Archivos Mensuales: octubre 2021

Javi Robles – Los Mariachis También Lloran

Viene siendo tendencia desde hace varios años el que las bandas lancen temas sueltos, sin pertenecer a ningún disco, ni pasado ni futuro. Singles digitales que llevan aparejados su propia campaña, su propio avance, fecha de lanzamiento, pre-reserva, videoclip… Todo ello como respuesta a las nuevas formas de consumo que parece tender a que el álbum, como concepto completo, es algo con fecha de caducidad. Como si la exigencia de tener que escuchar diez o doce canciones seguidas del mismo artista o banda, incluso a veces teniendo un eje argumental común (¡!) o un sentido completo más allá de la suma de individualidades fuese algo intolerable para los nuevos ritmos. La vida en un reel de instagram. Esta nueva forma de promoción y publicación musical complica un tanto la vida al crítico… Puesto que escribir un análisis de una sola canción hace que no haya perspectiva de conjunto, ni comparativa… Es como hacer una crítica de una película a través de una sola escena. Se puede, pero falla el conjunto, el sentido, el todo. Javi Robles (a quienes los más leídos en esta casa o documentados en esto de los rocanroles recordarán por ser el vocalista de Cero A La Izquierda, banda de la que mucho y bien hemos escrito y apostado en esta casa antes de su disolución silente) viene jugando en esos terrenos. De hecho, confieso que he perdido la cuenta, lleva una veintena de canciones publicadas en este formato. Todas con videoclip artesanal, incluido. Este epé, titulado Los Mariachis También Lloran viene a agrupar cuatro de ellas y, con ello, a nosotros nos vale de coartada para traerlo al escaparate.

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Sôber – Elegía

Como apuntaba hace unos días, combinamos en este inicio de curso los discos de inminente salida con los que se nos quedaron pendientes antes del verano. Elegía, de Sôber, entra dentro de los del segundo tipo y, claro está, no podíamos dejar pasar echar unas líneas a una de las bandas a las que más cariño tenemos en esta casa, por aquello de todo lo que nos hicieron sentir a lo largo del tiempo. Aunque, más allá de esa condición puramente subjetiva, el álbum se lo ha ganado a pulso porque no exagero si os confieso que a mí me parece su mejor y más completo disco de las últimas dos décadas, desde Reddo, que ya ha llovido. Está claro que por el camino hay canciones excepcionales, pero la rotundez que presenta el cuarteto en esta Elegía está muy por encima de sus hermanos mayores anteriores. ¿Los motivos? Con nombras a las canciones sería más que suficiente pero sí que podemos concluir como denominador común que los arreglos orquestales suenan muy frescos y naturalizados, reforzando más que nunca su épica (entiendo que gracias a su anterior gira, que derivó en la publicación del deuvedé en directo La Sinfonía Del Paradÿsso), también que el sonido se ha ‘ensuciado’ de forma deliberada (la perfección en la producción de Sôber siempre le ha conferido una cierta textura de frialdad) y, finalmente, la búsqueda y hallazgo de fraseos contundentes, melodías atrayentes y estribillos que emocionan con historias que tocan la fibra más que nunca. Al final consiguen llegar a cotas de antaño, precisamente buscando no parecerse a lo anterior. Y confieso que me alegra sobremanera este ‘resurgimiento’ (que también es cierto que se venía apuntando de manera progresiva) porque, como decía, es una de las bandas que me ha acompañado en momentos de crecimiento personal. Y eso jamás se olvida.

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Benito Kamelas – Resiliencia

Ya se han apaciguado las aguas pero resulta paradigmático recordar el revuelo que se originó cuando Robe anunció en la rueda de prensa de presentación de su gira ‘Ahora Es El Momento’ que iba a cantar canciones de Extremoduro. A la postre, nombre de una banda asociada siempre a su nombre propio y figura. Digo esto porque el de Benito Kamelas es otro de esos casos en los que, al final, es el compositor principal, el letrista, el corazón de la banda quien decide qué, cómo y cuándo. Y él decidió seguir adelante pero manteniendo el nombre del grupo, pese a todo. Y es que cuando el Covid era algo que se veía por la tele desde China y se antojaba tan lejano que nos creíamos invencibles, Quini Ruano se quedaba sin todo el grupo que tan bien le había acompañado en los últimos años. Uno a uno, Ismael Vivó, David Marín, Isidro Ramírez y Vicente Tormo anunciaban su salida. Hubo algunos conciertos de despedida de la formación original y, en la práctica, Quini culminó la búsqueda de sus cuatro nuevos compañeros en las puertas del confinamiento severo de los meses de marzo, abril y mayo. Solo le dio tiempo a trabajar un par de nuevas canciones. En esa situación, el gigante corazón de Quini se mantuvo en pie, pese a todo, por amor a un grupo al que le ha dedicado ya 23 años. A distancia comenzaron a dar forma al resto de temas que acabarían formando Resiliencia, su disco más complicado, pero también el más empecinado en existir. Con esa fuerza de voluntad, Benito recupera las formas más veloces de los primeros tiempos, con ganas de demostrar que la energía sigue intacta. Hacía años que alguien me decía que eran como una eterna promesa de un equipo de fútbol, que nunca termina a convertirse en estrella. Bueno, ya lo cantaba el citado Robe en ‘Sucede’. Quien conoce a los Benito sabe de qué hablo.

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