Los Discos del Año 2021 de RockSesión

Tómese esta selección como una guía para acercarse a lo que no se conozca. O a darle otra oportunidad a un disco que no te llamó en la primera escucha. Es complicado emplearse a hacer listas así, porque siempre te queda la sensación de dejarte fuera gente que merece estar dentro. Tampoco ayuda el hecho de que por mis oídos pasen trabajos de cualquier género y que esta casa se vaya tomando más licencias controladas… ya que si escribiera de todo lo que escucho… se nos iría de las manos. Lo que sí os aseguro es que pocas web de listas pueden decir haber escuchado el 100% de los más de 100 discos que habéis votado en la otra lista popular, más otros tantos que ni aparecen votados. Empiezo con las exclusiones. Como siempre, no hay EP’s (Bunbury, Javi Robles…) ni directos. No he querido incluir una serie de discos que, aunque nuevos, son regrabaciones de grandes canciones originales de antaño, como los de Calamaro (con colección de invitados), Arco, Hora Zulú, Boikot, Saratoga, Dani Martín o incluso Mar de Fondo –cuyas tres canciones más destacadas lo son- o los de versiones de Medina Azahara y Miguel Campello o el mastodonte a la inversa de Saurom, con su cuádruple de otras bandas versionándolos. En ‘otras músicas’, mención especial para Mon Laferte, Zoo, Oques Grasses, Maria Arnal y María Rodés y quiero apuntar algo sobre El Madrileño de C Tangana. Cuando publicó el disco muchos críticos ‘respetables’ y medios ‘generalistas’ se encogían de hombros, se mofaban… después lo han acabado incluyendo en las listas a lo mejor del año. Aquí, en una web de rock, dimos la cara por el disco cuando lo más probable es que nos la partieran. No está en la lista por no desviarnos demasiado en esas ‘otras músicas’, por cuadrar la situación, pero estaría. Termino con mención para la constancia infalible de gente como Love of Lesbian, Los De Marras, Mamá Ladilla, El Reno Renardo y Los Benito o el nuevo regreso de Evaristo en Tropa do Carallo. Dicho esto, vamos, por noveno año: estos son los ochos oros, platas y bronces de RockSesión (todos llevan su enlace a crítica completa). Disparen al pianista.

Están ordenados alfabéticamente dentro de cada una de las medallas, no por escala de preferencia.

ORO

Ciclonautas – Camping del Hastío

Se presentaron en sociedad en 2014, en un tiempo en el que Marea dormía el sueño justo de los que necesitan reposar para volver más fuertes. Haciendo honor a la segunda parte de su nombre, mostraron con su debut (el disco doble ¿Qué Tal?) una facilidad inmensa para navegar entre la crudeza del stoner y la sobriedad más árida, junto al calor de la influencia del folclore argento más enraizado y un rock de alto voltaje, de los que provocan, como su primer compuesto indica, un ciclón de intensidad, viento, oleaje y tormenta. Ciclonautas editaría su segundo disco veinte meses después bajo el nombre de Bienvenidos Los Muertos. Un disco mucho más ampuloso y grandilocuente, más ‘americano’. Con esas armas, llegó en 2021 Camping Del Hastío para dar un paso más, sin parecerse ni al debut ni a su sucesor, pero igualmente identificable a su autoría. Una colección de 11 singles que no buscan serlo, porque no es su envite. Ellos juegan al órdago de la atemporalidad. Otro disco sin fisura alguna, que viene a completar una triada tan epatante que hacen normalidad de la excepción.

Fito & Fitipaldis – Cada Vez Cadáver

Que todavía Fito diga hoy que no se considera una estrella del rock dice mucho de su concepción sobre cómo vivir la música, como un juego con el que disfrutar, no como una obligación. Siete años han pasado desde que publicara Huyendo Conmigo De Mí. Una espera que se ha hecho bastante más corta con esa excelente caja conmemorativa llamada Fitografía y la gira 20 años, 20 ciudades, con guinda final en el Royal Albert Hall de Londres. Cada Vez Cadáver viene a ser el Fito reconocible, ofreciendo una colección de canciones que nos suenan familiares desde la primera escucha, aunque esta vez tardan más en quedarse en la memoria los estribillos, fraseos y puentes. Y es que reconocible no significa continuista porque a la séptima entrega desde el estudio con los Fitipaldis se le nota más nerviosa, más tensa y chispeante, quizá auspiciada por esa gira de fuertes emociones y sobre todo, por la forma de mezclar y grabar la voz, más cruda y natural. Hay más sabor a blues y rock con olor a madera que nunca y quien diga que es lo de siempre que intente hacer autocrítica con su oído.

