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Razkin – Norte

En el primer trimestre del año pasado veía la luz el disco epónimo de Pedro Fernández Razkin. Venía a ser una manera más (también hubo libros y conferencias de por medio) de aprovechar el tiempo en barbecho que se había dado La Fuga. Poco después llegó la pandemia, el confinamiento y sus efectos posteriores, que vinieron a alargar y afianzar ese camino en solitario, con conciertos acústicos en pequeño formato (alguno de ellos abriendo para Kutxi Romero) y, también, para seguir escribiendo canciones y canciones que fueron incorporándose y completando el repertorio… y también dejando clara la necesidad de que debían ser editadas en un segundo trabajo. Hete aquí que, conflicto habitual en el mundo de la música, ese crecimiento de la carrera en solitario se antoja bastante incompatible con la banda con la que llevaba doce años trabajando. Renuncia voluntaria o empujón hacia la puerta, La Fuga vuelve a quedarse sin vocalista como ya les pasara con Rulo (aquello de “ya no sé en qué esquina de la foto salir”) y Razkin sube varios peldaños de la escalera con un álbum que, con sus similitudes, se presenta mucho más diferente de su hermano mayor. Y es que aunque se comparta el mismo estudio y productor (esto es, el archiconocido Javi San Martín y Estudios Sonido XXI), el resultado es mucho más potente que el primero. Si en el debut se tiraba por un formato más íntimo, de acústicas, blues y baladas más folk, digamos punto cercano a lo cantautor, en este Norte hay una voluntaria intención de sonar a solista de banda de rock. Que parece lo mismo, pero no lo es. Así, Norte ofrece un amplio catálogo sónico que va del rock melódico hasta la cierta querencia pop, del punto cantinero hasta el tango canónico, el indie y hasta una versión del mito Camarón de la Isla y su simbólica La Leyenda del Tiempo (con Kutxi, nada menos). Y el resultado global no es nada malo.

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Hendrik Röver – Oeste / Norte

86 Hendrik Rover NorteLa incontinencia artística del artista cántabro parece no tener fin. A sus míticos Los Deltonos sumó en su día aquel grupo de ‘turbo pop’ llamado Hank y en 2008 comenzó a sacar sus primeros discos en solitario, también EP’s o splits como el que grabó hace unos meses con The Pilgrim Rose. No contento con todo eso ahora vuelve con un álbum doble (aunque es cierto que las 18 canciones cabrían en uno) dividido con criterios musicales. Oeste un caluroso y etílico ejercicio de country y honky tonk con predominancia acústica, y Norte, donde cogen protagonismo el folk y el bluegrass con paisajes gélidos y crudos como ambientación y con mayor profusión eléctrica. Los 18 cortes de Oeste/Norte nos postran ante un artista en plena efervescencia y estado de gracia, haciendo que la música de raíz americana suene con la mayor naturalidad del mundo en castellano. Y eso no es nada fácil.

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