Supersubmarina – Santacruz

Llegó el esperado segundo disco de los de Baeza. El primero con multinacional, Sony y sus grandes medios. Pero antes, contextualicemos un poco. Lejos de polémicas estériles, ‘Electroviral’, su primer larga duración era un disco excepcional. Acusado de monótono  o simple, de vendidos por querer vender más que cualquier ‘indie’ de pura cepa que se precie, de blandos, de mil cosas a la vez (algunas contrapuestas), era un conjunto sólido de canciones de rock accesible y pegadizo. Tanto que podía ser tomado por pop, que también lo había, pero siempre insistiré que en menor grado. Lo accesible no quita lo rockero. Bien. Dicho esto, ‘Santacruz’…

…Tenía que ser la definición de la banda. Un segundo disco después de un ‘pelotazo’ sirve para eso, marca la trayectoria y una dirección al unir los dos puntos entre uno y otro. Pues Supersubmarina, quien reconoce tomarse la banda como una empresa que busca la rentabilidad, ha marcado una trayectoria llena de interrogantes. Porque el disco apunta a muchas dianas y al final no hace centro en ninguna.

Dicen que el hambre agudiza el ingenio, así que, para empezar, en esta ocasión la mayor disposición de medios técnicos no les ha hecho mejorar hacer mejores canciones, no. Ha pasado lo contrario. La producción de Tony Doogan (Belle & Sebastian, Mogwai, Super Furry Animals o ‘Fuerteventura’ de Russian Red) ha echado por tierra la rugosidad de las guitarras que mordían en ‘Electroviral’.

Incluso la batería suena ahogada, esponjosa en numerosos temas. A cambio, lo que hay es un exceso de ambientación que estropea la sensibilidad que son capaces de generar con melodías vocales y de guitarra. Así, en pocas canciones la voz de José Chino suena sin efectos, en ocasiones hasta cuesta distinguirle evocando lo peor de Los Planetas.

Hay temas que se apelmazan hasta hacerse eternos los hay, como ‘Para Dormir Cuando No Estés’ o ‘De Las Dudas Infinitas’. Lo mejor del álbum viene de la mano del sentimiento visceral que se trasluce en las sentidas ‘Santacruz’ o ‘Tu Saeta’, en la que dejan sacar esa pena negra andaluza que les sale, pese a todo. La pesadumbre de ‘Canción de Guerra’ también salva los muebles. Y rascando un poco más, la oscuridad de ‘Hermética’, el fraseo pseudo funky de ‘Hogueras’ y la feliz melodía de ‘Tecnicolor’, ahora sí puramente pop, la principal línea clara que se apunta tras escuchar ‘Santacruz’. Lo dicho, demasiadas dianas en el punto de mira.

Aunque es un paso atrás, no pierdo la fe. Lo consiguieron una vez y pueden volver a hacerlo. Pero será en una futura tercera entrega y, de veras, que confío en que lo lograrán. Siempre he pensado en la buena fe.

 

En Spotify.

 

Tracklist.

  1. Canción De Guerra
  2. Santacruz
  3. Hermética
  4. En Mis Venas
  5. Tu Saeta
  6. Para Dormir Cuando No Estés
  7. El Baile De Los Muertos
  8. De Las Dudas Infinitas
  9. Tecnicolor
  10. Cometas
  11. Hogueras

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Publicado el mayo 31, 2012 en Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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