Leiva – Cuando Te Muerdes El Labio

Estas 14 colaboraciones con otras tantas artistas se han gestado de la amistad forjada a lo largo del tiempo, en algunos casos hasta quince años y nada de relumbrones forzados que hubiesen multiplicado los fuegos artificiales mediáticos ni salidas de tono grotescas. Esto hace que con 14 temas en las que se acompaña de 14 voces distintas Leiva suene más Leiva que nunca, potenciando y mejorando su narrativa y dejando que su rock más clásico se impregne de arreglos más sutiles, de vaivenes más armónicos, de un preciosismo que completa y potencia casi un tratado argumental del amor con pocos visos de perdurabilidad en sus distintos estadios (ruptura asimilada o inminente, recuerdos de pasado o del futuro que no será, pasiones que convulsionan hacia el fin) y una buena colección de referencias a series y al modo de vida contemporáneo. Un disco generoso en el más amplio sentido de la palabra. Un resultado intachable que le sitúa, cada vez más, en un terreno más elevado que otros artistas de su generación. El tiempo dirá cuanto más quiere ahondar en esa senda.

Mart – Tierra y Fe

El 31 de octubre se daba a conocer su fallecimiento, siete años después de que por primera vez se le diagnosticara un cáncer que llegó a superar pero que, como las peores secuelas cinematográficas, volvió para robarnos a un talento al que siempre, siempre, hemos elogiado en esta casa, frente al injusto silencio al que promotores, festivales, algunos medios y el desganado público le ha otorgado en contraprestación a canciones excelentes, sublimadas en la reunión de todas sus propias influencias en Neurasia. Hijo de Manuel Martínez, cantante y líder de Medina Azahara, Mart se fue dejando su corazón y su alma produciendo un EP de una banda amiga que tiene que ver la luz en 2021 y, también, grabando su primer disco en solitario. Mart hace de Tierra y Fe una despedida magistral que dice mucho de su forma de ser, porque lejos de ajustar cuentas, ofrece una colección de canciones y sonidos que son el mejor de los consuelos para todos los que le han querido. Ha sido generoso hasta para decir adiós. Poco más se puede añadir y más viva no puede quedar su voz y su luz.

Robe – Mayéutica

Desde el comienzo, nos deja claro que lo que ocurre no es real. Mayéutica es un trampantojo auditivo que suena a dicha pero es puro dolor, porque todo lo que narra es una ensoñación o recuerdo, que se desangra en versos punzantes. Robe endurece el tiro y prescinde del carácter multi instrumental Lerman, puesto que no hay ni saxo ni clarinete, ni acordeón de Álvaro que brilla en su hammond setentero. Eso, junto con la entrada de Woody, le dan al disco un armazón muchísimo más rockero ‘al uso’, si bien el lirismo del violín desatado de Carlitos y la voz de Lorenzo, rozando siempre lo imposible, son las que elevan el tono. Si en La Ley Innata primaban los desarrollos más propios de un canon Pachelbeliano, en Mayéutica vivimos en casi andante, vivace y allegro, más propio de la primera o la séptima sinfonía de Beethoven o de Schubert o Mendelsohn. En arquitectura, pasamos del renacimiento al rococó y, si nos vamos a pintura, del romanticismo Turneriano o la oscuridad goyesca de Destrozares, a naif colorista y abotargado, por esa falsa sensación de henchida felicidad ante la plenitud conocida, pero fugaz.

