñar de nuevo los instrumentos.

‘La Semana’, con su guiño al King Kong Five de un siempre latente en la noche Manu Chao,  ‘Buen Rollito’ y su fórmula o ‘You Know What I Mean’ fueron las canciones elegidas para una entrada que presentó las claves de todo el conjunto: buenas vibraciones y ganas de que la sonrisa no abandonara los rostros. Sus ritmos cálidos, a veces cercanos al son, otras a la rumba, otras al ska o la patchanga lo hicieron posible. ‘El Destino’, ‘Somos Viento’ o la reciente ‘El Coro De Mi Gente’, que titula el nuevo disco de colaboraciones con el que han vuelto al estudio, nos llevaron hacia otra escalda de temas inconfundibles: ‘In The Night’, ‘La Vida Te Da’, ‘Dolor, Dolor’ o ‘La Fiesta’.

Bombillas de colores al estilo verbena para seguir bailando con la más sentida ‘Mar Estrecho’, a la que sucedió, casi sin avisar, una arrancherada ‘Que Te Den’. ‘Mi Amor Se Fue’ y ‘Ella Baila Bembé’, con una extensa prolongación instrumental culminaron una actuación que mantuvo el nivel alto en casi todo momento.

 

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Publicado el julio 2, 2017 en Crónicas Conciertos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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