Leize – Devorando Las Calles (1988)

Heavy metal con alma de rocanrol. Rocanrol con aceros afilados hacia el heavy metal. Los vascos Leize han anunciado recientemente que saldrán a la carretera (concretamente empezarán el próximo sábado, 1 de abril, en Valencia, con Ibi Sagarna de los extintos Barricada en la batería) con motivo de los treinta años de gestación (que no de publicación) de su estreno discográfico Devorando Las Calles. Uno de esos discos que, pasados los años, se escuchan y sorprenden tanto por la vigencia de sus textos como por la inmensa colección de buenas ideas, ritmos y estribillos que acumulan. Una de esas pequeñas joyas que, si ya la conoces, es fácil de apreciar y que, si no es el caso y te gusta descubrir ‘nuestra’ historia, te sorprenderá casi con toda seguridad. En esta gira interpretarán el álbum al completo y otra colección de éxitos de la banda que, os avanzo, protagonizarán la sesión de #Mis10de este sábado en Twitter.

Desde Zestoa (Guipuzkoa) la banda se forjó más cinco años de la publicación de este su primer largo. Dos maquetas (con algunos temas de esta lista) y muchos conciertos por la zona les forjaron un carácter que explica por qué su debut suena con la autoridad y seguridad que desprende. La voz y guitarra de Félix Lasa, verdadero símbolo de su tesón, Patxi Carrasco también en guitarra, Toño Rodríguez al bajo y Roge Sánchez, recién entrado (tardaría también poco en salir) en la batería, dieron forman a estos tres cuartos de docena de temas.

La anécdota más conocida en torno a este disco es el ‘patón’ que metió alguien a la hora de mandar la portada a imprenta, apareciendo, también la contraportada ‘Deborando’, con b, con un par, en ambos diseños. Pasado el tiempo se editó con la portada que preside este recuerdo.

No descubren nada, ni lo pretenden. La temática de sus canciones son las acordes a un tiempo en el que la industrialización del País Vasco, una vez pasada la euforia de la Transición, provoca un desencanto entre la juventud rockera, que cada uno expresaba a su manera. La de Leize fue poner letras directas arropadas de un encanto guitarrero y rítmico, al servicio de la corpórea voz de Félix, que se ha mantenido siempre tan solvente como en los inicios.

Absurdo’ nos presenta a una juventud asfixiada por un sistema que le ignora, pero que le ofrece la tentación de las drogas por todas las zonas marginales a las que se ve abocado. “Convierten tu mente, sirviente a su sistema. Y mientras como un animal, vas destrozándote. La parada de este viaje es la sobredosis”. En ‘Soñador’ el tempo baja ligeramente para, como un martillo neumático, con adornos ligeros de doble bombo en el puente, ofrecernos un corte metálico y con coros de heavy clásico. Familiarizados ya con el sonido, ‘Último Instante’ nos explota en los oídos para que su estribillo se nos meta en la cabeza. Una entrada musical progresiva acompaña a Félix que nos pone en situación. El juego del estribillo, con coros respondiendo a la voz consigue un efecto adictivo que la banda explotará en su medida justa. La melodía vocal siempre me evocó un ligero aire a los Medina de la época.

Incendiado el reproductor, el riff agresivo y cuasi solemne de ‘La Rueda’ continúa haciéndonos seguir el reguero de pólvora. Solo una batería contenida no hace que encuadremos el corte en el speed metal de ‘Pesadilla Nuclear’. Se queda en una medianía interesante, pero medianía al fin y al cabo. En el centro de la lista, ‘Beso Frío’ viene a demostrar la riqueza compositiva del grupo, pues nos ofrece pasajes que van de la balada al medio tiempo, para convertirse en una hermosa práctica de fiereza amatoria, solo vertiginoso incluido.

Si hay una canción que ha forjado la leyenda de este álbum es ‘Muros’. Un trallazo que combina la velocidad voraz del inicio, de base, ahora sí, de speed metal, pero un estribillo con hechuras de canto colectivo, así como el solo de su parte central, que casi se puede ‘botar’ con bufanda en mano. La capacidad de dicción y la limpieza en la mezcla en torno a la voz de Félix es tan notoria que solo nos queda rendirnos.

En el último tercio del disco encontramos ‘Sangre de Barrio’, que deja clara la intención comentada al inicio. Es la única canción en la que hay cierta afección vocal, casi chulesca, lo que le da un punto diferencial. En el tema ‘Devorando Las Calles’ nos lleva por el mismo itinerario urbano, aquí con un brillo especial para los coros extendidos por toda la canción. “Robo y sufro para vivir, no sé si quiero resistirlo así. Solo, estoy solo, ya no puedo más”. La guinda a este encantador álbum llega con la impresionante y poderosa balada ‘Príncipes del Placer’ de siete minutos de duración que permiten un mayor desarrollo instrumental y la victoria por abatimiento de una banda a la que siempre le tuve un especial cariño.

 

En Spotify.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Absurdo
  2. Soñador
  3. Último Instante
  4. La Rueda
  5. Beso Frío
  6. Muros
  7. Sangre de Barrio
  8. Devorando Las Calles
  9. Príncipes del Placer

 

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Publicado el marzo 24, 2017 en Críticas Remember y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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