Versoix – El Devenir De Las Bestias

 

Les seguía la pista desde que en 2017 publicaran su segundo trabajo discográfico de estudio, muy deudor todavía del rock urbano, llamado Redención. Los madrileños Versoix vuelven a refrescar el panorama con su tercera entrega que, ahora sí, aparece reseñada con todos los honores porque el resultado bien lo merece. La banda, a mi entender, da el puñetazo definitivo sobre la mesa contando de su lado con varios maestros y ases en la manga que también son viejos conocidos y apreciados en esta casa. Desde la producción compartida con Javier Salas (Nadye), pasando por las colaboraciones de Danny de Whisky Caravan y de Javier Beltrán de NoProcede. Versoix se marca un tercer disco donde apuestan por las melodías melancólicas, que refuerza, sobre todo, el hecho diferencial (qué cosas) que aporta el que su vocalista y autor de casi la totalidad de las letras, Jesús del Pino, cante realmente bien. Pero esa facilidad para desarrollar melodías no se sacrifica en potencia, si bien esta tampoco atruena. Todo está aleado de tal forma que encontramos una pesadumbre embaucadora, una tristeza que ahonda en la belleza como el canto del cisne que dice adiós. Guitarras sobrias pero ágiles, tempos contenidos pero animosos. El Devenir de las Bestias abre las alas del rock de Versoix en todo su esplendor, sin grandilocuencias, pero con el trino preciso, como el del pájaro de Charles Bukowski…

“Hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir, pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir a veces por la noche cuando todo el mundo duerme. Le digo: ya sé que estás ahí, no te pongas triste. Luego lo vuelvo a introducir, y él canta un poquito ahí dentro. No le he dejado morir del todo y dormimos juntos, así, con nuestro pacto secreto”. La cita literaria del autor alemán-americano refleja ese desencanto apesadumbrado del que hablaba más arriba. Una pena equilibrada que, pese a todo, deja un halo de mínima esperanza, de energías por hacer el último rebato.

Como en la anterior entrega, el grupo viene en forma de cuarteto e integrado por Jesús en voz y guitarras, Sergio en guitarras, Alberto en el bajo y Maxi a cargo de la batería. El Devenir de las Bestias fue grabado, mezclado y masterizado durante los meses de mayo y junio del pasado 2019 en La Caverna Estudios de Leganés por Javier Salas. Cuentan con las colaboraciones citadas y, además, con el violín y piano de Manu Clavijo y los coros de Wanda.

La carta de presentación de este álbum, a modo de sucesivos adelantos, vino con tres videoclips que se presentaron como una serie de sentido unitario: ‘Volvimos a Empezar’, ‘El Cristal’ y ‘Abismo’, para lo que contaron con la participación de la actriz Irene Ferreiro, popular por su papel en Skam España. Es justo la primera canción de la trilogía de vídeos la que abre la contienda dejando claras las bases de la apuesta en cuestión. La presentación del fraseo, bien narrado y contemporizado, y el desarrollo del estribillo, de generoso texto, rebosa de una elegancia que ya nos hacen asentir a las buenas hechuras de la propuesta.

‘Corazón De Tiza’ recupera el título de Auserón para traernos el cameo de Danny, siempre en esa vis lírica tan acusada. La ansiedad se hace carne en los versos de la angustia: “se acomoda en un renglón, duerme entre mis pesadillas, se despierta… cuando me despierto yo”. El tema completa la variedad con un puente de grosor más árido. La épica y la elocuencia encumbran a su diosa en ‘Calíope’, donde se desgarra una historia de redención y sacrificio con promesas de mucho y realidades de nada. “Aguárdame un final con un poco de gloria”.

Memoria’ es otro de los cortes significativos de conjunto. Una balada que encierra un nervio de medio tiempo en el que las preguntas sin respuestas y una línea vocal apenada se alinean con una instrumentación casi engarzada como el engranaje de la maquinaria de un reloj. Es entonces cuando el violín acompaña un estribillo casi lúgubre. En contraposición, ‘Antes de Arder’ presenta unas formas más animosas con una de esas cadencias pautadas y castizas tan apreciadas y efectistas, que vienen a más en explosión de guitarras y crescendo vocal.

En el punto central de la lista de temas, tenemos el ‘segundo capítulo’ de los vídeos, ‘El Cristal’, un tema muy crudo en el que el fracaso del primer corte, ejemplificado en la pérdida, nos trae la asunción del fin del camino. “Todos tenemos algo que nos persigue, pero es inútil huir cuando el monstruo lo llevamos dentro”. Lo meritorio es que Versoix consigue que el argumento manido por tropecientos grupos de metal gótico y oscuro suene aquí vívido y sin imposturas, volviendo a atravesar corazas con ese equilibrio entre guitarras, voz y base rítmica. El final de la historia llega con el miedo de ‘Abismo’, ahora sí, cruda balada, incluso inesperada quizá, de cuerdas y acústica: “y al conocerte lo intenté, quise  mudarme de mi piel para bailar contigo. Al conocerme comprendí que apenas sé sobrevivir, ni respirar consigo”.

Pero si pensaban que terminó el dolor, no es así. ‘Cosas Que Nunca Conté’ encierre otros versos candentes con un rock visceral e inmediato de cenizas inasibles. Es uno de los cortes me guitarras más afiladas, sobre todo por el solo, y también de golpeo más potente. ‘Cuando Dan Las Doce’ es el único corte en el que Jesús comparte texto, con Susan Monterrubio. Un tema de largo metraje que acoge a un texto que emplea en los fraseos versos en terceto, fórmula poco habitual y que confiere a la letra un tinte más literario si cabe.

‘La Distancia’, con Beltrán acompañando en las voces con la intensidad marca de la casa, es un nuevo ejercicio de la estructura que maneja Versoix, un fraseo de verso narrativo y un estribillo tan trabajado en las melodías y la rima que no importa que sea extenso. El cierre viene con ‘Desorden’, nos despide con un medio tiempo que se mueve en la tormenta emocional entre tintineos de guitarra y una línea de bajo muy presente, hacia una muerte dulce.

Así, Versoix convence y de qué manera en una propuesta en la que hay muy pocas fisuras. Textos poéticos sin perder la magia de narrar historias comprensibles, guitarras que ceden a la melodía pero sin sacrificar potencia, y una producción que permite respirar lo necesario para apreciar cada recurso de batería y cada cambio de acorde de bajo. No esperaba un triunfo tan contundente. Lo celebro.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Volvimos a Empezar
  2. Círculo de Tiza (con Danny de Whisky Caravan)
  3. Calíope
  4. Memoria
  5. Antes De Arder
  6. El Cristal
  7. Abismo
  8. Cosas Que Nunca Conté
  9. Cuando Dan Las Doce
  10. La Distancia (con Javier Beltrán de NoProcede)
  11. Desorden

 

 

 

Publicado el julio 6, 2020 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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