Sôber – Elegía

El más completo de las últimas dos décadas, desde Reddo. Está claro que por el camino hay canciones excepcionales, pero la rotundez que presenta el cuarteto en esta Elegía está muy por encima de sus hermanos mayores. ¿Los motivos? Los arreglos orquestales suenan muy frescos y naturalizados, reforzando más que nunca su épica, el sonido se ha ‘ensuciado’ de forma deliberada (la perfección en sus producción siempre le han conferido una cierta textura de frialdad) y, finalmente, la búsqueda y hallazgo de fraseos contundentes, melodías atrayentes y estribillos que emocionan con historias que tocan más que nunca. Consiguen llegar a cotas de antaño, precisamente buscando no parecerse a lo anterior. Y confieso que me alegra sobremanera este ‘resurgimiento’ (que también es cierto que se venía apuntando de manera progresiva) porque es una de las bandas que me ha acompañado en momentos críticos. Tan fresco como contundente, tan épico y contemporáneo como sensible, oscuro y de recorrido más amplio de lo que han sido las entregas anteriores. Lo celebramos y mucho.

Travis Birds – La Costa de los Mosquitos

Si lo escuchas con la misma atención, dedicación y seriedad con la que los niños juegan es muy posible que no seas la misma persona al terminar de escuchar el segundo disco de Travis Birds, La Costa de los Mosquitos, publicado a través de Calaverita Records (de quien ya elogiamos aquí su apuesta por Tanxugueiras, Balkan Paradise Orchestra o Cromática Pistona). Porque igual que nadie se baña dos veces en el mismo río, como decía Heráclito de Efeso, la propuesta artística, narrativa y musical, delicada y pasional, que ofrece la cantautora madrileña es tan inmensa y bella que sobrecoge en cada uno de sus pliegues vocales y arreglos musicales minimalistas, hechos con un inmenso buen gusto, basados en esa premisa de contención que es el menos es más. Alma de desencanto rockero tamizado de folclore y modernidad. Términos que se han vinculado con frecuencia en los últimos tiempos pero que en Travis Birds encuentra la paz sin artificios, el arte sin la urgencia comercial. Un viaje tan salvaje como sereno, tan interno como desbordante, aumentando las sensaciones de su debut Año X (2016).

Vetusta Morla – Cable A Tierra

Vetusta Morla presenta el álbum como una deconstrucción del folclore de ambos lados del charco para reconstruirlo a partir de sonidos y lenguajes contemporáneos, entre la electrónica y la tradición y con un halo de popularidad que viene, como es habitual, con un revestimiento conceptual algo más elevado, equilibrando entre lo críptico y lo explícito. Me resulta fascinante la expectación que presentan sus lanzamientos sabiendo que va a haber un significativo porcentaje de prensa dispuesta a darles palos hagan lo que hagan, como si así purgaran la pureza del rock, se exorcizaran de las posibles influencias que hayan podido provocar en otros grupos de mejor o peor calidad y, de paso, señalaran la paja en ojo ajeno desde la arrogancia de la viga propia. Todavía hay quien confunde la parte por el todo y quien discurre con un alarmante reduccionismo que, a la postre, es lo que viene a explicar ciertas irrupciones en la opinión pública y en política. En esta casa nos parece un álbum sobresaliente en su planteamiento e intachable en su ejecución. Más Vetustas y menos duros de pastel.

PLATA

Ángel Stanich – Polvo de Battiato

Con fama de ermitaño y esquivo para los medios de comunicación, Ángel Stanich mantiene en este álbum muchos de los elementos comunes de sus hermanos mayores. Canciones como ‘Camino Ácido’, ‘El Outsider’, ‘Mezcalito’, ‘Metralleta Joe’ o ‘Miss Trueno ‘89’ del debut o ‘Mátame Camión’, ‘Un Día Épico’, ‘Le Tour ‘95’ o ‘Escupe Fuego’ me han acompañado con frecuencia en estos años. Ahora se sumarán otras cuantas gracias a Polvo de Battiato. Reconocible en sus maneras a la hora de interpretar y lo afilado de su texto, que vuelve a tirar de imaginario colectivo de los ochenta y noventa, haciendo también escalas con el presente, para convertir el paso por las canciones por una guía turística de un costumbrismo social vívido y nostálgico, pero teñido de su amplia capa de ironía y acidez intelectual. Ángel Stanich presenta un disco que casi podría dividirse en dos ambientes pero de lo que sale triunfante y excelso en ambos. La locura es la más razonable de las genialidades. Otro excelente ejemplo sobre cómo quitar pretenciosidad a la creación no impide firmar canciones sobresalientes.

