Benito Kamelas – Resiliencia

Ya se han apaciguado las aguas pero resulta paradigmático recordar el revuelo que se originó cuando Robe anunció en la rueda de prensa de presentación de su gira ‘Ahora Es El Momento’ que iba a cantar canciones de Extremoduro. A la postre, nombre de una banda asociada siempre a su nombre propio y figura. Digo esto porque el de Benito Kamelas es otro de esos casos en los que, al final, es el compositor principal, el letrista, el corazón de la banda quien decide qué, cómo y cuándo. Y él decidió seguir adelante pero manteniendo el nombre del grupo, pese a todo. Y es que cuando el Covid era algo que se veía por la tele desde China y se antojaba tan lejano que nos creíamos invencibles, Quini Ruano se quedaba sin todo el grupo que tan bien le había acompañado en los últimos años. Uno a uno, Ismael Vivó, David Marín, Isidro Ramírez y Vicente Tormo anunciaban su salida. Hubo algunos conciertos de despedida de la formación original y, en la práctica, Quini culminó la búsqueda de sus cuatro nuevos compañeros en las puertas del confinamiento severo de los meses de marzo, abril y mayo. Solo le dio tiempo a trabajar un par de nuevas canciones. En esa situación, el gigante corazón de Quini se mantuvo en pie, pese a todo, por amor a un grupo al que le ha dedicado ya 23 años. A distancia comenzaron a dar forma al resto de temas que acabarían formando Resiliencia, su disco más complicado, pero también el más empecinado en existir. Con esa fuerza de voluntad, Benito recupera las formas más veloces de los primeros tiempos, con ganas de demostrar que la energía sigue intacta. Hacía años que alguien me decía que eran como una eterna promesa de un equipo de fútbol, que nunca termina a convertirse en estrella. Bueno, ya lo cantaba el citado Robe en ‘Sucede’. Quien conoce a los Benito sabe de qué hablo.

Para la nueva aventura, Quini (voz y palmas) se acompaña de sangre nueva con el bajo de Mario Blanco Tascón ‘Cotton Candy’, la batería de Enrique Infante Pérez ‘Pompa’, y las guitarras de Samuel Fraile Lobato ‘Samu O’Clock’ y Zoran Ramos Wentic. Tampoco la grabación fue lineal y homogénea, ni en el tiempo ni en el espacio. Benito Kamelas lo ha grabado en Millenia Estudios por Iñaki Ariste y Vicente Sabater, y mezclado y masterizado por Vicente Sabater, a excepción de las canciones ‘Levante’ y ‘Nuestra lucha es la libertad’, que fueron grabadas en Estudios Elefante de Valencia por Jorge Bernabé y Alberto Díaz y mezclado y masterizado por Vicente Sabater en los Estudios Entresuelo de Torrent (Valencia).

Resiliencia’, la canción que da título al conjunto es la encargada de abrir la lista. Un tema que viene a reflejar a las primeras de cambio esa manifiesta intención de aumentar la velocidad. En lo vocal, poco cambio. La inconfundible voz de Quini nos lleva de manera melódica muy bien arropada por los coros de los cuatro integrantes, e incluso habrá más en otros temas (Sarita Depedro, Rebeca Encabo…). Como es de esperar es un salmo de supervivencia, “siete vidas tengo como un gato y siempre caigo de pie”. Hoy escuchar “soy un volcán que, aunque dormido, siempre puedo despertar” sobrecoge. (Me recuerda a lo que le pasó a Marea con el pozo que iba a ser portada de El Azogue, justo cuando poco antes sucedió lo del niño Julen).

