Fito Mansilla – La Memoria Incendiaria

Entre la lista de cosas y causas pendientes se encontraba, además de varios discos lanzados justo al comienzo del verano (Benito Kamelas, Sôber, Javi Robles…) este tercer elepé de Fito Mansilla. Cierto, el álbum se publicó hace aproximadamente un par de años y medio pero entró en la lista de futuribles en el concierto de Robe en Rivas Vaciamadrid, ya que uno de esos fieles seguidores que ya tiene esta casa me avisó porque quería hacerme entrega de un obsequio. Dicho presente fue el disco que nos ocupa, La Memoria Incendiaria, tercer trabajo de estudio de este cantautor rockero que cuenta en su haber con tres epés (Lugares Perdidos, Nómadas y La Tormenta) y otros dos discos anteriores (Días Dorados y Pulsiones). Con el subtítulo de “Diario de un viaje inacabado”, este trabajo fue incluso editado por Warner Music que, lamentablemente, no apostó después por una correcta promoción que le permitiera llegar más lejos. Para este álbum Mansilla contó con colaboración de postín de artistas más o menos cercanos en la propuesta, como son Jorge Marazu, Marwan y Rebeca Jiménez. Además, hay que destacar que a los metales y arreglos de cuerdas que pueblan algunas canciones, Fito contó con la participación de Mara Barros en los coros y de Gino Pavone (habitual durante bastante tiempo en las grabaciones de Extremoduro) en las percusiones. Pese a todo, como decía, la promoción fue bastante escasa si bien Fito ha seguido pateándose decenas de escenarios de bar donde sigue emocionando con sus canciones. Tarde, pero no está de más dedicar unas palabras a artistas que, sin grandes focos, son capaces de compartir sus sueños en forma de buenas y honestas canciones.

El disco fue grabado y mezclado en Diciembre Estudios por Pablo Villuendas y bajo producción y arreglos musicales por Borja Montenegro. La masterización tuvo lugar en Ultramarinos Finos a cargo de Juan González.

Antes de las canciones y como si de una novela o cuento se tratara, el libreto presenta un Diario de Ruta con prólogo y epílogo. Una carta de presentación y una despedida que refuerzan el mensaje y las emociones que de por sí mismas ya generan las canciones. Textos en los que, pese a la profunda pena, siempre se dibuja un halo de energía que impulsa a seguir avanzando con los latidos de ese motor llamado corazón. Y es cierto que las sombras de algunas vivencias narradas durante el disco parecen ser gigantes pero, en términos generales, el resultado es más reconfortante que decadente. Por el camino y para ello, vendrán al rescate vientos metales, arreglos de cuerda, hammond, pero también manejando con inteligencia los momentos de mayor desnudez y sencillez.

La lista de temas se abre con ‘La Memoria Incendiaria’. El piano de Pau Álvarez y la entonación nos llevan rápidamente al sonido americana y el estribillo a nombres referenciales del género en nuestro país… a quien no es necesario ni citar. La tesitura, eso sí, es más limpia y aguda, lo que le da una mayor flexibilidad y agilidad en las melodías, apuntaladas también por los coros de la citada Mara Barros. La súplica del “no te vuelvas a ir” tiene su rebato en una bonita entrada de metales y piano. ‘Huracán’ es una canción mucho más lírica y preciosista, gracias al cuarteto de cuerdas y la acústica de doce cuerdas, para una de esas canciones de irredento y irrefrenable amor fatal: “Tiendo a equivocarme cuando inhalo tu presencia, me dejo la cabeza en la batalla de olvidarte (…). Creo en ti, me machacas, me das la vida y me la arrancas”.

David y Goliat’ es un buen ejemplo de cómo, pese a llevar cartas perdedoras (la referencia en los distintos fraseos al trono y al pódium suena magistral), siempre “en tu desplante planto un árbol (…). Planté una selva en tu desierto para escapar, para deshacerme de este mal”. Un medio tiempo de delicados arreglos de piano que acaba siendo de los momentos álgidos del conjunto. ‘Más’ y ‘Te Alejaste’ no se quedarán atrás. La primera es una bonita enumeración de motivos por los que seguir cantando, sobre un tenue arpegio de guitarra. La segunda a ritmo de folk asume el adiós definitivo de quien ha decidido irse por su cuenta. Resulta curioso que la letra más triste es la que, por el contrario, tiene mayor dosis de luminosidad y fuerza melódica en los metales durante el tramo final.

Jorge Marazu y Marwan ejercen de figuras del género en sus colaboraciones. El primero adorna ‘El Plan’, que hace de la desgracia una oportunidad para dejarse llevar por el viento en las velas. Bonita casualidad los versos finales diciendo “ahora es el momento”, como la gira de Robe, lugar donde me regalaron este álbum. El segundo participa en ‘Lo Que A Veces Puedes Ver’, una suerte de continuación más vitalista si cabe de su predecesora. También da continuidad a las numerosas referencias marítimas que contiene todo el disco. Ese bamboleo de mareas se refuerza con el slide de la guitarra y un estribillo que va creciendo a lo largo de la canción.

‘El Bando Vencedor’ parte de una letra de Antonio Eme (dedicada a Ainara Reina) y es, ante todo, una historia de superación en la que el final feliz es haber puesto todo en ello. “El tiempo no pinta nada si esta lucha está ganada, porque todos hemos puesto el corazón”. La protección más absoluta del ser querido como entrega y motivo vital. Hermosa reposo desnudo con protagonismo de voz y piano. En el caso de ‘El Tripulante’ encontramos un tempo muy pautado y rítmico, casi evocador (pese a los distintos géneros) del ‘The Passenger’ de Iggy en el título, la actitud y el compás mantenido.

Antes de llegar a la despedida llega el dulce ejercicio lustroso de ‘Aún Nos Queda Lo Mejor’, que cuenta con la participación de Rebeca Jiménez. Aquí la referencia marítima viene con aquello de soltar el ancla y “ser corriente en la corriente”. Los coros tienen cierto aire gospeliano y también destaca la sinfonía final con toda la banda en crescendo. Si de terminar con esperanza se trataba qué mejor que cerrar con la vida por venir a la que se canta en ‘Vienes’, con voz, acústica y cuarteto de cuerdas. “Vienes hacia aquí y traes contigo un mar en calma”, de nuevo.

Un apacible final para un disco sin fisuras. Quizá de esos que ya, justamente, han vencido solo por el hecho de existir, más allá de los fríos números.

Lista de canciones – tracklist:

  1. La Memoria Incendiaria
  2. Huracán
  3. David y Goliat
  4. Más
  5. Te Alejaste
  6. El Plan (con Jorge Marazu)
  7. Lo Que A Veces Puedes Ver (con Marwan)
  8. El Bando Vencedor
  9. El Tripulante
  10. Aún Nos Queda Lo Mejor (con Rebeca Jiménez)
  11. Vienes

Publicado el octubre 11, 2021 en Críticas Discos y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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