Angelus Apatrida – Angelus Apatrida

El estallido de la pandemia en 2020 se llevó por delante lo que iba a ser la celebración de su vigésimo aniversario. ¿Cómo se han desquitado de fatal revés? Tirando de título y, lo más importante, claro está, despachando una colección de diez canciones que no dejan el más mínimo lugar al descanso ni al desfallecimiento. Una auténtica sucesión de temas con el nivel de adrenalina, potencia y atronamiento por las nubes. Dicen los expertos que cuando pase (de verdad) todo esto de las mascarillas, las limitaciones y las restricciones, el mundo vivirá algo así como unos felices años 20, como los del siglo pasado, donde la algarabía y las ganas de celebrar se verán multiplicadas. Pues bien, este disco de Angelus Apatrida, en lo que se refiere al thrash metal, es un anticipo de todo eso. Un desahogo ante tanta contención, con arrojo de delirio atronador, veloz, de pura técnica, de mucha mala leche y de una fórmula que es tan infalible como hipnótica en su virtuosismo. Un auténtico discazo que los alza, más si cabe, entre la primera línea del género en todo el mundo.

Califato ¾ – La Contraçeña

Lanzaron su primer larga duración, Puerta de la Cânne, un 4 de diciembre (de 2019), el día de Andalucía no oficial. Tras una buena colección de EP’s de remixes y varios adelantos, el 28 de febrero (el oficial) veía la luz La Contraçeña, el segundo LP de estudio de este artefacto sonoro medio sevillano, medio malagueño, que se llama Califato ¾ y que para el mundo del rock y el metal les sonará porque es donde ubicamos con mayor dedicación y empeño a Curro Morales, de Narco. Queda muy bien eso de vender la mandanga de la fusión y mezcla de géneros pero es que para hacerlo hay que tener el conocimiento canónico previo. Es decir, saber cómo funcionan los patrones clásicos para después deconstruirlos dándoles un sentido e identidad propia. Y ahí es donde Califato ¾ refleja un dominio superlativo. Suma a la esencia rock que late ingredientes de breatbeat y mucho de folclore, flamenco, (semana)santero e influencia árabe. Un combinado tan explosivo como adictivo que, además, nace de sesiones ‘de encierro’ de varios días entre sustancias, instrumentos y aparatos. Viejos métodos para nuevos delirios.

Chica Sobresalto – Sinapsis

Un cuchillo no es malo por el simple hecho de ser un cuchillo, al igual que el paso por un programa de televisión no tiene por qué serlo si tampoco desvirtúa el concepto que tienes de la música y de lo que quieres hacer. Con ese espíritu, Maialen Gurbindo viene a ser de lo mejor que ha pasado en esta tercera vida del formato después de las primeras camadas de Televisión Española y una prescindible segunda etapa en Telecinco. Y quizá lo sea por algo tan sencillo como que ella ‘usó’ a OT y no al contrario, que es lo que suele suceder. Eso no sentó bien a ‘los hombres de traje gris’ y le hicieron ‘pagar’ su independencia con una más que extraña eliminación a las puertas de la final (habiendo sido una de las favoritas durante todo el concurso). Chica Sobresalto no decepciona y ejerce con plenitud su papel de verso suelto. Una excelente segunda carta de composiciones muy por encima de cualquier corsé. Canciones que no buscan inmediatez, aunque la tengan; que no pretenden contentar, aunque calmen; que no quieren salvar el mundo, aunque lo hagan un poquito más bonito.

DMBK – Hilo Negro

Los sevillanos afrontaban con una pandemia de por medio el difícil reto del segundo disco tras el pelotazo. Ese disco en el que todo el mundo espera que seas mejor y más de todo. Les ha pasado a todos los que tuvieron cierto alcance con su debut, desde Molotov a Estopa. Cuando con el primero golpeas tan fuerte, cuando llegas a la cima con el primer salto, se hace complicado que el siguiente paso no sea de descenso. Con todo eso, DMBK no han perdido la cabeza con ínfulas de grandeza y han seguido haciendo lo que mejor saben (sí): revitalizar el sonido crudo de guitarras que va de la raigambre del rock andaluz, al toque progresivo, la abrasión zeppeliana, las voces declamadas, la pesadez stoner, aires de funk ochentero por la vía hippie que entronca con orientalismos varios y algunos sintes que siguen siendo menos de los que manejan en directo. Todo ello, sin buscar un nuevo golpeo inmediato como ‘El Salto Del Gitano’. Es un disco potente, homogéneo y peleón, que no escabulle ni esconde sus mismas influencias.

