Razkin – Norte

En el primer trimestre del año pasado veía la luz el disco epónimo de Pedro Fernández Razkin. Venía a ser una manera más (también hubo libros y conferencias de por medio) de aprovechar el tiempo en barbecho que se había dado La Fuga. Poco después llegó la pandemia, el confinamiento y sus efectos posteriores, que vinieron a alargar y afianzar ese camino en solitario, con conciertos acústicos en pequeño formato (alguno de ellos abriendo para Kutxi Romero) y, también, para seguir escribiendo canciones y canciones que fueron incorporándose y completando el repertorio… y también dejando clara la necesidad de que debían ser editadas en un segundo trabajo. Hete aquí que, conflicto habitual en el mundo de la música, ese crecimiento de la carrera en solitario se antoja bastante incompatible con la banda con la que llevaba doce años trabajando. Renuncia voluntaria o empujón hacia la puerta, La Fuga vuelve a quedarse sin vocalista como ya les pasara con Rulo (aquello de “ya no sé en qué esquina de la foto salir”) y Razkin sube varios peldaños de la escalera con un álbum que, con sus similitudes, se presenta mucho más diferente de su hermano mayor. Y es que aunque se comparta el mismo estudio y productor (esto es, el archiconocido Javi San Martín y Estudios Sonido XXI), el resultado es mucho más potente que el primero. Si en el debut se tiraba por un formato más íntimo, de acústicas, blues y baladas más folk, digamos punto cercano a lo cantautor, en este Norte hay una voluntaria intención de sonar a solista de banda de rock. Que parece lo mismo, pero no lo es. Así, Norte ofrece un amplio catálogo sónico que va del rock melódico hasta la cierta querencia pop, del punto cantinero hasta el tango canónico, el indie y hasta una versión del mito Camarón de la Isla y su simbólica La Leyenda del Tiempo (con Kutxi, nada menos). Y el resultado global no es nada malo.

Aunque hay quien quiere buscar comparaciones en una y otra salida, considero que nada tiene que ver la de Pedro con la de Rulo. En cualquier caso, ya hay circulando varias versiones al respecto, cada cual la suya, como es lógico cuando no es del todo bien avenida, pero nosotros, como ya hicimos entonces, nos quedamos con las canciones, que al final es de lo que se trata. A la postre, no todo puede devenir como a nosotros nos gustaría, puesto que los grupos no dejan de estar formado por personas y, como tal, su relación, buena o mala, dictamina su futuro. A todos nos hubiera encantado que Extremoduro siguiera, que Platero hiciera una gira de reunión, que Jose continuara en Mägo de Oz, que Dover no se hubiese cambiado a la electrónica, que Rosendo siga dando conciertos… y un largo etcétera…

Y si de canciones se trata, vamos a ellas. La lista se abre con ‘Ni Amor Ni Mentira’, un tema que presenta las credenciales de un rock melódico que le acerca irremediablemente al pop. Los coros y la plasticidad de la melodía principal tras el estribillo ayudan a ello, buscando una inmediatez que funciona bien en la tesitura de quien fuera vocalista de Mr. Fylyn y después de La Fuga durante doce años. En el caso de ‘La Estación’ y ‘Huracán’ las formas se endurecen ligeramente, no solo por los fraseos y por los estribillos, sino por un más que generoso solo de guitarra que contagia todo el conjunto en el caso de la primera y unas rítmicas más intensas en el caso de la segunda que, además, como si un ejercicio de síntesis se tratara, incluye otros coros destinados a ser celebrados en conjunto en los directos. Dos buenas piedras de toque y el principal eje diferenciador con respecto a su debut.

Tekila En Bacalar’ es una de esas canciones que más nos pueden recordar a la banda de la luna, ya que juega con esa habitual enumeración de elementos geográficos que pueblan la discografía de Rulo con y sin La Fuga. Aquí se hace un guiño a numerosas ciudades del otro lado del charco, lo que no deja de ser una forma de plantar la semilla para, quién sabe, una futura visita post-pandémica. Sin ser mala canción, me genera una cierta previsibilidad que me hace preferir muchas de sus compañeras de viaje. Como por ejemplo, ‘Normalidad’, de las más destacadas por la valentía que se marca aquí Pedro al abrazar sin miedo unas texturas sonoras y arreglos que son muy propios del indie. El resultado funciona muy bien y el mensaje positivo casa a la perfección con las formas.

El Raro Eres Tú’ destaca también por su sonido, aquí con tramos arpegiados al inicio y guitarras dobladas más adelante que nos recuerdan a los Extremoduro más melódicos. Digno de mención también el mensaje de rabia frente a cosas que venimos tomando como ‘normales’ y que son ofensivas a la inteligencia y al sentido común. Otra de las gemas del álbum es la balada ‘Si Se Quiere Se Está’. Toda una declaración de intenciones para almas indecisas que brilla más si cabe por los coros femeninos que acompañan la canción y por la épica del aporte de la guitarra eléctrica y algo de teclas.

Las teclas son precisamente las que inundan el estribillo y puente de ‘Hadas y Duendes’. Un tema de fraseo ágil y de estribillo generoso, que tiene un aire cantinero que se explotará finalmente en su bonus track con una versión convertida en un tango con piano y acordeón incluido. Buenísima. Una y otra versión me evocan, incluso en algunos versos, a esa gigante banda de rock castizo y bastardo que fue El Hombre Gancho.

Llegando al final, ‘Sucia Poesía’ combina la sonoridad acústica con bien de percusión, con un estribillo luminoso y vitalista. Ahora sí, la despedida viene de la mano de la sorprendente versión que realiza de ‘La Leyenda del Tiempo’ de Camarón de la Isla, con ligeros apuntes de jazz en el inicio y más que digna en su desarrollo. Seguro que Kutxi jamás hubiera pensado que acabaría cantando esta canción con alguien como Pedro, pero al final uno y otro pasan el reto, al menos, indemnes.

Quizá ahora más liberado que nunca de la presión de representar una nombre que fue tanto, que llenó pabellones, que durante mucho tiempo jugó al nivel de los más grandes, Razkin luce más en este formato medio, con canciones más aprehensibles, sinceras y con muchos más matices.

Al final, como todo en la vida, lo importante es encontrar tu sitio y vivir allí donde te encuentres a gusto y seas tú mismo. Enhorabuena por ello.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Ni Amor Ni Mentira
  2. La Estación
  3. Huracán
  4. Tekila En Bacalar
  5. Normalidad
  6. El Raro Eres Tú
  7. Si Se Quiere Se Está
  8. Hadas y Duendes
  9. Sucia Poesía
  10. La Leyenda Del Tiempo (con Kutxi Romero)
  11. Hadas y Duendes II

Publicado el octubre 13, 2021 en Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Muchísimas gracias por el cariño empleado en zambullirte en mi disco. Salud y rebeldía. RZK

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