Levante’ es un medio tiempo de esos de ascendencia metalera, en ese riff circular que se repite de manera adictiva durante el fraseo. La canción tiene un armazón rítmico que permite lucir mucho más la entonación épica y afectada de Quini, que sobrecoge cuando entona “expulso toda la ansiedad, soltó un suspiro y se dijo: ahora me toca volar mirando el mar”. Velocidad y resistencia retoman de nuevo la línea argumental y sonora con ‘El Renacer Del Guerrero’, que tiene mucho de cantico de bar o estribillo ‘hooligan’. Actitud y soniquete punk para la entrada y el fraseo de ‘Nuestra Lucha Es La Libertad’, que vira al rock marca de la casa en el puente y en el estribillo, muy al rollo de ‘Las Calles Dormidas’ de su disco predecesor, El Rincón De Mi Cabeza.

En ‘Alma Libre’ nos viene otro sonido familiar para la banda. Palmeos a compás y aires acústicas, percusión y rumba, cadencia que se mantiene durante todo el tema. Por estructura y en ciertos aspectos melódicos, la canción recuerda en algunos puntos a ‘He Decidido’ y en otros a ‘Quisiera’, pero manteniendo identidad propia. La coda destaca por el extra de percusión que firma Vicente Sabater. En el eje central del disco, nos recibe en ‘Abril’, que viene a ser una nueva declaración de amor eterno a su madre fallecida, puesto que no olvidemos que la discografía de Benito Kamelas está repleta de historias de amor familiar. Claro, escuchar la sinceridad y emoción de ese estribillo conmueve hasta al más frío.

Un riff metálico generoso y mantenido con la base rítmica del fraseo nos agarra en ‘Azote’, una de las mejores canciones del disco. Un canto a la eterna recaída ante aquello que sabemos que no nos conviene y que siempre nos acaba haciendo daño. “Ella es azote de mis días, ella es mi destrucción (…). Y se esfumaron todas las razones que había creado para no caer, pero otra noche he probado sus labios y ha desatado mi ruina otra vez. Me es imposible mirarle a los ojos y tener arrestos para no volver más. Mañana, ya lo sé, que me arrepentiré otra vez”.Mi Balcón’ acelera todavía más las formas y viene a ser un retrato impresionista del confinamiento. Otra suerte de exorcismo de todo lo malo vivido en las grandes cifras de muertos y la incertidumbre imperante.

Con bien de roll, imaginamos por aquello de dar vueltas, ‘La Noria’ es un rock más dinámico y bien concatenado, especialmente con ese estribillo tan festivo, que viene a aligerar la tónica general del álbum. De nuevo referencia volcánica con ‘Mauna Kea’ (la montaña más alta del planeta, pero en gran parte sumergida en el mar). El ejemplo sirve para decir aquello que no todo es como se ve y otro texto que reafirma la decisión de seguir adelante con la banda. El cierre llegará con ‘Siroco’, una canción que apunta a carne de pogo y que, si no fuera por la tesitura de la voz de Quini, casi que tiene hechuras rítmicas de los mismísimos Motörhead. Poca broma.

Después de publicar en El Rincón De Mi Cabeza (2017) su disco más completo desde Sin Trampa Ni Cartón (2005), superando de forma sobrada el Buena Energía, Benito Kamelas y Quini casi que empiezan de nuevo en este Resiliencia que está claro que está muy lejos de igualarlo, pero cumple con creces en su ejercicio ejemplar de que hay ganas y fuerzas para seguir repartiendo letras, buenas guitarras, ritmos e intenciones. Es indudable que se ha ganado con creces el que sigamos confiando en que llegarán muchas más buenas canciones y más emociones a flor de piel. Seguiremos para contarlo.

Más de Benito Kamelas en RockSesión:

#Mis10de Benito Kamelas

Los Benito. Madchester Club. 16 de septiembre

Los Benito – El Rincón De Mi Cabeza

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Benito Kamelas – Sin Trampa Ni Cartón (2005)

Quini – Y Se Hizo La Luz

Lista de canciones – tracklist:

  1. Resiliencia
  2. Levante
  3. El Renacer Del Guerrero
  4. Nuestra Lucha Es La Libertad
  5. Alma Libre
  6. Abril
  7. Azote
  8. Mi Balcón
  9. La Noria
  10. Mauna Kea
  11. Siroco

Publicado el octubre 4, 2021 en Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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