El Drogas – 189 Escritos Con Una Mano Enferma / El Largo Sueño De Una Polilla

Anda empeñado El Drogas en asegurar que no busca trascender a su tiempo, que, como me dijo “No me importa cómo la gente me recuerde, ni siquiera me importa si me recuerdan o no”, pero lo cierto es que lo anda haciendo muy difícil con la doble entrega que presenta como cosecha post-pandémica: un libro con 189 poemas y otro disco más con otras ocho canciones donde sigue explorando sin fronteras ni miedos por las tesituras y matices de su capacidad de interpretación y por su cada vez más exquisito gusto musical. El libro cuenta con más de 300 páginas, con un diseño muy cuidado por parte de Koldo Villarreal, con fotografías disparadas por Enrique incluidas, y una edición de auténtico lujo de mano de Desacorde Ediciones. El álbum es hermosamente bello en su sencillez y en el tratamiento esencial que tiene tres elementos, la voz de El Drogas, cada vez más Tom Waits por mucho que a Kutxi no le guste el norteamericano y Babas se lo recomiende, el piano cada vez más preciosista y los coros de Araia Irujo. De exceso en exceso en la creación más entregada.

La M.O.D.A. – Nuevo Cancionero Burgalés

Es necesario reconocer la valentía y el trabajo bien hecho cuando un grupo sigue su senda sin acomodarse y buscando nuevas formas de plasmar emociones. Hubiese sido fácil para cualquiera acomodarse a favor de la corriente y explotar la fórmula como suele ser lo habitual, pero La MODA demostró claramente que el triunfo y el aplauso no les iba a hacer perder el norte y que su integridad e inquietud artística estaba muy por encima que convertirse en una pieza fácilmente encajable en el engranaje. Ellos no rechazan participar en el sistema, pero que sea el sistema el que se acomode a las aristas y particularidades genuinas y auténticas de la pieza que representan. Con este espíritu, el grupo recluta en su nueva entrega a todo un símbolo del rock, metal, punk y canción de autor como Gorka Urbizu (Berri Txarrak) para la producción y se lanza a musicar poemas y canciones de la tradición popular de su Burgos natal. Una impresionante vuelta de tuerca que descerraja ocho temas impresionantes, que equilibran la urgencia distorsionada con el poso de la historia del pueblo.

Mafalda – Les Infelices

La evolución de Mafalda es una de las más gratificantes que ha dado el rock-metal de trinchera (para que la palabra independiente no genere confusión) en los últimos veinte años. Ya quisieran algunos grupos que llevan esos años en primera línea haber presentado una línea evolutiva a la hora de escribir y musicar como ha hecho este numeroso combo valenciano. Quizá sea más fácil repetir piloto automático pero el peterpanismo acaba descolgando tarde o temprano a quienes quieren que sus bandas, las de su vida, también maduren y ofrezcan más matices a los ya conocidos. Les Infelices es un disco maravilloso por eso, porque es valiente y no le importa que haya menos metal que nunca, que haya más pasajes tranquilos que nunca, que las canciones tengan arreglos casi imposibles e inesperados. Me parece tan sorprendente y alentador que bandas como ella dan sentido a la curiosidad a querer ver de qué son capaces en el próximo álbum. Mafalda trasciende su papel de revelación y posterior moda para presentar nuevas credenciales a una perdurabilidad hasta ahora desconocida en sus registros.

BRONCE

Capitán Cobarde – Camino De Vuelta

No hay nada mejor que saber convivir con todas las caras de uno mismo y, en ese tránsito, desde hace un par de años, Alberto Romero empezó a encontrar un equilibrio sincero y natural entre todas sus capacidades artísticas y musicales (entre Albertucho de antes y Capitán Cobarde de después). Emprendió un proceso de Camino De Vuelta, que vino cimentando single a single (hasta seis) en estos dos últimos años y que se reúnen con otros seis en este disco homónimo. Más allá de su mayor o menor popularidad, Alberto siempre fue uno de los grandes. Creo que muy por encima de varios de sus compañeros de generación. Por eso, que ahora ‘encuentre su propia paz’ con todas sus facetas es una satisfacción para todos los que hemos vibrado con su cancionero del pasado. Nunca bajó el listón, pero está claro que con esta colección de canciones Alberto busca recuperar parte de público desconectado con sus giros estilísticos en los que cambiaron las formas, pero el corazón fue siempre el mismo. Supimos leerlo en su momento y lo celebramos ahora.

Corizonas – III

La unión de Los Coronas y Arizona Baby cayeron de pie de salida. Tras una gira de versiones y algunas adaptaciones recíprocas (deuvedé y cedé en directo incluido), la prueba de fuego llegaría con el primer álbum de estudio, aquel antológico The News Today. Cuando ese furor comenzó a decaer, las bandas volvieron a sus proyectos para volver a los cinco años con una inesperada vuelta de tuerca… ¡pasarse al español! en Nueva Dimensión Vital. Un disco que pilló un poco a contramano a todos los que lo pasamos en grande con ellos hasta entonces. Todo se hizo más sintético, más melódico, más cool, más neón. Que no digo que esté mal, pero la convivencia de unos temas y otros era tremendamente extraña. III viene a ser un eslabón perdido entre ambos. Mantiene el rock básico y primigenio del primero (aunque sin trompeta) pero reafirma su apuesta por el español. Corizonas encuentra su naturaleza definitiva y el resultado es un sobresaliente disco de rock incorruptible, con algunas concesiones melódicas y otros vicios reconocibles, pero sencillamente intachable.

El Barbas – Carretera y Fanta

Los ‘meritorios’ de la lista. Tan importante es dar pasos adelante y buscar la evolución a partir de lo que ya está hecho como que haya otras personas encargadas de mantener vivos y vigentes los parámetros de una forma de hacer las cosas. Defender ambos procedimientos es posible y en la música encontramos un perfecto ejemplo de ello. Nos gusta que haya ‘visionarios’ que les dé por mezclar cosas aparentemente alejadas, que le den vueltas a conceptos, pero también nos gusta escuchar a bandas noveles que tengan claras sus influencias y que quieran crecer a partir de ellas, forjando de ahí su propio camino. En este segundo bloque nos encontramos y descubrimos a El Barbas. Pedro y Nano coinciden en los últimos años de A Media Tea y es ahí donde empiezan a surgir las primeras canciones. Diez temas en este Carretera y Fanta que navegan por aguas surcadas por Extremoduro, Motorhead, Led Zeppelin, Foo Fighters… y con la ilusión de quien viene a trabajárselo a conciencia. Arrancan con buen pie, a falta de su concreción en un sonido más personal.

Miguel Ríos – Un Largo Tiempo

Vuelve Miguel Ríos y, además de agradecerle el hecho per se, hay que reconocer que lo ha hecho de la mejor manera posible. Con un disco que no busca el efectismo, sino que busca la serenidad, tesitura y textura que confiere tal señorial edad. Un disco eminentemente acústico, con un descomunal The Black Betty Trío, capitaneado por Jose Nortes y con Edu Ortega y Luis Prado como lugartenientes. Pero que el comentario tampoco lleve a engaño. Miguel ha sido siempre un rockero atípico. Siempre ha sido más conciliador que belicoso, le ha guiado más la bonhomía que las polémicas destructivas. Por eso, de su disco reflexivo no encontramos ni ajustes de cuentas, ni liberación de mal humor ni nada por el estilo, sino una colección de pensamientos que da la sabiduría de los años, la edad y una mirada siempre limpia y, sin ambages, muy humanista, lo que no significa ingenua. Diez temas que se mueven entre el blues, el folk y el country. Porque, pese a lo adusto, Miguel siempre nos suena a dulce simpatía a tímbricas conciliadoras. Paz en la tormenta.

Morgan – The River and The Stone

Como es sello de identidad de la casa, las canciones de este tercer de estudio se han trabajado a conciencia, dejando que crezcan de manera orgánica, sin prisa y, por tanto, libre. Además contemporizándose su salida debido a la situación conocida. Lo grabaron en Le Manoir De Leon Studios en Francia y lo han masterizado en Atlanta. Imposible ofrecer más en menos. Morgan despliega sus texturas conocidas que van del soul al rock, del funk al folk, todo con un buen gusto que ellos trabajan con sabiduría y contención, dejando los fuegos artificiales para las presentaciones en directo, que volverán a ser numerosas (pese a la que sigue cayendo). The River and The Stone son carreteras, ríos, piedras, estrellas, soledad, decisiones, amor latente, amor ausente… Morgan, con Alejandro Climent ‘Boli’ al bajo como nuevo incorporación, hace de su tercero de estudio un álbum atemporal y rotundo que lo peor que se puede decir de él es que se hace corto cuando lo que desea es permanecer para siempre en un bucle de belleza y paz.

Nat Simons – Felina

Tras Home On High (2013) y Lights (2018) ataca ahora con Felina. Un cambio de registro que, a la postre, no solo se ha limitado al mero aspecto idiomático, sino que, con mayor amplitud de miras, ha llegado a la música, que ha sacudido ese aura polvorienta de la canción de género americana, para bañarse de una sonoridad sintética, de neón y glam, para lo que se ha valido de grandes nombres destacados del presente expertos en la materia, como Eduardo Baos de León Benavente, entre otros, o Igor Paskual. Y como referente en el horizonte, el camaleón de los ojos de distinto color, David Bowie, de quien toma no solo algunas formas sonoras sino también ese impulso de un personaje en forma de alter ego que cuenta una ascensión y caída, como Ziggy Stardust. Con todos estos mimbres y mucha dedicación, Nat Simons presenta un disco muy aprovechado. Melodías directas y pegadizas, sin desmerecer la distorsión y el empaque, que abren una puerta de posibilidades y de crecimiento realmente amplias. El tiempo dirá, pero apunta bien.

Quique González – Sur En El Valle

Si se arropaba de una banda de rock más ‘al uso’ con Los Detectives en Me Mata Si Me Necesitas y sacaba su lado más lírico con ese poeta de alma rockera que es Luis García Montero en Las Palabras Vividas, para la siguiente entrega Quique confía la producción a un nuevo compañero. Toni Brunet, uno de los coproductores del anterior álbum, es quien comanda. Nuevas texturas dentro de una propuesta reconocible… Banda grabando a la vez, voz en primer plano, importancia del respiro, notable en las baterías, canciones que casi parecen esbozadas, sin que por ello camuflen el inmenso trabajo que hay detrás. Quique y los suyos vuelven a hacer un ejercicio de templanza, en el pleno sentido de la virtud platónica, que junto al coraje de buscar el verso idóneo y la sabiduría que da el no tener la necesidad de correr completan la totalidad concupiscible del alma. La esencia de un timbre imposible y personalísimo. La nostalgia en el punto de no retorno. El dolor congelado en su punto más bello. Al decimotercer álbum, lo vuelve a conseguir.

Stafas – Melodías Para Un Mundo De Locos

Casi siempre a contracorriente, con una fe y un empecinamiento digno de elogio, Michel Molinera (guitarra y voz) aprendió a vivir en el lado menos luminoso de los focos sin que por ello nos haya dejado de regalar canciones a veces sobresalientes, otras resultonas, siempre desde el hígado o el corazón. En esta entrega le acompañan Richard Hidalgo a la batería, Jimi de Diego en la guitarra y Javier del Palacio en el bajo, además de Fidel Cordero en teclados y hammond, quinto Stafas de adopción. Siete añitos y medio, casi como los años de mala suerte que trae romper un espejo, ha tardado Stafas en volver al estudio de grabación para ofrecer un nuevo álbum de temas inéditos. Lo hace firmando once temas que vienen a sumarse a un repertorio con más flamas que el mismísimo sagrado corazón y con más graduación que el Vodka Spirytus. De historias de perdedores que buscan lamerse las heridas o curárselas en alcohol, para los que están condenados a la cruz de la moneda pero que siempre tienen una sonrisa guardada para aquellos a quienes comparten el mismo código de honor.

Historial de todas las ediciones editoriales:

Los Discos del Año 2020 de RockSesión
Los Discos del Año 2019 de RockSesión
Los Discos del Año 2018 de RockSesión
Los Discos del Año 2017 de RockSesión
Los Discos del Año 2016 de RockSesión
Los Discos del Año 2015 de RockSesión
Los Discos del Año 2014 de RockSesión
Los Discos Del Año 2013 de RockSesión

Publicado el enero 5, 2022 en Actualidad, Discos del año y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

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